<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134</id><updated>2011-07-14T16:24:11.597-05:00</updated><title type='text'>Bloque de Opinión</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>43</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-117494833652491969</id><published>2007-03-26T17:29:00.000-06:00</published><updated>2007-03-26T17:33:18.166-06:00</updated><title type='text'>La reducción tecnocrática</title><content type='html'>Ya se habrá percatado el lector de un nuevo &lt;em&gt;humor&lt;/em&gt; en las tomas de posición políticas de la actualidad: el intento de reducir la política a la técnica, a las &lt;em&gt;políticas públicas&lt;/em&gt;, como se afanan en llamar al campo diciplinario en el que se encuentra en juego el monopolio de la descripción legítima de los problemas técnicos que enfrenta todo proceso político, así como de la prescripción que conviene adoptar.&lt;br /&gt;Esta intentona reduccionista aparece, claro, cuando hay abundantes indicios de que esa dimensión técnica parece estar al servicio de esquemas de dominación crecientemente invadidos de pequeños intereses depredadores que se articulan en coaliciones político-partidistas y desplantes orientados a la "participación", por parte de grupos de intereses especiales. Y ahora hay que hablar de &lt;em&gt;gobernanza&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;La llegada de las políticas públicas como disciplina con su propio arsenal teórico-metodológico, sus propias prácticas y sus propios rituales internos, puede fecharse en el primer tramo de los años noventa. La publicación de una serie de lecturas editadas por Miguel Ángel Porrúa bajo la dirección de Luis F. Aguilar puede ser considerada el momento iniciático de esta disciplina en México. A partir de entonces se han abierto prosgrados en la materia, ha crecido el número de especialistas en diferentes rubros y, adicionalmente, se ha logrado la inserción de esos especialistas en los espacios mediáticos. Gracias a este proceso de &lt;em&gt;consagración disciplinaria&lt;/em&gt;, se ha logrado un saludable enriquecimiento del debate público, una vez que se ha logrado introducir con éxito la idea de que los proyectos políticos tienen que procesarse por medio de las inevitables consideraciones de factibilidad, sostenibilidad financiera y jurídica, así como del tomar en cuenta los problemas que habrá de enfrentar la puesta en marcha de los programas en que desembocan las &lt;em&gt;políticas públicas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Todo lo anterior está muy bien, excepto cuando en las luchas políticas del momento se pretende destruir políticamente a un adversario, real o imaginario, con el argumento de la incompetencia técnica y se quiere hacer pasar lo anterior como si se tratara de un argumento en sí mismo "técnico".&lt;br /&gt;En efecto, este &lt;em&gt;humor&lt;/em&gt; de los comentaristas políticos, este clima de opinión que se va generando por medio de opiniones aparentemente sueltas y casuales, contribuye a colocar en el sentido común de nuestro tiempo que las mayores disputas pueden ser zanjadas con una buena disposición al diálogo y la búsqueda de los términos en que se zanjan las disputas: el terreno científico-técnico. Sin embargo, ese humor no puede pasar de ser lo que es (ideas bonitas, esperanzadoras visiones de lo que debería ser), mientras nadie se cuestione por las condiciones en que las disputas técnicas son zanjables. Y sin tener en claro lo anterior, las manías de los profesionales de la opinión no dejarán su condición de &lt;em&gt;doxa&lt;/em&gt;, opiniones, pensamientos previamente pensados pero que no han sido debidamente repensados ni argumentados.&lt;br /&gt;Los debates de política (es decir, relativas al campo de la política pública) suponen que existe un suelo común en el cual tiene sentido formular argumentos, ajustar propuestas, establecer criterios para dilucidar cuestiones que deben ser zanjadas. Ese suelo común puede ser pensado como un entorno institucional estable, en el que se encuentra fuertemente instituida la práctica del debate. Esta práctica, exaltada tanto por los defensores del democratismo como por los cultivadores de las políticas públicas, supone a su vez que hay una valoración positiva del mero hecho de debatir. Esta valoración, inculcada y practicada continuamente, inscrita en la formación de los futuros tecnócratas, convertida en un automatismo por las propias reglas del campo político, se ve rápidamente deteriorada o -diríase- destruida cuando a un adversario se le adjudica, por ejemplo, el ser un agente de la irracionalidad, de lo imprevisible y, por esa vía, un peligro. ¿En dónde queda la disposición al diálogo en tales condiciones?&lt;br /&gt;¿En dónde queda la valoración del diálogo cuando se permuta el debate por campañas televisivas y radiofónicas que no hacen sino autoproclamarse como la mejor opción?&lt;br /&gt;El suelo común que da cabida a que los debates técnicos sean una actividad razonable, que da cabida a la idea de que el hacerlo tiene sentido, incluye también lo que en política se considera como "acuerdos básicos". Estos acuerdos se refieren típicamente a las reglas con las cuales se resuelven las diferencias políticas. Si la palabra "transición" tiene en México algún sentido identificable, éste tendría que ser que se ha vivido un periodo en el que se han creado nuevas reglas y que los partícipes ajustan sus comportamientos presentes y futuros al nuevo entorno normativo. Se nos dijo &lt;em&gt;ad nauseam&lt;/em&gt; que esas nuevas reglas cabían en una palabra: democracia. Los cientos de miles que consideran hoy que esa nueva regla realmente no rige nada en la política mexicana viven un nuevo ajuste: nada ha cambiado realmente.&lt;br /&gt;La reducción tecnocrática aparece cuando se le recomienda a la izquierda (o sea, al PRD o al FAP) que contrate especialistas en política pública, como lo hacen quienes -como Denise Dresser- consideran que hay que dar un nuevo rostro a &lt;em&gt;la izquierda&lt;/em&gt;. Hay que olvidarse de las "grandes transformaciones", de las "grandes causas" y circunscribirse a la política pública; hay que permutar la política por las políticas, el histrionismo por la efectividad, los decibeles de la lucha en la calle por las razones y argumentos en las cónclaves de especialistas. Esta permutación implica -no hay que dejar de observarlo- una reducción intelectual y práctica que parece dar por sentado que aquí, en México, ya estamos de acuerdo en las cosas fundamentales (los &lt;em&gt;qué&lt;/em&gt;) y nos falta nada más "sentarnos a discutir" los &lt;em&gt;cómo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Los defensores de la reducción tecnocrática se presentan en todos los casos sobreestimando la "institucionalidad democrática" y subestimando el potencial del conflicto. Creen que los desacuerdos políticos se resuelven por medio de las elecciones y lo demás se arregla con políticas públicas. Piensan que nuestro problema es cómo asegurar una "buena gobernanza" y callan ante el grave problema que implica la polarización, la cercanía de la violencia y la puesta en marcha de todo tipo de dispositivos para perpetuar la expoliación y las injusticias.&lt;br /&gt;La conducción de todo proyecto político supone un saber técnico capaz de traducirlo legislativamente y convertirlo en programas de gobierno. Reducirlo todo, sin embargo, a un asunto técnico, de políticas públicas, equivale a incurrir en un error lógico de gravedad y a apostar porque en México se pueda disfrazar cualquier mecanismo de expoliación público-privada de una decisión "técnicamente correcta".&lt;br /&gt;Antes que exigir &lt;em&gt;argumentos&lt;/em&gt; a los opositores, sería saludable para la república que los defensores del reduccionismo tecnocrático (y también podría decirse: el tecnocratismo reduccionista) examinen la justeza y corrección de lo que defienden. Todavía pueden corregir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-117494833652491969?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/117494833652491969/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=117494833652491969' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/117494833652491969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/117494833652491969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2007/03/la-reduccin-tecnocrtica.html' title='La reducción tecnocrática'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115919436496535082</id><published>2006-09-25T09:25:00.000-05:00</published><updated>2006-09-25T09:26:05.270-05:00</updated><title type='text'>Los invasores</title><content type='html'>Los evasores y los invasores&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Presentamos un pequeño texto que se había perdido entre archivos, escrito a partir de un artículo de Carlos Elizondo Mayer-Sierra, connotado analista político muy apreciado por las empresas de comunicación y, por lo que podemos leer en su artículo, de una inteligencia feroz aunque difícil de tomar en serio, así que nos permitimos presentarlo aquí como una especie de divertimiento... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;_______________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá en los albores de los estudios de biología, un científico connotado había pasado muchos años estudiando a los renacuajos. Produjo interesantísimas disquisiciones sobre la relación entre morfología y comportamiento. Pudo dilucidar la relación exacta entre el número de manchas en el costado de un renacuajo y su tendencia a girar hacia la derecha o hacia la izquierda. Lo que no pudo determinar con precisión –en realidad no le dio importancia– es la relación que tenía este comportamiento con el lugar donde caía la piedra que aventaba durante sus observaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que leí el artículo de Carlos Elizondo Mayer Sierra, “La república informal“ me acordé de aquel estudioso. Clasifica al ser humano –bueno, a los mexicanos– en dos partes, definidas en función de su estatus tributario. La primera categoría define a quienes sí pagan impuestos: está compuesta por los formales. La segunda, que no paga impuestos, por los informales. Cada una tiene, en función de ello, varias características.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los especímenes de la primera categoría, menos determinados en sus características, tenemos que son ciudadanos, ocupan predios propios, tienen licencia de construcción, siempre pagan los productos que venden. Tienen una república formal con un nuevo gobierno que quiere aplicar la ley y a veces muerden sin recato (así dice). Por supuesto cuentan los votos, son demócratas, como lo acaban de constatar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de la segunda, los evasores, tienen más atributos. Las investigaciones del Dr. CEMS han analizado con mayor detalle a los miembros de esta categoría y le han permitido desentrañar sus orígenes, su forma de actuar, sus objetivos ocultos, sus pensamientos y hasta sus deseos individuales. Son una “suerte de ciudadanos” ambulantes, pagan cuotas a sus líderes para vivir fuera de la ley, ocupan predios impropios o la calle para vender productos que a veces no pagan, participan en marchas y plantones, en unas ocasiones por razones propias y, en otras, por razones impropias. Son capitalinos y, por supuesto, son los que votan por el López Obrador. En el extremo violento –¿al sur?– se dedican al narcotráfico y la prostitución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CEMS profundiza: Las autoridades formales surgidas del PRI, para sostenerse en el poder, pactaban, poquito, a cambio de impunidad, con los informales, por lo que éstos eran útiles en tiempos electorales e inútiles en no electorales. Las crisis registradas desde 1976 se explican por el daño fiscal que los informales han causado por ese pacto. El PRD heredó esta forma corporativa de relación y la aplica en gobiernos locales, pero muchote. El ciudadano leal al PRD paga el plantón y se roba la luz en complicidad con el sindicato aliado y con la venia del gobierno local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la parte más formal del país, salvo algunos, los formales votaron por Calderón y están enojados porque los informales quieren destruir lo “que tanto trabajo nos ha tomado construir.” El Dr. CEMS, claro, es formal. Y su rigor intelectual es asombroso y justifica plenamente su cargo de director del CIDE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque estaría bien que nos explicara en dónde sitúa, por ejemplo a Roberto Hernández, a Germán Larrea, a la magnífica empresa Isosa –que ya lleva un muerto–, o Jumex, Pepsico o Televisa. Tengo entendido que apoyan a Calderón, nuestro paladín del tax. Podría decirnos, en dónde metemos a los Bribiesca, Khoury, Fernández de Cevallos, Creel, Gamboa Patrón o a los dueños de Hildebrando y Botas Fox. Si la formalidad radica en el pago de impuestos, parece que caben más bien entre los informales, aunque no parezca que apoyen a la CND, a menos claro que se puedan situar en el extremo del grupo de los informales que menciona, relacionado con el narcotráfico y la prostitución, lo cual, en algunos casos no extrañaría, sobre todo por la afición de destacados formales aficionados a la pederastia en su modalidad beatífica. ¿O sólo es simulación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería interesante que nos explicara cómo es que la devaluación al final del gobierno de López Portillo o los beneficios concentrados del crac bursátil con Miguel de la Madrid, o los 40 mil millones de dólares que salieron del país días después de asesinato de Colosio y el otro tanto que salió en horas con el errorcillo de diciembre, o siquiera, el billón de pesos del Fobaproa-ipab, y el otro tanto de los Pidiregas; vaya, cuando menos el medio billón de pesos que evaden los mayores consorcios del país cada año, nada tienen que ver con las crisis recurrentes que tanto trabajo les ha costado construir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí, el texto deslumbrante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;La república informal&lt;br /&gt;Carlos Elizondo Mayer-Sierra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La economía informal no podría existir sin una república informal. No es simplemente la falta de empleo formal lo que empuja a la gente al ambulantaje, sino la existencia de dos mundos, uno que paga impuestos y sufre pesadas regulaciones y otro que paga cuotas a sus líderes para no vivir dentro de la ley. El crecimiento de los informales es muchas veces a costa de los formales, quienes no pueden competir con quienes no pagan a veces ni la mercancía que venden.&lt;br /&gt;Todo miembro de la economía informal es una suerte de ciudadano de una república paralela en la que paga sus impuestos, las cuotas a los líderes. Ésta es a cambio de que los líderes negocien la protección de la autoridad para poder así ocupar terrenos que no son propios o la calle para vender, u operar sin las regulaciones de salud, protección laboral, o de transporte, por citar unos cuantos ejemplos. En un extremo violento de la república informal se encuentran las actividades delictivas, desde el narcotráfico a la prostitución, que requieren también de pactos con ciertos segmentos de la autoridad.&lt;br /&gt;El pago que hacen va más allá del dinero, que puede ser mucho. Los ciudadanos de la república informal participan además en marchas y plantones. En ocasiones lo hacen por razones propias, como la defensa de algún espacio de impunidad frente a un nuevo gobierno que pretende aplicar la ley. En otras, son parte del arreglo con las autoridades formales que requieren de su apoyo para sostenerse en el poder, por lo cual son muy útiles en tiempos de elecciones.&lt;br /&gt;El PRI basó su poder y capacidad de gobierno en la incorporación de todo tipo de organizaciones, formales e informales. El costo fiscal de sostener este estilo de gobierno explica en buena medida las crisis económicas de 1976 en adelante. Sin embargo, en el partido de la revolución institucionalizada, el peso de las organizaciones formales fue siempre mayor al de las informales. Coexistían las dos repúblicas, pero la informal era más pequeña y claramente subordinada a la formal.&lt;br /&gt;El PRD, una vez en los gobiernos locales, heredó esa lógica corporativa. Pero la mayoría de los sindicatos siguen estando con el PRI, o se han movido a un partido propio, como los maestros. Hay excepciones, como el SME, el sindicato de los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, quienes son aliados del PRD y apoyan a los informales a través de conexiones ilegales de luz, sin importar el costo para la empresa que es su fuente de trabajo. Es lo de menos si ésta pierde, dado que está subsidiada por los impuestos de todos.&lt;br /&gt;El ciudadano más aparentemente leal al PRD capitalino es miembro de la república informal. Son ellos los llamados a sostener el plantón en Reforma y en el Zócalo. No sólo con su presencia física, sino con sus recursos. Las cuotas son impuestos paralelos sobre cuyo gasto nada sabemos.&lt;br /&gt;El PRD es revolucionario y democrático, no institucional. La informalidad, lejos de ser un problema, es vista por algunos de sus miembros como la semilla de una nueva república, que si no logran construir por la vía electoral, ha dicho ya López Obrador, la buscarán por la vía revolucionaria. No es, a pesar de sus reclamos, una revolución muy democrática en cuanto a los mecanismos de selección de los líderes de organismos informales y, a diferencia de una democracia formal en donde se cuentan los votos, acá se pide el apoyo en la plaza pública, la cual responde con unanimidad.&lt;br /&gt;Muchos ciudadanos de la república formal votaron por López Obrador y aún le quedan muchos apoyos dentro de ésta. Sin embargo, en la parte del país donde la república formal es más extensa, el voto fue mayoritariamente por Calderón. El ciudadano capitalino más enojado con los plantones de la república informal se encuentra entre los sectores que viven de la economía formal.&lt;br /&gt;Ciertamente, los ciudadanos de la república formal lo son muchas veces de dientes para afuera. No viven en predios ocupados, pero muchos han violado el reglamento de construcción. No pagan cuotas a un líder formal, pero muchos dan mordidas sin demasiado recato. Los impuestos, en general, sólo los pagan quienes no tienen opción por ser causantes cautivos.&lt;br /&gt;La elección enfrentó a dos visiones sobre el país. Ahora el conflicto se ha movido a otra esfera, a la lucha entre una república formal que acatará la decisión del Tribunal y la informal, o por lo menos una parte de ésta, que desafiará a las instituciones del país, si el resultado no les favorece.&lt;br /&gt;Para reunificar a las dos repúblicas se va a necesitar un mayor compromiso de los ciudadanos formales, que hoy, si acaso, se suelen contentar con votar. No puede haber una república formal estable si ésta no les da oportunidades a todos, pero tampoco puede haber una república formal que funcione si la informal no es acotada.&lt;br /&gt;Hay simulación en nuestra república formal. Sin embargo, esto no se resuelve utilizando la república informal para construir una peor simulación, como es el llamado a una convención democrática fuera de la ley y sin reglas democráticas, sino fortaleciendo las instituciones que tanto trabajo nos ha tomado construir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115919436496535082?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115919436496535082/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115919436496535082' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115919436496535082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115919436496535082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/09/los-invasores.html' title='Los invasores'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115892911420696287</id><published>2006-09-22T07:41:00.000-05:00</published><updated>2006-09-22T07:45:14.513-05:00</updated><title type='text'>Bovero, como politólogo</title><content type='html'>&lt;span style="color:#660000;"&gt;Aquí viene Michelangelo Bovero, que escribe de alguna tendencia que cree encontrar en el mundo contemporáneo de las democracias.Todo iría muy bien... de no ser por el infausto momento en que decidió incorporar algunas observaciones e ideas sobre el desdichado caso mexicano. Para todo aquel que esté dispuesto a mantener que la tradición bobbiana (de Norberto Bobbio, pues) es nuestro país, le trazamos aquí un horizonte desalentador.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;_________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EXCELSIOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elecciones cuestionadas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michelangelo Bovero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos inicios del siglo XXI parece como si un extraño virus hubiera agredido al mundo de las democracias reales: se va difundiendo el fenómeno de las elecciones controvertidas, cuestionadas y, en algunos casos, hasta impugnadas. El foco original de la infección se manifestó en 2000, con las elecciones presidenciales de Estados Unidos. ¿Quién no recuerda el desastre del escrutinio en Florida, la polémica y las dudas que perduraron incluso después del pronunciamiento de la Suprema Corte de aquel país? Según muchos observadores, Al Gore había obtenido probablemente más votos, pero la victoria fue asignada a Bush Jr. También en torno del resultado de las siguientes elecciones estadunidenses, las de 2004, en las que Bush aventajó a Kerry, surgieron fuertes dudas, aunque tardíamente, en particular sobre la votación del estado de Ohio. En 2005, lo que llamó nuestra atención fue el cerrado resultado, sin un claro vencedor, de las elecciones en Alemania, con la consiguiente controversia entre Gerhard Schröder y Angela Merkel, quienes reivindicaron simultáneamente el derecho a ocupar el cargo de Canciller. En 2006 estallaron los casos de Italia, primero, y de México unos meses después. Se podrían considerar también otros; pero los que he mencionado me parecen, por su variedad, los más relevantes para reflexionar en torno a un fenómeno que amenaza con desgastar a la institución básica de la política moderna y que debe interpretarse colocándolo, antes que nada, en el contexto de la evolución más reciente de los regímenes democráticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. En dos de los cuatro países agredidos por el virus, Estados Unidos y México, está vigente el régimen presidencial; en los otros dos, Alemania e Italia, el parlamentario. Pero la diferencia entre el presidencialismo y el parlamentarismo se está, eso es un hecho, erosionando. Desde hace tiempo hemos presenciado la homologación tendencial de las formas de gobierno (en sentido técnico: las subespecies institucionales de la democracia) hacia un único modelo "verticalizado". Algunos estudiosos hablan de "presidencialización" de los regímenes parlamentarios: los poderes ejecutivos se fortalecen de diversas formas, por derecho o de facto, y apuntan a neutralizar su natural dependencia de los parlamentos o incluso a relegarlos a un papel subordinado. Se trata, pues, de una deformación patológica y progresiva a la que yo denomino "macrocefalia institucional": en todas partes, una cabeza ejecutiva hipertrófica termina por aplastar a cuerpos representativos (parlamentos y asambleas locales) debilitados y con menor poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La difusión de esta patología favorece, y es favorecida a su vez, por el aumento y la exacerbación de otro fenómeno negativo muy notable, en gran medida ligado al advenimiento de la era de las imágenes: la personalización de la vida política. En el momento clave de las elecciones, la atención general termina por convergir en pocos personajes, llamados líderes, que compiten en pos de conquistar lo que se percibe como el sitio decisivo del poder, el vértice del Ejecutivo. En estas condiciones, la confrontación dialéctica entre partidos y programas pierde importancia y las elecciones se transforman en una lucha personal por la investidura popular, a veces más bien en una especie de plebiscito en pro o en contra de éste o de aquel líder, candidato al papel de "guía supremo" del país (dicho sea de paso: ¿nadie se pregunta acaso qué tiene que ver todo esto con la democracia?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este lazo entre la personalización y la verticalización del poder induce a una consecuencia ulterior que también es negativa en mi opinión: la creciente simplificación del "sistema político" (como lo llaman los especialistas: el conjunto de partidos y movimientos, es decir, de los actores colectivos de la política), que tiende a asumir una forma dicotómica. En algunos casos –como en Italia, pero no sólo allí– esta tendencia se acompaña, paradójicamente, de la proliferación de partidos y de listas electorales. Sin embargo, la paradoja es aparente: de cualquier manera, la dinámica general del sistema impulsa al reagrupamiento en dos bloques contrapuestos que se disputan el poder gubernamental. La evolución de los sistemas políticos hacia el bipolarismo y, en perspectiva, hacia el bipartidismo, genera, sobre todo cuando se aproxima el día de la votación, la figura del liderazgo dual. Las campañas electorales se reducen esencialmente a una especie de duelo entre el líder de cada uno los dos partidos y/o coaliciones principales, independientemente del tipo de régimen que esté vigente y de la articulación efectiva del sistema político. La confrontación entre Merkel y Schröder en Alemania, donde la forma de gobierno es parlamentaria y las fuerzas políticas importantes cinco o seis, o el enfrentamiento entre Berlusconi y Prodi en Italia, donde el régimen también es parlamentario pero los partidos son mucho más abundantes, ha asumido un significado político que no es distinto, en la sustancia, al de la contienda entre Bush y Gore (o Kerry) en Estados Unidos, país donde rige el presidencialismo y un bipartidismo perfecto, o de la competencia entre Calderón y López Obrador en México, donde el sistema es presidencial, pero los partidos importantes son tres. Es interesante el caso de México: resulta que la serie de sondeos preelectorales sobre las intenciones de voto para los tres candidatos a la Presidencia fue percibida por muchos como una especie de juego de eliminación, del que surgiría la pareja de los "verdaderos" contendientes. De aquí la fascinación (a mi parecer, perversa) que ejerce sobre muchos mexicanos el sistema francés de la doble vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La simplificación del sistema político hacia la forma dicotómica tiene amplio reconocimiento: es concebida por casi todos los sujetos políticos importantes, y también en buena parte por los expertos, como el objetivo que toda democracia "madura" debería alcanzar. En mi opinión, por el contrario, constituye un empobrecimiento de la vida democrática. La reducción tendencial del pluralismo al dualismo hace crecer por sí misma la distancia entre el sistema político y la sociedad civil. El abstencionismo, y de manera más general la apatía política y el alejamiento de la democracia, tienen causas múltiples y complejas, pero entre éstas figura también la reducción excesiva de la gama de oportunidades para elegir. Quienes no se reconocen en ninguna de las opciones disponibles, no siempre optan por elegir el mal menor: pueden decidir no escoger a nadie (en ocasiones, esto sucede aun si hay más de dos alternativas que, sin embargo, resultan todas impresentables). En todo caso, el hecho es que la cuota de quienes se abstienen de votar se ha convertido en un factor cada vez más determinante, y como tal es percibido por los actores políticos: casi como si el resultado de una elección no fuese en manos de quienes sí votan, sino paradójicamente de quienes no votan. Por eso, las campañas electorales se orientan cada vez más, de manera predominante, a conquistar el voto de los (así llamados) "electores indecisos o indiferentes". Ir en pos de este objetivo exaspera la lógica del duelo e induce fácilmente a los protagonistas, o a algunos de ellos, a la satanización del adversario. "Si no logro convencer al elector indeciso a votar por mí, al menos, como mal menor, trataré de inducirlo a votar contra el otro, presentando a éste como el mal mayor". A veces, como el mal absoluto: con medios y argumentos que van mucho más allá de lo correcto e incluso de lo decente. Es evidente que quienes se dejan convencer de esta manera son los ciudadanos menos educados, menos provistos de cultura democrática. Y es así como la calidad de la vida política de las democracias reales corre el riesgo de volverse cada vez más decadente. En ambos lados: el de los electores y el de los elegidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede suceder que las coaliciones que se contraponen queden a final de cuentas divididas por un insignificante puñado de votos. Lo que constituye una circunstancia objetiva que favorece la impugnación del resultado electoral. Pero en realidad, el fenómeno, en sus formas más virulentas, se manifiesta no tanto porque el surco que divide a los contendientes sea muy delgado, sino más bien porque es muy profundo. Un conflicto áspero y perdurable en torno al resultado de las elecciones no es sino un grado ulterior de la exacerbación del conflicto político, interpretado como un duelo por la conquista de un poder verticalizado y personalizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que la radicalización del enfrentamiento político tiene también otras causas sustanciales, cuyos orígenes radican, directa o indirectamente, en las complejas y contradictorias dinámicas producidas por la globalización. Me refiero –sin tener aquí el espacio para profundizar en este análisis– a la inclinación generalizada del eje político mundial hacia la derecha: la afirmación de los neoliberalismos; la resurrección de los nacionalismos bajo formas étnico-culturalistas; al nacimiento de partidos y movimientos racistas y xenofóbicos, más o menos (aunque no siempre) minoritarios, entre otros. Pero, sobre todo, a la difusión de ciertas formas neopopulistas y neodemagógicas de estrategia política (también electoral), que algunos estudiosos han rebautizado como "antipolítica" porque consisten en la hostilidad hacia el orden consolidado con las arquitecturas institucionales, también, en el rechazo de la confrontación equilibrada entre las diversas posiciones del debate que no esté orientado al choque, de las mediaciones en general; en la intolerancia al equilibrio de los poderes y hacia cualquier tipo de vínculos o controles; en definitiva, en la contraposición de la "voluntad del pueblo" frente a la de los órganos del poder constituido, invitando siempre a desconfiar de ellos (hasta que sean ocupados por otros). En Europa muchos movimientos y partidos de la derecha, ligados bajo diversas formas al "chovinismo del bienestar" (Habermas), han obtenido un notable éxito político con métodos "antipolíticos". Es cierto que muchos partidos de izquierda han emprendido una especie de seguimiento de las derechas en el terreno político-programático; pero, a pesar de ello, la fractura se ha profundizado y el conflicto se ha radicalizado, justamente cuando las derechas se hacían más populistas y antipolíticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En América Latina, en cambio, han sido más bien algunos partidos y movimientos (presunta y supuestamente) de izquierda, que se dirigen de diferentes maneras a las víctimas de la globalización, los que han asumido ropajes antipolíticos, sobre todo mediante el protagonismo de ciertos personajes carismáticos (en sentido neutro, weberiano). Es fácil ver cómo la antipolítica encuentra un terreno fértil en los fenómenos degenerativos que llevan a interpretar las elecciones como un método de designación de un vencedor supremo, o sea, del "líder del país" y, por consiguiente, a concebir la democracia como una especie de autocracia electiva. A veces, en las formas grotescas del que yo denomino "caudillismo posmoderno".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Cuando el resultado electoral es cuestionado, plantea –para los contendientes, los estudiosos, los observadores y los ciudadanos– dos tipos de problemas. En primer lugar: ¿cómo se puede y cómo se debe establecer con certeza quién ha sido el verdadero vencedor de las elecciones? En segundo lugar: acaso el vencedor, quien quiera que éste sea ¿triunfó realmente? Y dado que sólo representa a la mitad del país, ¿cómo puede pretender imponer su política a la otra mitad? Digamos de una vez por todas que esta última pregunta, en el plano formal, de la legitimidad jurídica y política, carece de sentido. Aquel candidato y/o coalición política que haya prevalecido, aunque sólo sea por un voto, tiene el derecho-deber de gobernar, esto es, de ejercer el poder de iniciativa y orientación política y además de asumir las competencias que las diversas constituciones atribuyen a los titulares de la máxima función ejecutiva. Lo que no equivale sin más a imponer la propia política. No obstante, la pregunta conserva sentido en el plano sustancial, cuando perduran las condiciones de un conflicto radical: por ejemplo, si uno de los dos contendientes rechaza de cualquier modo y obstinadamente el reconocimiento de la victoria del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Así se hace más urgente y apremiante responder a la primera pregunta: ¿cómo se determina quién fue el vencedor? Errores de cálculo, imprecisiones en la transmisión de los datos, pero también controversias en torno a la asignación de numerosos votos, en particular a las boletas nulas, se verifican en cualquier procedimiento electoral. Es verdad que éstos y otros factores pueden ganar importancia cuando el margen es estrecho. No obstante, la experiencia enseña que afectan en una medida casi igual a todas las partes. Es, más bien, la radicalización del conflicto la que lleva a evocar (con razón o sin ella) el fantasma de la conspiración, de los fraudes. Pero, sobre éstos, como sobre los otros elementos cuestionables, ciertamente no es la presunta víctima la que tiene el poder de juzgar. Nemo iudex in causa sua. Cualquier ordenamiento constitucional democrático prevé normas para la solución de las controversias electorales y atribuye a un órgano institucional, con rango de magistratura, el poder de decidir sobre el mérito del asunto apoyándose en dichas normas. La legislación en la materia puede ser más o menos completa o con lagunas, más o menos adecuada o mediocre. Pero a un juez –quienquiera que sea– no se le puede y no se le debe pedir otra cosa sino aplicarla. Ciertamente, no se le debe pedir que la viole. Mucho menos que invente normas inexistentes, pues será eventualmente tarea de la nueva legislatura mejorar las leyes en vigor. Y menos admisible todavía, además de insensato, es pedirle al juez que decida a condición de que lo haga de un modo determinado, porque eso sería como decirle "me someto a tu juicio si me das la razón". Lo que equivale indudablemente, sin más, a desautorizar a dicho juez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el modo de enfrentar y resolver la controversia y de asumir las consecuencias normativas radican las mayores diferencias existentes entre los casos que he considerado aquí. La solución más indolora se adoptó en Alemania en 2005, incluso porque allí nadie había promovido una verdadera impugnación de los números del conteo: entonces, el cargo de Canciller fue asignado al líder del partido de mayoría relativa, aun cuando tal mayoría era reducidísima y así se formó un gobierno de "gran coalición". Solución que fue posible gracias a la mayor flexibilidad del régimen parlamentario, que a pesar de las distorsiones inducidas por la tendencia hacia la "presidencialización material", conserva todavía, en algunos casos concretos, como el alemán, diferencias importantes y ventajosas con respecto al presidencialismo formal y completo. Ciertamente es una solución excepcional pero, quiero agregar, perfectamente democrática: sólo quien es presa de una concepción distorsionada de la democracia como imposición de la voluntad de la mayoría (o, peor, de un líder) no logra ver las virtudes democráticas del compromiso. Sin embargo, una solución similar de "gran coalición", fue rechazada –por Prodi, correctamente en mi opinión– en Italia, donde sí está en vigor un régimen parlamentario, aunque mucho más deteriorado que el alemán, pero la brecha entre las coaliciones políticas es profunda y, el conflicto, irreconciliable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, en las elecciones estadunidenses de 2000, la controversia estalló precisamente por el resultado numérico de la votación. Es probable que el candidato declarado perdedor, Al Gore, haya conservado la firme convicción de haber obtenido mayores apoyos que su adversario. Pero, frente al pronunciamiento de las autoridades competentes, se retiró de la contienda, en buena lid. Ciertamente ni siquiera acarició la idea de organizar una protesta popular. La democracia de Estados Unidos es muy imperfecta; más aún, en mi opinión, es insuficientemente democrática. Pero las instituciones son sólidas. Y fuera de las instituciones constitucionales, o peor aún, en contra de ellas, sólo puede existir una caricatura de democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Italia, hace pocos meses, en presencia de una ventaja reducidísima de votos a favor de la coalición de centro-izquierda, el líder de la coalición de centro-derecha, el premier saliente, Berlusconi, héroe emblemático del neopopulismo mediático, príncipe de la antipolítica posmoderna, denunció la conjura y habló de fraudes (entre paréntesis: en Italia las elecciones son organizadas y controladas por el ministro del Interior, que en esa circunstancia era un hombre de confianza del premier y que, al final del escrutinio, afirmó que todo se había desarrollado correctamente). Declaró haber sufrido "el robo de una victoria limpia", levantando la sospecha de decenas o centenas de miles de votos arrebatados fraudulentamente por la izquierda, y de innumerables boletas a su favor injustamente anuladas. Afirmó que iba a "exigir" el recuento total de los votos. Lo que, sencillamente, no está permitido por la ley. Amenazó con llenar las plazas (alternando las acusaciones y las amenazas con propuestas de "gran coalición" al estilo alemán, mas la coherencia no es una virtud de los demagogos). Pero luego, después de la sentencia de la magistratura competente que confirmaba la victoria del centro-izquierda, mientras continuaba ocasionalmente con sus amenazas, se fue adaptando más o menos al papel de jefe de la oposición, persiguiendo un objetivo bien preciso: aprovechar cada ocasión para hacer caer al gobierno de Prodi, objetivamente débil en el ámbito parlamentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y México? Hasta donde logro recabar informaciones periodísticas, me parece que se puede decir (y corríjanme si me equivoco) que López Obrador ha realizado, al menos en parte y a su modo, lo que Berlusconi sólo había amenazado. Ha convocado a sus seguidores a llevar a cabo una protesta masiva, que ha adquirido también el significado de una presión pública sobre el Tribunal Electoral. Me pregunto si ésta no es una típica estrategia antipolítica: el pueblo frente al poder, la plaza frente al palacio. No se me malentienda: la protesta colectiva corresponde perfectamente a la dialéctica de la vida democrática, sólo que bajo ciertas condiciones. Y no siempre, aun cuando sea formalmente legítima, una protesta tiene motivaciones y fines aceptables desde un punto de vista democrático. A veces puede representar un peligro para la salud de la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me permito disertar de lejos sobre una cuestión tan delicada. Pero algo debe decirse acerca de la forma en que López Obrador (hasta donde estoy enterado) ha manejado hasta ahora su relación con la masa, presentándola como un ejercicio de "democracia directa". La decisión de una multitud que responde a las preguntas del líder con un sí o con un no, o que aprueba levantando la mano, no es una decisión democrática. Es más bien equiparable a la aclamación, que constituye (según decía Bobbio) precisamente la antítesis de la democracia, porque los eventuales disidentes no cuentan para nada ni tienen una verdadera manera para expresarse y además sufren la presión, por lo menos psicológica, de quien está junto a ellos. Se puede definir democrática la decisión de una asamblea sólo si cada uno de sus miembros tiene la misma posibilidad de discutir las propuestas de los demás y de presentar y argumentar propuestas alternativas. Esto sucedía en la democracia directa ateniense y es también lo que ocurre, toda diferencia guardada, en un parlamento bien ordenado. No tengo la intención de ofender a nadie, quisiera solamente despertar de manera modesta y serena una interrogante en el ánimo de quienes estuviesen demasiado seguros de encontrar la democracia en la multitud, pasando por encima de las instituciones. Pero a quien conoce la historia del siglo XX italiano la imagen de una multitud que responde "¡Sííí!" a la pregunta del líder: "¿Estamos de acuerdo en eso?", evoca terribles recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso mexicano, en suma, tal parece que el rechazo radical al resultado de las elecciones se relaciona con una forma particularmente acentuada de liderismo: expresiones exacerbadas, ambas –el rechazo al resultado y el liderismo–, por un lado, de la interpretación conflictual de la política como duelo y, por el otro, de la concepción verticalizada y personalizada del poder. Son una exaltación extrema de las mismas patologías degenerativas a las que tiende, por su naturaleza, el régimen presidencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace tiempo vengo afirmando que en América Latina es necesario mover el eje del poder desde el gobierno presidencial hacia el parlamento. ¿Qué piensa el parlamento recién electo en México? ¿En particular aquellos legisladores que fueron elegidos en la misma coalición política de López Obrador? Me gustaría saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción Carmen Álvarez&lt;br /&gt;con la colaboración de Pedro Salazar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Politólogo cuestionado&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;No será ninguna casualidad que Excélsior le haya dado bola a este artículo, que viene a repetir algo así como la “línea oficial” de lo que sucede en México. Aquí, según esta línea, hay un líder antiinstitucional, que moviliza antidemocráticamente a la gente. Esta última, para este estilo de análisis (si hemos de llamarlo así), resulta ser un mero objeto manipulatorio, sin complejidad, una vulgar “masa”, como solían describir pseudosociológicamente hace todavía algunas décadas, a lo que tiempo atrás era llamado –también pseudosociológicamente– las “clases peligrosas”. En suma, el retrato inicial con trabajos pasaría de ser una mera caricatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que lo venga a decir el heredero de las glorias de Norberto Bobbio, sin embargo, parecería revestir esas palabras de una legitimidad que, de cualquier modo, está por verse. Menos mal que Bovero solicita que se le corrija si está en un error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, está en uno error. Quizá no uno, sino varios. Pero me concentraré en uno, que estimo principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principal error de Bovero consiste en asumir de entrada la naturaleza democrática de los regímenes sobre los cuales elabora su argumento. Por supuesto que resulta espinoso poner en cuestión esa naturaleza en el caso alemán, del mismo modo que lo es para el caso italiano y acaso, para el estadounidense. Pero, ¿cómo puede plantear lo que plantea a partir de un supuesto así a propósito del caso mexicano? El supuesto es heroico, y sostengo que ese error le hace formular juicios a partir de una supuesta axiología democrática (que en realidad es liberal), según la cual la “relación directa” del líder con la masa (y aquí caben todos los epítetos pseudosociológicos que asume y no explicita: amorfa, irracional, emotiva, arrolladora de la individualidad, entre otras posibilidades) es antidemócrática, porque ahí ningún individuo podría ir en contra de la posición aplastante de la mayoría presente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Sin embargo, la negativa individual asume muchas formas. La más elemental es la que dio a conocer hace varios años Hirschmann; la salida. Si no estoy de acuerdo con ese líder mesiánico, sencillamente me desentiendo: no voy a cometer la locura de expresarme, en una asamblea, en contra; pero a la siguiente convocatoria no acudo. Simple. No estará pensando Bovero en llamar al IFE a que cuente los votos de las asambleas, ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación del líder y “la gente” es de conducción política, no es ni hipnótica ni de mera manipulación. ¿Qué hace López Obrador en las asambleas, o sea, en su “contacto directo” con “la gente? Primero, plantea una interpretación política de los sucesos. La gente escucha y lo sigue paso a paso en su argumentación. Al término del ejercicio interpretativo de López Obrador se produce una conclusión práctica. Los asistentes, al final, valoran esa interpretación y la conclusión práctica que el líder postula. El alzamiento de manos es el momento ritual. El momento crucial, en contraste, se presenta con la siguiente pregunta ¿cuántos nos siguen apoyando? Es evidente, en el momento actual, que la merma es exigua y la intensidad del apoyo se ha incrementado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede Bovero sacar las conclusiones que saca sin entender lo que sucede entre el líder y sus seguidores? La complejidad de la relación de AMLO y “la gente” merece ser descrita con algo más que las baratijas pseudocientíficas que emplea Bovero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero vayamos a la axiología democrática que emplea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de López Obrador no es, en definitiva, una estrategia antipolítica. Hay que entender esto de una manera absolutamente clara: la especificidad de la acción política de López Obrador consiste en haber desarrollado la dinámica por la cual se ha constituido un sujeto político nuevo: los pobres, los desheredados, los excluidos, los desesperanzados, han sido traídos por el liderazgo de López Obrador a la arena política. Y con ello ha traído un poderosa desestructuración de la estabilidad oligárquica que ha pretendido construirse en México, mediante una sistemática política de privatización de los más variados ámbitos. La última expresión de este proceso es la privatización de la política social, entendida como la orientación del estado mexicano para atender a los damnificados del capital. La élite política mexicana ha suscrito, gozosa, la idea de que la pobreza se debe combatir con la filantropía y las buenas intenciones de los dueños del país. No es gratuita la multiplicación de las iniciativas descentralizadas para que cada quien coopere contra la pobreza, a fin de darle la vuelta a la “costosa e ineficiente” burocracia estatal. Con esa retórica la oligarquía mexicana ha puesto en marcha lo que pretende ser la idea dominante en México. La pobreza no es un asunto político, sino un asunto que hay que corregir con buena conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso es lo que ha puesto en cuestión el lopezobradorismo. Los asuntos estratégicos del país los hemos de resolver políticamente. Para ello, hay que convocar políticamente a los excluidos, que son muchos y que, de diversas maneras, han reconstruido el conflicto de clase en el país. Entonces, en este primer punto, la axiología democrática de Bovero, suponiendo que sea suscribible, tendría que servir como parámetro que mida el comportamiento de la derecha y tendría que reservarse para un mejor momento el fácil juicio por el cual quiere postular que AMLO va contra la política. Sencillamente, eso es falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo punto de la axiología democrática de Bovero, si entiendo bien, está basado en el supuesto ideológico liberal del individualismo. Las asambleas lopezobradoristas aplastan la individualidad. Pero, ¿quién acude a una asamblea convocada por López Obrador que crea sinceramente que la elección fue limpia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Bovero le parece sujeta a discusión la deseabilidad desde el punto de vista democrático de la protesta encabezada por López Obrador, específicamente porque las decisiones no responden a un ejercicio democrático. El ritual de las decisiones impulsadas por el líder, en un momento en el que deciden (decidimos) responder a su llamado es, precisamente, democrático. Tal vez no resulte plenamente liberal, y en eso podría estarse de acuerdo. Pero en México está a discusión que resulte deseable en todo momento y ante cualquier circunstancia que la democracia deba, como si se tratara de un dogma, ser liberal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero además eso tampoco es cierto. Las convocatorias de AMLO están dirigidas a que se comuniquen las ideas, se deliberen las propuestas. Los ciudadanos acuden/acudimos con la mejor información que nos es dable conseguir, sobre todo si tomamos en cuenta que las empresas mediáticas han puesto en marcha una estrategia de desinformación acerca de lo que sucede con el movimiento lopezobradorista. Piezas integrantes de la oligarquía mexicana, las televisoras y las radiodifusoras más grandes han desplegado costosas campañas que defienden la limpieza de las elecciones y aíslan políticamente al lopezobradorismo. ¿Cuál es la práctica democrática en todo esto? No era extraño encontrar el 16 de septiembre en la Plaza de la Constitución delegados de los pueblos remotos de México que se encontraban ahí con el encargo de votar lo que había que votar en la Convención Nacional Democrática? Yo mismo estuve rodeado de un grupo de personas que venían de Michoacán y Veracruz, que estaban ahí para votar lo que había que votar. Habían deliberado en sus respectivos poblados. ¿Cuál es el ejercicio democrático en todo esto? ¿El de las televisoras, que desinforman y atropellan la posibilidad de formarse una opinión con oportunidades equitativas de ser adquirida, o el de la gente común, que resuelve sus problemas comunicativos e informativos del mejor modo que pueden?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bovero se equivoca de la A a la Z. Él nos plantea un interrogante a quienes podríamos estar demasiado seguros de encontrar la democracia en la multitud, pasando por encima de las instituciones. El politólogo desarrollará la prudencia, o no será politólogo. El juicio rápido y desinformado es la negación de la ciencia y, en particular, de la delicada materia que el politólogo tiene en sus manos. En México estamos ante un conflicto abiertamente planteado por la oligarquía derechista, que desde mucho antes de la jornada electoral estuvo dispuesta a imponer a su candidato, por encima de lo que fuese. ¿Por qué esa derecha iba a detenerse el día de la jornada electoral, cuando desde mucho tiempo atrás estuvo decidida a sacar a López Obrador de la contienda mediante un discutido y a final de cuentas repudiado desafuero? ¿Por qué se iban a detener cuando tienen todo el dinero que hace falta para hacer que se haga lo que se tenía que hacer con tal de detener a ese “peligro para México”? ¿Quién pasa por encima de las instituciones, suponiendo que lo sean?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es perentorio sacar a Bovero del error. La regla que rige en la política mexicana, a partir del proceso político anterior, es la siguiente: gana el que tiene más dinero, no el que obtiene más votos. Ese régimen se llama, desde mucho tiempo atrás, plutocracia. La lucha política actual en México, por mucho que implique una “interpretación conflictual de la política”, está dirigida a restaurar la república. Pero tampoco se puede interpretar de otro modo la política cuando se está en medio de un conflicto. ¿No sería eso pueril y absurdo?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115892911420696287?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115892911420696287/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115892911420696287' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115892911420696287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115892911420696287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/09/bovero-como-politlogo.html' title='Bovero, como politólogo'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115890451461094029</id><published>2006-09-22T00:34:00.000-05:00</published><updated>2006-09-22T00:55:14.626-05:00</updated><title type='text'>Lo trágico del ridículo</title><content type='html'>&lt;span style="color:#003300;"&gt;En el siguiente texto, comentamos el artículo “Entre lo histórico y lo trágico”, de Juan Villoro (JV), publicado en la revista Proceso de esta semana (núm. 1559). Adelante reproducimos el texto aludido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Juan Villoro comienza con una frase cierta –López Obrador (LO) ha generado un debate sin precedente–, y critica a Felipe Calderón (FC) por denostarlo en lugar de proponer algo. Tenue cuestionamiento a un candidato que hizo más que denostar a LO, y al que sigue un inteligente chistesito, que podría agradecerse si de él no siguiera su línea discursiva. Si detestar a López Obrador o a Calderón fuera sólo un asunto personal, individual, se podría hablar de neurosis, pero ese no es el problema. No es la neurosis la que no permite el matiz ni las distinciones, sino la vacuidad de la crítica que se afirma en lo que cuestiona. El problema es que no hay tal cosa como una dialéctica del todo o nada, que supuestamente es la de LO, con la que además se contradice a cada párrafo. La frase, muy en boga, es un absurdo, una frase hecha que no explica nada, pero deja bien claro de qué está hablando JV. Se trata de la necedad del Peje por no irse a su casa a detestar a Calderón mientras lo ve gobernar al país. Al fin y al cabo, JV podría recomendarle un buen siquiatra; Enrique Krauze, por ejemplo. Implica aceptar que LO sólo acepta la Presidencia o nada, pero luego dice que lo que quiere LO no es la silla, sino razones que justifiquen una causa, que nunca explicita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, bueno, veamos las distinciones, los matices que propone Villoro. Primero, para situarse hace un recuento de las victorias parciales de la “izquierda”. Gracias, ya nos las contaron Woldenberg, et al. , y habría que notar que no acusa recibo del Frente Amplio Progresista. Reconoce el agravio, bien; contienda injusta, bueno, cuando menos, no como Christopher Domínguez Michael, quien la calificó de equitativa, justa y no sé qué; santa, creo. Para seguir con las distinciones y matices continúa con la descripción que dejó a medias Krauze. Al describir a LO se puede aceptar la línea que comienza con “incansable” y termina con “popular”. Pero inmediatamente surge la duda. ¿A qué se refiere con gestión eficaz que no admite críticas? ¿A la gestión del conflicto, de la movilización de masas? Pues sí. LO es el caudillo inflexible y autoritario que hace saber de su fuerza y la impone a todos. En dos palabras, es el “Mesías tropical” que decide todo inspirado en su intuición, lo que no da resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un párrafo que se quiere lavar la cara, LV nos dice que votó por el LO a pesar de LO; votó por el proyecto y no por el iluminado. Y que a pesar de considerarlo como tal, participó en un video en su favor cuyo título refleja su creencia: la campaña de descrédito contra LO construía un monstruo y estaba sostenida en la sospecha. Ahora sí que no me ayudes, compadre: sospecho que LO es un peligro para México, pero no es no es tan malo. Si así lo dejaron apoyar la causa, o les tomó el pelo o son muy ingenuos –tolerantes– o no sé qué, pero cuando menos no es síntoma de totalitarismo… Habría que lavarse la cara con otra cosa. Tal vez si hubiera partido de algo más sólido, por ejemplo, como que la campaña se sostuvo sobre la mentira o la amenaza a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siguiente no queda claro. LO no es un monstruo, pero ya no es “la figura por la cual votamos”. ¿Ya no es un iluminado; qué es ahora? JV no lo aclara pero dibuja ambiguamente al personaje. Y lo hace a partir de la anécdota: “que mi cuate…Una anécdota vacua y vana que le indica que algo no iba bien el 2 de julio, presumiblemente que LO iba perdiendo. Para el cronista del día, pudo haber sido un buen indicio, mismo que para el analista crítico de dos meses y medio después se convierte en una certeza. El indicio del cuate provisor no es que hubo malos manejos en la elección y la certeza es que LO no es sólo el Mesías, sino un mentiroso. JV afirma, sin decirlo, que LO sabía que iba mal, que perdió, pues, y que aún así alegó su triunfo. Y ha sostenido esa mentira, apoyado en algo así como la psicología social que caracteriza a nuestro país: la vocación por hacer del rumor, verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JV dice que en un país como México, “nada tiene tanta legitimidad como el rumor”. Supongo que, además de ser malinchista, quiere ser caústico. Lástima que se refiera como rumor a algo tan ampliamente demostrado como la imposición de Calderón, aunque luego lo llame argumento. La demanda de voto por voto no debía ser atendida porque tuviera alguna validez sino porque así se desarmaba a LO y se disolvía el rumor. Claro, en una elección “ganada” por 230 mil votos, la ausencia de tres millones es sólo una extraña forma de presentar los resultados. El indicio del cuate no deja ver, tampoco que hoy, dos meses y medio después, siguen sin darnos cuenta de unas 2 mil casillas, casi 900 mil votos que ya no aparecieron, ni en el PREP, ni en los conteos distritales, ni con jueces y magistrados, ni, por supuesto, en el Trife, que sí tuvo las pruebas en sus manos, pero no las consideró determinantes, así se tratara de 1.5 millones de votos perdidos. Vaya extraña forma tan democrática de cumplir reglas, tan apreciadas por JV.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las líneas que siguen, JV comete un desliz. LO no “acusó sin pruebas a los magistrados de recibir ‘cañonazos’ de dinero”. Dijo que los magistrados eran presionados con ofrecimientos de dinero y puestos, no que los hubieran recibido. El desliz se convierte en falacia malintencionada al plantear la pregunta de lo que LO “quería” al decir eso: la silla o razones para su causa (no hace falta aclarar que LO quería razones, pues no las tenía). Y es aún más falaz al comentar el fallo del Tribunal. No se descalificó de antemano al Tribunal, se le descalificó por ordenar la revisión de una ridícula parte del universo de casillas dudosas; se le descalificó por haber prohibido la entrada a ciudadanos y representantes de partido cuando empezó a surgir la evidencia de paquetes abiertos y sobres alterados en los distritos. Es falso que el Tribunal haya asegurado que no podía sancionar la injusticia. Simplemente no reconoció la injusticia y sancionó: el fraude fue enorme, pero no “determinante” para hacer “perder” a LO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a todo, ¿cuál es la causa del Peje? No es la silla, si nos atenemos a JV. Parece que es la eterna movilización o algo así, y nos quedamos en el limbo, pues de aquí no pasa en sus distinciones ni matices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabemos el método que ha usado JV para asegurar que millones de votantes consideran como agravio el que se le haya tratado a LO como “peligro para México”. Pero hemos sido millones quienes nos hemos manifestado, pública y abiertamente, contra otro agravio, uno menor, que casi no cuenta, uno del que nada se sabrá ni en 20 años, porque no habrá comisión de la verdad para averiguarlo ni boletas que revisar: la tergiversación masiva de nuestros votos acompañada de la amenaza y el chantaje para imponer a Felipe Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, JV no considera todavía a LO un peligro para México, sólo lo sospecha, aunque sí lo considera un peligro para la izquierda por sus formas de protesta, o sea, por el “desastre” del Plantón, que a su modo de ver sólo perjudicó a los pobres y benefició a los ricos. Cuando menos, se ofende porque Calderón lo llamó caótico y opuesto a las instituciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya que con estas premisas el horizonte es confuso. Aplaude la convocatoria a la Convención pero sólo si es de propuestas, nada de masas, porfis. Además, la asamblea no tiene representatividad. Si LO no junta a sus quince millones de electores nada vale. Claro, si los juntara, tampoco. Hay otros 25 que no votaron por él y si los convenciera, tampoco. Hay otros 55 que … Al fin y al cabo, con las propuestas basta y sobra; no hace falta gente que las impulse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero LO no sólo es mentiroso, sino impulsivo y mezquino: decide en razón de sus impulsos y de su “inescrutable ánimo”. No piensa sus actos, por eso se autonombra Presidente. Para JV parece una locura, pues ni siquiera le podrá dar pasaporte y sin expedir pasaportes no se gana la Presidencia. Claro, con Rosa Luxemburgo de alter ego, no se puede pedir mucho. Por supuesto, es difícil convencer a alguien que vota por un Mesías sospechoso de ser un peligro para el país y que cree que aglutinar a tres partidos, a miles de organizaciones y mantener a cientos de miles de personas movilizadas durante meses es dividir a la sacrosanta izquierda –que lo menos que ha sido es unificada, por la sencilla razón de que no hay, ni ha habido, tal cosa como La Izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí JV volvió al meollo: la derrota, y matiza “en condiciones desiguales”. Y parece volver al asunto que dejó pendiente en las primeras líneas, las distinciones, la crítica, la necesidad de matices. Bueno, lo seguimos esperando. En lo que ha escrito hasta aquí no hay distinción, ni crítica, ni matiz. Hemos visto en el texto de JV a un Mesías, sospechoso de ser un peligro para México y culpable de ser un peligro para la izquierda; a un gobierno de izquierda en la Ciudad de México que enriquece a los ricos a costa de los pobres. Vemos a una pobre periodista a la que ya no se le considera buena nomás por prestarse al fraude y a la manipulación –por no hablar de sus comentarios contra las mujeres violadas en Atenco, pues no viene al caso y al fin que es sólo un evento. Y ratifica: sólo si juntas a los cien millones de mexicanos en el estadio –¿Azteca?–, puedes proponer otra Constitución, aunque, claro, para gobernar legítimamente a esos 100 millones bastan 230 mil votos obtenidos en condiciones “desiguales”. Tampoco se vale que vayas a elecciones con candidatos populares. No, hay que ir con pazguatos, mientras los apoye Televisa: ahí está nuestro héroe Calderón para demostrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de masificación y control de calidad suena a Bimbo, así es que mejor lo dejamos para futuras hermenéuticas. De las reflexiones del “monero” Patricio, baste decir que repetir la cantilena de Fox, Calderón, Televisa, Krauze, et al., no es disentir; ridiculizar a un líder que encabeza una movilización política de la magnitud de la que hoy dicta la agenda nacional; no es debatir, ni equivocarse siquiera. Confundir el rating televisivo con personas, tampoco. Para JV el simulacro se da en las calles y la realidad en la televisión. Como si no hubiéramos sido testigos de cómo se aprobó la Ley Televisa-azteca, ni existiera un tal Gamboa Patrón en la Coordinación Política de la Cámara de Diputados, ni Kamel Nacif, ni Mario Marín arropado por FC, ni el PRI chantajeando a éste con Oaxaca. Claro, en las plazas siempre son más lo que no llegaron que los que vieron a Adal Ramones, la verdadera neta de la inclusión social. Y de nuevo, como las plazas se llenan todas con los mismos de siempre, no cuentan. Si LO no las llena con todos los mexicanos de una vez, mejor que asista al canal de las estrellas para que satisfaga a todos con su discurso o con un buen psicodrama tipo RBD.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, al final, no deja de condescender: el “derrotado” tiene fuerza moral. Y le recomienda, en un discurso amelcochado, pasar a retirarse para conservar lo “mucho que se ha ganado” y ver si para dentro de 6 años se le hace sentarse en la silla, a menos que con la opción que le pone,“preferir la leyenda a asumir un cargo” se refiera a otra cosa. Según JV, “LO sólo se deja aconsejar por su intuición” aunque sabe que lo hace en el vacío. Pero lo que verdaderamente desarma por contundente es aquello de que la fuerza de la izquierda está en la solidaridad, no en la confrontación; es decir, la izquierda debería dedicarse a la caridad y no a participar políticamente. Se le olvida que las únicas solidaridades que han ganado elecciones han sido la de Polonia, financiada por la mafia vaticana, y la de Salinas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas personas dicen que no debo perder tiempo en desbrozar artículos, sino a desentrañar argumentos y contraponerles otros. El caso es que cada vez que leo un texto de quien se considera que puede hacer una crítica plausible de lo que sucede hoy en México aparece siempre el mismo “argumento”. Nuestras más insignes intelectualidades mexicanas que han corrido en paralelo a nuestras costosas instituciones electorales; que acaparan los medios de comunicación monopólicos; que se han pasado años y años en la televisión, en cuanta conferencia, seminario, foro y mesa redonda ha habido, convenciéndonos de que la democracia es un mero trámite que hemos aprendido a cumplir muy bien gracias a sus enseñanzas y que lo demás es lo demás y no tiene importancia, no es determinante; que la transparencia es la suma de sus virtudes, aunque sus máximos exponentes se hayan quedado mudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llega el momento en que ese demás demuestra que la democracia no es un mero trámite. Y lo más importante, se lo demuestra a millones de personas que del asombro pasan al estupor, al coraje, a la indignación, a la movilización, a la resistencia, a desobediencia o a la insurrección, al motín, al despojo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ah, estamos en la desobediencia y el tamaño del agravio es tal –papito chulo– que no se trata de un trámite burlado un poco. Y no ha habido violencia más que de los autoproclamados pacíficos. Cosa que quienes, desde la comodidad de la vida de intelectual mexicano de clases media y alta, no quieren ver; quieren ver a México como si fuera programa de televisión inglesa. Hace falta decirles que la democracia no es un trámite y, para el caso, existe una democracia mexicana que se caracteriza por sus determinaciones concretas. Y entre ellas, está una elite plutocrática constituida y transformada desde 1982, cuando menos, que ha mantenido el poder y que presume de controlar cerca del 80% del PIB. También habría que insistir que durante esos largos años, esa misma elite construyó el discurso de la democracia desajetivada, ahistórica, ficticia, y sobre él edificó una enorme burocracia pletórica de privilegios, que hoy se rasga las vestiduras no por la vergüenza de lo que ha hecho sino por haber ser atrapada en el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También muchos millones de pobres estamos dispuestos a actuar políticamente en contra de la posibilidad de que se esa plutocracia se consolide con el apoyo de la derecha más recalcitrante. Hoy la democracia mexicana es también una enorme coalición de organizaciones que actúan políticamente en contra de aquélla. Y esa coalición ha elegido a un líder de la única manera en que un líder puede serlo: por la suma de adhesiones, de personas que confían en la capacidad de un liderazgo para conducir al barco y, por supuesto, que ha dado resultados, por más que JV no los quiera ver o los considere negativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer reducir el conflicto a la personalidad de Andrés Manuel López Obrador es desconocer que lo otro existe y opera. Que LO no podría existir como sujeto político si el conflicto político y económico no estuviera en el punto en el que está. Hay un líder porque hay crisis; porque la suma de votos, en esa parafernalia burocrática, no es la materia de la confrontación; no es problema de contabilidad ni mucho menos de tránsito, sino de ejercicio del poder. Y por supuesto que la confrontación es posible hoy porque las miles de personas en el Zócalo son mucho más que votos sufragados y mal contados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insistir, una y otra vez, con insidia o con ingenuidad, con mejor prosa o con peor crónica de hoy, en que hay un señor en la calle que sólo quiere protestar con un montón de fieles inconsultos; un líder que se inventa un fraude y los convence de ir con él en una ruta sin destino, más que la trascendencia de sí mismo, es una necedad. Querer negar que la elección fue algo más que desigual, es también desconocer que efectivamente esa elite económica ha impuesto al Presidente no sólo en contra de quienes votamos por LO, sino en contra de todos los millones que son pobres, medio pobres o medio ricos, hayan votado por quien hayan votado. Y al hacerlo ha puesto en juego al Estado mexicano. Esa plutocracia no se ha cansado de demostrar que es el peligro para los mexicanos y para México. Ha fracturado una parte sustancial del andamiaje institucional del país y de la sociedad política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es insostenible un Presidente de la Suprema Corte de Justicia que diga que un artículo constitucional está escrito con las “patas” y por eso no lo aplica para dar certeza a la elección. Es insostenible que esa misma Institución exonere a un pederasta amafiado con quien operó la aprobación de la Ley Televisa-azteca, que es hoy el coordinador de la bancada del PRI y Presidente de la Junta de Coordinación Política de la Honorable Cámara de Diputados; el mismo que hace 25 años fungía como Secretario particular del Presidente que abrió las puertas a la misma elite de la que hablamos, que nos machacó con millones de spots radiofónicos y televisivos con mentiras, amenazas y ofensas. Y a Juan Villoro le ofende que Calderón lo sitúe entre los que atacan a esas instituciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi me ofende que Juan Villoro repita, con golpes de pecho, la misma historia sobre la personalidad de LO, absolutamente arbitraria, que armó una persona que se beneficia directamente, que lucra de ello, pero que se presenta como desinteresado, demócrata impoluto. Como si no tener carnet de partido garantice neutralidad. Y el problema no es que Krauze se beneficie de ello, el problema es que arrastre consigo a tantos intelectuales, y de “izquierda”, que pretenden ser críticos y apelan a su sagrado derecho a disentir para decir lo mismo que el letrado señor que se sienta en el Consejo de Administración de Televisa. Por favor, mejor que escriba de futbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por más que le concedamos que actúa de buena fe, JV quiere tapar el sol con un alfiler. Si cree que no hubo fraude, que no hay razón para combatir a fondo a Televisa, que Krauze no defiende sus intereses en las casas de apuestas, las que Santiago Creel obsequió al monopolio de la comunicación, es problema de él. Pero si en verdad quiere hacer una crítica constructiva a LO y lo que representa, podría decirlo con todas sus letras y no esconder sus creencias en una retórica sin sustento. Si le parece que LO ha dañado a la Izquierda que provea de datos concretos, fehacientes, que desmientan la dimensión y extensión de la coalición política que hoy actúa en defensa de sus posturas y que se enfrenta a un poder económico que quiere imponer la continuidad de su despojo contra la nación. La balanza está en la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La supuesta amenaza a la izquierda que representa LO no es más que la forma que adopta una crítica que no quiere ver la realidad y hace de Cuauhtémoc Cárdenas, Monsiváis y otros, personificaciones puras de la izquierda. Hoy como nunca, si podemos hablar de izquierda unida es porque la crisis la unificó y lo hizo en torno de un liderazgo que ha actuado con responsabilidad, habilidad y mesura; que ha sumado a miles y miles de personas organizadas en diversas formas y que no entraban en lo que comúnmente se denomina izquierda. Si no fuera por eso, estaríamos lamentando el estallido de los más agraviados y no festejando la construcción de la única vía política posible en este momento: la construcción de una sociedad política que ofrezca una opción al despojo escanciado con letras libres de todo referente concreto. El problema no es que LO confunda lo trágico con lo histórico; el problema es que se niegue la historia para ocultar la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Schneider&lt;br /&gt;Ateneo Los días terrenales&lt;br /&gt;____________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;He aquí el texto de Villoro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre lo histórico y lo trágico&lt;br /&gt;por Juan Villoro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#336666;"&gt;Presentación de Proceso: Ante los retos de la izquierda mexicana en este momento poselectoral sin precedente, Juan Villoro la confronta con su capacidad para cumplir sus metas sociales. "López Obrador -reflexiona el escritor en este texto exclusivo para Proceso- se debate entre atender a la misión que se asigna a sí mismo como líder o mantener unida a una izquierda más amplia que sus corazonadas... López Obrador se deja aconsejar por una sola entidad: su intuición. Es imposible saber lo que le dicta en estos momentos, pero no es aventurado decir que confunde lo trágico con lo histórico".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¿Un radical fuera de temporada?&lt;br /&gt;López Obrador ha encendido un debate sin precedentes. Felipe Calderón dedicó su campaña a denostarlo; el adversario le pareció más importante que sus propias propuestas. Lo mismo ocurre en las reuniones donde se dedican más energías a insultar al Peje que a elogiar a otro candidato. La situación es equivalente a la de quien detesta más a su exnovia de lo que ama a su novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este enganche neurótico apenas hay tiempo para el matiz, y sin embargo urge establecer distinciones. En la dialéctica del todo o nada, las importantes victorias parciales de la izquierda han pasado casi inadvertidas. El PRD se convirtió en la segunda fuerza en la Cámara de Diputados, arrasó en el DF y acaba de ganar en Chiapas. Pero todo se oscurece ante el agravio principal: la pérdida de la Presidencia en una contienda probadamente injusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incansable, dueño de un instinto que lo ha sacado a flote en situaciones muy arrinconadas, convencido a fondo de su papel histórico, López Obrador ha combinado una doble estrategia: la movilización popular y una gestión de relativa eficacia que no admite críticas. La primera sostiene a la segunda. El esquema resulta peculiar. En todo momento, el caudillo hace saber que su fuerza es la gente. Esto, con ser mucho, no es suficiente. La política se mide por apoyos, pero también por resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voté por López Obrador pensando en un proyecto que excedía a un líder en estado de gracia. Un desafío esencial de la política contemporánea consiste en volverla ciudadana: pasar de la democracia representativa a la democracia participativa. Este proceso de construcción incluye al PRD, pero está destinado a rebasarlo y acotarlo desde la sociedad civil. López Obrador enfrentó una propaganda aviesa que distorsionaba sus propuestas e infundía el miedo. Uno de los recursos para desactivar esta campaña fue la serie de videos ¿Quién es el Sr. López?, dirigida por Luis Mandoki. La sección en la que participé llevaba por título El mito del dragón. Ahí comenté que la campaña de descrédito equivalía a contar una leyenda amenazante sin otro criterio de veracidad que la sospecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;López Obrador no se ha convertido en el temido monstruo de la fábula, pero sin duda se ha distanciado de la figura por la cual votamos. Todo empezó el mismo 2 de julio. Hacia las seis de la tarde, hablé con un amigo que trabaja en el hotel donde se encontraba concentrada la dirigencia de la coalición Por el Bien de Todos: "Están muy preocupados", me dijo: "Las noticias no son buenas". Las encuestas de salida en las casillas no daban los resultados previstos. Poco después, López Obrador apareció en la televisión, con cara desencajada. Las cámaras lo siguieron en su ruta de la sede del PRD al hotel. Aunque luego diría que contaba con pruebas inobjetables de su triunfo, no había el menor gesto festivo en él ni en su entorno. Marcelo Ebrard había recibido una votación espectacular, pero tenía un semblante adusto. Todos estos son signos externos, los únicos de los que dispone un cronista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 11 de la noche, el IFE creó un vacío de información: no podía dar resultados. Anticipándose a cualquier versión oficial de la contienda, López Obrador llamó a sus partidarios al Zócalo, a celebrar el triunfo. Desde ese momento no ha reconocido otra fuente de información que sus propios datos. La extraña forma en que el IFE ofreció los resultados preliminares y el hecho de que casi tres millones de votos quedaran fuera por inconsistencias, permitió que López Obrador volviera a anticiparse: ante la crisis de credibilidad, aseguró que el IFE había consumado un fraude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un país donde se necesita instalar una Comisión de la Verdad para conocer los sucesos 20 años después de ocurridos, nada tiene tanta legitimidad como el rumor. En estas circunstancias, las explicaciones conspiratorias resultan siempre las más creíbles. El Tribunal Electoral enfrentaba el desafío de limpiar una elección puesta en entredicho. Los errores y las irregularidades eran suficientes para que la confianza sólo se restableciera con un recuento voto por voto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el Tribunal no optó por la vía que hubiera quitado argumentos a una de las partes contendientes. Antes de que se tomara esta decisión, López Obrador volvió a adelantar su reloj: acusó sin pruebas a los magistrados de recibir "cañonazos" de dinero y posibles puestos en el futuro gobierno. Un refrán popular empezó a circular en el plantón de Reforma: los jueces habían sido "maiceados"; picoteaban monedas como las gallinas picotean granos de maíz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tiene sentido descalificar de antemano al tribunal al que sometes tus demandas? Siempre anticipado, López Obrador asumió que el fallo sería negativo. ¿Qué prefería su inescrutable ánimo: el recuento real o la negativa que lo facultaba a tomar las calles, que, por otra parte, ya había tomado? La pregunta se volvió retórica el 6 de septiembre, cuando el tribunal aseguró que la contienda había sido injusta pero no tenía forma de sancionarla. Este vacío jurídico dio tardía validez a los reclamos del candidato de la coalición Por el Bien de Todos. El tribunal no le entregó la silla, pero le dio algo acaso más valioso: razones para su causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hacia dónde estamos nosotros?&lt;br /&gt;Los millones de votantes de López Obrador sabemos que se cometió un agravio: un legítimo aspirante fue tratado como "peligro para México". ¿Qué viene a continuación? Las formas de protesta han dividido a la izquierda y amenazan con diezmarla. López Obrador se debate entre atender a la misión que se asigna a sí mismo como líder o mantener unida a una izquierda más amplia que sus corazonadas. Del 2 de julio a la fecha, ha actuado como si el respaldo fuera automático y se desprendiera en forma lógica de lo que propuso antes de la elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Felipe Calderón ha sacado conclusiones absurdas de lo que significó enfrentar a la izquierda. En su discurso del 10 de septiembre, en la Plaza de Toros, dijo que quienes lo apoyaban habían derrotado al caos y a quienes se oponen a las instituciones. Los 15 millones de mexicanos que votamos por López Obrador en el marco de la legalidad fuimos insultados por este primitivismo político. No votamos por los desastres que vinieron después de la elección, desde la falta de claridad del IFE hasta la reconocida impotencia del tribunal, pasando por el plantón de Reforma que ha llevado a una situación kafkiana: miles de pobres han perdido sus empleos y el gobierno de la ciudad, supuestamente de izquierda, ha compensado a los patrones eximiéndolos de impuestos que beneficiarían a los demás capitalinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este horizonte confuso, la convención propuesta por López Obrador aparece como un foro no sólo oportuno sino urgente. Es necesario discutir las variadas opciones de la izquierda. Sería estupendo que fuera una plataforma de propuestas; sería dramático que fuera una asamblea constituyente. Se estima que 1 millón de personas estará presente. Una cantidad impresionante como movilización, pero menos de 10% de la gente que apoyó a López Obrador en las urnas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la impulsividad de quien confunde la oratoria con el monólogo interior, López Obrador ha planteado la posibilidad de ser nombrado presidente alterno o en rebeldía por la Convención. ¿Qué significa eso? ¿Podrá expedirnos un pasaporte? Crear una presidencia paralela y ficticia debilita la lucha por la presidencia real que se debe obtener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosa Luxemburgo advirtió con lucidez el "sustituismo" que aquejaba al Partido Comunista soviético: el partido único sustituía al pueblo, el comité central al partido, el buró político al comité central y Lenin al buró político. El lópezobradorismo está sometido a esta reducción telescópica. El 2 de julio, no le endosamos el futuro al candidato. Queríamos que ganara una elección. Nada más y nada menos. Si desea seguir otra estrategia (el vasto camino de la desobediencia civil), deberá convencernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor de una derrota surgida de condiciones desiguales ha provocado una comprensible indignación. Sin embargo, la izquierda no puede renunciar a la obligación de criticarse a sí misma. No se trata de renunciar al cometido emancipador ni a la necesaria conducción de un líder como López Obrador. Se trata de mejorar estrategias y ampliar programas. Llegamos a un punto terrible, para el que no hay arreglo inmediato. Nuestros usos y costumbres dificultan el debate. En las tempestades, no hay matices. Aunque se esté de acuerdo en 80% de los puntos, poner algo en entredicho es visto por muchos como una traición a la causa. Hago mías las palabras del periodista y caricaturista Patricio: "Me preocupa el tono del movimiento; el que todo sea planteado en términos de blanco o negro, pues siendo así las cosas, cualquier crítica se toma de inmediato como una ofensa y coloca al que osa proferirla en la pira purificadora. Obviamente, en una situación así no hay espacio para la autocrítica. Me parece increíble que ahora Denise Dresser pueda pertenecer al grupo de los malos mientras que ¡Jacobo Zabludovsky ya sea bueno! Las personas son juzgadas a partir de su comportamiento en un solo evento, y todo lo demás se lo llevó la nave del olvido... Formar un gobierno paralelo o redactar una nueva Constitución significa no tomar en cuenta a 65% de los electores que votaron por los otros partidos y al resto de la población que no votó, caer en el 'ni los veo ni los oigo'. Ante la urgencia de enfrentar a una derecha desbocada y arrogante, la única aparente alternativa parece ser enfrentarla con lo que sea y como sea. Esto es, pepenando al candidato que esté a la mano y sea popular (Juan Sabines, por ejemplo) y que ahí quede la cosa: 'Se le ganó a la derecha, pasemos al siguiente frente'...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo hacer compatible la masificación que la izquierda tradicional no había conseguido y la urgente necesidad de enfrentar a la derecha neoliberal con tener aunque sea un mínimo control de calidad?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reflexiones de Patricio ponen en la mesa el derecho a dudar, a disentir e incluso a equivocarnos que debemos tener dentro de la propia izquierda. Si la derecha busca garantizar el status quo y por lo tanto preservar los privilegios y mantener la desigualdad y la discriminación (o, si acaso, atenuarlas en forma simbólica), el proyecto alternativo de nación debe ser incluyente y aceptar la fuerza creativa de la discrepancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El "rating" del Zócalo&lt;br /&gt;En un país ultrajado por desigualdades, el arrastre de López Obrador ha sido único. Aunque puede ser hábil en las entrevistas, prefiere el coro de la multitud. Ningún candidato ha dependido tanto de las plazas públicas desde que existe la televisión. Es difícil no conmoverse ante las pruebas de adhesión que recibe de los expulsados del progreso. Sin embargo, con excesiva frecuencia, se desentiende de las razones de quienes no están ahí, ante el templete de sus preferencias. No se ha presentado como un estadista que concibe un país capaz de incluir a quienes no votan por él, sino como un caudillo en feliz retroalimentación con sus seguidores. Muy rara vez trata de persuadir. Los desastres de la patria son tan evidentes que considera que basta exponerlos ante sus fieles. Su continuo ataque a los medios ofrece una clave de su temperamento. La plaza representa para él la verdad y la televisión un simulacro. Cree en el contacto directo y refrenda a diario su pacto de lealtad con quienes lloran estremecedoramente en su camisa. Este esencialismo comunitario ("no estás solo") se convirtió durante la campaña en una suerte de dogma moral. La paradoja es que en las plazas siempre son más los que no llegaron. El afán de estar cerca de los otros desemboca así en una situación excluyente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicha ante los incondicionales, la frase "cállate, chachalaca" puede ser divertida. En el resto del país se entiende de otro modo. La desconfianza de López Obrador ante las estadísticas y las encuestas hace pensar que para él sólo es real lo que aclama. Las cifras silenciosas son conspiratorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las contiendas democráticas modernas suelen ser psicodramas que se resuelven en la pantalla. En este teatro de figuraciones, los gestos y la fotogenia importan más que los mensajes. López Obrador decidió, con razón, no hacer una campaña exclusivamente mediática, pero confió en las plazas al grado de ofrecer un discurso que satisfacía básicamente a los ahí presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer militante de la nación se dispone a encabezar otro movimiento. Está en el territorio donde se siente cómodo. Las privaciones lo estimulan. Su valor y sus convicciones se agrandan en la inclemente intemperie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es casual que en su discurso reciente comparezcan, de manera directa o velada, otros sufridos héroes cívicos: Gandhi, Luther King, Mandela. Todo parece indicar que su lucha será ardua. Dispone de una base social para dificultar la gobernabilidad y mantenerse en las noticias de las que tanto desconfía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La izquierda enfrenta un desafío mayúsculo: una estrategia incorrecta puede poner en entredicho una causa justa. No hay duda de que la elección fue desigual, pero hay diversas formas de elaborar políticamente la injusticia. El día nacional de Cataluña conmemora una derrota y las placas de los coches de Québec llevan la leyenda "je me souviens" en recuerdo de otra caída. No lo hacen por derrotismo. Quien es vencido por las malas dispone de fuerza moral. No es lo mismo resignarse que aprovechar una derrota injusta para construir y confirmar que se tenía razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de López Obrador, los agravios reales (la campaña del miedo, el papel del gobierno en la contienda, la negativa a limpiar la elección) pueden servir de fundamento para consolidar una alternativa duradera. No es fácil actuar con madurez ante el desasosiego. Sin embargo, pasar de la estrategia electoral a una movilización cuyo único principio rector sea la protesta ante la usurpación puede tirar por la borda las muchas cosas que ya se han conseguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;López Obrador se deja aconsejar por una sola entidad: su intuición. Es imposible saber lo que le dicta en estos momentos, pero no es aventurado decir que confunde lo trágico con lo histórico. Pocas veces, los mexicanos usamos el verbo "arrostrar". Él está dispuesto a hacerlo. Una arraigada tradición nos ha hecho saber que toda grandeza, si es nuestra, también es dolorosa. Nuestras principales obras de arte reflejan el desgarramiento, la condición herida, y nuestros próceres derivan su gloria de tragos amargos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;López Obrador podría perfeccionar su papel de inconforme irreductible en la tormenta de la historia: preferir la leyenda a asumir un cargo. ¿Qué horas marcará el sol de la izquierda? ¿Es posible dar la espalda al pesimismo? Me atrevo a decir que es inevitable. La fuerza de la izquierda no está en su capacidad de confrontación, está en su solidaridad. Su estrategia debe prefigurar la sociedad por la que lucha. Jaime García Terrés puso en verso esta esperanza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ven. Al caos iremos otro día.&lt;br /&gt;Ahora ven y préstame la fuerza&lt;br /&gt;Increada que fluye de tus manos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115890451461094029?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115890451461094029/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115890451461094029' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115890451461094029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115890451461094029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/09/lo-trgico-del-ridculo_21.html' title='Lo trágico del ridículo'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115812525612709437</id><published>2006-09-12T23:58:00.000-05:00</published><updated>2006-09-13T00:27:36.206-05:00</updated><title type='text'>Hombres necios que acusáis...</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;A continuación presentamos un artículo de Christopher Domínguez Michael aparecido en el número de septiembre de la revista literaria Letras Libres -como si las letras gozaran de libertad; al rato van a proponer la declaración universal de los derechos de las letras. Fiel a su credo que lo ensordece, el autor, que no ha escuchado nada que pruebe el fraude electoral, hace una muy objetiva y precisa descripción de los intelectuales que apoyan a AMLO.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Después de este texto, viene la crítica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Servidumbre voluntaria&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;por Christopher Domínguez Michael&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;El espantapájaros de la reacción católica sirve de coartada moral a muchos intelectuales para suscribir acríticamente las acciones antidemocráticas encabezadas por López Obrador. Este hechizo colectivo, o servidumbre voluntaria, es analizado por Domínguez Michael. (Así lo presenta la revista)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#3333ff;"&gt;Él mismo quedará derrotado desde el momento en que la gente no consienta en servirle.&lt;br /&gt;Se trata, no de quitarle nada, sino de no darle nada.&lt;br /&gt;La Boétie, &lt;em&gt;Discurso de la servidumbre voluntaria&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Pocas veces en nuestra historia tantos intelectuales, artistas y profesores se habían puesto, con semejante entusiasmo y tan resuelta sumisión, a las órdenes de un jefe político, como ha ocurrido, después del 2 de julio, con López Obrador. El espectáculo ha sido deplorable. Desde que el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), para contrarrestar la mercadotecnia electoral que lo señalaba como lo que desgraciadamente es, un peligro para México, decidió parapetarse en la fama pública de algunos escritores, la complicidad quedó atada y amarrada. Se inventó un complot de la ultraderecha y con esa cantilena se engatusó a un grupo de escritores extranjeros, quienes dieron su firma protestando contra una andanada nacida del delirio de persecución. Desde entonces, para justificar su adhesión a la campaña de López Obrador, agitaron el petate del muerto de la reacción católica. Nunca está de más defender el Estado laico, pero basta con ver lo que está ocurriendo en Oaxaca para comprobar que es la combinación entre el corporativismo y la izquierda radical, no los fantasmones ultramontanos, lo que está poniendo a prueba nuestra vida democrática.&lt;br /&gt;Una vez que el candidato del PRD perdió las elecciones, la opinión pública se fue infestando de una amplia variedad de mentiras, y entre ellas no ha sido menor el número de las esparcidas por los intelectuales. Han dicho, por ejemplo, que la prensa extranjera respalda sus quejas, cuando lo contrario es la verdad: en el mundo entero se reprueba la deslealtad del PRD hacia las instituciones democráticas. También se ha afirmado, ofendiendo el sentido común de quienes fuimos testigos del fraude electoral de 1988, que la elección presidencial de 2006 es una repetición de aquélla. Si la primera fue una tragedia, ésta es una farsa, para utilizar la archicitada frase de Marx. Y la versión entera de la historia de México que maneja López Obrador parece provenir de Los agachados y de Los supermachos, aquellas historietas didácticas que nutrían a la izquierda mexicana durante los años de plomo del PRI. Lo asombroso es escuchar a varios de los más prestigiados de nuestros escritores suscribir esa caricatura rústica, lóbrega y maniquea. Leer La Jornada o Proceso, la prensa que le es adicta al demagogo, es una curiosa aventura: asomarse a un mundo al revés.&lt;br /&gt;Ni el demagogo ni su partido estaban preparados para la derrota, y cuando ésta se les vino encima tocó a los intelectuales una actuación protagónica en la embriaguez colectiva y en el embrujamiento patológico, haciendo el papel de contorsionistas y de maestros de ceremonias. Si López Obrador perdió fue porque es la víctima propiciatoria del mal, se deduce casi literalmente de sus dichos. Todo lo que proviene del gobierno (salvo si es el PRD el que gobierna) es diabólicamente perverso, uno piensa al tratar de interpretar su lógica. Si la realidad no cuadra, peor para la realidad, ésa es su divisa. Son escritores y artistas que contribuyeron al montaje de una realidad paralela, “el fraude electoral”, verdadera obra maestra del teatro callejero y de la farsa ideológica, representación aderezada con letanías, jaculatorias y estribillos que se predicaron para socializar el insulto y la calumnia. Pero pasaron los días y las semanas y el fraude no aparecía, ni en las pantallas de las computadoras ni en los paquetes electorales que el Tribunal Electoral ordenó abrir. El perjuicio ya estaba hecho, y quedará registrada, como una de las lecciones más amargas del 2 de julio, la servidumbre voluntaria de los intelectuales ante ese proyecto de desmantelamiento del sistema democrático que ha sido, de principio a fin, la característica esencial de la campaña de López Obrador.&lt;br /&gt;Muchos de los intelectuales que apoyaron a López Obrador desde el comienzo de su aventura, lo hicieron atraídos por la quimera igualitaria del populismo. Otros personajes, los que marchan en el malecón de La Habana para festejar al dictador de Cuba y desean restaurar en México, corregida y aumentada, alguna clase de régimen autoritario, ni se tientan el corazón ni padecen de grandes problemas de conciencia. Algunas almas bellas, en cambio, se manifestaron engañosamente neutrales y dijeron que ellos no apoyaban al demagogo sino el recuento, voto por voto, de la elección, como si esa consigna propagandística no ocultara la voluntad de vulnerar, a beneficio del PRD, el sufragio efectivo. Quedan, finalmente, los que se manifiestan por amor a la vida mundana. La cursilería, la vanidad insatisfecha y las astillas atragantadas del muro de Berlín son otras de las características de una farándula militante que dio en el blanco, logrando que la fabricación mitomaníaca del fraude se arraigue en la memoria histórica de las nuevas generaciones de mexicanos.&lt;br /&gt;También ha sido muy sorprendente la manera en que esos mismos entusiastas de López Obrador traicionaron lo que uno creería que les era más íntimo. No sólo apoyaron, con grados de entusiasmo que iban desde la mustia aquiescencia al delirio sistemático, a un candidato que tuerce el ceño y se tapa la nariz cuando se le habla de la vindicación legal de las parejas homosexuales y de otros derechos que están en la agenda de la nueva izquierda. No les bastó, para no irritar a su caudillo, con esa escandalosa omisión: descalificaron y excomulgaron a Patricia Mercado, la candidata feminista que oportunamente se llevó una pequeña parte de los votos de la izquierda, aquellos que quizá le habrían dado el triunfo a López Obrador.&lt;br /&gt;Casi todo se ha dicho sobre las elecciones del 2 de julio e, infortunadamente, las aventuras del demagogo seguirán dando de que hablar. “No supieron ganar y no saben perder”, es la expresión adecuada para describir el sentimiento de los perdedores. Tendrán que tomarse su tiempo para asimilar la frustración. Pero lo peor es que diferencias de apreciación tan agudas como la que separa a quienes pensamos que las elecciones fueron equitativas, justas y legítimas de los que las consideran fraudulentas no pueden venir sino de concepciones mutuamente excluyentes de qué es una democracia. Mientras que los liberales pensamos que la democracia se sustenta en un conjunto de reglas verificables y anticlimáticas, buena parte de la izquierda tiene una noción bien distinta de democracia. Ellos consideran la democracia como un estado permanente de agitación, el éxtasis colectivo y redentor que fluye entre el caudillo y la muchedumbre. Por ello disfrutan tanto de las peregrinaciones y se prosternan ante la asamblea que acata y festeja. De la democracia sólo les interesa lo que buenamente entienden por la soberanía popular y la voluntad general. Son, para decirlo de manera muy elegante, más jacobinos que demócratas.&lt;br /&gt;El problema no es quien deposita más fe, si nosotros en las instituciones democráticas o ellos en la mitología del fraude. La cuestión está en si se aceptan o se rechazan los datos empíricos: los votos que los ciudadanos contaron el 2 de julio le dieron la victoria al candidato del Partido Acción Nacional. Se me dirá que los argumentos de uno y otro bando son intercambiables. No lo creo. Una de las diferencias está en que yo no pensaría jamás que Felipe Calderón es un salvador de la patria. Pero es un presidente legítimo cuyo triunfo ha desatado una virulenta rebeldía antidemocrática.&lt;br /&gt;En un par de meses, López Obrador ha derrochado el capital cívico que la izquierda mexicana acumuló durante décadas. El PRD, atizado por sus propagandistas, no ha sabido comportarse como lo que es, una parte del Estado mexicano en el ámbito Legislativo y Ejecutivo, una fuerza que gobierna desde hace nueve años una de las ciudades más grandes del mundo. La ciudad de México que su ex jefe de gobierno trata, en estos días, como un ocupante que vivaquea en descampado ante el temor de los vecinos.&lt;br /&gt;No hemos escuchado todavía una explicación –que sería bienvenida por miles de sus votantes– de cómo fue que el PRD perdió unas elecciones que tenía, según casi todas las encuestas, ganadas. En el séquito del demagogo sólo se escuchan los acatamientos medrosos. Pero ya aparecerá quien le diga al rey que va desnudo.&lt;br /&gt;Nadie, y así lo cuenta la historia del siglo pasado, peor preparado para aceptar la realidad que un intelectual ante las puertas del paraíso. Pero ya llegará, que siempre llega, el edificante espectáculo y, una vez que se les caiga la venda de los ojos, que se les caerá, seremos testigos de las palinodias, de los arrepentimientos líricos y de las confidencias apesadumbradas. Pero más allá de que la sintomatología descrita sea una constante en la tiranofilia de los intelectuales, no deja de seguir siendo enigmático que un demagogo con una ambición de poder tan desmesurada se haya adueñado de tantas inteligencias. Será que la izquierda tiene necesidad de enamorarse. Todavía nos deben, algunos de los protagonistas de la campaña electoral y de la “resistencia civil”, el relato de cómo terminó su relación anterior, la historia de amor con el subcomandante “Marcos”, de quien hoy huyen como de la peste y quien todavía en una fecha no tan lejana, el 2001, los tenía arrobados y temblorosos.&lt;br /&gt;Es gravísimo que López Obrador insista en que la victoria de su adversario es moralmente imposible. Que un candidato, sea de izquierda o de derecha, sostenga esa opinión lo coloca fuera, aun de manera retórica, del campo democrático. Me pregunto quiénes, entre los escritores, artistas y profesores que han comprometido su reputación en nombre del jefe político, lo seguirán en ese camino de purificación que el propio López Obrador ha bautizado sin eufemismos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;México, DF, a 21 de agosto de 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;He aquí la crítica:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hombres necios que acusáis…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocas veces en nuestra historia tantos intelectuales, artistas y profesores se habían puesto, con semejante entusiasmo y tan resuelta sumisión, a las órdenes de un enano político, como ha ocurrido, antes y después del 2 de julio, con Felipe Calderón. El espectáculo es deplorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que Carlos Salinas afirmó&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; que López Obrador (LO) es un peligro para México y América Latina, la posición política de una considerable parte de nuestra intelectualidad asumió tal afirmación como ariete discursivo, sin más argumento que el mote de populista, término al uso que, sin embargo, ha sido definido con nociones vagas y que se refiere, básicamente, a un pasado “ya superado” de políticas centradas en la predominancia de Estado en la vida económica del país. Es el fantasma que el neoliberalismo, desde la plataforma del &lt;em&gt;rational choice&lt;/em&gt; y el eficientismo económico, ha querido exorcizar. &lt;em&gt;Letras Libres&lt;/em&gt; ha sido uno de los principales foros de esta postura, con un momento emblemático cuando en el número de junio de este año publicó el artículo –“El Mesías tropical”–, de su director, Enrique Krauze, adornando su portada con la imagen más deplorable de su historia y, tal vez, de la historia de las revistas  literarias de nuestro país. Hasta ahora, ese discurso para descalificar a LO ha sido una constante acrítica en innumerables artículos en todo tipo de prensa, programas de televisión de “análisis” político y charlas de café.&lt;br /&gt;Sin duda, las elecciones de este año han puesto de manifiesto la pobreza argumentativa de una buena parte de nuestros intelectuales. Efectivamente, muchos hay que se pusieron de lado de LO sin cuestionarlo. Pero muchos también están en su contra y han aceptado sin pudor tesis de una pobreza teórica que debiera avergonzar a cualquiera que se respete a sí mismo. Pretender hacer análisis político desde la plataforma de una psicología de boticario ha sido la norma de la mayor parte de quienes han cuestionado a LO y a quienes, con él, han puesto en tela de juicio la “democracia” mexicana.&lt;br /&gt;En esta circunstancia, hemos constatado cuán vacua y falaz es nuestra inteligencia oficial. De Enrique Krauze o Héctor Aguilar Camín no sorprende pues han dado muestras fehacientes de que sus intereses están por encima de cualquier otra consideración. En el caso de Christopher Domínguez Michael (DM) no parece que sean intereses económicos o políticos lo que lo hacen pergreñar un texto como el que se comenta. La calidad de su trabajo como crítico literario es suficiente para abrirle cualquier puerta y no necesita quedar bien con nadie. La primera sorpresa fue cuando firmó el desplegado impulsado por José Woldenberg, en el que un grupo de intelectuales, sin mayor sustento que su propio prestigio, afirmaron que las elecciones fueron auténticas, que “siguieron” las pruebas presentadas y que no hubo fraude. En ese momento pensé que lo había firmado por ingenuidad, por descuido o por desconocer su contenido completo –como han expresado algunos de quienes lo firmaron. Ese desplegado es un insulto a la inteligencia y es, en todas sus partes, un auto de fe, que contradice cabalmente todo principio de rigor analítico.&lt;br /&gt;Sin embargo, al leer su artículo, la sorpresa ha sido sustituida por la decepción y la tristeza. Es triste ver cómo una persona que ha destacado por su inteligencia, por un trabajo realizado con tesón y rigor, con una voluntad crítica sin concesiones, aún por una cierta soberbia que le permitía la erudición inteligente que lo identifica, se arroje a las más pobre apología del poder mexicano para aporrear a LO y sus seguidores. Domínguez Michael ha destacado, en el medio literario mexicano –el del halago fácil y convenenciero al trabajo de los cuates, de la pleitesía a los grandes nombres y a los importantes funcionarios– por arriesgar críticas y cuestionamientos que le han valido imprecaciones y denuestos y que han lastimado el amor propio de no pocos escritores. Ha forjado una obra intelectual relevante. Su antología de la narrativa mexicana o su reciente libro sobre Fray Servando confirman la solidez de sus esfuerzos por ofrecer una visión crítica, detallada y puntual, acuciosa y pormenorizada de su objeto de estudio. Aplaudí, por ello, el que se le haya entregado la Beca Guggenheim.&lt;br /&gt;Afortunadamente sus principales intereses giran en torno a la literatura y no a la política. Hoy que aborda la situación política, lo hace claudicando de todo rigor, de toda inteligencia. Las herramientas intelectuales que lo han caracterizado no aparecen en este deplorable texto, que exuda coraje e insidia, cinismo y necedad. Flaco favor se hace a sí mismo y a la intelectualidad en la que se sitúa, la de los libres, que se oponen a los siervos que defendemos la postura de que estas elecciones fueron fraudulentas.&lt;br /&gt;Como si hiciera falta situarse al nivel de Adal Ramones, afirma que LO es un peligro para México; que se inventó un complot y en su delirio de persecución ha arrastrado a la complicidad a importantes intelectuales para luchar contra el “petate de muerto” de la ultraderecha; es decir, una derecha inexistente, que no aparece por ningún lado y que es pura fantasía, un “fantasmón ultramontano”. Habría, pues, que concederle al loco ese de LO una habilidad extremadamente afilada para engatusar y poner a su servicio, para infestar de mentiras la opinión pública, a filósofos, literatos y artistas, a matemáticos, físicos y otros científicos que demostraron inconsistencias mayores en las cifras del IFE, incluso a magistrados y jueces que dejaron asentadas en actas las irregularidades en el 65% de los paquetes que el Tribunal Electoral mandó revisar y que involucran 1.5 millones de votos espurios –término del Tribunal.&lt;br /&gt;Por supuesto que no defiendo la uniformidad, ni mucho menos la unanimidad de posturas frente a la situación política de nuestro país. Nunca como hoy es tan necesaria la crítica y el análisis de nuestra realidad política. Si DM está en contra de LO valdría la pena que, en uso de sus facultades mentales, libres de la enfermedad que nos ataca a los siervos, escribiera con el rigor exigible en cualquier análisis: partir de una plataforma teórica precisa y de ella, con método consistente, desbrozara uno a uno los componentes que determinan la situación actual y elabore una síntesis plausible que explique el panorama. Sin embargo, DM parece no darse cuenta de que hace exactamente lo que más cuestiona. Es decir, miente y caricaturiza la situación.&lt;br /&gt;Dice que los siervos intelectuales que acompañan a LO afirmaron que la prensa extranjera lo apoya y que eso es falso: el mundo entero lo reprueba por su “deslealtad” a las instituciones. Miente DM con esa afirmación pues no hubo tal aseveración de los intelectuales, ni de LO. Si alguno lo dijo, eso no es infestar la opinión pública. Lo que hubo fue un llamado a la prensa internacional para que hiciera lo que hace comúnmente cuando en algún lugar se da una situación de tensión política. Mandar reporteros a investigar. Sabemos que a la prensa internacional se le facilita su trabajo en México. Por cierto, un reportero del NYT fue testigo, y así lo publicó, del dobleteo de votos espurios en favor de Calderón en seis de seis paquetes electorales abiertos en un distrito de Jalisco, aunque, claro, ha de haber sido por caer enfermo de servilismo mendaz.&lt;br /&gt;Sería bueno que DM nos aclare en qué se basa para afirmar que en 1988 sí hubo fraude, ya que dice, fue testigo. Seguramente tiene pruebas contundentes, inatacables, y no es sólo una afirmación de sentido común, que como tal no vale ni el papel en que está escrita. De mucho nos serviría para confirmar lo que millones de personas denunciamos. Deben ser pruebas más sólidas y consistentes que el millón y medio de votos de los que no sabemos a dónde fueron a parar o de dónde salieron; deben ser más contundentes que los 450 millones de impactos mediáticos que contrató la Presidencia demócrata de la República en tres meses; deben ser más claras que el chantaje empresarial y los 7 millones de correos electrónicos en contra de LO que se enviaron desde la oficina del Secretario de la Función Pública –hecho confirmado por la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales posiblemente en un arranque de locura servil. Si para DM el inexistente fraude en estas elecciones es una farsa comparado con el de 1988, sería bueno que convenciera a los consejeros del IFE en varios estados que denunciaron la manipulación de la que ellos sí fueron testigos.&lt;br /&gt;Hace, también, una caricatura “rústica, lóbrega y maniquea” cuando afirma que la versión de la historia de LO es tal y para demostrarlo hace un riguroso análisis científico, valido de términos acuñados por la más estricta ciencia política, como “embriaguez colectiva”, “embrujamiento patológico”, “contorsionistas” y “maestros de ceremonias”. Es casi hegeliano cuando nos ilumina sobre la personalidad del Mesías. Según deduce con brillantez DM, lo que le pasa a LO es que se considera “víctima propiciatoria del mal” y que su divisa es que, si la realidad no cuadra, peor para ella; la denuncia del fraude es para el ínclito pensador una muestra de “teatro callejero y de la farsa ideológica” que sirven para aderezar el “insulto y la calumnia”. Cuidado, señor Domínguez, tal vez esté enfermando, su texto está repleto de insultos y calumnias; el médico Krauze le podría recetar algo, no vaya a ser que esté cayendo en la órbita de este proyecto de desmantelamiento del sistema democrático que dirige LO.&lt;br /&gt;Pero lo destacable de este texto está en sus conclusiones: nosotros los liberales “creemos” que la democracia se sustenta en un conjunto de reglas “verificables y anticlimáticas”(¿?). Para los siervos enfermos es un estado cuasimístico de agitación, éxtasis colectivo y redentor. Lo bueno es que DM no es caricaturista, o monero como les dicen aquí, porque los desplazaría a todos. Como si la democracia pudiera reducirse a una serie de reglas y nada tuviera que ver con la constitución y ejercicio del poder en realidades concretas. Si fuera sólo eso, un mecanismo de relojería, nada distinguiría políticamente a Alemania o Suiza de México. Y aún si la democracia fuera sólo eso, DM debería aceptar que se violaron esas reglas procedimentales que tanto alaba y que las instituciones que tanto ama fueron saboteadas desde su interior. Si quiere pruebas empíricas puede revisar las actas de las sesiones del Consejo General del IFE.&lt;br /&gt;Luego afirma que lo importante no es la fe de cada quien –acepta la suya, lo cual se le reconoce– sino los datos empíricos: los votos que los ciudadanos “contaron” el 2 de julio. Lo que no explica es porqué 230 mil votos que le dan el triunfo a Calderón en 130 mil casillas son pruebas empíricas y el millón y medio que registraron lo jueces y magistrados en sólo 6 mil casillas no son más que fantasías de mitómanos. Ni los magistrados del Tribunal Electoral se atrevieron siquiera a concluir que las elecciones fueron equitativas, justas y legítimas. Claro, DM no ha escuchado una explicación de porqué perdió el PRD; es decir, no ha escuchado nada. Si hace falta que alguien le diga al rey (LO) que va desnudo, hace aún más falta que los demócratas sin adjetivos expliquen tales adjetivos, tan de su gusto.&lt;br /&gt;Luego hace un cuestionamiento preciso: la supuesta omisión de los intelectuales, gravísima para DM, respecto a la postura de LO en relación con los derechos de homosexuales. Probablemente no escuchó tampoco entonces, cuando la Ley de Convivencia fue rechazada en la Asamblea Legislativa del DF, las críticas acerbas de muchos de quienes ahora lo apoyan. Sin duda tiene razón en cuestionar a LO, de ser cierta su postura –de la cual faltan pruebas empíricas, por cierto–, pero justificar con eso su apoyo a Calderón es querer sostener un edificio con un clavo. Por lo visto es más importante la ley de convivencia en el DF que la educación sexual en secundaria, prohibida en entidades gobernadas por la derecha inexistente. Para DM es inadmisible que millones de personas defiendan su derecho a saber qué pasó realmente en la elección si antes no se defendió el derecho a formar parejas de homosexuales. Con respecto al zapatismo, no es tan difícil encontrar razones para que la “izquierda” se haya distanciado de Marcos: con razón o sin ella, Marcos saboteó la campaña de la Coalición, cuando existía la posibilidad de vencer electoralmente a la derecha, la que sí existe y actúa políticamente, aunque nuestro autor no la vea ni la oiga, más que para defenderla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nadie, –dice DM– y así lo cuenta la historia del siglo pasado, peor preparado para aceptar la realidad que un intelectual ante las puertas del paraíso.” Christopher Domínguez Michael acaba de demostrar que sí hay alguien así: un intelectual que se cree dentro del paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ateneo &lt;em&gt;Los días terrenales&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Alberto Schneider&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1. IX Foro sobre América Latina en el Instituto Tecnológico de Massachussets, en la ciudad de Boston, Estados Unidos, (IX Latin Conference, MIT Sloan), marzo, 2006.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115812525612709437?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115812525612709437/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115812525612709437' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115812525612709437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115812525612709437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/09/hombres-necios-que-acusis.html' title='Hombres necios que acusáis...'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115765913164655824</id><published>2006-09-07T14:57:00.000-05:00</published><updated>2006-09-07T14:58:51.686-05:00</updated><title type='text'>México, 2 de julio, 2006</title><content type='html'>&lt;span style="color:#330033;"&gt;Parte II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preámbulo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;En esta segunda parte, hacemos un rápido recuento de lo que se considera una usurpación del poder político mediante la violación sistemática de la Constitución; es un golpe de Estado, desde la legalidad que se dice defender. Y es desde esa misma legalidad desde la cual está demostrado que la elección tiene un resultado incierto, por decir lo menos. Tan sólo esta duda hace legítimo solicitar certeza. Simple en su expresión: voto por voto. Sin embargo, es el nudo que ata los hilos de la trama que forma el tejido del poder que hoy destruye su propio anudamiento: la ley. Sólo podrá imponerse por la fuerza. El sitio a la Cámara de Diputados lo demuestra.  Por el contrario, el vacío en la calle al cerco paramilitar y la trinchera en lo que queda del despojo, habida cuenta del desempeño de Poder Judicial, son la respuesta política precisa, necesaria. La toma del Congreso por el PRD ancla el carácter de Constituyente del momento político, que no puede no tener como referente a la sociedad organizada.&lt;br /&gt;La incertidumbre devino en certeza y luego convicción. Las irregularidades e inconsistencias en los resultados, aún aceptando que se deban todas a errores sin dolo, suman un volumen de votos varias veces mayor que la diferencia entre candidatos, lo que no es posible pasar por alto, si a la ley nos atenemos. Y atenerse a la ley implica sumergirse en un proceloso y arduo mar, como veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Cómputo impoluto&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Para el propósito de realizar elecciones federales, se ha dividido al país en 300 distritos electorales y éstos en secciones, definidas por el número de electores: máximo 750 cada una. Si en una sección electoral hay más electores, se instalan casillas contiguas, de modo que ninguna casilla pueda tener más de ese número de votantes y, por tanto, de votos. El día de la elección, en cada casilla se entrega a los funcionarios –cuatro ciudadanos seleccionados por sorteo –insaculación– que deben cursar una capacitación y ser acreditados por el IFE–, la lista nominal de electores (padrón con los electores que efectivamente tienen credencial para votar), las boletas numeradas, las urnas, sellos, tinta indeleble y demás recursos necesarios. Los partidos políticos nombran representantes que vigilan el curso de la elección.&lt;br /&gt;Al final del día, en cada casilla se cuentan los votos y se levanta el acta de escrutinio y cómputo, en la que se asientan los resultados obtenidos por cada candidato, los votos no válidos, los no usados, etc. En el transcurso de la jornada se levantan otras actas en las que se asientan los pormenores del día, como hora de instalación, sustitución de funcionarios en su caso, etc. Los funcionarios de casilla deben llenar y firmar las actas, que firman también los representantes de partido. En caso de que haya irregularidades éstos pueden redactar y presentar un escrito de protesta. Este escrito es requisito procedimental para alguno de los tipos de recursos de impugnación que se pueden presentar al cabo de un proceso. Toda la paquetería se introduce en sobres –uno por cada tipo de elección, i.e. Presidencia, Diputados, Senadores, etc.– que se sellan y, a su vez, se introducen en una caja que también es sellada. Sobre ella se pega una copia del acta del conteo y cómputo. Fuera de la casilla se despliegan los resultados tal y como aparecen en el acta. En principio, pareciera que el procedimiento cuida la certidumbre de la jornada; los partidos tienen presencia y facultades para proteger sus intereses legítimos. El ciudadano participa cierto de que el procedimiento es legal. Sin embargo, los hechos demuestran que no hay tal certeza ni legalidad en su resultado efectivo.&lt;br /&gt;Es importante señalar que la ley electoral establece que en caso de que algún funcionario no se presente el día de la elección, al cabo de un lapso determinado podrá ser sustituido por cualquier ciudadano que se encuentre formado para votar. La CPBT ha denunciado que el 2 de julio fue sustituido el 22% de los funcionarios de casilla. Asimismo, ciudadanos seleccionados por sorteo fueron siendo reemplazados previamente mediante una estrategia que se le ha llamado ancla: identificar ciudadanos afines entre quienes fueron sorteados, mediante encuestas telefónicas de intención del voto o en la capacitación y selección final, proceso que tiene amplios márgenes de discresionalidad&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;. No es posible determinar en qué medida operó esta estrategia, ya que no hay información detallada y precisa del IFE sobre todo el proceso de integración de mesas de casilla. Sin embargo, por testimonios recogidos en todo el país e información parcial, se estima que sólo el 40% de los funcionarios que trabajaron el día de los comicios cumplió con todo el procedimiento establecido para ello.&lt;br /&gt;El dos de julio se instalaron 130,488 casillas electorales en todo el país. Desde temprano, los medios ponderaron y exaltaron la normalidad con que arrancó el proceso, casi sin incidentes de consideración. Al mediodía la calificaron: una elección ejemplar Se tenía previsto que el IFE diera información sobre encuestas de salida si hubiera diferencias sustantivas o una tendencia clara a favor de algún candidato. No fue así y ni el Instituto ni los medios dieron a conocer información al respecto. Por la misma razón, tampoco se informó sobre resultados de los conteos rápidos –conteo de resultados de casillas seleccionadas aleatoriamente.&lt;br /&gt;Para proporcionar información de resultados a la sociedad, se diseñó un sistema llamado Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), el cual recoge la información de cada casilla electoral. El procedimiento es el siguiente: una vez terminado el conteo y cómputo en cada casilla, el paquete se traslada al distrito correspondiente. En él, vía telefónica, se dictan los datos del acta de cada casilla al área de captura del PREP y de aquí se sube al programa. En las instalaciones del IFE, de manera pública, se muestran los resultados, casilla por casilla, conforme van llegando. Los paquetes no deben abrirse y son resguardados en un recinto que debe quedar sellado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Irregularidades regulares&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Durante la noche del 2 de julio los resultados llegaron al PREP conforme la enviaban de cada distrito. El 3 de julio, el IFE informó que Felipe Calderón sobrepasaba a LO por 403,708 votos. Desde el inicio de la presentación de resultados del PREP surgieron inconsistencias que sembraron dudas. En primer lugar, había 827,617 votos anulados, una cifra muy alta y, sobre todo, el hecho de que la suma de votos no era igual que la suma de votantes. Ante el reclamo de la CPBT, el IFE informó que había un archivo de inconsistencias con más de 2 mil actas de casilla que aparecían en pantalla del PREP, pero cuyos resultados no fueron computados: aproximadamente 900,000 votos (aproximadamente 450 votos por casilla con una participación del 60%, de acuerdo con el IFE).&lt;br /&gt;Más tarde, LO denuncia la pérdida de tres millones de votos. Al escándalo, el IFE informa que se trata de otro archivo no contabilizado por “ilegible” de 13,086 actas con 3’553,624 votos, del que los partidos sabrían de su existencia pero no de su contenido, y del cual no se informó públicamente. Además, había 822 actas menos para la elección presidencial que para las de diputados y senadores. El IFE explicó que los ciudadanos se las llevaban a su casa. En total, se trata de una franja oscura de cinco millones de votos.&lt;br /&gt;Al hacerse los ajustes, sólo se contabilizaron 11,184 actas y la diferencia entre el primero y el segundo lugar se redujo a 257,532 votos. Al final, siguieron faltando 2,017 actas, que representan entre 700 y 900 mil votos. Es decir, a tres días de la elección, lo que menos se podía sostener es que se trataba de un procedimiento claro y cierto, al reconocerse errores en más del 10% de total las casillas y con una masa de votos tres o cuatro veces mayor que la diferencia en el primero y segundo lugares.&lt;br /&gt;La Coalición por el Bien de Todos demanda contar otra vez todas las casillas. El PAN se niega; el presidente de Consejo General de IFE sostiene que la elección está “fuera de toda duda”; el gobierno, los medios y la cúpula eclesiástica rechazan la demanda de la Coalición y, también, la califican: antidemocrática.&lt;br /&gt;Es importante señalar aquí que previo a las elecciones, se advirtió de la posibilidad de que en el sistema de resultados pudiera existir un programa oculto que modificara, mediante un algoritmo matemático, los resultados presentados. El aserto se fundamentaba en la desconfianza generada por el hecho de que la empresa de informática propiedad del cuñado de FC, Hildebrando (y una red de cuando menos 19 empresas asociadas), tuviera relaciones contractuales con diversas dependencias, entre ellas el IFE. Por otra parte, existen denuncias fundadas y testimonios de que en los EUA se utilizó entre otros este mecanismo para falsear las elecciones en Ohio y Florida; personajes ligados a estos fraudes trabajaron con Fox en el año 2000 y ahora con el PAN.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;br /&gt;Más allá de que pueda probarse el uso de este recurso, las inconsistencias llamaron la atención de muchos expertos. Uno de ellos, el físico Luis Mochán, ha publicado varios artículos –con el soporte técnico de sus estudios– sobre el PREP, en los que muestra inconsistencias sistemáticas e inexplicables en un conteo de esta naturaleza. Cabe señalar que él mismo ha reconocido algunas limitaciones de su estudio, pero ha continuado depurándolas  y mantiene su postura de que hubo manipulación&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;.&lt;br /&gt;Aquí apunto algunas consideraciones de este autor: la base de datos de las actas contabilizadas en el PREP para la elección presidencial contiene sólo 117,287 registros, por lo que faltan 13,201 registros necesarios para completar las 130,488 casillas instaladas y otros 300 registros más para incluir los resultados del voto en el extranjero. Hay registros incompletos que no permiten hacer comparaciones necesarias para validar resultados. De los 109,134 registros en los que sí se puede comparar el número de boletas depositadas en la urna con el número de boletas recibidas y el número de sobrantes, en 50,223 casillas (46%) se encuentran  con que faltan o sobran boletas, lo cual involucra 1’504,566 boletas, es decir, votos. Seis veces la diferencia entre LO y FC.&lt;br /&gt;Los números del PREP generaron dudas en otros expertos en estadística, matemáticos y científicos de diversa especialidad. Se cuestionó el hecho de que un proceso aleatorio –la llegada de información desde los distritos– se haya comportado como si no lo fuera. Mantuvo una tendencia fija y los dos punteros aparecían en una curva simétrica, de espejo. De hecho, según estimaciones y dado lo reducido de la diferencia entre contendientes, esas curvas debían cruzarse –de acuerdo con la tendencia– pero ello nunca sucedió. La sospecha se reafirma por el hecho de que cuando era previsible que sucediera ese cruce, se detuvo el flujo de información más o menos durante 20 minutos. A partir de ese momento, las curvas muestran un comportamiento diferente, ya no se van juntando sino que corren casi paralelas. &lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;br /&gt;Un grupo de 35 científicos&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; de varias universidades mexicanas, que trabajaron por separado y llegaron prácticamente a las mismas conclusiones, presentaron en conferencia de prensa el día 29 de agosto conclusiones similares: hubo manipulación y fraude. Por ejemplo: “los números no cuadran en 46% de las casillas […] En total, estos votos suman 1’763,764” […] “de los resultados publicados por el IFE en 97,790 casillas, en 22,319 la suma de boletas depositadas en las urnas, más las no utilizadas, fue menor que el número de las entregadas al presidente de la casilla, dando como resultado 1’043,907 votos”. Y, en el sentido inverso, “en 22,419 casillas la suma de boletas depositadas en las urnas, más las no utilizadas, representó un número mayor a las entregadas al presidente de casilla, lo que da como resultado 719,857 votos”. De acuerdo con la ley electoral (Cofipe) estas casillas debieran ser anuladas. No fue así.&lt;br /&gt;El PREP, si bien proporciona información del IFE, no es oficial; es decir, debe haber un proceso de conteo y cómputo en los distritos electorales sobre las actas, que debiera dar resultados definitivos. Sin embargo, a partir del resultado del PREP, Calderón se declara ganador y arrecia la campaña masiva para convencer a la población de este resultado y condenar la postura de la Coalición.&lt;br /&gt;El siguiente punto de conflicto se dio en el conteo oficial realizado en cada uno de los distritos electorales a partir del 5 de julio. La instrucción de la cúpula del PAN fue impedir la apertura de paquetes. La primera sorpresa es que en muchos casos los recintos de resguardo de la paquetería estaban abiertos. En este conteo distrital, los funcionarios del IFE junto con los representantes de partidos realizaron la revisión de actas y, en el caso de errores evidentes debían abrir los paquetes y contar de nuevo los votos. Sin embargo, particularmente en distritos situados en estados con gobiernos panistas o ligados políticamente a Elba Esther Gordillo, esto no sucedió. Con diversos medios, pero sobre todo por la imposición de los funcionarios del IFE y con el apoyo de representantes partidistas, se impidió la revisión de miles de paquetes con inconsistencias, aún flagrantes. El resultado final de este conteo –se abrieron poco más de 2,000 paquetes en todo el país– dio prácticamente el mismo resultado. El presidente del IFE, sin atribución legal para ello, nombró ganador a Felipe Calderón con 243,394 sufragios&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;La impugnación&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, el PRD inicia el proceso de integración de pruebas para impugnar todo el proceso. Un primer problema estribó en que no fue posible tener representantes en todas casillas –ningún partido lo hizo–, lo cual dificultaba contar con copias de todas las actas. En seguida, solventar problemas asociados con los procedimientos requeridos para fundamentar los reclamos. La campaña mediática se concentró en cuestionar a la Coalición la ausencia de representantes y la falta de escritos de protesta, invalidando cualquier argumento y reduciendo todo el litigio a un asunto de procedimiento. Se insistió en la descalificación personalista del conflicto y en la magnificación de errores puntuales de LO. Ninguno de los dos grandes consorcios mediáticos realizaron algún reportaje con sentido indagatorio, ya no digamos de investigación. Conforme pasaron los días, las evidencias de irregularidades del proceso se multiplicaron y la exigencia de contar todos los votos cobró fuerza. Voto por Voto, casilla por casilla es el lema del movimiento que encabeza LO para clarificar la elección, movimiento que se expresa con particular claridad en concentraciones masivas en el zócalo capitalino.&lt;br /&gt;Otro elemento que aporta más sospechas es el hecho de que el Consejo General de IFE giró instrucciones a los consejos distritales para que abran los paquetes para una revisión, supuestamente procedimental. Esto es ilegal. Al conocerse esta información el responsable de organización electoral del IFE anunció la suspensión de dicho proceso. Ante el reclamo, el IFE argumentó, primero, que esa orden se dio en respuesta a la propia Coalición. Ante lo ridículo de la explicación, la siguiente respuesta es que se hizo por solicitudes de las salas regionales del Tribunal, lo cual es también falso, pues dichas salas no tienen atribución legal para hacerlo. El IFE tuvo que reconocerlo y alegó que efectivamente fue la Sala Superior. El representante del PRD –por el Poder Legislativo- en el Consejo General del IFE, Horacio Duarte, hizo ver al Consejo de la falacia de dicha afirmación: la Sala Superior no había podido dar tal instrucción pues todavía se estaba en proceso de integración de pruebas y su resolución la emitiría posteriormente. Es decir, el IFE violó la ley al abrir subrepticiamente la paquetería electoral, sin que ningún representante de partido fuera testigo. No ha quedado claro, hasta hoy, cuál fue el motivo ni objetivo de esa decisión, lo cual no puede más que abonar a la sospecha de una manipulación del contenido de los paquetes.&lt;br /&gt;La estrategia de impugnación legal se condujo en dos pistas. Por un lado, la impugnación de casillas y distritos en los que se encontraron irregularidades específicas y, por otro, una impugnación general, llamada recurso madre, referida a la junta distrital 15 en el Distrito Federal, en la que se solicitó la “conexidad de la causa”; es decir, que los juicios de inconformidad ante cada uno de los distritos pueden ser acumulados en el Tribunal electoral y resueltos conjuntamente en el caso de que contengan peticiones similares y busquen los mismos objetivos; su consecuencia, la posibilidad de la apertura de todas las casillas. El tribunal aceptó el recurso.&lt;br /&gt;La CPBT impugna 72 mil casillas en las cuales detecta irregularidades. Esta impugnación se presenta en más de 350 juicios de inconformidad, dentro de los cuales está el llamado “recurso madre”. El Tribunal acepta los recursos y abre dos incidentes, lo que implica valorar la posibilidad de la apertura total de casillas e inicia el procedimiento para analizar las impugnaciones. Al cabo de su deliberación, resuelve la apertura de poco más de 11 mil casillas, de 149 distritos electorales, sin que quede claro porqué unas sí se revisan y otras no, siendo que, cuando menos, cerca de 40 mil casillas tienen el mismo tipo de irregularidad.&lt;br /&gt;El procedimiento se realiza en cada distrito electoral, por jueces y magistrados en sesiones públicas con la presencia de representantes de partidos. Inmediatamente surge el problema: ¿qué certeza puede haber si se encuentran bodegas abiertas, todos los paquetes también abiertos, sin sellos, en algunos casos con actas falsas (sin doblar; para introducir la boleta en la urna es forzoso doblarla) y firmas apócrifas; papel estraza en vez de papel oficial, entre otros “detalles”.&lt;br /&gt;De este recuento mínimo, las dos grandes irregularidades, que ameritan la anulación de los resultados de esas casillas, son: a) que se encontraron votos de más y votos de menos a los anotados en actas. En general, los primeros son para FC y los segundos para LO. Es decir, resulta que en 7,532 casillas, 65% del recuento, el número de boletas usadas más las sobrantes no corresponde con el número de boletas entregadas a cada mesa de casilla, y b) no concuerda el número de votos con el número de electores que realmente votaron, según las listas nominales marcadas, ya sea que haya votos de más o de menos. Así, al comparar el número de ciudadanos que votaron el día de la elección, y que fueron marcados en los listados nominales, con los votos en las urnas, el resultado es que en 43% de las casillas hay votos espurios, como los llama el propio Tribunal, o sea votos de más, y en 29% de las casillas se sustrajeron votos válidos.&lt;br /&gt;En la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral se establece, en su artículo 75, las causales de nulidad de casillas. En la fracción k) dice: “Existir irregularidades graves, plenamente acreditadas y no reparables durante la jornada electoral o en las actas de escrutinio y cómputo que, en forma evidente, pongan en duda la certeza de la votación y sean determinantes para el resultado de la misma.” Sin valorar si hubo dolo o no, la causal de nulidad en estos casos es clara. Las irregularidades no son reparables: es imposible saber, por ejemplo, el sentido de los votos que no aparecen, aunque se pueda suponer; tampoco se puede saber, por ejemplo, cuáles votos “válidos” fueron emitidos por ciudadanos y cuáles por medio de trampa.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; Por esta razón, el Tribunal debía anular las casillas en donde quedó demostrado que hubo votos espurios y donde faltaban votos, tal como ha procedido en los casos de impugnación por estas causas que se le han presentado al mismo Tribunal a lo largo de sus 10 años de existencia.&lt;br /&gt;De acuerdo con la CPBT, bajo esta condición, si sólo se anulara la votación de estas casillas, Andrés Manuel López Obrador ganaría la elección por 526,786 votos, resultado que se obtiene al anular los supuestos votos del PAN y de la Coalición en esas casillas y restando los 243,934 votos de la diferencia que reportó el IFE.&lt;br /&gt;La resolución del Tribunal confirma la sospecha. Primero ordena una investigación de 11,839 casillas (9% del total) y luego afirma, en la resolución del lunes 28 de agosto, que no es fiscal y que su función no es investigar. Anula 143 casillas y hace un ajuste de cifras, que no altera el resultado final. Pero reconoce tácitamente que es válido hacer fraude, pero hasta cierto punto. Es decir, según su criterio, si en una casilla la diferencia entre uno y otro candidato fue de 100 votos, no importa si se demuestra que hay 50 espurios o faltantes, de todos modos el sentido del voto en esa casilla no se alteraría: el ganador sigue siendo ganador.&lt;br /&gt;Más allá de esta curiosa manera de interpretar la ley, su decisión omite que hay un modo legal: anular el resultado de esa casilla. Pero además, pervierte el sentido de su propia resolución anterior al desvincular lo hallado en cada una de las casillas con el resto de ellas. No importa que una gran mayoría de las inconsistencias perjudiquen a uno y beneficien al otro. No importa que representen 1’389,653 votos, casi seis veces más de los que hacen la diferencia, y que ello se presente en tan sólo el 9% del total de casillas.&lt;br /&gt;Estos resultados muestran que la revisión de todas las casillas era indispensable para dar certeza al proceso. La negativa de realizar tal revisión sólo se explica porque el fraude es mayor de lo supuesto en un principio; que la competencia cerrada fue sólo una estrategia mediática, necesaria para que fuera aceptable un resultado parejo con Calderón como ganador. No sólo hubo fraude, sino que fue masivo, extenso y generalizado, necesario para remontar los 8 o más puntos de diferencia que tenía LO sobre Calderón antes del golpe mediático que lo desfondó en las “encuestas” previas a la elección.&lt;br /&gt;El tamaño del fraude es de la dimensión de lo que el gobierno federal, el PAN, oligarcas nacionales y sus aliados extranjeros, el oligopolio mediático y su coro de intelectuales, así como la derecha ambiciosa y fascista, han invertido en impedir un cambio de régimen: miles de millones de pesos y seis años de desgobierno que salda, con tanquetas y una mayoría de 243,934 votos, su bono democrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto SchneiderAteneo Los días Terrenales&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; Cuento con el testimonio de dos personas en el mismo distrito que vivieron esta situación. Fueron eliminadas del proceso, sin aviso, y después de haber sido encuestadas 4 veces. El coordinador de la estrategia legal de la CPBT, confirma que esta fue una práctica recurrente en distritos dominados por el PAN.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; En los EUA, se ha documentado el fraude electoral realizado por G. W. Bush, utilizando, entre otros recursos, el diseño de programas informáticos, mediante la empresa Choice Point. Personajes directamente relacionados con este fraude, como Dick Morris y Rob Allyn –quien trabajó con Fox en el año 2000–, fungieron como asesores de Calderón en este proceso electoral. Choice Point es la empresa que compró y puso a la venta el padrón electoral mexicano en 2003.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; http://em.fis.unam.mx/~mochan/elecciones/paperMochan.pdf&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; En esta liga se encuentra un estudio realizado por el Dr. Miguel de Icaza. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.fata.unam.mx/icaza/ffrau3.pdf"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;http://www.fata.unam.mx/icaza/ffrau3.pdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;. El paquete completo correspondiente a este estudio se encuentra en: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.fata.unam.mx/icaza/ffrau3.zip"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;http://www.fata.unam.mx/icaza/ffrau3.zip&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;. Incluye: un artículo anterior, la lista con las 14,000 casillas estudiadas, el programa en awk utilizado para obtener tales resultados, mismo que puede ser modificado por los interesados para realizar otros análisis del mismo estilo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; http://www.jornada.unam.mx/2006/08/29/014n1pol.php&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; Otro especialista, Simón Hiram Vargas, consultor económico graduado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Afirma que se contabilizaron los votos nulos: "Existe una diferencia de un millón 168 mil 955 votos entre la votación usada para asignar los porcentajes y la votación real". http://www.jornada.unam.mx/2006/07/12/010n1pol.php.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt; Hay casos claros. La misma marca se repite una y otra vez en muchas boletas; es decir, fueron marcadas por la misma persona, también las boletas sin doblar. Hay testimonios de personas que declaran haber llenado boletas “en casa”.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115765913164655824?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115765913164655824/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115765913164655824' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115765913164655824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115765913164655824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/09/mxico-2-de-julio-2006_07.html' title='México, 2 de julio, 2006'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115747437019650771</id><published>2006-09-05T11:33:00.000-05:00</published><updated>2006-09-05T11:39:30.250-05:00</updated><title type='text'>México, 2 de julio, 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;México, 2 de julio, 2006&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Crónica de un golpe de Estado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Parte I&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;El 6 de julio de 1988 el gobierno federal, encabezado por Miguel de la Madrid y en cuyas manos estaba la operación de los procesos electorales, impone a Carlos Salinas de Gortari (PRI), luego de la “caída” del sistema de cómputo electoral. Manuel J. Clouthier&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;, recién incorporado al Partido Acción Nacional (PAN; digamos de derecha) y lanzado rápidamente como su abanderado por la Presidencia del país, reconoce como ganador a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, candidato del Frente Democrático Nacional (FDN, de izquierda), al levantarle la mano y sellar con él un acuerdo para desconocer al presidente electo de manera espuria.&lt;br /&gt;Con la “oportuna” muerte accidental de Clouthier, la facción panista procede a pactar con el presidente electo. El PAN reconoce el triunfo de Salinas y éste le abre puertas del poder priísta. Se negocian gobiernos estatales, parlamentos, municipios y cargos en la estructura del Poder Ejecutivo Federal. Se enfilan en un proyecto económico común, la consolidación de la democracia de mercado globalizada, mientras actúan contra el Frente mediante recursos económicos y políticos y una represión selectiva que dejó cerca de 500 muertos. El Frente daría paso al Partido de la Revolución Democrática (PRD).&lt;br /&gt;La administración de Salinas acelera la instrumentación de las políticas económicas que se “consensarían” en Washington en 1990. A la par, y como necesidad política, se construyó un aparato de regulación del sistema de partidos y de organización de los procesos electorales que diera cauce a los costos sociales que dicho proyecto anunciaba. Se diseñó un complejo marco legal, se creó el Instituto Federal Electoral y muchos nuevos partidos, y se construyó el discurso ideológico que hizo de la democracia un eufemismo del paraíso.&lt;br /&gt;Lo que se llamaría más tarde la normalidad democrática está fundada, no obstante la ironía, en la premisa planteada por Diego Fernández de Cevallos, cabeza de la cúpula panista, cuando su partido aprobó en la Cámara de Diputados la quema de las boletas electorales: “legitimar con hechos” al gobierno. Gobierno que terminó con un levantamiento indígena armado, una cauda de asesinatos políticos, entre ellos el del candidato del partido oficial y un Tratado de Libre Comercio de América del Norte que comprometió radicalmente el desarrollo del país y fracturó estructuras básicas del entramado social, sobre todo en el campo y en sindicatos.&lt;br /&gt;El siguiente y último gobierno del PRI, encabezado por Ernesto Zedillo Ponce de León, comienza con una crisis devaluatoria, conocida como el “error de diciembre”, que obliga al Presidente a garantizar con los ingresos petroleros del país el rescate que le ofrece la administración Clinton y a contraer nuevos compromisos con el BM y el FMI. Comienza la desnacionalización del sistema financiero y se acelera, vía mecanismos administrativos, la cesión de derechos sobre recursos energéticos, entre otros sectores. Paralelamente, se llevan a cabo nuevas reformas políticas que “ciudadanizan” el IFE y se crean nuevas instituciones, como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y las elecciones transcurren con normalidad.&lt;br /&gt;Una de las particularidades determinantes que puede definir el centro del poder de esta coalición de cúpulas político-económicas en el gobierno es que se estructuró, por un lado, en torno a un proyecto cuyo eje fue el control del sistema financiero, la formación de capitales de dimensión transnacional, acreditados en monopolios económicos de sectores estratégicos –comunicaciones, transportes, industria extractiva, energía, etc. Por otro, garantizó el control de instituciones centrales en materia de política económica, p.e. el Banco de México, y de regulación financiera como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;El Instituto Federal Electoral se consolidó como el exponente de la normalidad democrática al conducir, sin mayores sobresaltos, los procesos electorales de los siguientes diez años. El Consejo General, máximo órgano de decisión del Instituto, integrado por nueve ciudadanos –propuestos por los tres principales partidos políticos con registro nacional– concluye su primer ciclo con un alto reconocimiento por su actuación. Electoralmente el PAN y el PRD avanzan tanto en el Congreso como en estados y municipios, mientras que el PRI reduce sostenidamente su cuota de poder en casi todos los ámbitos, aunque en algunos estados se fortalece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Otra vuelta de tuerca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La coalición gobernante se ha reconfigurado de varias maneras y en circunstancias determinadas a lo largo de estos años. Por ejemplo, el triunfo de Vicente Fox Quezada en el año 2000, que cierra el ciclo del poder priísta pero mantiene prácticamente la misma estructura burocrática, sobre todo en áreas estratégicas de la definición y control de las políticas económicas, abrió la puerta directa al poder del Estado a grupos que no habían estado directamente involucrados en la toma de decisiones desde hace mucho tiempo –la ultraderecha confesional, junto con cúpulas empresariales y sectores de acción local o regional del norte y centro del país, principalmente.&lt;br /&gt;En paralelo, desde 1997, el PRD domina políticamente en el Distrito Federal, tanto el gobierno como el congreso local. La confrontación entre el gobierno federal y el de la Ciudad de México se incrementa conforme transcurre el sexenio de Fox. El Consejo General del IFE se renueva sin la participación del PRD mediante un acuerdo entre el PRI y el PAN. Cobra fuerza e influencia política la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el mayor de América Latina, Elba Esther Gordillo, quien desde la secretaría general del PRI logra imponer en la presidencia de este Consejo a Luis Carlos Ugalde, junto con otros cuatro consejeros. El restante es nombrado por el PAN.&lt;br /&gt;Este personaje es clave en el proceso electoral de 2006 y en su resultado, por lo que nos detendremos en ella. La descomposición interna del PRI se agudiza después de un cuestionado proceso interno por la renovación de su dirigencia nacional. Roberto Madrazo Pintado, como Presidente, y Elba Esther Gordillo, como Secretaria general, se hacen del control del partido. Sin embargo, a partir de diferencias surgidas de compromisos legislativos con el gobierno, que fueron incumplidos por Madrazo y que culminaron en la destitución de aquélla de la Coordinación parlamentaria de PRI en la Cámara de Diputados, Gordillo opera en alianza con el gobierno federal, gobiernos estatales y la estructura decisoria y operativa del IFE. Siendo Secretaria General del PRI crea un nuevo partido, el Partido Alianza Social (PANAL), reconocido rápidamente por el Instituto, y con él opera la desarticulación de los apoyos internos al presidente y luego candidato del PRI a la Presidencia de la República, Roberto Madrazo. Mientras, con recursos federales y la oferta de posiciones políticas en todos los órdenes, fortalece el control de la estructura sindical corporativizada.&lt;br /&gt;El sexenio de Vicente Fox transcurre entre la frivolidad, la ineptitud y la negligencia, que contribuyeron a dilapidar el llamado “bono democrático” que Fox obtuvo al vencer electoralmente al PRI y a acrecentar la confrontación con el gobierno del DF, encabezado por Andrés Manuel López Obrador (LO), quien gana día a día mayor presencia y peso político no sólo en la Ciudad de México sino en el país entero.&lt;br /&gt;En 2004 el aparato político, jurídico, económico y mediático controlado por la coalición de gobierno inicia el proceso para evitar que LO sea postulado candidato a la Presidencia de la República. Mediante el expediente de un litigio particular –la supuesta no suspensión de las obras de apertura de una calle para comunicar a un hospital privado–, el gobierno federal inicia y gana un proceso político en el Congreso para quitarle la inmunidad procesal que el cargo de Jefe de Gobierno le confiere a LO, el llamado desafuero, e iniciarle proceso judicial, que le quitaría sus derechos políticos y la posibilidad de ser candidato.&lt;br /&gt;La movilización política del PRD y de amplios sectores sociales, la presión de los mercados internacionales y del gobierno estadounidense obligaron al Ejecutivo Federal a suspender el proceso. López Obrador no fue sujeto a juicio penal aunque sí retirado del cargo de Jefe de Gobierno del DF. Todo el proceso lo catapulta políticamente y es, efectivamente, nombrado candidato de la CPBT.&lt;br /&gt;Mientras en el ámbito político el gobierno federal va de tumbo en tumbo, en términos económicos prosigue la marcha de la privatización de sectores estratégicos. Todo el sistema financiero –excepto un banco– queda en manos de corporaciones extranjeras; los llamados Contratos de Servicios Múltiples en Pemex, por ejemplo, cobran nuevo impulso para abrir el sector petrolero a empresas privadas; los medios de comunicación, que existen bajo el régimen de concesión, reciben prebendas y canonjías, cuya cereza del pastel son las reformas a la “Ley Televisa” &lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Mientras tanto, todos los indicadores económicos y de desarrollo social y “humano” se desploman. El desempleo abierto alcanza niveles nunca antes vistos, los indicadores de salud, educación, acceso a servicios públicos –agua, drenaje, electrificación– sitúan a millones de mexicanos en niveles equivalentes a países como Haití o Somalia. Más de 500 mil personas intentan cruzar cada año a los Estados Unidos. Al mismo tiempo logramos tener al tercer hombre más rico del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;La elección ejemplar&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En este contexto, se inicia el proceso electoral para renovar el Poder Ejecutivo Federal, el Congreso en su conjunto y algunos gobiernos estatales y municipales. Las “precampañas”, procesos internos de selección de candidatos en los principales partidos, sin regulación alguna, se caracterizaron por un gasto desorbitado de recursos en propaganda mediática, particularmente por parte del PRI y del PAN, que coincidieron con un ataque frontal contra López Obrador. Es decir, en la búsqueda de los apoyos internos, los partidos mayoritarios se confrontaron con el candidato del PRD, más que con sus propios correligionarios.&lt;br /&gt;Al cabo de estos procesos, el PAN(Partido Acción nacional) postula a Felipe Calderón (FC) y el PRI (Partido Revolucionario Institucional), en la llamada Coalición por México con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), a Roberto Madrazo. Participan en la contienda los partidos sin definición política clara PANAL (Partido Nueva Alianza) y Alternativa Socialdemócrata y Campesina (PASC), así como la Coalición por el Bien de Todos, integrada por el PRD, el Partido del Trabajo (PT) y Partido Convergencia, que postula a Andrés Manuel López Obrador (LO).&lt;br /&gt;La confrontación se agudiza. El PAN, el gobierno federal y las cúpulas empresariales lanzan una campaña política y mediática cifrada en la propalación de “ideas fuerza” que caracterizan a López Obrador como un peligro para México. Se infunde temor y desesperanza entre la población con amenazas directas de que perderán sus bienes, y se desvirtúa el árbitro electoral, que no sólo no actúa para impedir ilegalidades en la contienda, sino que las comete él mismo.&lt;br /&gt;El Ejecutivo federal y sus dependencias utilizaron cuantiosos recursos para desacreditar a LO. Algunos ejemplos: la oficina del secretario de la Función Pública, contralor del Ejecutivo, envió ilegalmente 7 millones de correos electrónicos en contra de LO; la oficina del Presidente gastó en tres meses 1,700 millones de pesos en mensajes mediáticos; la esposa del Presidente manejó fideicomisos dentro y fuera del país, cuyos recursos recayeron en instituciones de asistencia privada y organizaciones “de caridad”, de cuyas cuentas hay completa oscuridad, aunque haya nuevos bancos asociados a ellas, y que operaron como agencias de la campaña de desinformación política del PAN.&lt;br /&gt;El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la cúpula de cúpulas empresariales del país, pagó 200 millones de pesos en spots publicitarios –lo cual es delito electoral– en el último mes de campaña, lo mismo que grandes consorcios industriales y de la comunicación, así como jerarquías eclesiásticas. En la programación “familar” televisiva fueron y siguen siendo patrón de conducta los señalamientos y las frases alusivas en contra de López Obrador y el peligro que representa.&lt;br /&gt;Está documentada la intromisión, mediante herramientas informáticas, de familiares del candidato panista, en el uso ilegal de instrumentos oficiales como el padrón electoral y los padrones de beneficiarios de los programas de atención a la pobreza como Oportunidades, así como del Sistema de Administración Tributaria, para el diseño, soporte y operación de las estrategias de campaña del PAN.&lt;br /&gt;La actividad política de la cúpula magisterial –Elba Esther Gordillo– y su estructura nacional en favor de este partido fue abierta y permanente. No se puede soslayar que su influencia abarca al presidente del Consejo General del IFE y el Partido Nueva Alianza, instituciones académicas como el ITAM –desde cuyas aulas y oficinas se escriben cientos de páginas de análisis periodístico–, así como a algunos gobernadores priistas, presidentes municipales y congresistas de tres o más partidos. El control de la estructura operativa del IFE también está bajo su égida: el Secretario Ejecutivo de Organización Electoral del IFE proviene de las filas de ese sindicato. El SNTE ha participado históricamente en la realización material de los procesos electorales. Tres días antes de la elección, el presidente Fox le entregó a la señora Gordillo, 900 millones de pesos como apoyo a actividades magisteriales.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Sin embargo, la integración de las mesas de casilla sigue siendo un misterio, pero hay testimonios y documentales de irregularidades generalizadas tanto en los sorteos de selección de ciudadanos como en la capacitación y acreditación. El mismo día de los comicios fueron sustituidos miles de ciudadanos sin que a la fecha haya explicación plausible ni información precisa que permita evaluar esa parte central del proceso. Hay datos que apuntan a que sólo en el 40% de los casos las mesas se integraron con ciudadanos que cumplieron debidamente todo el proceso.&lt;br /&gt;Para cerrar la pinza de la construcción política de percepciones y convicciones, elemento central de las campañas electorales centradas en los medios, las principales empresas encuestadoras participaron partidariamente. Un año antes del inicio formal de las campañas electorales, en los sondeos y encuestas públicas, LO se encontraba en niveles de preferencia que llegaron al 70%. Conforme avanzó el proceso y las campañas mediáticas conjuntas&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt; la diferencia entre LO y FC se fue reduciendo pero no disminuyó a menos de 8%. Dos días después de que se aprobó la “Ley Televisa”, impulsada por el duopolio televisivo, la empresa GEA-ISSA&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt; publica una encuesta en la que sitúa a los punteros en empate. Consulta Mitofsky, contratada por Televisa, le da ventaja de dos puntos a Calderón. La explicación de la abrupta caída de LO: decirle chachalaca al presidente Fox. A partir de aquí, se condensó la percepción y la convicción generalizada de que ésta era, efectivamente, una contienda muy cerrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Alberto Schneider&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt; Manuel J. Clouthier, Maquío, es promovido por una facción empresarista que en un desplazamiento estratégico de la militancia tradicional logra el control político del partido. El desplazamiento, que incluye al senador José Ángel Conchello, fallecido también accidentalmente, modifica liderazgos federales, regionales y locales.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt; Este proceso se realizó en un marco de extendida corrupción cuyo eje se define en casos como Fobaproa-Ipab, la privatización de carreteras, Pidiregas, aduanas y otros, que implican una masa de deuda de grandes dimensiones; tan sólo el primero llega al billón de pesos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt; En realidad son reformas a la Ley Federal de Telecomunicaciones y la Ley Federal de Radio y Televisión, impulsadas por ese consorcio mediático y aprobadas en el Senado por el PRI y el PAN, durante las campañas electorales. Es una ley que garantiza la concentración oligopólica y desregula el sector al desarticular el marco normativo del control estatal sobre el espacio radioeléctrico del país. El PRD la aprobó, también, en la Cámara de Diputados, en un error craso que luego intentó corregir en el Senado. Las objeciones de la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de la Comisión Federal de Competencia Económica, de juristas y académicos no fueron siquiera discutidas en la sesión correspondiente. El argumento textual de las cúpulas partidistas (PAN y PRI) fue por que así convenía a sus candidatos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt; Mientras tanto en Oaxaca comenzó un conflicto político con una demanda de un sector disidente del sindicato magisterial, que implicaba 350 millones de pesos que el gobierno federal alegó no tener. La sección sindical oaxaqueña ponía otro tanto.  Hoy el conflicto suma varios muertos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt; En México, el 80% de las personas se entera de lo que sucede en el país y en el mundo por medio de la televisión; Televisa y Televisión Azteca controlan más del 80% de todos los medios de comunicación masiva del país.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31553134#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt; Cabe señalar que el fundador y presidente de GEA es Jesús Reyes Heroles, quien como embajador de México en Washington tuvo a sus órdenes como coordinador de asesores a Luis Carlos Ugalde, presidente del Consejo General del IFE.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115747437019650771?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115747437019650771/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115747437019650771' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115747437019650771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115747437019650771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/09/mxico-2-de-julio-2006.html' title='México, 2 de julio, 2006'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115655292661160671</id><published>2006-08-25T19:26:00.000-05:00</published><updated>2006-08-25T19:42:06.690-05:00</updated><title type='text'>Antígona a propósito de la legalidad y la legitimidad...</title><content type='html'>&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;El autor de este texto propone, desde la tragedia clásica, la reflexión sobre nuestro momento actual. El dilema está planteado para todos...&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;______________________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;La tragedia Antígona de Sófocles se expone entre el cumplimiento de las leyes eternas inmutables decretadas por Zeus y las leyes humanas, o bien entre los deberes para con uno mismo y los deberes para con los demás. Más allá de la trama que arroja su lectura, debemos considerar que es el amor fraternal el que motiva a Antígona a darle los debidos honores al cadáver de su hermano, sobre cuya familia han caído enormes desgracias. Era práctica común griega dar culto a los muertos, aunque en este caso el rescate de un cadáver se vuelve fundamental para comprender la disputa de un cuerpo inerte. Antígona, al igual que Aquiles, el héroe homérico, comparte el vital interés y la voluntad de rescatar el cuerpo de su hermano y de su amigo, respectivamente. La determinación de la voluntad para dar honores a los muertos es una necesidad, una actitud esencial de los griegos, que no es posible evadir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El relato clásico comienza cuando Creonte –el rey- se niega a otorgar honores de sepultura a Polinice, hermano de Antígona, aunque a Éteocles, el otro hermano, sí. La razón para negarle los honores al primero es que ha atentado contra las leyes de Tebas. Creonte hace pública la orden de no darle honores y dicta la sanción para quien intente violar el precepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro momento, cuando se muestra un conflicto de hermandad entre rescatar al cadáver o bien no cosechar problemas con el rey, Antígona dice a su hermana Ismena: «Pronto vas a tener que demostrar si has nacido de sangre generosa o si no eres más que una cobarde que desmientes la nobleza de tus padres». Antígona, decidida a llegar al final para realizar los honores a su hermano muerto menciona otra vez a Ismena: “Una cosa es cierta: es mi hermano y el tuyo, quiéraslo o no”, pues el impulso de las leyes eternas se basa precisamente en la ausencia de convención que caracterizaría a las leyes escritas en ese tiempo positivas. Agrega sobre Creonte que: “No tiene ningún derecho a privarme de los míos”. Ismena, por su parte, le pide a su hermana que piense en su padre, que pereció cargado del odio y el oprobio; le recomienda que ceda contra su voluntad a la violencia, que ella misma obedecerá a los que están en el poder, pues “querer emprender lo que sobrepasa nuestra fuerza no tiene ningún sentido”. Ismena no pretende despreciar la ley, tal como lo quiere Antígona, porque ella es consciente de su inferioridad ante Creonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Antígona le importa saberse grata frente a quienes se debe agradar; lo demás, por serle lejano, no le interesa, por más que Ismena la tache de insensata y le muestre la imposibilidad que implica su faena, aunque reconoce que obra como verdadera amiga de los que le son queridos. Por el contrario, Creonte piensa que la patria es lo que más debe ser estimado, incluso aun frente a los amigos; importa más cuidar el respeto de las leyes y buscar la felicidad de la comunidad, frente a cualquier interés de carácter subjetivo. “La salvación de la patria es nuestra salvación”, dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del contacto entre Antígona y Creonte que se da en la trama se pueden obtener importantes elementos para el análisis en términos de legalidad y legitimidad que desarrollamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creonte pregunta a Antígona si conocía la regla que él había establecido y, ante la pregunta, Antígona responde que bien la conocía. Al primero le parece una irracionalidad que se le haya desobedecido y Antígona expone su idea de la separación de las leyes divinas y las leyes humanas o positivas; eternas unas y mutables las otras. Replica Antígona a Creonte que debería saber que es un loco quien la trata como loca, con lo cual aparece el problema del contextualismo de la objetividad, porque desde la perspectiva de uno hay irracionalidad en el otro, y viceversa, puesto que “No hay motivos para enrojecer por honrar a los que salieron del mismo seno”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que las hermanas se encuentran ante un riesgo inminente de muerte, Ismena pregunta a Creonte: “Y ¿vas a matar a la prometida de tu hijo?” Creonte, obviamente, responde de una manera tajante que sí, porque debe ejercer su función e imponer el poder. A fuerza de imponer la ley, Creonte piensa en ganar la legitimidad. Tres tesis con relación a lo anterior, vienen a continuación por boca de Creonte: 1) quien gobierna bien a su familia lo mismo hace en el Estado, 2) se debe obediencia al gobernante, independientemente de la percepción subjetiva del súbdito de injusticia, y 3) la mayor peste es la desobediencia, en cambio la obediencia es la salvación de los pueblos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el Corifeo quien sintetiza dialécticamente el problema. Textualmente dice: “Es ser piadoso sin duda honrar a los muertos; pero el que tiene la llave del poder no puede tolerar que se viole ese poder. Tu carácter altivo te ha perdido”. Carácter que es el germen de la tragedia, lejos del cual pierde todo sentido dramático y toda posibilidad de plantear el conflicto. La misma Antígona, frente a la tragedia, es consciente de que su destino no le ofrece escapatoria. En eso radica la expresividad paradigmática de las tragedias. Creonte obtendrá su resolución trágica, considerando que si la prudencia es la máxima virtud, él no la ha aprovechado. Se le pide que recapacite, pero para el momento de la tragedia, es demasiado tarde. Tardíamente entenderá que debió ser flexible en la aplicación de las leyes y que no es siempre lo mejor pasar la vida observándolas al pie de la letra, máxime que el mundo de la vida es mucho más complejo que la formalidad de la ley, como abstracción de la realidad cotidiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como muchas otras acciones que transcurren en la vida, el sentido mismo de la proyección personal y colectiva retoma sapientemente los dilemas a los que diario nos enfrentamos. La vida misma de Alejandro Magno –tan debatida y tan sugerente en su sentido por los historiadores- supone dos modos básicos a través de los cuales la vida adquiere sentido. Un sentido es privado, cercano, y el otro lejano, público. Por ese motivo se pregunta Gustavo Bueno: “El sentido de la vida de Alejandro Magno, ¿terminaba realmente en los bárbaros, en cuanto «hermanos de los helenos», o bien terminaba en el corto número de parientes, amigos o súbditos que le rodeaban y le impulsaban a su política universal, como podrían haberle impulsado a recluirse en Macedonia?” Pregunta que no es de fácil respuesta en tanto Alejandro, como Antígona, se enfrentaron al debate interno entre lo que querían y lo que era mejor para ellos: para él, conquistar el mundo y, para ella, dar honores a los suyos, y lo que añoraban sus soldados y su hermana Ismena; ellos, volver a casa, ella, conservar la vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Omar Sánchez&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115655292661160671?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115655292661160671/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115655292661160671' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115655292661160671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115655292661160671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/antgona-propsito-de-la-legalidad-y-la.html' title='Antígona a propósito de la legalidad y la legitimidad...'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115655185135678000</id><published>2006-08-25T19:06:00.000-05:00</published><updated>2006-08-26T09:09:00.743-05:00</updated><title type='text'>Sobre la razón y la locura de la resistencia civil</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;He aquí un texto escrito no en respuesta a un artículo en particular -lo que ha sido la tónica de este espacio- sino para confrontar de un modo suave pero enérgico a quienes se han empecinado en desvirtuar o ignorar todo argumento en favor del recuento total de la votación y hacer de López Obrador la síntesis de todos nuestros males.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Sobre la razón y la locura de la resistencia civil&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lucero Fragoso&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Santo Tomás de Aquino, recuperando tesis de Aristóteles, fue el primero en hablar de la desobediencia civil. Este filósofo distinguió entre dos tipos de derechos: los que crean los hombres organizados en sociedad (el derecho positivo) y aquellos inherentes a todos los seres humanos, con los que se nace independientemente del orden legal de la comunidad en que se viva (el derecho natural). Uno de los derechos que Santo Tomás ubicó en el conjunto de los derechos naturales es, precisamente, el de optar por la desobediencia en determinadas circunstancias. La premisa de esta teoría, sencilla pero contundente, es que ningún hombre está obligado a obedecer una ley injusta. De aquí surge entonces, casi inmediatamente, otra pregunta, ¿cómo sabemos o, si se prefiere, quién define cuándo una ley es justa o no lo es? Este cuestionamiento fue resuelto por distintas corrientes del derecho, particularmente, por la rama racionalista, la cual fundaba en la conciencia de los hombres la capacidad para discernir entre lo justo y lo injusto.&lt;br /&gt;Es precisamente esta facultad de objeción de conciencia la que indica, a todas luces, que en el proceso electoral que tuvo lugar recientemente en México hubo actos flagrantes de injusticia e inequidad, donde la autoridad competente dejó pasar como si nada una campaña de linchamiento verbal la cual fue responsable, hay que señalarlo con toda claridad, del encono y el odio auspiciado hacia un amplio sector de la población que ahora se ve agredido por consignas de corte clasista y racista, calificativos que, pensábamos, habían sido ya borrados de la mentalidad de gran parte de la sociedad mexicana y que sólo se empleaban para reírnos de nosotros mismos. No hace falta ser un connotado analista para darse cuenta de que López Obrador, desde años antes de haber lanzado su candidatura a la presidencia, ha sido el blanco de diversas estrategias que han tenido por objeto impedir, a toda costa y pasando por encima de lo que sea, que se convierta en presidente de México. Tampoco hace falta ser un gran erudito para advertir la campaña rampante e ilegal del Ejecutivo y grupos de poder a favor de un candidato. Quien no ve esta gran obviedad –que cayó incluso en procedimientos tan burdos como definir a AMLO como “peligro para México” y afirmar, sin ningún sustento lógico ni empírico que endeudaría al país—es porque no vive en México o, simplemente, porque no quiere verlo.&lt;br /&gt;Es esa capacidad de raciocinio y discernimiento de la conciencia la que nos permite diferenciar entre una competencia política democrática y otra donde se incrustó el miedo y el denuesto para remontar en las preferencias aprovechándose de la inocencia y la desinformación de los ciudadanos. Por eso no es plausible el argumento de que quienes apoyan la resistencia civil siguen a un líder de forma irracional y bajo un estado casi hipnótico; cierto es que para articular los movimientos hace falta un líder, pero más allá de él e, incluso, independientemente de él, las evidentes raíces antidemocráticas y tramposas de este proceso son motivos suficientes para no quedarnos con los brazos cruzados. A quien define el movimiento lopezobradorista en términos de una masa amorfa que aclama al dirigente tendríamos que preguntar: ¿la campaña orquestada por el candidato de la derecha estaba basada en hacer que la gente se convenciera del programa de gobierno del PAN?, ¿iba esa campaña dirigida individuos que consideraba pensantes y con capacidad de raciocinio? Seamos honestos, la campaña del miedo apuntaba a azuzar los instintos más bajos y oscuros de la condición humana, a un resquicio del inconsciente donde no podía sobrevivir la dignidad ni la claridad de pensamiento. ¿Es eso entonces lo que deberíamos entender como racional? Se puede no estar de acuerdo con un proyecto político, con un partido o con un candidato, pero se necesita mucha sangre fría, muy poca creatividad para convencer y ni un ápice de vergüenza para difamar al amparo de una campaña negra.&lt;br /&gt;Nos atrevemos también a hacer uso de la razón y del conocimiento del programa político de la izquierda mexicana para entender que, contrario a las expresiones alarmistas y exageradas de algunos opinadores y a los vaticinios de la derecha, el proyecto de AMLO no es ni remotamente cercano a un socialismo o a un régimen dictatorial. Se trata simplemente de exigir responsabilidad social a los grandes grupos económicos y a la élite política, de voltear a ver a los sectores menos favorecidos y de demandar una democracia con condiciones para la certeza y la pluralidad. ¿Es mucho pedir? ¿Es tremendamente revolucionario, desquiciado y propio de un loco movilizarse por estos principios, los cuales son características indispensables de una sociedad democrática y propias de las naciones desarrolladas?&lt;br /&gt;Las retóricas legaloides, que pugnan por el cumplimiento ciego y feroz de una legalidad empleada a conveniencia, apartada de toda razón y sentido común, no pueden conducir más que a un totalitarismo de baja intensidad. Sólo en estos regímenes puede persistir un entramado legal incuestionable, porque ante sus insuficiencias y debilidades nadie debe alzar la voz. Sólo allí puede existir una “institucionalidad” impecable, porque nadie está autorizado a disentir. Lo normal y lo valioso de la democracia es, precisamente, la transformación constante y dinámica de las instituciones. Estas instituciones, las “que nos ha costado tanto trabajo construir”, son mucho más útiles y funcionales, y menos proclives a la decadencia, cuando dejan de ser entes intocables y quasi sagrados. Es normal y deseable que las instituciones –pese a su nombre petrificador—estén abiertas a su continua renovación.&lt;br /&gt;Lejos del discurso conservador de estos tiempos, la estabilidad pregonada es tan sólo una ficción dentro de una sociedad plural; es, incluso, un principio contrario a la vida. Para cualquier cuerpo, social o humano, aplica la máxima de que la inmovilidad –su estabilidad—lo conduce al anquilosamiento y a su caída a pedazos tarde o temprano. Por qué nos sorprende y nos escandaliza, entonces, la existencia de un movimiento social que se manifiesta de forma legítima si lo que buscábamos con el “cambio” era, justamente, espacios en el espectro político donde se hiciera sentir la diversidad de voces y de propuestas en pro de la construcción de un mejor país, como si no supiéramos que son estas sacudidas las que hacen y han hecho avanzar a todas las sociedades. Por qué nos perturba el disenso y el cierre de una avenida como método de protesta y no nos escandaliza la miseria y la ignominiosa brecha en el ingreso. Por qué no se ve como patología, que lo es, el hecho de considerar a otro ser humano como inferior y, en cambio, se califica de psicópata a quien nos hace ver –muy a pesar nuestro—que un país con 50 millones de pobres nunca podrá entrar al primer mundo ni tener seguridad o paz social. La historia mexicana está llena de esos “lunáticos” peligrosos a los cuales, paradójicamente, años después se idolatra y se toma como símbolo de patriotismo. Basta un ejemplo: Francisco I. Madero, el ahora héroe y mártir de la democracia, fue tachado de fanático y loco por la élite política mexicana de su tiempo, a la cabeza de la cual se colocó el embajador estadounidense Henry Lane Wilson. Como bien lo expone una caricatura de Helguera y Hernández en un semanario nacional, desde el punto de vista de la propaganda oficial y conservadora, nuestra historia es ésta: “Hidalgo y Morelos eran unos renegados que buscaban debilitar las instituciones, pero los pacíficos los decapitaron y, de paso, desalojaron al Pípila que estaba bloqueando el acceso a la Alhóndiga de Granaditas”. Qué fortuna que México pueda contar, de vez en cuando, con estos renegados, locos y fanáticos, los que tienen la entereza suficiente para soportar esos calificativos sin desviarse de sus principios.&lt;br /&gt;Es sencillo y cómodo usar los términos de locura y esquizofrenia para enfrentar al otro, es sencillo porque ello no exige dar argumentos y porque generalmente se llega a ello cuando ya no se tienen razones. Resulta que ahora la izquierda incomoda porque, bien lo sabe el grupo en el poder, no ha cuestionado la legalidad sino la legitimidad y justicia que hay detrás de la aplicación de la norma. Resulta que sólo la izquierda que no mueve un dedo ante irregularidades electorales, por decir lo menos, es a la que hay que rescatar, la pacífica, a la que se extraña en estos momentos de convulsión.&lt;br /&gt;En su crítica a los excesos del positivismo jurídico, Ronald Dworkin propone tomar “los derechos en serio” y buscar en la interpretación de las leyes el principio de justicia detrás de cada norma. Esta crítica vale para la resolución de los magistrados del TEPJF, quienes apegados a la letra de una ley secundaria, pasaron por alto los preceptos de certeza y transparencia de la Constitución. Dichos preceptos, no se cansa de decirlo Raúl Carranca y Rivas, tienen que ser tomados en cuenta necesariamente para la solución de una conflicto político como éste. Y cuando los derechos inherentes al ser humano se ignoran, entonces los ciudadanos pueden, de acuerdo a su conciencia, resistirse de forma pacífica a una imposición quizás amparada en tintes legales, pero injusta. Puede que la instalación de campamentos sobre una avenida principal no nos guste pero, ¿de qué otra forma se puede hacer valer un derecho, un derecho tan básico como la certeza y transparencia?, ¿cómo podemos hacernos ver? Decía Carlos Montemayor que la única presión visible, la única cuya operación se puede vigilar es la de la resistencia civil pacífica en las calles. Hay otras presiones que se ejercen sobre el Tribunal y que trabajan de forma velada, y la presión de esos grandes grupos económicos no es fiscalizable ni da la cara a la sociedad, pero existe.&lt;br /&gt;Termino con una cita del texto de Henry David Thoreau, “Del deber de la desobediencia civil”, escrito en 1847. Este hombre, se negó a pagar los impuestos como forma de presión para que Estados Unidos no invadiera México. He aquí sus palabras a propósito de las reflexiones anteriores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no puede existir un gobierno donde la mayoría no decida virtualmente lo que está bien o mal, sino que sea la conciencia quien lo haga?, ¿dónde la mayoría decida sólo en aquellos temas en los cuales sea aplicable la norma de conveniencia? ¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, para qué tiene cada hombre su conciencia? Creo que deberíamos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley sino por la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en cada momento lo que crea justo. Se ha dicho, y con razón, que una sociedad mercantil no tiene conciencia; pero una sociedad formada por hombres con conciencia es una sociedad con conciencia. La ley nunca hizo a los hombres más justos y, debido al respeto que les infunde, aún los bien intencionados se convierten a diario en agentes de la injusticia. (…)&lt;br /&gt;Existen leyes injustas: ¿nos contentaremos con obedecerlas, o intentaremos corregirlas y las obedeceremos hasta conseguirlo? ¿O las trasgrediremos desde ahora mismo? Bajo un gobierno como el nuestro actualmente, muchos creen que deben esperar hasta convencer a la mayoría para cambiarlas. Creen que si opusieran resistencia el remedio sería peor que la enfermedad. Pero eso es culpa del propio gobierno. ¿Por qué no se ocupa de prever y procurar reformas? ¿Por qué no aprecia el valor de esa minoría prudente? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no anima a sus ciudadanos a estar alerta y señalar los errores para mejorar su acción? ¿Por qué tenemos siempre que crucificar a Cristo y excomulgar a Copérnico y a Lutero y declarar rebeldes a Washington y a Franklin? &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115655185135678000?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115655185135678000/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115655185135678000' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115655185135678000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115655185135678000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/sobre-la-razn-y-la-locura-de-la.html' title='Sobre la razón y la locura de la resistencia civil'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115602670340821637</id><published>2006-08-19T17:26:00.000-05:00</published><updated>2006-08-20T02:01:00.710-05:00</updated><title type='text'>Mauricio Merino: a pesar de todo, hay que ponerse del lado de las soluciones</title><content type='html'>&lt;span style="color:#663300;"&gt;En el&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/35219.html"&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt; siguiente texto&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;, Merino plantea -de nuevo- la cuestión desde el punto de vista de estar del lado del problema/estar del lado de las soluciones. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;El comentario que se añade más adelante contunúa explorando en lado de las soluciones. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;_____________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Tiempos muy malos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;Mauricio Merino&lt;br /&gt;19 de agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas alturas del conflicto, resulta ya imposible imaginar un escenario en el que todos los actores políticos vuelvan sin más a la cordura y al respeto de las reglas democráticas. El daño ya está hecho: las instituciones políticas en las que se afincó el trayecto democrático de fin de siglo han sido rebasadas por la suma ominosa de poderes e intereses fácticos, errores humanos y cálculos entre estrategias enfrentadas. Lo mejor de la política que se hizo al final de los 90 se ha destruido durante los últimos dos años, de modo que seguir hablando en clave democrática en los días que corren resulta por lo menos una ingenuidad. No se necesita tener bolita mágica para advertir que se avecinan tiempos malos para la República.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los territorios de las soluciones democráticas están minados: si el Tribunal Electoral no resuelve exactamente como lo ha dictado la coalición que encabeza Andrés Manuel López Obrador, el conflicto ya no tendrá ninguna solución plausible. Esa coalición ha llegado ya a sus propias conclusiones, y ninguna posibilidad distinta sería aceptable para retirar sus amenazas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, el PAN se ha pertrechado en los resultados que le favorecen hasta convertirlos en una verdad indiscutible, más allá de cualquier intento de revisión que lograra mitigar las dudas construidas en torno de las elecciones. El Tribunal está atrapado entre dos hechos consumados y contradictorios. Y mientras resuelve en definitiva, se van levantando barricadas políticas y físicas para enfrentar con éxito al enemigo inevitable. Hay algo idéntico entre las amistades de último minuto que se hicieron en Chiapas para evitar que el PRD gane las elecciones de mañana, y las Fuerzas Armadas que se han desplegado en San Lázaro para impedir que los rijosos puedan tomar el edificio: en ambos casos, se trata de un despliegue de poder ante la amenaza inminente de los desobedientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese entorno lamentable, el Presidente de la República tampoco puede ser parte de la solución, porque voluntariamente quiso ser parte del problema. El presidente Fox pensó en las elecciones pero nunca calculó con seriedad lo que podría ocurrir después de ellas. A pesar de su propia biografía política y de las advertencias de todo cuño que recibió para mantenerse al margen de la competencia, decidió participar activamente para lograr la continuidad de su partido en el gobierno. Y al hacerlo así, no sólo anuló toda posibilidad de interlocución y entendimiento con sus adversarios, sino que además privó al gobierno nacional de autoridad política y moral para favorecer un cambio de sexenio ceñido a las reglas democráticas establecidas. Sus decisiones estuvieron mucho más animadas por el juego del poder que por su compromiso con la consolidación del régimen que le permitió llegar al mando. Poco a poco, el presidente Fox abandonó el papel que le correspondía jugar como el jefe del Estado mexicano para intentar convertirse en el líder del partido que lo llevó a ese puesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una decisión tomada a contrapelo de todas las voces que le pidieron guardar la compostura, incluyendo a las que se escucharon al interior de su propia bandería política. Pero el Presidente optó por lo contrario y hoy, cuando más se necesitaría de un jefe del Estado capaz de armonizar a los contrarios, la capacidad de acción de Vicente Fox es ya prácticamente nula. Nunca fue más evidente que los verdaderos estadistas piensan en las próximas generaciones y no en las siguientes elecciones. El presidente Fox, en efecto, nunca pudo atisbar más allá del 2 de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha preferido deslindarse de antemano para mantenerse al margen. La única puerta de entrada que eventualmente podría haber utilizado como recurso extremo se cerró de plano con las declaraciones de su presidente, Mariano Azuela, para quien el artículo 97 de la Constitución es completamente inútil y además "está redactado con los pies". Cuesta trabajo digerir una declaración así de quien representa al más alto tribunal de México y de quien, se supone, está a cargo de la defensa de la letra y el espíritu de la carta que protege todos los derechos de los mexicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa actitud coincide con el ánimo que recorre el país: nadie quiere hacerse cargo de las soluciones, porque todos tienen intereses inmediatos que cuidar. De modo que aun a sabiendas de que las decisiones que habrá de tomar el Tribunal Electoral están amenazadas, el presidente de la Corte ha preferido levantar una muralla para impedir que el conflicto llegue hasta sus oficinas. ¿Y yo por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quienes sostienen que en esta lista de instituciones rebasadas no debería añadirse al Congreso. Se dice que a partir del 1 de septiembre, cuando los legisladores emanados de las mismas elecciones cuya legitimidad se ha puesto en duda se reúnan, la política mexicana volverá a sus cauces habituales. Se sostiene que las movilizaciones dirigidas por López Obrador se irán agotando paulatinamente, en la misma medida en que las negociaciones entre los partidos enfrentados se irán desenvolviendo paso a paso en los pasillos del Congreso. Y se afirma también que, en todo caso, será en esa misma instancia donde puedan celebrarse acuerdos nuevos para dotar al presidente entrante de la fuerza indispensable para gobernar sin restricciones. Ese cálculo concluye que, al final del día, la segunda fuerza política de México tendrá que optar entre la exclusión y los acuerdos; entre el conflicto y el pacto negociado. No descarto esa posibilidad, pues nuestra clase política ha dado muchas muestras de un pragmatismo capaz de renunciar a cualquier causa. Pero entre esos cálculos pragmáticos hay que añadir el costo de la ruta que eventualmente llevaría a la reconstrucción del diálogo, y el precio de los intercambios. Y nada de eso tiene que ver con los valores propios de la democracia. En todo caso, ese lenguaje está mucho más cerca de las mafias que, después de un periodo de violencia, se disponen a pactar treguas convenientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vienen muy malos tiempos para la República. Se incubaron obsesivamente durante el periodo de campañas y, la verdad, es que hoy nadie acierta a predecir el desenlace. Pero todos sabemos bien que cuando las reglas democráticas no se respetan, lo que sigue es la lucha por el poder a secas. Que cada quien lo justifique como pueda.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;____________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;De la simulación a las netas: estar de lado de la solución&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;Comentario&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Discutiré dos puntos. Primero, si en realidad Fox ya no es parte de la solución. Segundo, en dónde está el lado de la solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece haber un gran acuerdo en torno a la intromisión descarada, burda, ilegal, manifiesta e incluso cínica de Fox a favor de Calderón y sobre todo en contra de Andrés Manuel. Y ese acuerdo alcanza un punto adicional: que Fox se equivocó, que fue vencido por un error de cálculo, error producido por su pasión política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Considero susceptible de examen estas verdades públicas. Resulta prácticamente imposible que Fox ignorara que su actuación era ilegal. Pongamos que el individuo Vicente Fox tal vez lo ignorara, pero no así el equipo que lo rodea. No es posible que pueda haber tanta ignorancia en un gobierno. Sé que, en tono de broma, se me dirá que cómo espero yo que alguien que habla de José Luis Borgues o que recibe comentarios de quien asume la existencia de una tal Rabina Gran Tagore sepa lo que es o no legal en México, en materia electoral. Y respondo: Fox lo sabe, lo sabía y es perfectamente pensable que forme parte de su cálculo. Asumamos que ahí, en Los Pinos, hay alguna forma de vida inteligente. Es el supuesto que -asumo- debe adoptarse para emprender el análisis de alguna lógica estratégica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si lo sabía, se me dirá, entonces ¿por qué lo hizo? Y la respuesta es clara: para posibilitar el escenario en el que tuviese que optar por sacrificar a Calderón. Gracias a ello, el sacrificio de Calderón es políticamente posible, aunque no es necesario que ocurra. Es, se dice, contingente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué hemos de asumir el supuesto evidentemente inconsistente de que Fox calculaba en los meses de campaña que Calderón podía ganar la elección "por las buenas" o "por las malas"? Si Fox hubiese creído que Calderón podía ganar por las buenas, no tendría que apoyar su campaña: bastaría con que Calderón desplegara su estrategia. Por otro lado, si Fox hubiese creído que una operación de defraudación masiva del voto de los mexicanos aseguraría el triunfo de su sucesor, tampoco habría intervenido en la campaña, puesto que el plan de defraudación tendría que haber sido trazado con gran maestría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me dirá: si a pesar de lo anterior de todas maneras Fox se metió a la campaña a sabiendas de que era ilegal, entonces sólo restaría entender su comportamiento como el producto de un arrebato, una quemante pasión patrótica transmitida partidistamente. Es la idea del Fox irracional. No descarto esta posibilidad, pero el problema que enfrenta esa línea explicativa es que no estamos hablando del individuo Vicente Fox y que hemos asumido el supuesto -quizá heroico- de que en Los Pinos hay alguna forma de vida inteligente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una explicación más. Fox se metió -diría esta hipótesis- para endeudar a Calderón con su triunfo: Calderón pagaría asegurando la impunidad de la tristemente célebre "pareja presidencial". Creyendo que su activismo proselitista haría la diferencia y que así sería entendido por Calderon, Fox arriesgó su imagen de demócrata con tal de salvar el pellejo, particularmente de los hijos de su esposa. La debilidad de esta hipótesis radica en que imputa una lógica estratégica a Fox sumamente elemental: lo conduce irremediablemente a la imposición de Calderón por medio de su propio activismo y le impide una salida que no sea la represión. No dudo, repito, que el individuo Vicente Fox sea tan elemental como lo que se plantea implícitamente en esta línea explicativa. Pero sí dudo que en el equipo de Fox todos sean tan elementales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Fox optó por desplegar su activismo, eso lo convirtió en parte del problema actual, pero al mismo tiempo esa misma estrategia le abre la salida por si el triunfo de Calderón resulta severamente cuestionado. Con su influencia -así tendría que seguir esta hipótesis- podría presionar al Tribunal para que o bien consume la imposición, o bien no declare la validez de la elección y envíe al país al nublado escenario de un presidente interino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta hipótesis, que implica que Fox debe ocultar su estrategia, la demanda de que se cuente voto por voto y casilla por casilla es la opción digna de un líder derribado por el abuso de poder. La lección que debe obtenerse es que el régimen mexicano no está preparado para proveerse de un &lt;em&gt;cratos&lt;/em&gt; generado por el &lt;em&gt;demos&lt;/em&gt;: la democracia es una simulación, como el resto del país. Es una versión oficial proveniente del poder que elabora el mito, la narrativa de un país que se levanta de los escombros autoritarios. Eso nunca ha ocurrido: y la oligarquía ha derribado la opción de los electores y mostrado sus límites. Simular es sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desmontar la simulación es la tarea que se abre, si la república ha de restaurarse hoy. La simulación es un auténtico régimen de verdad, que elabora las normas con que ha de admitirse una tesis como verdadera en la vida pública y los castigos para quien se atreva a ponerla en cuestión: ser un peligro para México. La transición política requiere una &lt;em&gt;revolución episté&lt;/em&gt;mica que diluya o triture el obstáculo epistemológico afincado en las instituciones. Sin ello, mantendremos la institucionalidad simulada, los mecanismos que construyen como objeto de la reflexión pública relatos falsos que conducen a situaciones inexistentes. La transición a la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí está el lado de la solución. Porque el problema no es sólo la imposición de Calderón, sino que la lógica de expulsar de los jardines de la democracia a la izquierda terminará significando el desenmascaramiento del régimen de verdad construido en estos años. En este punto lleva razón Woldenberg, a propósito de lo grave que es la situación actual. Si se consuma la imposición, quedará completamente claro que los procesos políticos en México se expresarán directamente y sin salida electoral, pues la máscara habrá sido retirada. Será un motor sin aceite, una operación sin anestesia. La legitimación también se procesa continuamente de manera sistémica y una máquina a punto de desbielarse no puede producir legitimidad. Si se consuma la imposición todo se habrá perdido y nos habremos de tragar los años venideros sin calmantes y &lt;em&gt;a lo pelón&lt;/em&gt;. Esto nunca debió suceder.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115602670340821637?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115602670340821637/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115602670340821637' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115602670340821637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115602670340821637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/mauricio-merino-pesar-de-todo-hay-que.html' title='Mauricio Merino: a pesar de todo, hay que ponerse del lado de las soluciones'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115602152448973298</id><published>2006-08-19T15:57:00.000-05:00</published><updated>2006-08-19T22:35:19.560-05:00</updated><title type='text'>Y tú, ¿estás del lado del problema o de la solución?</title><content type='html'>&lt;span style="color:#663300;"&gt;Estar del lado del problema o de la solución puede ser toda la diferencia en este momento. El propio René Delgado lo plantea en el artículo de Reforma que se nos ha hecho llegar y aquí reproducimos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Veremos la sorprendente respuesta que se plantea en el Comentario que se ha añadido. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;Reforma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;René Delgado&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Mediar, no partir&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenochtitlán no se fundó el pasado 2 de julio, sino un poco antes. En otras palabras, el actual y largo proceso electoral no empezó ni terminó el 2 de julio. Tiene algo más de historia. Por eso enfada el afán de mirar con microscopio esa jornada como si ahí estuvieran todas y las únicas claves para descifrar lo que hoy nos pasa y se resista la idea de sacar también el telescopio. No se quiere mirar retrospectivamente el problema y, por lo mismo, no se le quiere dar perspectiva a la solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día no hubo, como algunos quieren anunciarlo, "una elección ejemplar", aunque tampoco hubo, como otros quieren denunciarlo, "el gran fraude electoral". La realidad es más compleja y mientras no se atienda y entienda en su justa dimensión, el país no va a salir de la confrontación que lo lleva al patíbulo de la violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es hora de mediar, no de partir. De acercar, no de alejar los polos. De ver el horizonte y salir del límite.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan dado a la simulación, en este país todos, absolutamente todos los actores políticos se presentan como hombres o mujeres de profunda vocación demócrata que no practican porque siempre, esa es la justificación, las circunstancias los obligan a comportarse como auténticos caníbales. Un canibalismo que invariablemente cargan a la cuenta del otro -del adversario- porque éste supuestamente les impide enfundar los desencuentros o los arreglos bajo cuerda o los chantajes que mantienen al país como rehén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese juego de simulación, todos se desgarran las vestiduras, todos claman contar con la razón histórica aunque, en el fondo, ninguno de ellos cree en la historia y mucho menos en el porvenir. En el mejor de los casos, creen en el presente porque les consagra una porción grande o chica de poder aunque, realmente, no sepan para qué quieren ese poder. Lo gracioso de su modo de ser es que algunos de ellos se conforman hasta con rebanadas de no poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días, la simulación minimiza o exagera los días anteriores a la jornada electoral donde los excesos marcaron el tono del discurso y las operaciones desaseadas oficiales y extraoficiales marcaron a la política. Se promovió la eliminación, no la elección. En el fondo, esta es la segunda vez que los ciudadanos votan en contra y no a favor de un candidato o proyecto. Curiosa forma de elegir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días, la simulación borra el pasado inmediato y mediato y arrebata la posibilidad de reflexionar en serio y mirar el horizonte. No se ve el horizonte, se ve el límite y, ahí, en el pretil del desfiladero se protagoniza un concurso de fuerza, donde los argumentos se cifran en las consignas revolucionarias y las tentaciones autoritarias que, por igual, amenazan a la democracia que todavía no es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irrita profundamente que los actores principales se hagan de la vista gorda de lo que realmente hicieron a lo largo de la campaña. Sacaron de debajo del tapete la desigualdad social que vulnera al país desde la época colonial y la pusieron en la boca de las urnas, creyendo ingenua o perversamente que el 3 de julio todo mundo se iba para su casa y al amanecer aplicaría la consabida filosofía tan mexicana del "aquí, no pasa nada".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez sí ocurren cosas, los actores abanicaron los agravios sociales acumulados cuando menos durante los últimos 30 años y -desde la plaza pública o el despacho privado- los animaron a expresarse y, ahora, no saben bien a bien qué hacer con sentimientos y resentimientos sociales acumulados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien el saneamiento de las finanzas públicas, la privatización del sector público de la economía, la apertura económica del país tuvieron efectos indudablemente positivos, también tuvieron un efecto terrible sobre amplios sectores sociales. Saneamiento fue recorte de empleo y contención de salarios, privatización fue reparto opaco de privilegios, apertura fue arrasamiento de medianas y pequeñas empresas, rescate de banqueros fue entierro de deudores. La parte del malestar social se puso irresponsablemente en la boca de las urnas y hoy no se quiere reconocer el tamaño del problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puso y se quiere desconocer otro problema. Sexenio a sexenio, al menos desde Gustavo Díaz Ordaz, la transmisión del poder es sinónimo de crisis. Ahí están los hechos. El cierre del diazordacismo marcado por la represión, el cierre del echeverrismo marcado por el rumor del golpe de Estado, el cierre lopezportillista con problemas financieros hasta de caja, el cierre del delamadridismo con fraude electoral, el cierre del salinismo con infinidad de errores (no sólo el de diciembre) y homicidios. Curiosamente, la única transmisión del poder sin grandes problemas fue precisamente la de Ernesto Zedillo, una transición de terciopelo que Vicente Fox convirtió en lija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí está la historia larga y corta de un país que -pese a sus avances- tiene un problema en el traslado del poder entre partidos del mismo sello o distinto. La historia corta es la de la campaña que no resume el 2 de julio. Si no se toma en cuenta la historia, es muy difícil proyectar el futuro.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más grave de esa miopía es que, aun hoy, en el borde de la crisis se insista en profundizar ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor presidente de la República declara un día que va a actuar cuando tenga que actuar (dejando sentir gran admiración por Gustavo Díaz Ordaz) y otro día convoca al diálogo (queriéndose equiparar con Javier Barros Sierra). Por favor, una cosa es ser muy alto y otra muy distinta tener estatura. Vicente Fox insiste en creer que su participación en la campaña dejó intacta la investidura presidencial. No es así. Hoy, tenemos un presidente de la República desahuciado y es que no se puede convocar al diálogo luego de haber protagonizado, durante años, el monólogo de la ocurrencia, la ignorancia y la perversidad política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día Felipe Calderón se conduce como Manuel Gómez Morín y al siguiente lo tienta la personalidad de Manuel Espino. Un día Andrés Manuel López Obrador se mide con Benito Juárez y al siguiente se comporta como el Mosh, aquel ultra del CGH. Eso sí, todos aseguran ser hombres de profunda vocación democrática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que los actores principales de la crisis no sepan cómo conducirse, no obliga al resto de los factores o grupos de poder y mucho menos a la sociedad a seguir sus pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede gustar o no, pero con esos actores hay que trabajar. A esos actores hay que presionar para que salgan de la dinámica de la confrontación y meterlos en el carril de la negociación y el acuerdo. Es la hora de mediar, no de partir. Por eso, factores y grupos de poder deberían salir del juego de la simulación, de la idea de la victoria y la derrota, ver en retrospectiva el problema para darle perspectiva a la solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede parecer absurdo o descabellado pero aun hoy, en la tensa circunstancia, hay un reducido resquicio para darle perspectivas al país. Esos agravios sociales que se pusieron en la boca de las urnas exigen una reconsideración de fondo sobre el modelo del país al que la nación en su conjunto, toda, no sólo esta o aquella otra parte, puede aspirar. Eso exige mediar y construir para alejarnos de la idea de contratar granaderos de ocasión o ultras arrojados para ver quién puede más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de ver quién puede más, sino quién puede lo mejor. Es hora de mediar, no de partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Correo: sobreaviso@latinmail.com&lt;br /&gt;___________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;La simulación sobre la simulación&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comentario&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;En la situación política mexicana no se ve que haya una salida política, especialmente a partir del estilo &lt;em&gt;machito&lt;/em&gt; que ha adoptado Calderón y de las aparentes indefiniciones de Fox. Salida política, es muy sencillo, constituye una forma de referirse a un proceso que permita &lt;em&gt;salir del problema político&lt;/em&gt; enfrentado hoy. Pues al indicarse un problema la reacción inmediata es pensar en la solución. Por eso un enfoque que ha aparecido entre los profesionales de la opinión es auscultar quién está del lado del problema y quién del lado de la solución. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Así hace en este artículo René Delgado. No nos concentremos en algunas joyas analíticas. No nos detengamos en la enigmática afirmación de que el 2 de julio no hubo ni "elección ejemplar" ni "el gran fraude". Si no fue ninguna de las dos y si suponemos que Delgado menciona ambas posibilidades como extremos de un &lt;em&gt;continuum&lt;/em&gt;, entonces el 2 de julio tuvo lugar una elección "un poquito mugrosa" o, mejor aún, "un poquito limpia". No sabemos cómo el añadir -faltaba más- que "la realidad es más compleja" puede conducirnos a la esperada tercera posibilidad que -por supuesto- Delgado no menciona. Con todo, podemos considerar que se trata sólo de un desliz. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Sí forma parte de la propuesta analítica de Delgado que &lt;em&gt;el problema&lt;/em&gt; se origina de que los dos principales actores (entiéndase: AMLO y la derecha) "sacaron de debajo del tapete la desigualdad social que vulnera al país desde la época colonial y la pusieron en la boca de las urnas, creyendo ingenua o perversamente que el 3 de julio todo mundo se iba para su casa y al amanecer aplicaría la consabida filosofía tan mexicana del «aquí, no pasa nada»". Él afirma que los dos actores lo hicieron y confiesa que eso [le] irrita profundamente. Veamos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;No es claro si lo que encuentra irritante es que hayan sacado de "debajo del tapete" la desigualdad (forma pretendidamente postmarxista de señalar la fractura de clase en México) o si lo que le irrita es que creyeran que el 3 de julio las cosas se iban a componer solas. Desde un punto de vista terapéutico uno diría que lo mejor es que Delgado identifique bien cuál es el origen de su irritación: es Calderón y su simpático equipo el que dio un tratamiento, por decir lo menos, obsceno a la fractura de clase; ¡y siguen creyendo que eso se acaba con un buen programa de política social! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;La fractura de clase en México no ha sido disimulada históricamente porque los actores políticos sean o hayan sido muy sagaces: se trataba del diseño de gestión estatal llamado "nacionalismo revolucionario" lo que funcionó como un pacto de no agresión entre clases. En la tradición marxista a eso se le llamaba hace varios años el componente &lt;em&gt;bonapartista&lt;/em&gt; del estado posrevolucionario. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Después del desmantelamiento de esa estructura de mediación estatal (a la que inexplicadamente se le considera disfuncional en relación con la nueva condición electoral del país), era cosa de tiempo que dicha fractura apareciera en las propias elecciones. Es evidente que no es ningún sustituto de esa estructura bonapartista el paquete formado por la política electoral y el esquema de gestión estatal que opera a la manera en un simulador de vuelo, como si en México la estructura social pudiera describirse como un conjunto de individuos libres en una pugna regulada jurídicamente por incrementar su bienestar (la imagen, hoy ideológica, de la sociedad civil como mercado). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;En otras palabras, al parecer la pretensión de la derecha mexicana es simular que se vive en un Estado moderno (como el postulado por el Consenso de Washington). El conflicto electoral de hoy puede ser leído como el producto de una cierta pretensión: la de convertir esa simulación en hecho político; y que aquí no pase nada. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Estar del lado de la solución no es lo mismo que declarar que los actores políticos se deben poner del lado de la solución. Delgado simula sobre la simulación. Ha aparecido en México la fractura de clase, traducida ya en proceso político. Y, en efecto, no es posible simular que aquí no pasa nada. Pero ponerse del lado de la solución hoy, indeclinablemente, requiere describir cuál es el problema y hacerse cargo de las consecuencias. Simula estar del lado de la solución quien sólo declarativamente demanda que los demás se pongan de ese mismo lado. Y, ¿cuál es ese lado?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Está del lado de la solución quien hoy plantea el problema y contribuye a delinear las vías de la salida política. Delgado acaso pensará que eso se puede lograr con una verdadera política social que atienda con responsabilidad... (bla, bla, bla). El problema de hoy es la derecha se ha propuesto imponer a su candidato. Ante eso, Delgado (y varios más) soslayan las cosas mediante el retorcimiento de la lógica, y declaran que no hubo ni fraude ni elección ejemplar. Simula en la simulación. El reemplazo histórico del bonapartismo priista -las elecciones- no ofrecen una respuesta, porque a la primera falla, como ésta, todo se va al carajo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Una de las formas de estar del lado de la solución, no hay duda, es exigir que se cuente voto por voto y casilla por casilla. El paso de los días, de tremendo dramatismo, nos llevan a sepultar lo que ni siquiera había comenzado a dar muestras de que sirviera para algo. Esa demanda cada vez más pierde sentido, producto de esta imposición. ¿Qué creerá nuestro arquitecto de las instituciones, José Woldenberg: que hay que hacerle nuevos arreglos a una máquina absurda y con una oligarquía excluyente y obscena que ha destruido con la mano en la cintura lo hasta ahora conseguido? ¿No será tiempo de dejar de simular?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115602152448973298?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115602152448973298/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115602152448973298' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115602152448973298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115602152448973298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/y-t-ests-del-lado-del-problema-o-de-la.html' title='Y tú, ¿estás del lado del problema o de la solución?'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115588327252268273</id><published>2006-08-18T01:34:00.000-05:00</published><updated>2006-08-18T01:47:03.510-05:00</updated><title type='text'>Rapados con peluquín</title><content type='html'>&lt;span style="color:#660000;"&gt;Sobre el artículo “La comuna de Aztlán” de Raymundo Rivapalacio (RR), publicado el 16 de agosto de 2006 y reproducido abajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Desde el título, RR establece una analogía que se confirma en el desarrollo del artículo con la comuna de París, pero no porque intente desentrañar las condiciones que dieron lugar a aquel episodio histórico y contrastarlas con lo que hoy contemplamos con el plantón. Más allá de la imprecisión de alrededor de 80 años entre la Revolución Francesa y la Comuna de París de 1871, que fue, efectivamente, gobierno provisional local después de guerra franco-prusiana,  los paralelismos apuntados  –“La ‘comuna de Aztlán’ tiene ese carácter de naturaleza festiva que en París aglutinaba a obreros, comerciantes y a burgueses radicales, que colectivamente tenía entre sus objetivos la reforma económica. […] era un gobierno insurreccional de la autoridad de París que estuvo al frente de la administración local”– desaparecen en el desarrollo para ubicarse en dos figuras centrales de la Revolución: Robespierre y Danton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paralelismo no es gratuito. El discurso de RR se asienta en la necesidad de configurar la “personalidad” del líder político que encabeza la mayor movilización política de nuestra historia reciente y relanzar la lectura de sus acciones en la óptica de la justificación de la violencia represiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se inscribe, así, por un lado, en la línea trazada por Enrique Krauze y que ha sido ampliamente utilizada como fundamento de los “análisis” de la mayoría de los llamados líderes de opinión, destacadamente, Jesús y Federico Reyes Heroles, Jorge G. Castañeda, Soledad Loaeza, el propio RR en otros artículos, Denise Dresser, Ciro Gómez Leyva, y muchos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, RR va más allá, quizás porque a pesar del alud de artículos que parten del mesianismo tropical y recurren lo mismo a la apelación sensiblera y subjetivista, hasta la apología legalista y la hipostasía institucional, la intención de mostrar a amlo como un loco ávido de poder no ha tenido muchos resultados para desmovilizar a sus apoyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrés Manuel López Obrador ya no es sólo el demagogo y populista que sólo mira al pasado, el mesías iluminado por una misión salvadora, sino el extremista revolucionario que ha impuesto su régimen de terror a sus propios correligionarios. “López Obrador es la síntesis macuspeña de dos de los más grandes hombres de aquella época, Maximilien Robespierre y Georges Danton” […] “Tendría que relajar su Reino de Terror, en la lógica dantoniana, para que puedan sacar adelante el plan de acción propuesto. La ruta de Robespierre, quien mandó guillotinar a su viejo compañero de armas Danton por moderado, no es la mejor.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La línea de acción propuesta por amlo el domingo pasado, fundada en la plataforma política de cinco puntos parece estar dirigida, según la lectura de RR, a los parlamentarios de la Coalición, a quienes urge deslindarse de amlo, pues de seguir en “su lógica rebespierrana” perderán toda posibilidad de impulsar en el congreso una agenda, de la que pregunta: “¿alguien puede criticar esos planteamientos?” y cierra el párrafo con una afirmación que a la plutocracia en el poder le causaría, cuando menos, un fruncir de cejas o una sonrisa socarrona: “Lo que fue un mandato del electorado en su conjunto el 2 de julio, López Obrador lo propone como parte de su programa posterior a la toma de posesión de Calderón.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única manera de sostener lo del “mandato del electorado en su conjunto” es aceptar que AMLO ganó la elección, dado que esos puntos están en su plataforma electoral, que no en la de Calderón. No son objetivos propuestos a la luz del conflicto electoral sino los planteamientos de fondo de una plataforma de gobierno que impulsó la Coalición. A menos que la “Ley Televisa” se inscriba en el concepto de “medios de comunicación con responsabilidad social”, o que el “rechazo total a privatizaciones de todo tipo” sea el hilo conductor, por ejemplo, de los Contratos de Servicios Múltiples relanzados por Fox, o que “la renovación de las instituciones” sea el motivo profundo de la defensa a ultranza de la actuación de los consejeros del IFE, que han desplegado desde todos los foros posibles quienes mantienen la tesis de una elección ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contradicción es más que evidente, y para no dejar duda de que de lo que se trata no es de ser congruente, sino de abonar a un propósito es el cierre, de antología: “La Comuna de París no es análoga con la comuna de Aztlán, pero las lecciones son las mismas: la historia, no hay que olvidarlo, se recicla.” Se confirma, pues, que el recurso de mencionar la comuna y, sobre todo al “terror” revolucionario”, seguida de la sentencia final –la historia se recicla- es advertir que AMLO va en la ruta de instaurar un régimen de terror. De nuevo, con otra cara, el peligro para México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este texto, sumado al publicado días antes, en el que RR hace el recuento de las “ilegalidades” que han cometido AMLO, sus huestes y, particularmente, el GDF, pero además, en la misma línea del publicado por Jorge G. Castañeda, son una amenaza contra AMLO y el movimiento en su conjunto: al GDF le advierten que le tienen armado un expediente judicial y político de gran magnitud –aunque bastante endeble, por lo que expone RR-; al PRD y los partidos coligados, que serán excluidos de los órganos parlamentarios y, por tanto, de las decisiones trascendentes y que serán arrastrados a la picota por su líder; a la sociedad nos advierte de la amenaza que representa el que las huestes lopezobradoristas tomen el poder: la comuna sirvió de base para que “los comuneros revolucionarios” tomaran las Tullerías, guillotinaran al rey y a la reina y se hicieran del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La comuna de Aztlán no es análoga a la de París”, nos dice, después de construir, a lo largo del artículo, la analogía del terror que nos espera si López Obrador continúa en la ruta trazada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se puede apreciar, RR retoma varias ideas que han sido expuestas en otros lugares por otras voces y por él mismo, algunas explícitas y otras que están en el sustrato, implícitas&lt;br /&gt;1. La elección fue ejemplar&lt;br /&gt;2. AMLO perdió limpiamente&lt;br /&gt;3. AMLO está desquiciado, es mesiánico y terrorista&lt;br /&gt;4. El PRD reformista debe deslindarse del revolucionario;&lt;br /&gt;5. Si AMLO no se “institucionaliza” perderá su capital político.&lt;br /&gt;6. Institucionalizarse significa desistir de sus demandas y reconocer su derrota.&lt;br /&gt;7. Si no reconoce su derrota y sigue el cauce institucional, se justifica la violencia. Castañeda es más conciso: a Fox no le queda más remedio que reprimir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que parece nuevo es lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La sociedad votó “en conjunto” por una agenda política que reconoce la necesidad de una impronta “social” en el programa de gobierno.&lt;br /&gt;2. La derecha triunfante acepta el “mandato” y lo acatará&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lástima que no podamos esperar, ni de RR ni de los demás opinadores, una demostración plausible de esta última afirmación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos atenemos al supuesto de que AMLO perdió y que el tribunal ratificará dicho resultado –supuesto original del discurso hegemónico–, ¿de dónde se sigue el hecho insólito de que una votación “del electorado en su conjunto” en favor del programa político del perdedor le dé el triunfo a su contrincante? El psicólogo de cabecera del régimen, Enrique Krauze, debe tener una explicación plausible, o bien, es el simple reconocimiento de la imposición de Felipe Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, ¿Calderón y la coalición de intereses que lo apoyó están dispuestos a tirar a la basura su proyecto político-económico al asumir el poder? Nunca visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se está poniendo en la mesa es la oferta de abrir espacios de actuación política a la “izquierda reformista, sensata, institucional, moderada”, particularmente a sectores del PRD y de los partidos coligados, con tal de aislar a Andrés Manuel López Obrador. A cambio se negociaría una agenda “social” que les permita, a los reformistas, actuar en esos espacios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, la estrategia de dividir a la Coalición no dejará de tener resultados, pero no hay razón objetiva, ni una, para que podamos esperar, de consumarse la imposición, que el próximo gobierno impulse algo más que un Oportunidades ampliado. De lo que sí hay certezas, es de que seguirá la marcha, incontestable institucionalmente, de las reformas estructurales que ansía ver cristalizadas nuestra pacífica plutocracia gobernante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Schneider&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estrictamente personal&lt;br /&gt;Raymundo Riva Palacio&lt;br /&gt;16 de agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La comuna de Aztlán&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;¿Estamos viendo un cambio de estrategia postelectoral de López Obrador? Sólo así, dentro de la institucionalidad, podrá ser un verdadero líder social&lt;br /&gt;P ara quien está familiarizado con la Revolución Francesa, el megaplantón en la ciudad de México evoca fuertemente a la Comuna de París. Tiene ese carácter de naturaleza festiva que en París aglutinaba a obreros, comerciantes y a burgueses radicales, que colectivamente tenía entre sus objetivos la reforma económica. Finalmente, la Revolución Francesa había tenido como sedimento la carga impositiva al trigo que encolerizó a los campesinos, que el ministro de Finanzas de Luis XVI, Jacques Necker, había instaurado para financiar el creciente déficit monumental derivado de la participación francesa en la Revolución Americana y en los exóticos gastos de la monarquía que los grupos privilegiados se habían negado a solventar.&lt;br /&gt;La Comuna de París, uno de los episodios históricos más estudiados y polémicos, era un gobierno insurreccional de la autoridad de París que estuvo al frente de la administración local únicamente durante dos meses, pero que sentó las bases para el ataque sobre las Tullerías, en lo que era el palacio real del Louvre, que significó el derrocamiento de la monarquía. Luis XVI y su extravagante esposa María Antonieta no sólo terminarían en la guillotina, sino que los comuneros revolucionarios, que hasta ese momento sólo eran una parte importante de la Asamblea Nacional que había tenido que convocar el rey de Francia como paliativo de la crisis política y económica, se hicieron del poder.&lt;br /&gt;El megaplantón en la ciudad de México no ha llegado a esos extremos, pero su líder revolucionario -quiere la "purificación" de las instituciones y la "transformación profunda" de la República-, Andrés Manuel López Obrador, está instalado en aquella lógica política de hace poco más de 200 años. López Obrador es la síntesis macuspeña de dos de los más grandes hombres de aquella época, Maximilien Robespierre y Georges Danton. Del primero tiene la integridad a toda prueba y el radicalismo que, en el caso del francés, lo llevó a la instauración de la época del Reino del Terror, en la cual sus camaradas revolucionarios fueron pasando paulatinamente por la guillotina. De Danton, quien controló el primer Comité de Salud que reprimió a los no incondicionales, recoge esa elocuencia oratoria que le granjeó un enorme apoyo popular, que llevó a un análisis dual sobre su personalidad, de estadista para unos, a populista y demagogo para otros.&lt;br /&gt;López Obrador se ha mantenido en esa dicotomía. Hay uno robespierrano el lunes 7 de agosto frente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, totalmente rupturista con todas las instituciones e insurreccional. Hay uno dantoniano, el del domingo 13, que se inscribe en la segunda parte de la etapa revolucionaria de Danton, cuando al regresar de un exilio, ante la crisis por las primeras derrotas militares de la Francia revolucionaria y los escándalos públicos de varios de sus amigos, criticó la dictadura que había contribuido a construir, y propuso relajar el Reino del Terror, moderando su posición y buscando salidas políticas a la crisis nacional y a la crisis del rendimiento decreciente que afrontaban los líderes revolucionarios.&lt;br /&gt;En el discurso de este domingo, López Obrador volvió a ocuparse de la consigna "voto por voto, casilla por casilla", pero en una forma bastante tenue, comparativamente hablando con pronunciamientos anteriores, y elaborando una nueva ruta de navegación de su protesta política. "Está comenzando una etapa nueva en la vida pública de México", afirmó en el Zócalo. "Con el apoyo y la decisión de la gente, con el poder soberano del pueblo, llevaremos a cabo los cambios y las transformaciones que necesita el país". Sin declararse perdedor de la elección presidencial -que sería un absurdo planteárselo en su lógica-, propuso cinco objetivos que no sólo le dan el respiro que requiere el movimiento para mantener la fibra de la resistencia, sino que le podrían permitir, si la inteligencia se impone ante la eventualidad de que valide el tribunal electoral la victoria de Felipe Calderón, tener una intensa vida política después del primero de diciembre.&lt;br /&gt;Esos cinco objetivos parecen instrucciones directas a los senadores y diputados del PRD electos para que sus 15 millones de votos no se vayan a la basura: combate a la pobreza y a la desigualdad, rechazo total a privatizaciones de todo tipo, medios de comunicación con responsabilidad social, lucha contra la corrupción y la impunidad, y la renovación de las instituciones. Su nueva agenda política es bienvenida. De hecho, ¿alguien puede criticar esos planteamientos? Lo que fue un mandato del electorado en su conjunto el 2 de julio, López Obrador lo propone como parte de su programa posterior a la toma de posesión de Calderón.&lt;br /&gt;Su discurso no es lo violento que afirman que es. Ciertamente es espectacular, pero cuidadoso en extremo. Nunca le otorgará un gramo de legitimidad a Calderón, pero no habla de la insurrección para impedir que tome posesión, sino la movilización y la presencia para protestar cuando se le entregue la constancia de mayoría. No anticipa impedir al presidente Vicente Fox dar su último informe de gobierno, sino estar presentes para expresarle su protesta. No dice que tomará el Palacio Nacional para desde ahí dar su grito de Independencia, sino de que, en el Zócalo, celebrará la fiesta. Y sobre realizar el 16 de septiembre en el Zócalo una Convención Nacional Democrática, pese a que ese día es el desfile militar, no deja de ser, como la llamó, una "propuesta" que debe entenderse más en la retórica política que en una amenaza de hechos.&lt;br /&gt;El problema con López Obrador es que es imprevisible hasta en sus discursos. A veces se enoja mucho y dice unas cosas; luego se arrepiente y corrige. Pero los tiempos políticos se están achicando velozmente y se espera que el Tribunal Electoral emita un fallo definitivo el 26 de agosto. Si mantiene su lógica robespierrana de sojuzgamiento de los legisladores perredistas electos, quedarán fuera de toda negociación de las comisiones legislativas importantes, y su plan de gobierno alterno no tendrá promotores en el Congreso. Tendría que relajar su Reino de Terror, en la lógica dantoniana, para que puedan sacar adelante el plan de acción propuesto. La ruta de Robespierre, quien mandó guillotinar a su viejo compañero de armas Danton por moderado, no es la mejor. Si mantiene la tensión dentro del PRD, es muy probable que le digan hasta aquí y empiece el deslinde, como sucedió con Robespierre, quien cuando sus leales en la Convención Nacional entraron en pánico por el advenimiento de nuevas purgas, se aliaron con sus enemigos, lo derrocaron y lo mandaron, en su turno político, a la guillotina. La Comuna de París no es análoga con la comuna de Aztlán, pero las lecciones son las mismas: la historia, no hay que olvidarlo, se recicla.&lt;br /&gt;rriva@eluniversal.com.mx&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115588327252268273?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115588327252268273/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115588327252268273' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115588327252268273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115588327252268273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/rapados-con-peluqun.html' title='Rapados con peluquín'/><author><name>ash</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115584427904075454</id><published>2006-08-17T14:45:00.000-05:00</published><updated>2006-08-17T14:56:40.663-05:00</updated><title type='text'>Woldenberg reflexiona</title><content type='html'>&lt;span style="color:#993300;"&gt;José Woldenberg publica este 17 de agosto de 2006 el siguiente artículo en Reforma. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;____________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Reforma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Lo más triste&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;José Woldenberg&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La diferencia entre la tristeza y la compasión quizá sea la distancia. Si nos informan que un avión se desplomó en Bulgaria, que todos los pasajeros perecieron y no conocemos a ninguno de ellos, es probable que nos invada una compasión lejana -epidérmica- por los muertos y por los deudos. No obstante, si entre ellos se encuentra un familiar querido o un amigo cercano, el sentimiento más rotundo será la tristeza, la profunda y abrumadora tristeza. Ese "perro que ni me deja ni se calla", como diría Miguel Hernández. Y la diferencia se encuentra en la distancia anímica con la cual contemplamos los acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más triste del conflicto postelectoral es la erosión de un patrimonio que compartíamos (casi) todos: la confianza en la vía y las instituciones electorales; la presunción de que habíamos alcanzado un mínimo acuerdo en un mecanismo eficiente para regular la lucha entre partidos, programas y candidatos. Porque lo que se ha desgastado -¿sólo por el momento?- es una fórmula de competencia que permite la coexistencia pacífica de la diversidad, una construcción de la cual todas las fuerzas políticas resultan beneficiadas, una edificación civilizatoria que paulatinamente nos enseña a vivir con los "otros".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trató de una auténtica construcción (no de una aparición) difícil, paciente, compleja, que tardó décadas y a la cual concurrieron gobiernos y partidos de oposición, organizaciones no gubernamentales e instituciones electorales, legisladores y militantes, medios masivos de comunicación y ciudadanos. Una operación que debió desmontar un entramado institucional autoritario y substituirlo por otro que ofreciera un lugar a todas las corrientes políticas representativas. A lo largo de ese trayecto de más de 20 años se reformaron la Constitución y la ley (varias veces), se crearon nuevas instituciones (IFE, TEPJF, FEPADE), se inventaron y remodelaron rutinas electorales (desde el padrón hasta el Programa de Resultados Electorales Preliminares, desde las boletas hasta la fórmula de integración de las mesas directivas de casilla), se fortalecieron los polos organizativos de diversas corrientes ideológicas y se equilibraron sus fuerzas, se transformaron los códigos de entendimiento de la política (de los paradigmas excluyentes a los democráticos), hasta lograr que el mundo de la representación política fuera plural y no monocolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo ello fue posible a través de una vía (básicamente) pacífica, institucional y altamente participativa. Y los resultados están a la vista: la colonización del Estado por la diversidad de fuerzas políticas que habitan el país, el poder compartido, un equilibrio de fuerzas en las instituciones estatales como nunca antes en nuestra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elección tras elección se hacía y se hace patente que ninguna fuerza política lo gana todo, mientras las otras tampoco lo pierden todo; que quien triunfa en un momento y lugar luego puede perder gracias a que los humores públicos son cambiantes, y que por ello estamos obligados a convivir en la diversidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ilustración pedestre: un niño de 12 años más o menos informado en 1976, observaba y sabía que el mundo de la representación política era ocupado por un solo partido; que el Presidente, los gobernadores, la inmensa mayoría de los presidentes municipales, así como todos los senadores y casi todos los diputados salían de una sola organización política: el PRI. Un niño de 12 años hoy en el Distrito Federal sabe que su ciudad es gobernada por el PRD, que el estado de México lo gobierna el PRI y que el PAN postuló al actual presidente de la República. Esos niños -a querer o no- eran y son socializados en mundos políticos radicalmente diferentes: el primero en uno sin espacio para la pluralidad, el segundo, en un universo habitado por la diversidad. Todos -parecía- cambiábamos bajo el influjo de una transición democratizadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, hoy franjas relevantes de la sociedad creen que las elecciones no han sido limpias y peor aún que los votos no se han contado con pulcritud. Esa noción ha sido alimentada por diversos nutrientes: desde las "explicaciones" delirantes (la existencia de un algoritmo que modificó los resultados del PREP) hasta los errores en la presentación de los resultados preliminares (la no distinción entre actas recibidas y actas computadas), desde las operaciones propagandísticas más burdas (la presentación de un presidente de casilla introduciendo unas boletas a la urna con el consentimiento de los representantes de los partidos como si se tratara de un acto ilícito) hasta el doble discurso en relación a lo que se demanda de las autoridades electorales (el recuento total de votos en la plaza y la impugnación de un poco más de 40 mil casillas a través de los juicios de inconformidad), desde la descalificación genérica y en bloque de lo que se ha construido hasta la conversión de errores en el llenado de algunas o muchas actas en un fraude orquestado. Y el resultado también se encuentra a la vista: una disminución de la confianza en el procedimiento electoral y un número significativo de ciudadanos que hoy "creen" en menor medida en la limpieza de los comicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de una pérdida sustantiva cuyas derivaciones nadie puede minusvaluar. Un patrimonio común -estratégico- se desgasta ante nuestros ojos. Sin embargo, no hay tiempo para las lamentaciones -nunca hay tiempo para ello-, porque como escribió Guillermo Fadanelli, "los únicos que tienen la vida resuelta son los muertos". De tal suerte que será imprescindible restañar las heridas y reiniciar las operaciones reformadoras capaces de, poco a poco, remontar lo perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#993300;"&gt;&lt;strong&gt;{Comentario}&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;Está abierto para contribuciones...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115584427904075454?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115584427904075454/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115584427904075454' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115584427904075454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115584427904075454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/woldenberg-reflexiona.html' title='Woldenberg reflexiona'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115583099375778425</id><published>2006-08-17T11:07:00.000-05:00</published><updated>2006-08-17T11:09:53.766-05:00</updated><title type='text'>Arme su botiquín de primeros auxilios mediáticos (1)</title><content type='html'>Cada uno de nosotros tiene un “histérico civil” cerca: los que despotrican porque la ciudad –¡horror!– está secuestrada. ¿Por qué no despotrican igual ahora que se encuentra prácticamente militarizada la zona aledaña a la sede de nuestra soberanía: el Palacio Legislativo? Está bloqueada la circulación y a los vecinos se les interroga cuando tiene que cruzar por el lugar, a pie obviamente. (Véase el &lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2006/08/17/004o1pol.php"&gt;Astillero&lt;/a&gt; de hoy, de Julio Hernández López.)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115583099375778425?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115583099375778425/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115583099375778425' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115583099375778425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115583099375778425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/arme-su-botiqun-de-primeros-auxilios.html' title='Arme su botiquín de primeros auxilios mediáticos (1)'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115567121970649806</id><published>2006-08-15T14:39:00.000-05:00</published><updated>2006-08-16T20:53:44.770-05:00</updated><title type='text'>Federico Reyes Heroles: La ausencia de rigor</title><content type='html'>&lt;span style="color:#663300;"&gt;Aquí viene Federico Reyes Heroles. Bienvenido. Qué bueno que opine. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;(Éste ha sido un ejercicio de un voltairismo un tanto innecesario).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Pero, ahora, vamos a lo central. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Primero, veamos lo que dice Reyes Heroles... Federico, pues.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reforma (15 de agosto de 2006)&lt;br /&gt;Federico Reyes Heroles&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;La factura&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan las horas, los días, las semanas -¿serán meses?-, y el conflicto postelectoral desnuda la tragedia. Desde finales de los años setenta la apuesta de muchos ha sido la de lograr una izquierda democrática, liberal y moderna. Todos sabemos, sin embargo, que en ese barco navegan huestes con muy distinto troquel. Desde las mentes abiertas, articuladas y auténticamente críticas, hasta los radicales y arribistas que en su andanada están dispuestos a atropellar lo que sea: leyes, derechos de terceros, a su propio partido. Así nació el PRD a la vida institucional, pero podía cambiar. La esperanza no moría, a la larga la sensatez debía predominar. Las lecciones democráticas y aportaciones de la izquierda estaban allí, Cárdenas como símbolo de una lucha que triunfó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también desde hace tres décadas, en paralelo a los justos reclamos democráticos, a las exigencias valederas de apertura y justicia, se toleraron sucesos que nos hablaban de otra izquierda -quizá no tan izquierda- que siempre coqueteaba con la idea de ruptura total, de subversión de las instituciones, de provocación como arma de lucha. Momentos definitorios hubo varios. ¿Qué hacer frente al EZLN, hasta dónde acompañar a un movimiento cuyas razones justicieras nadie ponía en duda, sí en cambio las armas de su lucha: el liderazgo mesiánico, la manipulación descarada y por supuesto, la violencia? La causa indígena se impuso y sin embargo, la irrefrenable ambición de Marcos, el dogmatismo y la miopía castraron el movimiento. Doce años después el personaje está convertido en un "clown indigenista", pocos ya le creen. Ojo. Otros episodios dolorosos surgieron por las luchas estudiantiles en la UNAM principalmente. De nuevo las causas podían ser atendibles, pero la violencia como método no debió ser aceptada. Gracias a esa "izquierda" la UNAM se tambaleó hace siete años, gracias a esa "izquierda" decenas de miles de estudiantes resultaron lesionados en sus trayectorias académicas, en sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas dos izquierdas no pueden convivir sin caer en absurdos, en desfiguros, en atrocidades. La verdadera izquierda liberal, la que acepta las libertades políticas como parte del código de reivindicaciones propio, la que ha asumido la gran escuela de la izquierda liberal con Norberto Bobbio a la cabeza -por citar al gran abuelo del siglo XX- no puede callar por conveniencia, por comodidad. Algo de corrupción en los principios merodea con el silencio cómplice. O se está de un lado o se está del otro. No se puede coquetear con las arbitrariedades, la ilegalidad, el atropello de los derechos ciudadanos dependiendo de la lucha. Hoy sí se vale, mañana no. Un mínimo de rigor intelectual, un mínimo de respeto a los compromisos básicos de la democracia son exigibles siempre. Ahora resulta que hay que cambiar todas las instituciones. Resulta que las propias leyes e instituciones generadas en parte por el PRD todas están al servicio de la oligarquía. Ya no importa el recuento. En el nuevo rumbo discursivo de AMLO todo siempre fue una farsa. Nada se salva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tónica de confrontación continúa: el plantón seguirá sin importar el atropello de los derechos ciudadanos; la calificación por parte del Tribunal será bajo amenaza de irrupción; el Informe presidencial será ocasión para acentuar el acoso al "traidor de la democracia"; la ceremonia de "El Grito", que es de todos los mexicanos, estará secuestrada por el control "obradorista"; y, por si fuera poco, se pretende que las Fuerzas Armadas se cancelen a sí mismas su derecho y tradición de desfilar el 16 de septiembre, todo para abrir paso a una "Convención Nacional Democrática" que intenta subvertir en el imaginario colectivo el origen mismo de las instituciones que nos rigen. ¿Qué es esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy queda claro que la izquierda radical, con López Obrador a la cabeza, ha secuestrado al PRD, a la capital de la República y pretende continuar con esa estrategia de colisión y ruptura. Sólo así se puede explicar la búsqueda de una confrontación con la propia ciudadanía en "El Grito" y con el Ejército al día siguiente. En el camino, los radicales se pueden llevar a quien les parezca su mejor víctima, la UNAM, la UAM, el Politécnico, Chapingo, vieja ruta de refugios donde han sido capaces de imponerse por la fuerza. Los perredistas liberales, que también los hay, han ido cediendo, todo en aras de un triunfo que parece imposible. Quién lo diría, ya toleraron hasta la expulsión virtual de Cárdenas. La palabra "purificación" debería poner a todos los pelos de punta. ¿Por dónde comenzará, por el país que no está bajo su control o mejor en el propio PRD? El que disienta es un traidor, ésa es la tónica. Por eso todos callan. Porque el Mesías Tropical, como puntualmente lo ha denominado Krauze, no tolera la menor discrepancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A toda acción una reacción. El axioma de la física transita a los fenómenos sociales. En el 2006 la izquierda en México obtuvo su mayor triunfo histórico. Senadores, diputados federales y casi 15 millones de votos para la Presidencia. Pero la digestión del triunfo ha sido perversa: lo convirtieron en fracaso. Están quemando la cosecha. En semanas el radicalismo y capricho personal de AMLO están logrando sustituir la incipiente imagen de una izquierda racional que llevó años construir, por la de barbarie. Después del recuento queda claro que no hubo acción maquinada. El reclamo de fraude no es más que una exageración irresponsable y quizá algo más, un malévolo lance discursivo. Después del desfile de acciones de los radicales, muchos mexicanos se volverán a preguntar si la izquierda es confiable. Ésa será la gran derrota. Para el PRD habrá factura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;La ausencia de rigor&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;El supuesto de que parte Federico Reyes Heroles (en adelante, FRH) es que el liderazgo de López Obrador es irracional. Me propongo argumentar que el procedimiento es indefendible desde el punto de vista del mínimo rigor analítico de quien se presenta como &lt;em&gt;analista&lt;/em&gt; de la realidad política mexicana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;En la tradición que utiliza la distinción racional/irracional, el criterio más importante es el de dejar como última posibilidad la idea de que el analizado es irracional. El origen de esta idea se remonta a los planteamientos de Max Weber. Al parecer, Weber formuló esta idea para evitar que los analistas confundieran su propia incapacidad analítica con el expediente de declarar irracional al analizado. Además, es claro que colocar como irracional al analizado se parece mucho a juzgarlo de manera valorativamente negativa. Esto tiene poco que ver con la discutida neutralidad valorativa y mucho que ver con hacer pasar patrañas por análisis. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Incluso, en aras del rigor, Weber construyó una categoría paralela, para hablar de otra forma de racionalidad, la que se produce cuando el individuo, a pesar de no conseguir con una conducta el fin que le resulta imputable, puede ser racional por el hecho de elegir una conducta congruente con un valor o principio. La racionalidad con arreglo a valores es una nueva llamada de atención para que los analistas no caigan en la fácil tentación de declarar al analizado un irracional. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Muy bien, pues todo lo anterior al parecer le resulta completamente intrascendente a FRH, porque sin mayor problema adopta el supuesto de la irracionalidad de AMLO. Y no se inmuta. ¿Se ha tomado la molestia de exporar otras posibilidades de racionalidad? O revolucionario, o loco, o mesiánico: imágenes, todas ellas, que deberán causar jocosas y hasta estruendosas risas entre el grupo de amigos, pero que se inscriben en una tradición que poco tiene de intelectual y mucho de estafa. A partir de esa suposición, por supuesto, se pueden armar "escenarios", "retos" y demás. Pero, hoy como siempre, el hábito no hace al monje ni las poses al analista. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Es muy claro que se trata de una línea comunicativa coordinada en el interior del segmento "ilustrado" de la derecha. Imaginemos la escena: "¡Sí, licenciado!... que está loco. Póngale ahí: loco. Ah, y también que la elección fue limpia..."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Si FRH quiere responder, que primero corrija la &lt;em&gt;atenuación extrema&lt;/em&gt; del rigor que infecta la calidad de su trabajo. Y si no quiere responder, como se sigue del razonamiento del filósofo, pues no. ¿Cómo debe comentarse un texto falto por completo de alguna mínima inclinación por la &lt;em&gt;episteme&lt;/em&gt; y sí volcado, de lleno, a la &lt;em&gt;doxa&lt;/em&gt;, el pensamiento previamente pensado que se inscribe, gratuito, a una campaña de desprestigio?&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt; La falta de rigor también pasa facturas, y suelen ser del mismo modo muy dolorosas.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;_________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115567121970649806?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115567121970649806/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115567121970649806' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115567121970649806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115567121970649806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/federico-reyes-heroles-la-ausencia-de.html' title='Federico Reyes Heroles: La ausencia de rigor'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115549493627503730</id><published>2006-08-13T13:42:00.000-05:00</published><updated>2006-08-16T17:41:36.296-05:00</updated><title type='text'>Alfonso Elilzondo: No hay crimen perfecto (E ideas para aprovechar la transparencia)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#663300;"&gt;El artículo presentado aquí plantea un argumento razonable acerca de cómo "los ciudadanos" dieron cuerpo a la elección del 2 dejulio y de cómo eso se ha ignorado. Esta tesis ya había desarrollada en este blog, pero creemos que conviene traerla de regreso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en Reforma, 13 de agosto de 2006)&lt;br /&gt;Alfonso Elizondo&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;No hay crimen perfecto&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;La victoria pírrica de la derecha ocasionará más problemas a la mayoría de los&lt;br /&gt;mexicanos que un eventual triunfo de la izquierda.&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace dos semanas señalaba que había un grado razonable de sospecha de manipulación o fraude -al margen de las autoridades electorales- en las elecciones del 2 de julio. El hecho inusual de que en ciertas entidades federativas hubiera distritos electorales en los que los funcionarios "encartados" (seleccionados al azar y capacitados) fueron sustituidos por votantes que estaban haciendo fila en las casillas generaba la duda de que esas ausencias y esas sustituciones hubieran sido premeditadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sustentado en esa duda razonable sugería entonces que la auditoría de casillas voto por voto se realizara solamente en aquellos distritos donde la inasistencia a las casillas de los funcionarios capacitados había superado la media histórica. Se trataba de auditar a una muestra de casillas similar -en cantidad- a la que actualmente se realiza, pero en casillas disfuncionales, ya que la operación de ceder al PAN votos del PRI sólo se implementó en aquellas entidades federativas donde la facción del PRI fiel a la profesora Gordillo era controlada por el jefe del Ejecutivo estatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días después de que esta hipótesis de fraude electoral se publicó en El Norte y Reforma, Hugo Alejandro Concha, director de Capacitación del IFE en la Ciudad de México, me comunicó por vía telefónica que la lectura del artículo le había generado ciertas dudas, por lo que planeaba hacer un monitoreo de las elecciones federales en Nuevo León.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, ahora que el TEPJF ha tomado la decisión de auditar una muestra de casillas que no pertenecen al grupo disfuncional y se ha aplicado la ley antes que el criterio de racionalidad y sospecha para las casillas disfuncionales, es muy difícil pensar que las autoridades electorales federales hayan estado ajenas a las manipulaciones del proceso electoral del 2 de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la operación de casillas por funcionarios no "encartados" no constituye un delito que justifique la impugnación jurídica, la racionalidad, la sensibilidad y el sentido de justicia del investigador y juez le debieran conducir al escenario del crimen más factible, en donde pudiera encontrar las pistas que lo conduzcan al delincuente. No tiene sentido investigar en casillas operadas por funcionarios "encartados", a no ser que se pretenda encubrir el delito.El grado de avance que presenta la investigación del delito electoral en el escenario equivocado, más la cercanía de la fecha final para emitir la sentencia del TEPJF, hacen pensar que la decisión final favorecerá a quienes implementaron el fraude y dejarán de nuevo a la izquierda fuera del poder público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, se estima que esta victoria pírrica de la derecha ocasionará más problemas a la mayoría de los mexicanos que un eventual triunfo de la izquierda, considerando todos los controles políticos, jurídicos, monetarios y financieros que ha logrado la derecha en los últimos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la alianza encubierta entre varios partidos políticos permitió la distorsión del proceso electoral sin dejar huellas visibles, lo cierto es que no hay crimen perfecto, y la verdad se conocerá cuando se permita auditar los paquetes de las casillas disfuncionales. El gran problema que deja la dudosa victoria de la derecha es la desgracia de un país dividido y de un poder público que aplica discrecionalmente la ley y está controlado por una pequeña élite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;Para puntualizar la idea&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Esta línea de argumentación debería ser atendida. Los funcionarios de casilla (Chonita la de la fonda, Don Pepe el de la carnicería...) fueron masivamente sustituidos en los últimos días o de último momento. Las preguntas: ¿cuántos, en dónde, cuándo, quiénes y por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;La idea es que ahí entró el ejército mapache, que conjugó los "apoyos de los gobernadores", y el invaluable apoyo del SNTE. El propio Tribunal, en la argumentación por medio de la cual pretende fundamentar que por eso no se debían abrir y volver a contar todas las casillas, es que no hay conexión entre lo sucedido en la casilla &lt;em&gt;n&lt;/em&gt; y lo sucedido en la casilla &lt;em&gt;n&lt;/em&gt;+1. La conexión es posible: actuar coordinadamente, una vez sustituidos los ciudadanos perezosos o debidamente sobornados, y puesta a funcionar la maquinaria elbista-gobernadores. El supuesto del Tribunal no es irremontable. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;La pregunta es la siguiente: ¿cuántos funcionarios fueron sustituidos en los últimos quince días de la elección, en qué casillas, cuáles son sus nombres, cuáles son los nombres de los funcionarios que los sustituyeron y por medio de qué mecanismo? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Más adelante, una vez conseguido lo anterior, debemos encontrar un patrón en las casillas sospechosas y establecer una correlación entre ese patrón de comportamiento y las casillas sospechosas. Si entiendo bien, ésa es la idea de Elizondo. Eso es lo que no hizo el Tribunal. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;La iniciativa actual para ejercer el derecho a la información pública, firmada por una cantidad de personas, permite explorar esta hipótesis. Propongo que se solicite la información que permita responder exactamente esa pregunta. Se aceptan propuestas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115549493627503730?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115549493627503730/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115549493627503730' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115549493627503730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115549493627503730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/alfonso-elilzondo-no-hay-crimen.html' title='Alfonso Elilzondo: No hay crimen perfecto (E ideas para aprovechar la transparencia)'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115549268970940450</id><published>2006-08-13T11:45:00.000-05:00</published><updated>2006-08-20T01:48:57.273-05:00</updated><title type='text'>Rolando Cordera: Transformar instituciones y contradicciones prácticas</title><content type='html'>Reproducimos aquí la &lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2006/08/13/024a2pol.php"&gt;colaboración de Rolando Cordera publicada por La Jornada este domingo&lt;/a&gt;. Veamos lo que plantea.&lt;br /&gt;________________&lt;br /&gt;Rolando Cordera Campos&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Defender para transformar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Transformar la realidad ha sido siempre una divisa de la izquierda internacional. Como lo muestra la historia, sin embargo, esta no es una ambición sobre la cual la izquierda tenga patente de exclusividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se entiende la transformación de la realidad como un cambio en las instituciones que le dan sentido, entonces es obligado abrir el abanico de las posibilidades políticas que recogen en cada momento las jugarretas y las ironías de la historia. No hay monopolio ni derechos de propiedad intelectual sobre el curso político de la reforma social, y para ejemplo baste recordar que los pioneros de la seguridad social en el mundo fueron Bismarck y Lloyd George, en tanto que el gran empujón al estado de bienestar en Estados Unidos lo dio el patricio neoyorquino Franklin Delano Roosevelt. Fue su primo, por cierto imperialista y organizador de safaris, quien puso coto a la oligarquía financiera y abrió para su país un curso de reforma institucional que ampliaría las bases mismas de la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reformas desde arriba ha habido muchas, como las ha habido como resultado de una emulsión virtuosa entre las masas y las elites que se arriesgan a encarar lo establecido para reformarlo. Así ocurrió durante el cardenismo, y así podría ocurrir ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reformismo, pues, hay de sobra en la historia. Lo que debe dirimirse hoy es el sentido y el ritmo de las reformas, así como el modo de hacerlas. Para algunos, a la luz de los nudos jurídicos que alimentan la oposición al cambio, no habría más camino que la remoción total de lo existente, mediante una mudanza brusca y pronta: una revolución, como la que aún plantean por ahí los grupos armados o su remedo marquiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para otros, los más si hacemos caso de la participación concitada por la candidatura de López Obrador, el camino de la transformación pasa por las instituciones mismas, porque se considera que el entramado actual, siempre imperfecto, abre la puerta a nuevos empeños reformadores sin poner en riesgo la paz social. Es decir, es mediante la política, de masas e institucional, que el país puede y debe rencauzar un rumbo económico y social que se ha probado muy costoso y ha puesto en peligro ya la propia legitimidad del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes se oponen a la reforma progresista de la realidad mexicana decidieron echar la carne al asador y han puesto en riesgo la credibilidad de las instituciones políticas y desgastado a fondo la legitimidad de la Presidencia de la República. Con ello, han ilustrado a un alto costo la pertinencia de revisar la institucionalidad político-electoral y de plantearse ya la necesidad de un cambio de régimen que deje atrás el presidencialismo y sus ecos nefastos. Esta es la lección que inadvertidamente, aunque de modo muy oneroso, le ha legado la derecha social, intelectual y política al país en el momento de su estreno como coalición que pretende gobernarlo, pero que pronto da cuenta de sus inepcias seculares y de su enorme dificultad para tomar conciencia de la verdadera estructura social sobre la que busca afirmar las instituciones existentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta falla histórica y cultural de la derecha, que presume haber ganado y tener legitimidad para gobernar el Estado, le plantea a la izquierda una tarea formidable: persuadir a muchos de los contingentes que apoyaron al partido conservador de que la reforma es empresa nacional y tiene que ser incluyente o no será; y, por otro lado, aguzar imaginación y visión para darle al proyecto reformador un perfil pacífico, legal y respetuoso de los derechos de todos, que para serlo requiere de definiciones precisas sobre lo que hay que conservar y defender para poder avanzar en la transformación racional de instituciones y formas de gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Defender mucho de lo que hay, como condición para modificar a fondo un complejo institucional que frena el cambio y afirma la concentración del poder y la riqueza, supone someter el discurso y el reclamo a una perspectiva mayor de renovación cultural de la política. No significa renunciar a la política de la movilización, como exigen algunos curiosos y aldeanos demócratas de la última hora, pero sí darle a la política de masas un cauce discursivo que sin abandonar la firmeza del reclamo y el respeto a los principios se arriesgue a construir escenarios de mayor plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reducción al absurdo a que nos convoca la derecha en estas horas de angustia tiene que ser contestada con una convocatoria amplia en la que la conservación y defensa de las instituciones sea entendida como plataforma de lanzamiento de una nueva ronda de reformas del Estado sustentadas en la participación popular y no en su exclusión o el sometimiento al mando de los autoelegidos... dizque por obra y gracia de la democracia.&lt;br /&gt;____________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;Comentario: Problemas de la transformación estatal&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cordera utiliza el artículo para delinear las características que debería adoptar la iniciativa de López Obrador a propósito de la transformación estatal. Para Cordera está claro que adoptar una postura a favor del cambio podría observarse en la derecha o en la coalición lopezobradorista. Lo que tiene que resolverse es "el sentido y el ritmo de las reformas, así como el modo de hacerlas". El sentido: desde abajo, por medio de lo existente y con paz. El ritmo: no hay nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cambio de las instituciones, o su purificación, requiere en opinión de Cordera que se procese por medio de las propias instiutuciones. La primera impresión es que se trata de una trampa, precisamente porque el supuesto del que se parte es que las propias instituciones no cambian: se ajustan a lo nuevo y reeditan las viejas prácticas. Es la lección de Tocqueville cuando ve los resultados de la revolución francesa: lo viejo reaparece disfrazado de lo nuevo. Las viejas prácticas renacen en situaciones nuevas. Si así ocurrió con La Revolución (así, con mayúsculas) de la modernidad, ¿qué esperar de una reforma de las instituciones por medio de las instituciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta de los defensores derechistas, aquí observados en varias ocasiones, consiste en minimizar lo planteado por el movimiento de izquierda y asegurarse el resultado. El intento de agotar el movimiento dirigido por López Obrador es muy claro y no lo es menos el de aislarlo políticamente (incluso introduciendo divisiones dentro del PRD): por ambas condiciones no es fácil ser optimistas en relación con la voluntad derechista para participar en una transformación de las instituciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto es en donde se ubica el núcleo de la idea de "transición democrática" que circuló en México durante la década pasada: la condición para la transformación estatal era (y es) el aseguramiento del derecho de cada individuo para participar en la elección de los gobernantes. Si es verdad, como se asegura en la coalición lopezobradorista, que ese derecho ha sido violentado, entonces enfrentamos una situación en la que, además de transformar esas instituciones, se requiere admitir que la mayor parte de lo que ha existido es vulgar simulación. Del mismo modo que en cualquier programa terapéutico la primera condición es admitir la existencia de un problema, en este caso hay que admitir abiertamente que, además del secuestro y el uso faccioso de las instituciones (lo cual, por cierto, las convierte en no-instituciones), se tiene que enfrentar el hecho de que en gran parte son prácticas pautadas para mantener la simulación. Aquí se encuentra, por cierto, esa especie de dialéctica sobre la que Octavio Paz abundó en varias ocasiones: el rostro y la máscara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que seguir pensando en este asunto y además, creo, hay que trascender la distinción Reforma vs. Revolución, como se solía pensar antes. ¿Por qué? Porque lo que se requiere es un paquete de &lt;em&gt;reformas revolucionarias&lt;/em&gt;, esto es, acuerdos de transformación que &lt;em&gt;revolucionen&lt;/em&gt; la vida social. Ya hay una experiencia: la democratización que colocó como eje al IFE. La decepción, hoy, no podía ser mayor. ¿Qué se revolucionó? La percepción de que, en efecto, se podía asegurar el derecho de los individuos para elegir colectivamente a sus gobernantes. ¿Cuál es la decepción? El darse cuenta de que fue tiempo perdido. Así como se revolucionaron las percepciones, así también se han revertido y hoy el IFE se queda en el alacén de las cosas simuladas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115549268970940450?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115549268970940450/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115549268970940450' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115549268970940450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115549268970940450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/rolando-cordera-transformar.html' title='Rolando Cordera: Transformar instituciones y contradicciones prácticas'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115548634468894476</id><published>2006-08-13T11:01:00.000-05:00</published><updated>2006-08-20T01:37:21.476-05:00</updated><title type='text'>Francisco Valdés. Lecciones liberales: el más duro golpe</title><content type='html'>&lt;span style="color:#663300;"&gt;Convirtamos en costumbre invitar los domingos al profesor Francisco Valdés para que se expongan aquí sus ideas, en espera de que alguno de los miembros de este blog se anime a desplegar una reflexión, por modesta que sea. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;La principal razón de que se lo invite radica en el valor de sus planteamientos, en particular cuando vienen, como en el presente caso, enriquecidos por consideraciones conceptuales que no resulta sensato soslayar, independientemente de que, allá fuera, estén cada vez más duros los ánimos y más inciertas las salidas. O tal vez por eso valga la pena tenerlo como invitado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El problema liberal&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Francisco Valdés Ugalde&lt;br /&gt;13 de agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro país ha prevalecido una concepción de la democracia que algunos han llamado "minimalista", lo que quiere decir una visión de la democracia consistente de los mínimos elementos necesarios para tener electores, sufragio efectivo, competencia entre partidos, equidad electoral y un poquito de rendición de cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión, estas condiciones se han conseguido. Me atrevo a señalar esto a pesar de que en el acalorado debate postelectoral de nuestros días hay muchos que lo ponen en duda, pero presumo, con base en los antecedentes de la última década, que al final de cuentas se confirmará que el sistema electoral funciona adecuadamente en sus estándares mínimos; que el sesgo de parcialidad que puede tener representa una probabilidad muy pequeña como para dar lugar a una descalificación generalizada, y que sus defectos residen en la parálisis de su evolución para responder a condiciones nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El apego excesivo a esa visión minimalista de la democracia es quizá la que nos ha llevado a la prolongación innecesaria de conflictos que incrementan los costos del sistema político y arriesgan la viabilidad del desarrollo del país. En las condiciones actuales, no es factible continuar por la vía elegida si no se amplía el concepto de democracia y se satisfacen aspiraciones sin las cuales las ventajas de la democracia no apoyan el desarrollo nacional. La democracia es un método para que los ciudadanos decidan la orientación política de su estado y una forma de control de los gobernantes o "clase política", según se ha antojado a nuestra jerga pública. Pero conseguir estas dos funciones fundamentales de un sistema democrático con efectividad y estabilidad requiere satisfacer condiciones previas y simultáneas al proceso de su construcción. Algunas de ellas son internas y otras externas al sistema político propiamente dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dirigirnos hacia delante, incluso, para salir del bache, hay que reparar en las enseñanzas de la historia del liberalismo, inseparable de la historia de la democracia. Los clásicos del pensamiento político nos han mostrado algunos de estos requisitos para conseguir un sistema democrático en serio, y las ciencias sociales de hoy ofrecen elementos para entender que no basta la presencia de un "sistema" democrático, sino también de una sociedad incluyente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;John Locke y Thomas Hobbes mostraron, por caminos distintos, la necesidad del buen gobierno que resista la intolerancia del poder absoluto. El primero de ellos concluyó que no hay motivos para la rebelión si los gobernantes son impedidos para ejercer el poder en contra de la libertad. El segundo descubrió que la sociedad de los individuos es la "guerra de todos contra todos" porque, citando a Plauto, "el hombre es el lobo del hombre"; por consiguiente, es indispensable la cesión del poder de cada uno para fundar el Estado como autoridad superior a cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el sentido de la frase de Plauto, que ha recorrido 22 siglos, es más hondo: el hombre es su propio lobo cuando desconoce a los demás, cuando su pasión por el poder le hace ceder a la intolerancia y aplastar al prójimo. De ahí que Kant, quizá el filósofo moderno más importante de la democracia, sostenía que la esencia del Estado moderno reside en la autonomía del Derecho, esto es, en el reconocimiento de cada quien al derecho propio y ajeno hechos ley, y en la garantía de una fuerza mutuamente construida y admitida que lo haga respetar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras contribuciones de la ciencia al entendimiento de la democracia en el mundo actual son de particular relevancia. Entre ellas sobresale la que sostiene que las sociedades democráticas han debido superar diversas etapas para alcanzar la igualdad. Primero la igualdad jurídica de todos los individuos y el refuerzo efectivo de sus derechos a través de los dispositivos legales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo término (aunque no menos importante), la igualdad de acceso a los bienes públicos: los servicios fundamentales que ofrece el Estado y que dotan a los individuos de capacidades esenciales para la sobrevivencia y, aún más, para alcanzar el bienestar. Y en tercer término, el alcance de grados satisfactorios de bienestar social resultantes de las condiciones de trabajo, del ingreso y del acceso a la formación de capacidades para mejorar la situación propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se crea que estas condiciones se consiguieron fácilmente. La crueldad inaudita del siglo XX será siempre evidencia de esta historia: revoluciones, guerras civiles y mundiales, totalitarismos y holocaustos mediaron para aprender la lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aún no es una certeza que hayamos aprendido. La combinación entre estas condiciones internas y externas al sistema político apunta a varias reflexiones. Una es que la democracia, como resultado de la evolución del liberalismo político, implica la erradicación de la intolerancia política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra es que no hay democracia sostenible sin "conquistas" sociales y económicas que satisfagan necesidades fundamentales y proporcionen horizontes de bienestar. Sin tener estas metas como propósitos claros de la voluntad no disminuyen los costos de la convivencia política, pues se acumula la presión por abrirles paso y la tentación de imponer unilateralmente el concepto de lo que es justo o injusto, democrático y antidemocrático. Hasta la pugna por lo que es cierto o falso se vuelve la moneda corriente con la que se adquiere el boleto de regreso a la intolerancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos, sin duda, ante el momento de plantearnos una idea de democracia y de sociedad que vaya más allá del minimalismo y anime a derribar los obstáculos de intolerancia y opresión que al persistir ocluyen el compromiso de todos en pos de una idea compartida de la patria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ugalde@servidor.unam.mx&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;El más duro golpe&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;En este artículo, el profesor Valdés propone un camino para darle solidez al régimen político mexicano, al que vacilo en llamar democrático, habida cuenta de su acusada forma plutocrática y su innegable sustento oligárquico. El camino planteado por el profesor Valdés proviene de una puesta al día de los clasicos del liberalismo y de lo que se ha aprendido en la tarea civilizatoria que caracteriza a nuestro mundo, al mundo moderno. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Una lección proviene del liberalismo y otra de la experiencia de los estados modernos, en particular de las democracias liberales. Locke, Hobbes y Kant representan las fuentes de las que, según el articulista, se tiene que abrevar para obtener una visión clara de los retos que se enfrentan. Los tres retos son los siguientes: cómo evitar la rebelíon contra los gobernantes; cómo y por qué constituir una autoridad superior a cada individuo (o grupo), y cómo asegurar estratégicamente la gobernabilidad mediante el estado de derecho (así puede interpretarse la referencia a Kant).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Las lecciones de las democracias empíricas apuntan con claridad a los modernos estados benefactores, que son a la vez &lt;em&gt;estados,&lt;/em&gt; esto es, en el sentido moderno de la expresión, estructuras autorreguladas jurídicamente que aseguran la igualdad de derechos y su ejercicio, y &lt;em&gt;benefactores&lt;/em&gt;, esto es, esquemas de operación que responden sistemáticamente al objetivo de asegurar bienestar de los ciudadanos. No queda claro qué tiene que ver esto último con el liberalismo, pero no es una cuestión que por el momento deba ocuparnos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;La reflexión desarrollada por el profesor Valdés apunta a los defensores del "minimalismo democrático", que ya está expuesto en su artículo. Asegurar la tolerancia es condición necesaria para que haya algo que defendiblemente pueda llamarse democracia en México. Para estos efectos, la idea de tolerancia debe expulsarse, creo, del ambiente semántico en que suele considerarse como un estado psíquico de cada individuo, y colocarse como una condición para la operación del estado mexicano. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;En otras palabras: independientemente de cómo se encuentren los niveles de prozac en el individuo Fox, la tolerancia en ese punto consistiría en que el estado mexicano puede &lt;em&gt;tolerar&lt;/em&gt; una mayoría favorable a un político "mesiánico", "violento" y, por supuesto, "peligroso": "no hay motivos para la rebelión si los gobernantes son impedidos para ejercer el poder en contra de la libertad", resume el profesor Valdés la idea de Locke. Lo contrario es que si el gobernante -con o sin prozac- ejerce el poder en contra de la libertad de los electores para elegir a su gobernante, entonces habrá motivos para rebelarse. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Lo más grave de todo es que la intolerancia -todo un agravio a la tradición liberal- puede ser el instrumento para plantearse esquemas que obstruyan el acrecentamiento de igualdad y bienestar. Y , a la inversa, la estructuración oligárquica y plutocrática del poder en México, en suma, la desigualdad, es el alimento para inclinar a los estados al comportamiento intolerante. Creo que, en buena medida, éste es el retrato de México, con los instrumentos traídos a este blog por el profesor Francisco Valdés. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;La &lt;em&gt;imposición&lt;/em&gt; en curso representa, pues, el más duro golpe que pudiese propinarse a la aspiración democrática. No sabemos cómo quedará el campo después de esto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115548634468894476?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115548634468894476/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115548634468894476' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115548634468894476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115548634468894476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/francisco-valds-lecciones-liberales-el.html' title='Francisco Valdés. Lecciones liberales: el más duro golpe'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115545737537725724</id><published>2006-08-13T05:16:00.000-05:00</published><updated>2006-08-13T16:02:54.170-05:00</updated><title type='text'>Inteligentes de diseño</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Con dedicatoria especial a Jorge G. Castañeda&lt;br /&gt;y al funcionario del IFE que ante los paquetes electorales abiertos declaró:&lt;br /&gt; “son tan frágiles que se abren solos”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cuando no estés muy seguro de lo que vas a decir,&lt;br /&gt;es preferible mantener la boca cerrada,&lt;br /&gt;aun pasando por estúpido,&lt;br /&gt;que abrirla y despejar así cualquier género de duda...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Mark Twain&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Somos millones de mexicanos. Dudamos de la pulcritud del proceso electoral. Cuestionamos de fondo la elección presidencial. Estamos convencidos de que el presunto triunfo de Calderón es ilegítimo mientras no pase por una revisión exhaustiva del proceso electoral en su conjunto. En primer lugar: la operación y el funcionamiento del IFE, desde actuaciones ilegales del Consejo General y de consejos distritales hasta la insaculación, la capacitación y la integración real de las mesas de casilla. Es impostergable, por supuesto, el conteo y cómputo voto por voto y casilla por casilla. Debemos sumar lo que ha resultado evidente en la revisión ordenada por el Tribunal: la paquetería fue violada. Toda o prácticamente toda. En todos los distritos se encontraron paquetes abiertos; en muchos, no sólo los que iban a ser revisados; en muchos más, la mayoría. Debieran anularse. Habrá de verse qué resuelve un tribunal, que oscurece su actuación al negar el paso a representantes de partidos para verificar el estado de los paquetes al momento de abrir el recinto que los resguarda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos razones, fundadas en hechos, para dudar. El proceso del desafuero dejó claro a millones de mexicanos que desde el poder se impediría que Andrés Manuel López Obrador llegara a la Presidencia de la República. Este propósito se confirma al paso del tiempo. Desde las precampañas, precandidatos de todos los partidos contendieron entre sí sin dejar de descalificar a López Obrador. El titular del Ejecutivo Federal y sus dependencias utilizaron cuantiosos recursos para desacreditarlo; la señora esposa del Presidente manejó fideicomisos dentro y fuera del país, cuyos recursos recayeron en instituciones de asistencia privada y organizaciones civiles, de cuyas cuentas hay completa oscuridad, aunque haya nuevos bancos. Durante las campañas fuimos testigos de ilegales estategias mediáticas promovidas por el CCE, consorcios industriales y de la comunicación, así como de jerarquías eclesiásticas, que alentaron con mentiras el miedo a perderlo todo entre una población de por diezmada por la pobreza. Está documentada la intromisión de privados, familiares o no, en el uso de instrumentos oficiales como el padrón electoral, el de Oportunidades y el SAT, mediante herramientas informáticas, para el soporte de las estrategias de campaña de Felipe Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actividad política de la cúpula magisterial y su estructura nacional en favor de este partido fue abierta y permanente. No se puede soslayar que se trata un sindicato que por sí solo podría cubrir la totalidad de los funcionarios de casilla y cuya acción abarca desde los presidentes de la República y del Consejo General del IFE, hasta el Partido Nueva Alianza, pasando por instituciones académicas como el ITAM, gobernadores, congresistas de tres o más partidos y, particularmente, la operación electoral. Quienes conocen al IFE y al SNTE saben que ha sido partícipe destacado en los procesos electorales; de años ha. Insistimos: no está clara la integración real de las mesas de casilla, para no hablar de la soga en casa del ahorcado: la magistral danza de las cifras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es claro que lo que tanto espanta a la coalición plutocrática no es un mesías tropical y sus huestes de tontos útiles, como nos ha llamado un exsecretario de Relaciones Exteriores a esos millones que exigimos certeza –tan simple–, aunque nos insulte el pacífico señor desde su atalaya en Miami, aliado de quienes comprobadamente se robaron la elección presidencial en Florida e hicieron ganar, junto con Ohio, a George W. Bush; fieles del diseño inteligente y el rational choice. Somos millones de mexicanos que no aceptamos a Felipe Calderón como presidente electo, tal cual está expuesto hasta el día de hoy. Esto es lo que ha desatado la ira de mega ricos, la histeria y la desinformación mediáticas, tanto como la amenaza de represión y las disquisiciones pseudoliterarias de autoinstituidos padres y madres de la democracia, que no limpian ni sus finas anteojeras, menos una elección; que nos hablen mejor del humo del habano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pretenden ocultar con tal tozudez es que no sólo se tergiversó el resultado sino que se hizo de varia manera y a gran escala. El secretario de Comunicaciones y Transportes lo explicó bien: se sobregiraron, y apenas les alcanzó: dos votos por casilla hacen su diferencia.&lt;br /&gt;Hoy se confirma: paquetes abiertos, sellos rotos, boletas desperdigadas, votos de más y de menos, votantes de más y de menos, ausencia de listas nominales; y lo que se acumule. Impecable. Recordemos que la rectificación inmediata después del PREP redujo la diferencia en 140 mil votos. Hoy, a la mitad de la revisión ordenada por el Tribunal, un tercio del escuálido universo de casillas sujetas al proceso amerita nulidad. Tan sólo eso hace casi un millón de votos a favor de Andrés Manuel López Obrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tribunal podrá darle legalidad al presunto presidente electo pero no legitimidad si no extiende la revisión. La imposición es lo más delgado del tejido político de nuestros días. Por eso decimos: voto por voto, casilla por casilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Schneider&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115545737537725724?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115545737537725724/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115545737537725724' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115545737537725724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115545737537725724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/inteligentes-de-diseo.html' title='Inteligentes de diseño'/><author><name>ash</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115544635513053710</id><published>2006-08-12T23:47:00.000-05:00</published><updated>2006-08-16T21:12:43.746-05:00</updated><title type='text'>Vuelta de Denise Dresser</title><content type='html'>&lt;span style="color:#660000;"&gt;Aquí está el texto de Denise Dresser, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.proceso.com.mx/anapol.html?aid=42915"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;publicado apenas recientemente en Proceso&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;. En él observa las debilidades de Calderón, tanto en la manera como al parecer está entendiendo el conflicto, como en la manera como lo está encarando. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;No sabemos si a la comunidad &lt;em&gt;pejista&lt;/em&gt; se le va a quitar la decepción que experimentó con Dresser a partir del artículo publicado hace unos días y comentado también aquí. Pero está claro que los planteamientos son de nuevo incisivos y dignos de ser tomados en cuenta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;Como es costumbre en este blog, añadimos más adelante una reflexión, que esperamos sirva para enfrentar estos días. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_______________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;La debilidad de los pacíficos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Denise Dresser&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La fuerza de los pacíficos", dice Felipe Calderón. Una y otra vez. Repitiendo sin cesar palabras que también contribuyen a polarizar. Actuando como si su partido monopolizara la virtud cuando está lejos de hacerlo. Colocando a la población en los compartimientos que le convienen y desdeñando a quienes se rehúsan a ocuparlos. Evidenciando todo lo que no entiende. El país complejo, diverso, de ricos y pobres, de personas que lo apoyan y de millones que no lo hacen, de quienes creen en la legalidad y de quienes dudan de su existencia, de aquellos que ya votaron y de aquellos que exigen constatar si el país lo hizo limpiamente. Las demandas legítimas. La inviabilidad del &lt;em&gt;status quo&lt;/em&gt;. Los agravios acumulados. Los deseos de cambio profundo. Y ante esa realidad, un "presidente electo" que insiste en más de lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de los mismos spots que tantas divisiones causaron. Más de las mismas posturas complacientes que tanta animadversión generaron. Más de las mismas alianzas tácticas con el PRI que tan contraproducentes resultaron. Más del rechazo al recuento que el 70% de la población apoya. Como si los resultados de la elección no fueran un serio llamado de atención. Como si con tan sólo una decisión favorable del Trife, la partición del país fuera remontable. Como si la descalificación a quienes votaron por AMLO fuera suficiente para neutralizarlos. Como si el decir "México ya votó" fuera suficiente para eliminar las dudas que López Obrador ha logrado sembrar. Como si apelar a la ley fuera suficiente para que todos los mexicanos pudieran confiar en su aplicación. Así actúa hoy Felipe: asumiendo una posición de "fuerza" que revela su gran debilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las últimas semanas, las críticas se han centrado en el comportamiento de López Obrador y con razón. Pero su adversario también las merece. Con las palabras que pronuncia y las posiciones que asume, Calderón coloca sal sobre las heridas en lugar de contribuir a su cicatrización. Manda un mensaje de continuidad, cuando millones la han cuestionado. Sugiere que es necesario preservar las reglas de juego económico y político, cuando millones las han rechazado. Argumenta que es indispensable defender a las instituciones, cuando -con la excepción de aquellas que se han creado o reformado como IFE, el Trife, la Suprema Corte y el IFAI- muchas no existen para representar ciudadanos, sino para exprimirlos. Desde el 2 de julio, Calderón se dedica a defender al sistema existente, en lugar de plantear opciones significativas para su remodelación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quienes lo acompañan actúan de la misma manera. Los legisladores panistas vacacionando en un hotel de lujo en la Riviera Maya. Josefina Vázquez Mota volando en un avión privado a Monterrey, con el objetivo de recaudar fondos para la campaña mediática contra López Obrador. Televisa ignorando la marcha en la que se anuncia el plantón, e intentando tapar el sol pantalla tras pantalla. Rubén Aguilar burlándose de AMLO y todos los que votaron por él. Vicente Fox usando un desplegado de intelectuales que piden una solución institucional, para apoyar políticamente a su candidato. Marta Sahagún amenazando al legislador que investiga a sus hijos y las fortunas que han logrado acumular. Todos actuando como siempre, cuando los resultados de la elección sugieren que ya no es posible. Que ya no es deseable. Que ya no es factible. Que será necesario gobernar de otra manera, compartir el poder de otra manera, entender la democracia de otra manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la alianza panista con Elba Esther Gordillo subraya que Felipe Calderón piensa hacerlo igual. De la mano con una de las partes más podridas del PRI. Una mujer para quien la política es siempre acuerdos en lo oscurito, telefonemas secretos, negociaciones turbias, chantajes indecibles. Alguien cuya sola existencia explica la baja calidad de la educación en México, y la dificultad para reformarla. Alguien que siempre ha usado a la política no para representar, sino para extraer. Alguien que siempre ha visto al sindicato no como un vehículo de colaboración colectiva, sino como un instrumento de control personal. Movilizando a los maestros cada vez que quiere y lográndolo el día de la elección. Llamando a Felipe Calderón "presidente electo" porque ella ha asegurado que lo sea. La mujer que contribuyó a colocarlo a un par de pasos del trono, y ahora querrá compartir las llaves del reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí está Felipe apostando a la colaboración con los peores de siempre -Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa- a la espera de sacar, ahora sí, las reformas. Felipe Calderón ni siquiera ha llegado a Los Pinos y ya ha transmitido la imagen de cómo será cuando llegue allí. El presidente de los intereses creados, de las televisoras protegidas, de los sindicatos apapachados, de los monopolios privados. El que para ganar se ha aliado con todos ellos. El que ya aseguró que seguirán produciendo como producen; controlando como controlan; repartiéndose el pastel como se lo reparten. Impasible ante el resentimiento; impávido ante las demandas; desdeñoso ante las dudas sobre la elección; pensando que bastarán 10 puntos para apaciguar al sur del país; rechazando contar los votos cuando le resultará difícil gobernar si no se examinan otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía Lyndon Johnson que la tarea más difícil para un presidente no es hacer lo que es correcto, sino saber lo que es correcto. Y Calderón parece no saberlo. Insiste en dividir al país en los pacíficos y en los violentos, en nosotros los buenos y ustedes los malos, en los ciudadanos que ya votaron y los que no tienen derecho a confirmar que sus votos se contaron bien. Al actuar de esa manera dinamita los espacios comunes antes que contribuir a su reconstrucción. Ahonda las divisiones que la elección ha revelado en lugar de ayudar a su superación. Demuestra que no entiende a los que apoyaron a AMLO y las esperanzas legítimas de una vida mejor que depositaron en él. Aprovecha los errores estratégicos de López Obrador para cerrar los ojos ante la causa necesaria que defiende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Calderón dice ahora: "La mejor defensa contra los males que México ha superado y ha dejado en el pasado, son las instituciones construidas con paciencia y las leyes que regulan por parejo a todos". Lo afirma de manera categórica cuando México no ha superado gran parte de sus males; cuando las instituciones no funcionan para muchos mexicanos; cuando las leyes se aplican de manera dispareja para personajes privilegiados como Arturo Montiel y Mario Marín y Carlos Romero Deschamps, entre tantos más. Calderón lo afirma y subraya qué poco conoce al país, qué poco ha aprendido de la elección, qué pequeña es su capacidad política ante el tamaño del reto que tiene enfrente. El líder de los pacíficos, predicando a sus conversos y alienando aún más a quienes no lo son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;____________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;El enigmático comportamiento de Calderón&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Son dos ideas las principales del texto de Denise Dresser: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Primero, Calderón y su grupo persisten en más de lo mismo y eso resulta estratégicamente contraproducente; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Segundo, eso prueba que Calderón no entiende lo que pasa y que no tiene la capacidad política para enfrentar la situación. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;A decir verdad, Calderón ha optado por una estrategia de enfrentamiento basado en los medios, pero antes de ello propuso acuerdos a AMLO, acuerdos que -debió suponerlo- serían rechazados. Trató de dividir a la coalición lopezobradorista y, al parecer, tampoco le funcionó. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;En contraste con el enfoque adoptado por Dresser, que se centra en una presunta incapacidad de personal de Calderón para entender y para diseñar una estrategia política a la altura de las circunstancias, es posible examinar otra línea de análisis. Calderón se ha cerrado las opciones estratégicas con cada paso que ha dado, porque se encuentra atrapado en un callejón sin salida en materia de legitimidad. Cada decisión pasada le ha reducido las opciones hoy. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Al optar por la propaganda negra o guerra sucia, como se prefiera denominar, no podía ignorar que su triunfo, en caso de obtenerlo, lo colocaría ante una situación en que sería cuestionado, sobre todo si ya sabía del enorme liderazgo de López Obrador. Al optar, además, por una "ingeniería electoral" que, independientemente de cómo se la califique, suscitaría dudas y reclamos, no podía ignorar que lo llevaría a un problema de legitimidad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;En otras palabras, no podía dejar de prever lo que está sucediendo ahora. Para efectos prácticos, Calderón debió haberse preparado para un escenario en el que sería considerado, mayoritaria o ampliamente, como producto de una imposición. (Además, porque sabe que lo es, lo admita o no; pero, para efectos de este análisis, ese punto no viene al caso.) Ahora bien, si lo anterior es correcto, la estrategia por la que ha optado es una de las que puede desplegar, en una situación de reducción de opciones. Carece de sentido, por ejemplo, mantener ahora la "mano tendida" para un gobierno de coalición, sea por medio de cargos o por medio de fusión de programas. Es una opción que en este momento no le servirá. Prácticamente está fuera de sus opciones pronunciarse a favor de que se cuente voto por voto y casilla por casilla, porque en su momento rechazó el ofrecimiento, que era su mejor opción para desactivar el actual escenario. Lo cual hace pensar que, en efecto, algo debe, puesto que algo teme. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Los indicios de fraude encontrados en la virtual muestra elegida por el Tribunal serán tratados mediáticamente. La estrategia es obvia: mantenerse en la idea de que la legalidad de las operaciones del Tribunal le darán el acceso a la presidencia y que tendrá que enfrentar una tormenta que intentará apaciguar con una reforma electoral y nuevos "avances institucionales", todo ello procesado por la metralleta mediática puesta a su servicio (acaba de declarar que está preparado para ser un presidente sitiado). No tiene opción. Bueno, en realidad todavía podría pronunciarse por el conteo voto por voto y casilla por casilla; pero el que se haya cancelado esa opción vuelve bastante improbable que se pronuncie al respecto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Ahora bien, si la situación presente era previsible, ¿por qué entonces el comportamiento descrito por Denise Dresser? Dejemos como última posibilidad que se trata de una opción irracional, no ajustada al fin perseguido. Exploremos algunas posibilidades.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;1. Calderón mantiene la lógica de la escalada (cada vez se adoptan posturas más severas), hasta llevar a AMLO a una posición en que se vea obligado a negociar, ya sea por cansancio de sus seguidores o porque surta efecto la campaña de presentarlo como un loco. Es la hipótesis de la &lt;em&gt;negociación forzada&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;2. Calderón mantiene la lógica de la escalada porque cree a pie juntillas que se encuentra del lado de lo correcto jurídica y políticamente. Es la hipótesis de la &lt;em&gt;convicción de la legalidad&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;3. Calderón considera que el movimiento de AMLO, además del agotamiento, va a sufrir un aislamiento político, y en esa medida sólo espera los acontecimientos, que por lo demás no lo preocupan mayor cosa; y las referencias a "la fuerza de los pacíficos" es parte de una estrategia posterior para presentarse como el defensor de la legalidad y la mesura. Es la hipótesis de la &lt;em&gt;espera estratégica&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;4. Calderón se encuentra desesperado porque no pensó que el movimiento de AMLO pudiese durar tanto tiempo y tener tal intensidad; prepara un escenario en que de ser necesario echaría mano de la fuerza pública para asegurar su llegada a la presidencia. El riesgo de su estrategia consiste en que la fuerza política aún existente de (o detrás de) Fox lo sacrifique por un interinato. Es la hipótesis de la &lt;em&gt;temeridad política&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Es posible que haya líneas explicativas adicionales, pero por el momento es posible explorar las mencionadas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;1. A propósito de la negociación forzada&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Es una hipótesis que parece fuerte. Al conseguirse el efecto del agotamiento y/o la migración (gradual) de sus simpatizantes hacia 1) la duda, 2) el rechazo de los métodos, 3) la duda sobre los fines y 4) el rechazo del movimiento, el calderonismo espera que -si no López Obrador, tal vez alguno de sus operadores políticos- se acerque "realistamente" a negociar una "salida política".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mantener esta línea de acción supone que Calderón tiene claridad acerca del índice de deserción de las filas de la coalición. O que tiene algún grado significativo de certidumbre acerca de que eso va a ocurrir. No conocemos esos cálculos, pero es necesario suponer que ese cálculo está hecho para sostener la hipótesis. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, esta hipótesis tendría que adoptar como supuesto que Calderón, en efecto, percibe que AMLO estáría dispuesto a negociar cuando llegue a un punto crítico la migración o cuando se agote la gente en la calle. No es probable que crea eso. El mensaje de AMLO es que si se queda sólo él solo seguirá la lucha. Si Calderón cree que se va a quedar solo, tendría que volver a pensarlo. El problema con esta hipótesis es que Calderón no podría sostener por mucho tiempo la actitud retadora, porque entorpecería el escenario de la negociación, que según esta hipótesis se encuentra en la mira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;2. A propósito de la convicción legal&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Esta es una hipótesis débil. Calderón no podía ignorar, durante la campaña, que el tono y el contenido de los mensajes difundidos -a los que puede denominarse "propaganda negra" o "guerra sucia", según se prefiera- eran ilegales. Si hoy fuese un creyente convencido de que él está del lado de la ley, debería tener algún problema para conciliar esa creencia de hoy con lo que tendría que pensar sobre los spots de su campaña, cuando fueron considerados ilegales no por sus amigos del IFE, sino por un órgano jurisdiccional superior. Por lo demás, es improbable que haya creído entonces, por un audaz proceso mental, que no era ilegal el comportamiento de Fox. "No me ayuda", dijo alguna vez en una entrevista telefónica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;También es sabido, en mentideros, que cuando se encontraba en plenitud la discusión sobre pronunciarse acerca de que se contara voto por voto y casilla por casilla. Calderón manifestó con la cúpula política de la derecha que se pronunciaría a favor del voto por voto. Según las versiones conocidas, el propio Fox lo calló: nada de voto por voto. Esta nota apenas alcanzaría para afirmar -con las reservas del caso- que Calderón creía que estaba del lado de la ley. Después de la postura de Fox, sería imposible creerlo &lt;em&gt;y&lt;/em&gt; no ser un ingenuo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;La hipótesis, en efecto, no es plausible. Hay que avanzar por otro lado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;3. A propósito de la espera estratégica&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Esta es una hipotesis parecida a la primera, e incluso puede pensarse como una variante. Aquí la clave es que no necesariamente espera una negociación como salida, sino que el carácter "sitiado" de su eventual presidencia es una cuestión de tiempo. El apoyo de la izquierda es deseable, pero no a cualquier precio. El destino de la oposición política encabezada por AMLO resulta, desde esa perspectiva, irrelevante. A la pregunta ¿por qué mantiene un discurso de enfrentamiento?, se responde -en esta hipótesis-: no importa. De todas maneras, es cosa de tiempo y no importa tampoco el destino político de AMLO. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Parece plausible la idea de que Calderón está en una espera estratégica y que el tono enfrentador es sólo la forma de "no dejarse". En este caso, Calderón tiene enfrente el problema de que no podrá enfrentar los problemas de legitimación con los que ya carga y eso lo reducirá el campo de gobernabilidad a su eventual presidencia. Depende de que la metralleta mediática se ponga a su servicio, con el riesgo de que no le funcione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;4. A propósito de la temeridad política&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Ésta no es una hipótesis que pueda rechazarse con facilidad. El supuesto principal es que no necesariamente existe afinidad polítco-estratégica entre Calderón y Fox, por poner dos nombres emblemáticos. El punto en que ambos se distancian está en que, llegado el caso y movilizando los recursos a su alcance, Fox estaría dispuesto a sacrificar a Calderón mediante su aceptación de que el Tribunal no emita la declaratoria de validez, sino que declare inválida la elección. Incluso, hay razones para pensar que el propioFox preparó este escenario, pues de otro modo, ¿cómo se explicaría que el presidente haya optado por hacer campaña abiertamente en contra de AMLO? En este caso, la idea es que preparó el escenario como posible, pero ello no necesariamente implica que vaya a ponerlo en marcha. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Si así están las cosas y si Calderón así lo percibe, entonces el estilo retador que está adoptando es una medida para colocar a Fox ante el escenario en que deba o bien echar mano de la fuerza pública y mandar a AMLO a las afueras de la política, o bien negociar con la anulación de toda la elección. En ese punto, Calderón tendría que calcular que Fox va a vacilar antes que sencillamente negociar el sacrificio de Calderón. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;El estilo retador de Calderón sería entonces el producto de una lógica dirigida a presentarse como un mandatario con la suficiente firmeza para enfrentar adversarios duros, intransigentes, y capaces de gran movilización. Si le creen los respaldos políticos de la derecha, podría ser una estrategia exitosa. Y, por supuesto, puede ser ésta la explicación de su estilo retador. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;Examen&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Hasta aquí, hemos rechazado la segunda hipótesis, la de la convicción de la legalidad. Nos quedan tres opciones. ¿Con cuál quedarse? La idea de la &lt;em&gt;negociación forzada&lt;/em&gt; pierde fuerza por el hecho de que supone que Calderón cree que AMLO va a acabar negociando. Esto es muy débil y sin embargo es necesario para sostener la hipótesis. La variante que puede revivir la hipótesis es que un ala del PRD emigre hacia la negociación, sin que ello incluya la limpieza de la elección; esto significaría con seguridad un fuerte costo electoral, porque es precisamente el estilo de AMLO el que le ha dado un capital político electoral nunca visto en la izquierda mexicana. Además, no hay indicios de que la Coalición esté aflojando en este punto. No es una hipótesis probable, por lo menos ahora. Si bien esta hipótesis no hay que descartarla, hay que admitir que no es más plausible que las otras dos, ni siquiera igual de plausible. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Nos queda la &lt;em&gt;espera estratégica &lt;/em&gt;y la &lt;em&gt;temeridad política&lt;/em&gt;. No creo que haya elementos para descartar ninguna de ellas. Podremos observarlo si se empiezan a manifestar indicios de que se produce la fracura entre el foxismo y el calderonismo. En tal caso, adquiere fuerza el escenario de la anulación. La espera estratégica depende de que se observe si los integrantes más importantes de la coalición de derecha (de algún modo hay que llamarla, ¿no?) opta por apoyar a Calderón y por rechazar la anulación. Creo que eso se podrá observar en la resolución del Tribunal. Ahí se van a presentar pronunciamientos acerca de dicha resolución. Pero como puede incrementarse la severidad de la resistencia civil, habrá que esperar qué tanto soporte político recibe Calderón de la coalición derechista. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;Cierre&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Hasta aquí. Ya se extendió este comentario y en algún momento habrá que poner un punto final. Para este comentario, ese punto llega aquí, pero no sin antes recordar que -como se ha visto- hay mucho más que puede analizarse, fuera de la aproximación de Dresser, que me parece, en el mejor de los casos, superficial. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115544635513053710?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115544635513053710/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115544635513053710' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115544635513053710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115544635513053710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/vuelta-de-denise-dresser.html' title='Vuelta de Denise Dresser'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115542852212683498</id><published>2006-08-12T18:53:00.000-05:00</published><updated>2006-08-17T14:29:43.676-05:00</updated><title type='text'>Ezra Shabot: Lección acerca de cómo desperdiciar el espacio público</title><content type='html'>&lt;span style="color:#660000;"&gt;Nos hacen llegar este texto de Ezra Shabot, conocido en el medio por un programa radiofónico dedicado a sesudos -y, en ocasiones, bastante menos&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt; que sesudos- análisis, al que ha dado en llamar &lt;strong&gt;Poder y dinero&lt;/strong&gt; (como si en México tuviera sentido introducir la sutil distinción establecida mediante la conjunción "y"). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;Este artículo fue publicado en Reforma el día viernes 11 de agosto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Hemos preferido utilizar este texto para desarrollar una especie de lección acerca de cómo la invaluable oportunidad que tienen quienes ocupan un espacio de difusión privilegiada de puntos de vista en ocasiones termina en un doloroso despilfarro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;Así que, señores, señoras, niños, niñas, dispongámonos a disfrutar de un buen rato, notoriamente instructivo, a propósito del texto que se nos ha hecho llegar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Advertencia&lt;/strong&gt;: hemos subrayado del texto algunas expresiones. Se clarificará más adelante el sentido de esta distinción gráfica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;Ezra Shabot&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Basta&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La Ciudad de México fue tomada como rehén por su propio jefe de Gobierno, al estilo de las mafias que amenazaban y brindaban protección a sus clientes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida democrática institucional se caracteriza por poseer instrumentos de negociación lo suficientemente poderosos como para soportar conflictos agudos y largos y encontrar soluciones viables. El problema postelectoral, derivado de comicios cerrados y una campaña agresiva previa, llegó a su clímax en el momento en que el candidato de la coalición Por el Bien de Todos asumió el resultado como un desafío personal y se apropió no sólo de las instancias propias de su partido, sino del movimiento en su totalidad. Habiendo considerado a todo el sistema político-electoral como producto de la conspiración, una sola pieza quedaba con posibilidades de ser reconocida en su integridad ética, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La resolución emitida el sábado pasado por esa instancia jurídica, según la cual el proceso electoral se desarrolló de acuerdo a los procedimientos reconocidos legalmente, y por lo tanto sí existió certeza sobre el resultado emitido, canceló la posibilidad de un conteo total de los votos. En ese momento el Tribunal dejó de ser la tabla de salvación de la coalición, para incorporarse al grupo de corruptos y conspiradores conformado prácticamente por todos aquellos no dispuestos a reconocer la &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;victoria ficticia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; de López Obrador. Con cada evento que reafirma la validez del proceso electoral, la mente del &lt;span style="color:#993399;"&gt;&lt;strong&gt;líder mesiánico&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; crea nuevos episodios de la leyenda de la conspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde los &lt;span style="color:#993399;"&gt;&lt;strong&gt;imaginarios diálogos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; de Salinas con Calderón y Fox, hasta los correos electrónicos de César Nava con Juan Molinar en donde se reproducen los criterios del Tribunal Electoral, la &lt;span style="color:#993399;"&gt;&lt;strong&gt;mentalidad persecutoria&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; de López Obrador se asemeja a la de los fiscales de la Gestapo y la KGB, en donde cualquier acontecimiento común y corriente se convertía en una prueba irrefutable de la culpabilidad de los conspiradores. No en vano, la figura de Stalin está presente en el Zócalo como símbolo de una parte del movimiento encabezado por el tabasqueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bloqueo de Reforma como demostración de fuerza no es producto de un acto de resistencia civil en contra de un régimen autoritario y antidemocrático, como aquellos encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel Clouthier entre otros. Es, por el contrario, una &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;agresión inclemente&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; en contra de las instituciones de una democracia notablemente imperfecta, por parte de aquellos que, desde el autoritarismo mismo, se alzan como redentores de la sociedad. No es fortuito que el mismo Cuauhtémoc Cárdenas, su hijo Lázaro y algunos otros rechacen las medidas de fuerza por considerarlas contrarias al interés de su propio partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El PRD construyó a través de López Obrador su opción para llegar al poder, pero terminó por perder el partido mismo en manos de un &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;Frankenstein&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; que sin contrapeso alguno toma decisiones, paraliza la ciudad y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;amenaza con incendiar al país&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; en nombre de la democracia. El ejercicio permanente de preguntarle a la masa aquello que él ha decidido previamente, es un indicador claro de que las instancias del partido han desaparecido y que nada ni nadie detienen al &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;desilusionado déspota&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Sin embargo, ha llegado la hora de que esta democracia imperfecta ponga un alto a la desmedida voracidad del caudillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Ciudad de México ha sido semiparalizada por su propio gobierno, en un acto de vergonzosa concentración excesiva del poder que, entre otras cosas, demuestra la pequeñez de un político como Alejandro Encinas, cuya actuación es similar a la de un jefe de la mafia que negocia la protección para sus clientes cautivos. Una vez que dentro de unos días el Tribunal Electoral emita su dictamen definitivo, llegará el momento de aplicar la ley, y actuar en consecuencia sin temer las acusaciones de represión. La memoria histórica de los ciudadanos es corta, pero dentro de tres años, al acercarse el próximo proceso electoral habrá que recordar los abusos de aquellos que intentaron sabotear la democracia mexicana. Basta.&lt;br /&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Lección: Cómo desperdiciar el espacio público&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;El texto de Shabot queda puesto aquí con fines ilustrativos. Sirve magníficamente para observar de qué modo se puede desperdiciar un espacio en el debate público por medio de un texto notablemente precario en su capacidad argumentativa y al mismo tiempo prolijo en adjetivos, descalificaciones y arengas. En el texto, previamente transcrito, hemos señalado &lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;con otro color&lt;/span&gt; expresiones que, al parecer, vienen a ilustrar la inclinación del autor por adjetivar a diestra y siniestra. Iniciemos, pues, esta lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Precariedad argumentativa I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hay un problema serio con la concatenación entre los enunciados. Obsérvense, con fines ilustrativos, los que aparecen en el segundo párrafo (el primero podemos ignorarlo, pues es un solo enunciado que simula notificar al lector un acontecimiento del cual seguramente está enterado; pero lo hace con un lenguaje que recuerda un cierto amarillismo noticioso, como el que Shabot utiliza en la radio todos los días:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;La vida democrática institucional se caracteriza por poseer instrumentos de negociación lo suficientemente poderosos como para soportar conflictos agudos y largos y encontrar soluciones viables.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;El problema postelectoral, derivado de comicios cerrados y una campaña agresiva previa, llegó a su clímax en el momento en que el candidato de la coalición Por el Bien de Todos asumió el resultado como un desafío personal y se apropió no sólo de las instancias propias de su partido, sino del movimiento en su totalidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Habiendo considerado a todo el sistema político-electoral como producto de la conspiración, una sola pieza quedaba con posibilidades de ser reconocida en su integridad ética, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;¿Qué conexión estima el lector que hay entre el primer enunciado y el segundo? Vamos, lector, sea cooperativo. Intentemos ayudar a Ezra. Una forma relativamente práctica de obtener una conexión entre dos enunciados –entendidos aquí como aquellos que terminan con un “punto y seguido”– consiste en encontrar un conector entre ellos. Los conectores indican la relación entre dos enunciados. Algunos son para reafirmar lo dicho con anterioridad. Otros sirven para resumir lo anterior. Otros más, para poner un énfasis. Otros para anunciar que viene un ejemplo. Otros, para desarrollar una idea adversa. Y hay varios más. ¿Cuál podría ser?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Reafirmar lo dicho&lt;/strong&gt;: En efecto, en otras palabras...&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Introducir una idea adversa de la anterior:&lt;/strong&gt; Sin embargo, pero, no obstante..&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resumir lo anterior&lt;/strong&gt;: En otras palabras, En resumen...&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Anunciar un ejemplo: &lt;/strong&gt;Por ejemplo, a modo de ejemplo, Considérese a guisa de ejemplo...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Conceder un punto para afirmar o reafirmar otro&lt;/strong&gt;: A pesar de que, No obstante que (de)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Indicar causalidad entre lo anterior y el enunciado siguiente:&lt;/strong&gt;Como consecuencia de lo anterior, por eso, debido a ello.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Indicar causalidad entre el enunciado siguiente y el anterior:&lt;/strong&gt; porque, debido a, esto se debe...&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para cambiar de tema (normalmente se usa para cambio de párrafo o de capítulo):&lt;/strong&gt; En otro orden de ideas, pasando a otras cosas, En cuanto a...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Hay más posibilidades, pero examinemos a partir de las anteriores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;De estos ejemplos encuentro que la conexión entre el primer enunciado y el segundo sólo puede entenderse, a partir de los intentos expuestos, con el conector “pasando a otras cosas”, es decir, como si se tratara de un cambio de tema. Shabot fracasa en esta concatenación. Si alguien encuentra una conexión razonable, estaremos agradecidos de incluirla. Por lo pronto yo diría que si al texto se le borra el primer enunciado simplemente no pasa nada: esa especie de “marco teórico” de Shabot se desvanece por su impertinencia e inocuidad. Con franqueza, el primer enunciado es &lt;em&gt;vil paja&lt;/em&gt; y al parecer sólo cumple la función de dar una apariencia teórica o intelectual a lo que será, como decía, una serie un tanto caótica de epítetos, descalificaciones y arengas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre el segundo y el tercer enunciado sí parece haber una conexión, de corte causal. Como AMLO hizo su “berrinche” por el resultado electoral, por eso se apropió del partido y el movimiento. Por eso, descalificó a todo mundo y sólo dejó vivo al Tribunal. Otra cosa diferente es que exista esa conexión causal, que Shabot postula y que –por supuesto– jamás defiende o prueba. Le parecerá obvio, o pensará que a los lectores les parecerá obvio y, por tanto, no merece la pena detenerse a construir alguna razón que defienda su dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Precariedad argumentativa II&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Una vez llegados a este punto… Esperen. Veo ojos somnolientos. Veo bostezos a punto de aparecer en escena. Veo ojos llorosos de sueño. Está bien. En efecto, se trata de un texto en el que prácticamente todo es así. Carente de argumentación, ya no digamos sólida: argumentación a secas. Me parece un verdadero desafío encontrar algo que se encuentre defendido por algo más que los prejuicios de Shabot y sus lectores de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detendré en dos puntos y acabamos, ¿les parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La afirmación central de este texto se encuentra en el título. Por tanto, en realidad no era necesario leer más. Dice “Ya basta”, en una evocación un tanto dolorosa del mismo grito salido de la Selva Lacandona hace más de 12 años, con la pequeña diferencia de que ahora no proviene de un indio perteneciente a la vasta mayoría de miserables mexicanos, sino de un indignado citadino que para colmo resulta ser un influyente integrante del &lt;em&gt;stablishment&lt;/em&gt; político-mediático del país. Qué cosas tiene la vida, no cabe duda.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;Ya basta, ¿con qué? Es muy sencillo: Shabot, vociferante, exige al gobierno del Distrito Federal que cuando el Tribunal Electoral emita su dictamen (quiso decir “resolución”, pero no importa) “llegará el momento de aplicar la ley, y actuar en consecuencia sin temer las acusaciones de represión”. Eso querrá decir o bien que se le debe echar la policía a los &lt;em&gt;acampamentados&lt;/em&gt; por la democracia, o bien que se debe echar a Encinas de la jefatura de gobierno del DF. Además, en un pronóstico electoral que puede calificarse de temerario, postula que el PRD lo pagará en las próximas elecciones de 2009. Hasta aquí el primer punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Párrafos antes de la arenga shabotiana, aparece algo así como la justificación de que se eche a los &lt;em&gt;acampamentados:&lt;/em&gt; no tienen la razón, conforme a lo dicho por el Tribunal. Veamos. “La resolución emitida el sábado pasado por esa instancia jurídica [significa que] el proceso electoral se desarrolló de acuerdo a los procedimientos reconocidos legalmente, y por lo tanto sí existió certeza sobre el resultado emitido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He añadido el “significa que”, porque tal es el sentido de lo que dice Shabot y ello puede verificarse leyendo (lo siento, señores, así es esto) el tercer párrafo. Lo que me siento obligado a comentar es que Shabot simplemente no ha entendido la resolución. No puede interpretarse la resolución en el sentido de que “sí hubo certeza sobre el resultado emitido”, por dos razones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Primera&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque si así fuera, resultaría un completo sinsentido que el Tribunal haya ordenado volver a contar 11,839 casillas. Para estos casos, señores, lo mejor es utilizar el sentido común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Segunda&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se puede desprender de la resolución del Tribunal es que los procedimientos indicados en el Cofipe y aplicados –siempre según el Tribunal– por los funcionarios de casilla ofrecen certeza, en el sentido de que los participantes sabían lo que iba a ocurrir en cada momento. Es un procedimiento previsible y además reproducible (se pueden reconstruir los procesos, porque "dejan huella", sentenció hace un tiempo el consejero Rodrigo Morales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el Tribunal no hay razones para suponer que si hay error o dolo en una casilla, por eso va haberlos en otras casillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos razones por las que se “canceló la posibilidad de un conteo total de los votos” es que, por un lado, no se impugnaron todas las casillas; y, por otro, que el Tribunal coligió que no porque en el distrito 15 del Distrito Federal haya habido anomalías, irregularidades o dolo, se puede extrapolar a otras casillas y otros distritos. Nada de esto significa que no se haya defraudado el voto público, la voluntad de los ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él dirá que tampoco se ha probado que eso último haya ocurrido. Pero se le puede responder sencillamente con el hecho de que el miniconteo ha arrojado como uno de sus subproductos el que la Coalición “ha logrado acreditar que muchas de las actas verificadas no responden fielmente al contenido de los paquetes electorales”, como lo apunta Mauricio Merino en su artículo del 12 de agosto en El Universal. En otras palabras, la demanda ciudadana a propósito de la cual se ha realizado el megaplantón no ha carecido de razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él dirá que no se pueden extrapolar los resultados de esta pequeña parte de las casillas al resto. Y tendrá razón. Pero por eso precisamente tiene sentido mantener la demanda de que se vuelvan a contar todos. ¿Qué va a hacer el Tribunal si las anomalías son significativas, si una extrapolación simple llegara a producir un cambio en los resultados y si, en suma, resulta que la elección no fue lo perfecta e impecable que han vociferado personajes como el propio Shabot y el mismísimo IFE?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta de Shabot es muy sencilla: hay que echarle la policía a los &lt;em&gt;acampamentados&lt;/em&gt;. Además de no conectar enunciados, Shabot tampoco conecta la situación actual con un poco –tampoco se pide mucho– de sentido común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo que aquí hay que dejar este penoso espectáculo. La clase ha terminado&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115542852212683498?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115542852212683498/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115542852212683498' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115542852212683498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115542852212683498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/ezra-shabot-leccin-acerca-de-cmo.html' title='Ezra Shabot: Lección acerca de cómo desperdiciar el espacio público'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115533176941502924</id><published>2006-08-11T16:23:00.000-05:00</published><updated>2006-08-13T16:06:34.016-05:00</updated><title type='text'>La literatura como historia</title><content type='html'>&lt;span style="color:#660000;"&gt;El siguiente texto se refiere al artículo "Tontos útiles" de Jorge G. Castañeda, reproducido abajo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La literatura es la historia de nuestro tiempo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En el texto de referencia, dice Castañeda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. “La izquierda mexicana, representada principal más no sólo por el PRD y LO, sigue presa de la vieja división entre reformistas y revolucionarios: reforma o revolución.&lt;br /&gt;2. “En otros países, desde Europa hasta Chile, desde la India hasta El Salvador, la izquierda parece haber superado las divergencias y cicatrizado las heridas […]&lt;br /&gt;3. “…la izquierda en el mundo ha ido abandonando la idea de revolución, por muchas razones, pero sobre todo por una: han fracasado y así no se ganan elecciones.&lt;br /&gt;4. “Es cierto que en algunos países subsisten resabios del pasado…[…]&lt;br /&gt;5. “Sólo que en México, una corriente del PRD no ha podido enterrar para siempre su nostalgia revolucionaria […]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceptando, que (1) sea correcto, lo que afirma es que la parte (5) es lo mismo que el todo: una corriente, menor según su descripción, resulta ser “la izquierda mexicana” (1). Es decir, establece una sinécdoque que pretende pasar por afirmación lógica y sobre ella construye sus “argumentos”. Sobre una afirmación metonímica desarrolla un discurso que se hace pasar por conceptualización teórica y que pretende desentrañar las claves del desarrollo político de un grupo particular, “anclado en el pasado”, que ha logrado controlar y conducir a toda la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para sostener su afirmación recurre a la comparación (2, 3, 4 y 5). De nuevo, recurre a la sinécqdoque, pero a la inversa e implícita: “otros países” se convierte en el mundo entero –desde-hasta, circunloquio o “barrido” que abarca, prácticamente el planeta completo. Y sobre esa base establece la situación de México, sin dejar de mencionar, como acotación, que hay “resabios” en otros lugares previsibles: Venezuela, Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hace sin ningún tipo de prueba o argumento, pues sabe que no los necesita. La figura retórica, como tal, no requiere demostración pues se funda no en el campo de la lógica ni en el de la ciencia, sino en el de la literatura; se acepta o se rechaza, es afortunada o vacua por su efectividad discursiva, por el efecto semántico –o incluso, sólo enunciativo (rítmico, fónico, etc.)– que añade a una sentencia; por su concatenación en el hilo discursivo en el que está inserta o por su eficacia comunicativa; en fin, por razones que no operan en el análisis político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre esta falsa “tesis”, continúa haciendo literatura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. “A ellos se suma ahora uno que otro intelectual trasnochado y ex priistas desbrujulados… y a su cabeza se ha colocado LO.&lt;br /&gt;7. “Y tiene chantajeado al sector reformista del PRD, que también existe, pero que no se atreve a dar la cara porque será tildado inmediatamente de traidor, cobarde, vendido, social-demócrata y reformista…&lt;br /&gt;8. “Él (LO) obviamente no cree en la revolución –sólo cree en sí mismo– pero usa a los tontos útiles que sí creen”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí, explica la sinécdoque inicial: la parte se convierte en el todo debido a que se le “suman” intelectuales y expriistas (6).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como parte de un tropo de pensamiento, tampoco le resulta necesario argumentar cómo una minoría a la que se le suma otra minoría –todavía más reducida y cualitativamente insignificante: trasnochada y desbrujulada–, se convierte en mayoría absoluta. La exageración, o digamos, para quedarnos en las figuras literarias, la hipérbole, no necesita confirmación, ni demostración: LO vence a todos y se convierte en la cabeza de la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya que estamos en el campo de la literatura, es obvio que no podemos pedirle a Castañeda explicitar, cuando menos, el desarrollo analítico que le permitió discernir y desmontar el proceso político que condujo a una corriente minoritaria a situarse a la vanguardia de la izquierda mayoritaria –ateniéndonos a la acotación “principal, más no sólo” (1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más interesante resultaría conocer el proceso mediante el cuál un individuo solo, que “sólo cree en sí mismo” y por tanto no en la revolución, se haya situado a sí mismo a la cabeza de la izquierda mexicana y la empuje hacia una revolución que, como está demostrado según Castañeda, sólo puede ir al fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semejante hazaña política parece no tener referente en la historia y la hipotética investigación de Jorge Castañeda, que habría de ser sustanciosa, sería catalogable como extraordinaria en los anales de la ciencia política y la historia, cuando menos, para no hablar de otros saberes como la sicología o la siquiatría, particularmente en lo relativo a las patologías, individuales y colectivas, que se expresan políticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es el tránsito de este ejemplar trayecto de ascensión política de un pequeño grupo, por cuya descripción no parecieran tener una gran capacidad de aglutinar a nadie en su derredor, pero que fueron capaces de hacerse de la dirección política de un partido que tiene presencia militante en prácticamente todo el país; de encarrilar en su movimiento a otros dos partidos, que si bien tienen influencia territorial dispersa y localizada, han ganado espacios de poder público, además de una gran cantidad de organizaciones políticas de toda índole, que operan en todo el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es mucho pedirle, habremos de contentarnos con otra hipérbole: la clave, nos dice Castañeda, es el chantaje. Lo más sorprendente es que la amenaza que pende sobre todas esa fuerzas políticas es la de ser “tildadas” de diversa manera. En la historia no ha de haber caso igual en el que una amenaza de esta naturaleza, llevar a cuestas un epíteto que a lo más puede ser infamante, sea la causa profunda, la razón sustantiva para que esas fuerzas políticas se hayan dejado avasallar. El entendimiento se nubla por momentos ante semejante descubrimiento. Jorge Castañeda demuestra así el motor objetivo de la historia reciente de México: el chantaje del epíteto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contribución literaria de nuestro autor hace surgir otra pregunta: ¿Cómo fue posible que después o al mismo tiempo que esto sucedía, este sector triunfante cediera el mando a alguien que sólo los utiliza para cumplir un fin en el cual él mismo no cree, pero que al final es aquello que este sector, engañado con la verdad, ha esperado por tanto tiempo: la revolución?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro motor de la historia es el entusiasmo. Un entusiasmo surgido del levantamiento zapatista. Esta vertiginosa carrera por el control político de la izquierda tiene un punto de inflexión en 1994 gracias al movimiento zapatista, cuando la izquierda revolucionaria “asomó su cabeza”. Con ello, se encauzan en una misma línea revolucionaria, que le gana terreno al reformismo. Pero indefectiblemente le apuestan al fracaso. Lo curioso es que lo hacen por una vía insospechada, que es el corolario del fracaso revolucionario: ganando elecciones. A partir de 1988 y sobre todo de 1997, después de esta alianza no sólo inconfesada sino negada cuando menos por el vocero del zapatismo –han sido públicas sus descalificaciones a LO–, la izquierda ha ido ganando elecciones al grado que hoy disputa la elección presidencial en una contienda cerrada, dato que parece crucial, pero es sólo literatura…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La construcción literaria se mantiene pero esta vez por medio de una paradoja: con triunfos electorales sostenidos y crecientes –gobierno del DF, estados, ayuntamientos, Congreso– se construye la vía que apuesta a perder elecciones. Nuestro literato sostiene su paradoja con dos pruebas irrefutables:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. “Una consigna y dos proclamas ejemplifican de maravilla la vigencia de la revolución: "si no hay solución habrá revolución"; "la democracia es una vía, la más importante para hacer realidad la justicia social"; "ya no sólo va a ser el reclamo por el recuento de los votos, vamos a iniciar el movimiento para transformar a las instituciones de nuestro país".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como vimos, el estilo literario de Castañeda se apoya sobre todo en la sinécdoque, que en este punto vuelve por sus fueros. Una consigna menor, aislada, reducida y con frecuencia acallada entre el conjunto de consignas que se expresan en las asambleas y en el plantón, resulta en La Consigna; se convierte en el hilo conductor de todo el movimiento y en su objetivo final. Una frase que nunca ha mencionado, cuando menos no en sus alocuciones públicas, es la prueba fehaciente de que López Obrador conduce a todos al fracaso histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las proclamas citadas demuestran, asimismo, en el mundo literario de nuestro autor, que la democracia es sólo una máscara que oculta la verdadera intención autoinmoladora de LO y de sus seguidores. La justicia social y la transformación de instituciones por la vía democrática demuestran el talante revolucionario de AMLO y su pretensión de acabar con el reformismo, que también se funda en la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, para la izquierda la vía democrática es el camino a la revolución por una suerte de impostura, de transposición ideológica y de engaño masivo que nos ha convertido, no sólo a sus seguidores, que ya sabemos son trasnochados y desbrujulados, sino a quienes como ciudadanos votamos por él sin saber que lo hacíamos por aquello que nos va a llevar al despeñadero de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para confirmar sus asertos cuasi líricos, nos dice que ello es indubitable en función de que existe una entidad suprema que impulsa y sostiene todo este andamiaje: Castro. He aquí el meollo de toda la construcción literaria: Cuba está detrás de este maquiavélico proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no todo está perdido: contamos con un personaje que ha podido desentrañar la impostura, probablemente porque ha tenido el privilegio de departir literariamente con las fuerzas democráticas cubanas del exilio: Jorge Castañeda, quien no conforme con desentrañar el compló, nos alerta del despropósito histórico de la justicia social, y de la mitología intrínseca de conceptos como soberanía, educación y salud, que no son principios fundantes del Estado moderno como podríamos suponer, sino son en realidad el sustento del fracaso histórico comprobado; a ellos se debe que la izquierda esté condenada a la derrota y al despeñadero de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. “La interminable ira de La Habana y la ultra contra el que escribe proviene de una frase clave pronunciada como secretario de Relaciones Exteriores en febrero de 2002: "ha terminado la era de las relaciones entre el gobierno de México y la Revolución Cubana; empieza la era de las relaciones entre el gobierno de México y el gobierno de Cuba".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, Castañeda refrenda, con la afirmación anterior, que la política de un país –que debe desprenderse de mitos como justicia social, educación, salud y soberanía, ya que son contenidos que conducen sólo al fracaso–; debe estar fundada en las consideraciones literarias del Canciller en turno. Todo país, para ser exitoso, requiere contar con un ministro de Relaciones Exteriores versado en figuras retóricas, con convicciones fundadas en la ficción, fuente de toda democracia verdadera. Pero además, el resto del mundo debe situarse bajo el manto claridoso de sus determinaciones y aceptarlas sin chistar: Cuba es lo que yo, como Canciller, digo que es. Las relaciones internacionales no son relaciones entre naciones sino entre cancilleres literatos. Ellos personifican a sus respectivos países y sobre esta personificación se debe operar el intercambio y las relaciones político-económicas entre ellos. La verdadera política de nuestro tiempo, en el mundo, debe fundarse, de acuerdo con esta lección, en la opinión literaria de Jorge Castañeda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, la frase citada (10) demuestra que la palabra –no las acciones– es la fuerza que dicta el talante de una relación entre dos naciones. La prosopopeya, que también es una metonimia –“la ira de La Habana”–, la hiperérbole –“La gran hazaña de Fidel […] fue haber inventado la revolución…”–, la perífrasis –“Su paso a la historia…”, en vez de “su muerte”– son los verdaderos recursos que nos ofrece la inteligencia para descubrir los resortes ocultos de la historia y de la política. ¿La ciencia para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no conforme, nos tranquiliza: muerto el perro se acabó la rabia. La verdadera solución al conflicto electoral de nuestro país radica en la muerte de Castro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115533176941502924?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115533176941502924/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115533176941502924' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115533176941502924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115533176941502924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/la-literatura-como-historia.html' title='La literatura como historia'/><author><name>ash</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115525493085118471</id><published>2006-08-10T19:01:00.000-05:00</published><updated>2006-08-10T21:26:59.023-05:00</updated><title type='text'>Jorge G. Castañeda: ¿Tontos útiles o Inteligencia inútil?</title><content type='html'>Aquí está el incisivo Jorge G. Castañeda, quien, con su característico estilo provocador, pone una nueva trampa a sus interlocutores. Al siguiente texto se le puede discutir desde varios puntos de vista. A partir de la historia del movimiento de izquierda en el mundo, tanto en Europa, en Rusia, como en (la oscuramente llamada) América Latina. Se le puede discutir a partir de poner en cuestión la distinción entre Reforma y Revolución (muy de moda hace unos cien años). Se le puede discutir a partir de si es empíricamente verdadero que en el seno del PRD hay quienes ven las cosas en términos de reforma vs. revolución y de los cuales da señas más o menos particulares. Se le puede discutir si "le retour du refoulé" (el regreso de lo reprimido no resuelto) no será lo que el propio Castañeda padece o experimenta a propósito de su relación con Fidel y todo lo que tenga que ver con Cuba-Revolución. Se le puede discutir a propósito de su acerba "crítica" a la izquierda mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias de estas líneas de discusión conducen a un montón de paja. Veamos si hay algo interesante, digno de mención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero veamos primero lo que escribe el mismísimo Castañeda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Tontos útiles&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Jorge G. Castañeda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que hace unos años, al término de una larga conversación que sacó muy a flote los desacuerdos que los separan, López Obrador le espetó a Felipe González: "el problema contigo es que eres un social-demócrata, un reformista". A lo que el ex presidente de España dijo: "pues sí, pero no creo que sea un problema, y además al término de mis 13 años de gobierno en España, es bastante evidente". Palabras más o menos, el diálogo ilustra el problema de fondo que vive México hoy. La izquierda mexicana, representada principal más no sólo por el PRD y LO, sigue presa de la vieja división entre reformistas y revolucionarios: reforma o revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otros países, desde Europa hasta Chile, desde la India hasta El Salvador, la izquierda parece haber superado las divergencias y cicatrizado las heridas que empezaron a finales del siglo XIX con los debates entre Marx, Lasalle, Kautsky y Bernstein, que prosiguieron con la fundación de la Tercera Internacional por Lenin y Trotsky y las escisiones de los partidos socialistas (Congresos de Tours y Livorno, entre otros) esas divergencias tuvieron su más nítida expresión en AL mucho más tarde con la irrupción en la escena de la Revolución Cubana y la pugna feroz entre castristas y comunistas, ilustrada por el magistral pero desacertado texto de Debray ¿Revolución en la revolución? y que desembocó en la muerte del Che.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que en algunos países subsisten resabios del pasado: a Lula se le ha abierto una escisión del PT hacia su izquierda, y los Sin Tierra se considera el ala revolucionaria del PT, aunque sean minoritarios. Es cierto que aun sobrevive un pequeño PC en Chile y en España, pero de revolucionarios ya tienen muy poco, si alguna vez fueron. Pero en términos generales, la izquierda en el mundo ha ido abandonando la idea de revolución, por muchas razones, pero sobre todo por una: han fracasado y así no se ganan elecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo que en México, una corriente del PRD no ha podido enterrar para siempre su nostalgia revolucionaria. En dicha corriente figuran algunos ex miembros del PCM, ex integrantes de ACNR, de las guerrillas y movimientos estudiantiles (CEU, CGH, etcétera) de los setenta, ochenta y noventa. A ellos se suma ahora uno que otro intelectual trasnochado y ex priistas desbrujulados, y a su cabeza se ha colocado LO. Él obviamente no cree en la revolución -sólo cree en sí mismo- pero usa a los tontos útiles que sí creen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una consigna y dos proclamas ejemplifican de maravilla la vigencia de la revolución: "si no hay solución habrá revolución"; "la democracia es una vía, la más importante para hacer realidad la justicia social"; "ya no sólo va a ser el reclamo por el recuento de los votos, vamos a iniciar el movimiento para transformar a las instituciones de nuestro país". Entre el proyecto alternativo de nación, los plantones y cierres de carreteras hay una conexión, esa sí, indestructible, para esos fines (la revolución): todos los medios son válidos, unos sirven mejor que otros; y sin esos medios los fines son inalcanzables. La corriente revolucionaria del PRD asomó su cabeza en 94, con el alzamiento zapatista: más allá del entusiasmo por la aparición de una "guerrilla heroica" en México, la frase clave fue "compartimos su causa mas no sus medios". Pero la verdadera causa de la Primera Declaración de la Selva Lacandona entonces, y de una parte de los seguidores de LO hoy es la misma: la revolución. La vertiente revolucionaria del PRD no busca ni el recuento de votos, ni siquiera la anulación y el interinato, menos construir la democracia. Ese sector busca "la trasformación revolucionaria de México" (lo que esto quiera decir). Y tiene chantajeado al sector reformista del PRD, que también existe, pero que no se atreve a dar la cara porque será tildado inmediatamente de traidor, cobarde, vendido, social-demócrata y reformista, como Felipe González.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los años de plomo de la Internacional Comunista, la prueba de ácido para distinguir entre reformistas y revolucionarios era el apoyo incondicional a la URSS y a Stalin. En México hoy, una de las piedras de toque de la convicción revolucionaria es, inevitablemente, la fidelidad a Fidel, "más que un hermano mayor, es el papá de todos nosotros, los revolucionarios de este continente" como le dijo ayer Chávez. La gran hazaña de Fidel en AL, para bien o para mal, fue haber inventado la revolución en un subcontinente donde ya no existía, destruida por la burocracia comunista y los demagogos populistas. Su paso a la historia seguramente significará el fin de la idea de revolución tal y como ha existido desde hace más de medio siglo en AL. En muchos países la izquierda rompió con Fidel y enterró la revolución. México no rompió con Cuba y no enterró la revolución; no renunció a ella y por tanto no cortó con Castro. Va junto con pegado. Pero las cuentas que no se saldan vuelven por sus fueros; si la revolución no desaparece, reaparece. Es "le retour du refoulé" (el regreso de lo reprimido no resuelto). La interminable ira de La Habana y la ultra contra el que escribe proviene de una frase clave pronunciada como secretario de Relaciones Exteriores en febrero de 2002: "ha terminado la era de las relaciones entre el gobierno de México y la Revolución Cubana; empieza la era de las relaciones entre el gobierno de México y el gobierno de Cuba".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la totalidad de la izquierda mexicana no abdique de la revolución y se vuelva reformista, no ganará elecciones; mientras no se deshaga de la idea mítica del paraíso terrenal ("soberano, educado y saludable") representado por la Revolución Cubana, no se volverá reformista. Son decisiones desgarradoras, sobre todo cuando no se entienden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Bloque de Opinión&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La inutilidad del inteligente&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Sigamos un procedimiento elemental. Planteemos dos preguntas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Qué &lt;em&gt;hace&lt;/em&gt; Castañeda con/en este texto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. ¿Qué &lt;em&gt;dice&lt;/em&gt; el texto para hacer lo que hace?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, como es debido, por partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Castañeda tira un anzuelo para dividir al PRD&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No es difícil identificar la lógica estratégica de "el que escribe", o sea, Castañeda: les dice a los "inteligentes" (reformistas) del PRD que los tontos ("revolucionarios") los tienen chantajeados, por la manipulación de AMLO. Por tanto, son más tontos que los tontos revolucionarios y los llama a que opongan una resistencia "reformista-inteligente" a AMLO y a los tontos-revolucionarios. ¿Resultado? División del movimiento y puesta en crisis el liderazgo de AMLO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. Castañeda pone el texto en un universo semántico pretendidamente “de izquierda” para construir su interlocutor&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Primero, postula que aquel que cree en la revolución es un tonto, en el sentido de que es el opuesto del "individuo racional" de la ciencia social estándar contemporánea, porque sus convicciones políticas le impiden optar por las estrategias adecuadas que lo lleven a conseguir triunfos electorales. El argumento se desprende del enfoque &lt;em&gt;rational choice&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo, aplica esa categoría a algunos del PRD, que tienen chantajeados a los "racionales" (los que están a favor de optar por métodos electoralmente fructíferos). El argumento se basa en un saber -empírico pero arcano- disponible de manera privilegiada para Castañeda. Es una parte débil del texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero, utiliza la distinción reforma vs. revolución para aplicar la categoría de tontos a los que, según él, viven atrapados en esa dicotomía. Es una operación secundaria en la lógica global del texto; pienso que es mal negocio discutir este punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarto, introduce el tema de Fidel de una manera no inocente: si, como es previsible, muere en un futuro no lejano, la izquierda mexicana tendrá la oportunidad de romper con la Revolución; es el momento para que el liderazgo de López Obrador se esfume mediante un procedimiento estratégico del "ala reformista", que debería adelantarse y suscribir la ruptura con la Revolución cubana y, por esa vía, con el "revolucionarismo tonto", que le resulta funcional a AMLO. Sin embargo, el argumento que funciona de base es débil: la prueba de que existe el tonto revolucionario es que nadie ha roto con la Revolución. No sólo débil, falaz. Es como decir: la prueba de que Fox es un cachorro del Imperio es que no ha roto con Bush. Peor aún: el extraordinario capital político acumulado por la izquierda se ha obtenido por medio de una estrategia audaz. ¿En verdad es electoralmente irracional utilizar esa estrategia habida cuenta de los resultados obtenidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión, con eso basta. No hay que contraargumentar nada. El texto, una vez analizado, por sí solo muestra que se trata de una vulgar intriga política, característica del inteligente Castañeda, envuelta –eso sí– en un lenguaje accesible a "la izquierda". ¿De verdad creerá que engaña a alguien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115525493085118471?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115525493085118471/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115525493085118471' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115525493085118471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115525493085118471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/jorge-g-castaeda-tontos-tiles-o.html' title='Jorge G. Castañeda: ¿Tontos útiles o Inteligencia inútil?'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115522708656074395</id><published>2006-08-10T09:58:00.000-05:00</published><updated>2006-08-10T19:00:36.653-05:00</updated><title type='text'>Sara Sefchovich responde</title><content type='html'>La señora Sara Sefchovich ha publicado en &lt;em&gt;El Universal&lt;/em&gt;, con fecha 10 de agosto, una &lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/35115.html"&gt;&lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt; &lt;/a&gt;a las observaciones que se han hecho al artículo de la semana pasada. Puesto que de aquí surgieron dos de esas observaciones, reproducimos íntegramente la respuesta de doña Sara.&lt;br /&gt;El lector identificará en el primer párrafo la manera en que Sefchovich resume lo producido en las observaciones generadas en este blog:&lt;br /&gt;1. "... exagera";&lt;br /&gt;2. "Algunos me criticaban por«'hacer literatura»".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez reducidas las dos observaciones generadas en este blog a miniversiones deformadas, lo principal está en la &lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt; que se encuentra en adelante. Diríase que la pelota está en esta cancha. Abrimos la opción de producir una nueva respuesta a esta &lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;____________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Respuesta&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sara Sefchovich&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;10 de agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Muchos lectores me escribieron en relación con mi artículo de la semana pasada, en el cual criticaba la toma de las calles por simpatizantes de AMLO. En los correos hubo de todo, desde "la felicito" hasta "es usted fascista"; desde "se lo dije," hasta "exagera". Algunos me criticaban por "hacer literatura"; otros a partir de sus propias invenciones sobre mi persona: si soy o no mexicana, si soy "riquilla", si uso o no el Paseo de la Reforma. Hay quien me incluye entre los "intelectuales", dicho como un insulto y quien me acusa de recibir dinero por sostener mi posición. A todos ellos les agradezco que me lean y me escriban, y les devuelvo la siguiente reflexión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Linda Egan, esta es una frase de Monsiváis: "En la batalla entre tú y el mundo, ponte del lado del mundo". La idea es exactamente opuesta a la de Gandhi: "Si el mundo no responde a tu llamado, camina, camina solo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A cuál de esas consignas obedecer? La respuesta a esta pregunta se ha convertido, en los tiempos que corren, en crucial. Y como van las cosas, Gandhi resultará el perdedor, pues todo indica que atreverse a pensar diferente ya no es señal de valentía y convicciones, sino de estupidez y hasta de traición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy día hay que sumarse a la bola o arriesgarse a que lo anatematicen, en el sentido medieval de la palabra. No estoy hablando porque sí. Véase la reacción furibunda a las críticas que hicieron Carlos Monsiváis, Héctor Bonilla, Miguel Ángel Granados Chapa, Rolando Cordera (y la que esto escribe) a la toma de las calles de la ciudad como método de lucha y se entenderá cuando digo que aquí estamos descubriendo el sabor y los sinsabores de la unanimidad obligatoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ninguno de ellos están contra AMLO y su causa, sino que criticaron un camino que les (nos) parece que afecta a demasiadas personas y que hasta resulta contraproducente. Pero la reacción fue la repetición de la historia europea de entreguerras, de la historia china posrevolucionaria, de la Argelia independentista, de la Revolución Cubana: esos momentos históricos cuando se niega el derecho a la mínima crítica y se exige comprar el paquete completo, so pretexto de que no es tiempo para disensiones y que para sostener "los supremos intereses de la lucha política y social," que se supone son "los supremos intereses del pueblo," es necesario evitar "desviaciones peligrosas". En consecuencia, se pide guardar para mejores épocas el recuento de los errores, la crítica a los métodos, la opinión divergente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me resulta doloroso ver a Monsiváis y a Bonilla teniendo que reafirmar públicamente su lealtad a la causa de AMLO, aquél con un desplegado, éste con sus declaraciones en el zócalo, como si alguien pudiera a estas alturas ponerla en duda. Y todo por el solo hecho de haberse "atrevido" a disentir de uno de sus métodos de lucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces pienso en las palabras de Gyorgy Lukacs, el gran intelectual y militante comunista húngaro, cuando durante el estalinismo tuvo que hacer lo mismo y al respecto dijo: "No vale la pena arriesgarse por rechazar una pequeña humillación, por el placer de actuar de un modo retador. Los revolucionarios necesitamos tener paciencia y valentía, el amor propio está de sobra. La época es difícil, ahorremos nuestras fuerzas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos viviendo un momento ideológico por el que ya pasaron el socialismo, el feminismo, la negritud, el latinoamericanismo y ahora el pan-arabismo, aquel donde con el pretexto de la causa, se deja de lado la democracia. Porque si ésta significa respeto, apertura a ideas diferentes, capacidad de crítica y autocrítica entonces aquí no la tenemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues lo que estamos viendo es que si alguien se atreve a ir mínimamente contra la corriente, contra la opinión generalizada, contra la decisión del líder, le cae encima la maldición, el enojo, la acusación de traición, la conversión automática en enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mala cosa la de tener que estar reivindicándose, defendiéndose, explicando lo que se quiso decir, haciendo públicos actos de fe, todo para no quedarse afuera, para no ser acusado de traidor y enemigo. Mala cosa ésta de que se descalifique, insulte, ofenda, agreda a quien se atreve a pensar diferente. Mala cosa esta división que se ha hecho entre buenos y malos, ricos y pobres, intelectuales y pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mala cosa creer que uno y sólo uno tiene la razón y la verdad y que los demás tenemos que acatar esa razón y esa verdad sin chistar. ¡Cuánto dolor le ha costado este modo de ser a la humanidad y ahora aquí estamos, nosotros también, en México, metidos en lo mismo!&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nuevas reflexiones&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Primera reflexión&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se viven en México épocas extraordinarias. Los criterios para valorar muchas de las situaciones que aquí se producen no tendrían que ser los de todos los días. Valoramos con criterios que ajustamos a las circunstancias. La reacción de la que nos da cuenta Sara Sefchovich a propósito de su artículo de la semana pasada es extraordinaria, porque con alta probabilidad cabe afirmar que no habría suscitado reacciones tantas si las circunstancias fuesen otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este Bloque de Opinión la señora Sefchovich no ha sido anatemizada: no hay apremios para pensar homogéneamente. Las dos observaciones generadas en este Bloque se resumen así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La primera observación resalta una tesis, ciertamente abstracta, que no por ello pierde su valor: &lt;a href="http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/carta-sara-sefchovich.html"&gt;exagerar no es analizar&lt;/a&gt;. El resto de esta primera observación detalla puntos en que hay exageración en su texto. Y al hacerlo, resta valor a la opinión expresada en el artículo. ¿Es eso apremiar para que ceda Sefchovich en su derecho a pensar como lo dé la gana? En verdad, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del primer texto se desprende que hay una razón superior: resolver el conflicto político generado por la ausencia de certeza en las elecciones. Frente a eso, se ha pedido la comprensión de los demás ciudadanos. Del mismo modo que la reparación de una calle produce molestias e incluso irritación, la mayor parte de las personas lo terminan entendiendo porque hay una razón de mayor jerarquía frente a la cual resulta prudente valorar las molestias propias. ¿Por qué dedicarse a magnificar la razón menor, la de menor jerarquía? Sefchovich puede discutir si es defendible la idea de que hay razones de mayor y menor jerarquía. Pero no lo hace. Porque estamos de acuerdo en que poner entre comillas una idea no es, propiamente, abordar esa idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exageración no está, pues, sólo en los detalles formulados por Schneider, sino en el hecho mismo de magnificar las "molestias" y minimizar la razón que -según se defiende- es de mayor jerarquía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La segunda observación, de Ismael Carvallo, plantea que las opiniones vertidas en el varias veces mencionado texto de Sefchovich carecen de atingencia en relación con la materia de que se está tratando. No es que esté "mal" escribir con prosa literaria: si en esa prosa, sea o no efectivamente literaria, no existen elementos para entender lo que sucede, para penetrar en el carácter político de lo que está en juego, entonces hay que situar en su verdadero lugar el valor cognoscitivo de un texto así. Se trata de un texto que se presenta ante la opinión pública con el claro afán de lograr que lo dicho sea tomado en cuenta. Ahora bien, ¿cómo hay que valorar un texto que declara que no entiende nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exploremos, sin embargo, una posibilidad. Es posible que el texto utilizara una figura retórica para dar a entender lo contrario de lo que dice: ironía. Pongamos que ése sea el caso. Si se está frente a algo que no se puede entender, incluso con buena fe, entonces ese algo que no se puede entender ingresa automáticamente al terreno del absurdo: el terreno del sinsentido, del disparate. Es posible, pues, que Sefchovich defienda, oblicuamente, la tesis de que la toma de Reforma es un absurdo, un disparate. Y para defender esa idea, sin duda que da razones, sea o no en un lenguaje pretendidamente literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La principal de esas razones es que la misma gente que ha apoyado a Andrés Manuel y probablemente simpatice con su causa, al verse afectada por la toma de Reforma, emigrará a la apatía o a otras simpatías políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero incluso si tal fuera el caso, debería quedar claro que la macroacción de resistencia civil de la toma de Reforma no es un absurdo. Lo más que puede decirse es que es una &lt;em&gt;apuesta arriesgada&lt;/em&gt;. Puede perder una gran parte de sus simpatizantes por una "ocurrencia", como lo dicen algunos de sus detractores. Pero no podemos saber si una apuesta arriesgada acabó siendo un absurdo mientras no veamos el resultado. Si fuese el caso de que Sefchovich quiere dar a entender que se trata de un absurdo y lo sostiene, entonces debería obtenerse como corolario que ella sabe cuál será el resultado. En otras palabras, AMLO se equivocó con una apuesta así, si hubiese sabido que de todas maneras no iba a conseguir el voto por voto/casilla por casilla.&lt;br /&gt;Es posible que no se consiga, como ahora es cada vez más claro, pero no sabemos que lo hubiera sabido en el momento de correr el riesgo del megaplantón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los puntos que, me parece, se desprende de lo anterior es que en México se tendrá que vivir un aprendizaje, sobre todo entre los formadores de opinión, a propósito de cómo se debe valorar la acción de un &lt;em&gt;estilo político diferente&lt;/em&gt;. ¿Cuántas veces hemos visto un político que verdaderamente enfrenta riesgos? El comportamiento que se ha "normalizado" en México es el del político "prudente" que se rige por el criterio de antes negociar que mantenerse firme en sus convicciones. Para valorar a AMLO como un productor de sinsentidos, no es suficiente el hecho de que se lo distinga de los "normalizados". Porque el proceso de "normalización" de los estilos políticos en México ha sido el mismo proceso por el cual la actividad política ha perdido caudales de prestigio y se ha convertido en una fábrica de simulación y cinismo. Todos los estudios de cultura política arrojan ese resultado. Y ahora, con el surgimiento de un estilo de liderazgo político que se enfrenta a esa &lt;em&gt;normalidad mediocre&lt;/em&gt;, no tardan los productores de opinión en clasificarlo de un productor de sinsentidos. ¿No es, eso sí, un disparate?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí llega esta reflexión a propósito del texto de Sefchovich. Soy partidario de que en el debate público los textos postulen tesis con claridad. La ironía, la ambigüedad y otras figuras, son útiles para muchas cosas, pero también para extraviar el entendimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sobre la Respuesta de Sefchovich, entregaré una nueva reflexión en poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;br /&gt;----------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Segunda reflexión&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Doña Sara Sefchovich sitúa las reacciones suscitadas por su texto de la semana pasada como un agravio no sólo a ella, sino a la democracia. La citaré &lt;em&gt;in extenso&lt;/em&gt;, con el permiso de los lectores:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;"Estamos viviendo un momento ideológico por el que ya pasaron el socialismo, el feminismo, la negritud, el latinoamericanismo y ahora el pan-arabismo, aquel donde &lt;strong&gt;con el pretexto de la causa, se deja de lado la democracia&lt;/strong&gt;. Porque &lt;strong&gt;si ésta significa respeto, apertura a ideas diferentes, capacidad de crítica y autocrítica entonces aquí no la tenemos&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Pues lo que estamos viendo es que &lt;strong&gt;si alguien se atreve a ir mínimamente contra la corriente, contra la opinión generalizada, contra la decisión del líder, le cae encima la maldición, el enojo, la acusación de traición, la conversión automática en enemigo&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;"&lt;/em&gt;. (Subrayado añadido.)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Con el pretexto de la causa, se deja de lado la democracia", primer punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"... si ésta significa respeto, apertura a ideas diferentes, capacidad de crítica y autocrítica entonces aquí no la tenemos", segundo punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"...si alguien se atreve a ir mínimamente contra la corriente, contra la opinión generalizada, contra la decisión del líder, le cae encima la maldición, el enojo, la acusación de traición, la conversión automática en enemigo", tercer punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los puntos primero y segundo se sintetizan así: con el pretexto de "la causa" se arrincona al que piensa diferente y se elimina la autocrítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible. Lo que diré en descargo del Bloque de Opinión es que los dos textos preparados para doña Sara Sefchovich no eliminan la crítica: la asumen y responden. ¿Cuál es el problema con eso? Tal vez la mejor de las posibles respuestas sea una exaltación completamente innecesaria del voltairismo: "¡Bravo!, por el hecho de que opine en contra de nosotros, pero le refuto con lo siguiente..." Lo que hace este Bloque de Opinión es elidir la primera parte (¡Bravo, por opinar!) e ir directo al segundo punto. Por lo demás, me resulta evidente que "democracia" &lt;em&gt;no significa &lt;/em&gt;"respeto, apertura a ideas diferentes, capacidad de crítica y autocrítica". Puede ser que la operación democrática estándar en el mundo &lt;em&gt;suponga&lt;/em&gt; esos componentes, pero eso no es lo que significa. Seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, por lo menos en lo que hace a los textos producidos en este blog, la Respuesta es, de nuevo, exagerada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer punto. Es posible que haya ese tipo de reacciones. Pero, de nuevo, no es el caso de este blog. Aquí no se generan ni difunde nada parecido a "la maldición, el enojo, la acusación de traición, la conversión automática en enemigo". Aquí se trata de argumentos y razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más importante aporte del debate a la vida pública es la depuración sistemática de malos argumentos. Es un patrimonio que Occidente ha legado a la humanidad y al que cabe llamar histórico, porque divide épocas en el mundo. Y esto es así independientemente del juicio valorativo que se asigne a la civilización que produjo este legado. Bloque de Opinión asume ese legado y lo lleva al plano en el que debe situarse el debate público: los malos argumentos se van. La persona que los defiende, si así lo decide, se queda, porque siempre estará invitada a participar de esta verdadera República del Pensamiento. No basta, pues, con que cada persona diga "sus verdades", porque no hay verdades personales. Que se resuelva aquí, con argumentos y, por ello, razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;br /&gt;-------------------------------&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115522708656074395?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115522708656074395/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115522708656074395' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115522708656074395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115522708656074395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/sara-sefchovich-responde.html' title='Sara Sefchovich responde'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115515154570056298</id><published>2006-08-09T14:14:00.000-05:00</published><updated>2006-08-09T15:17:56.306-05:00</updated><title type='text'>Orfandad analítica: Nuevo comentario a Denise Dresser</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Ismael Carvallo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sobre el artículo de Dresser, &lt;em&gt;Cuando éramos huérfanos&lt;/em&gt;, tengo los siguientes comentarios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Debo decir de entrada, y con cierto asombro, que &lt;a href="http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/reflexin-denise-dresser-o-creer-con-la.html"&gt;el artículo de Dresser &lt;/a&gt;me recuerda, como el de Sefchovich, la clasificación con la que Aristóteles distinguía las &lt;em&gt;refutaciones sofísticas&lt;/em&gt; de las &lt;em&gt;refutaciones dialécticas&lt;/em&gt; [&lt;a href="http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/persuasin-ligera-superficial-no.html"&gt;remito al punto 3 de mis comentarios aparecidos en este mismo Blog&lt;/a&gt;, el día 3 de agosto de 2006, en el que se define sucintamente la caracterización aristotélica]. En otras palabras, las opiniones vertidas en el artículo en cuestión de Dresser son de &lt;em&gt;naturaleza sofística&lt;/em&gt;: evocaciones biográficas, exaltaciones líricas subjetivas, crónica literaria de su terrible decepción, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Curiosa o, más bien, extrañamente, Dresser justifica la carencia de rigor analítico de sus opiniones instalándose en su posición de “ciudadana” antes que en la de profesora de ciencia política o analista de alto nivel “entrenada en doctorados”, como si la racionalidad lógica fuese un privilegio exclusivo de académicos y politólogos dejando para los ciudadanos de a pie el irracionalismo y la superstición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. ¿Pero qué no había sostenido Gramsci que, en alguna medida, ‘todo hombre es un filósofo en tanto que comparte una cierta visión del mundo’, es decir, un cierto sistema de ideas, antes que otro, y con un mínimo grado de coherencia interna? ¿Y no fue Kant, uno de los pontífices de la modernidad a la que tanto se alude, el que definió al &lt;em&gt;filósofo mundano&lt;/em&gt; (el ciudadano de a pie) como el “legislador de la razón” y el &lt;em&gt;filósofo académico&lt;/em&gt; como el “artista de la razón”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Bien. Lo que nos parece es que Dresser, para ofrecer las claves de su entendimiento político, tiene que despojarse de su ropaje de &lt;em&gt;filósofa académica&lt;/em&gt; (sirviéndonos metafóricamente de la distinción kantiana, por que, si no me fallan mis datos, Dresser no es una filósofa) por que no puede, desde ahí, desde sus coordenadas académicas, entender la dialéctica que define la circunstancia política presente; una dialéctica cuyas claves sólo pueden ser dilucidadas, tal es nuestra tesis, desde coordenadas históricas y, por tanto, desde una filosofía de la historia antes que de otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta imposibilidad de entendimiento es la que hace que tanto Dresser como un estimable número de analistas “entrenados en doctorados” nos sorprendan constantemente en los momentos en que, cuando nos ofrecen un esquema de entendimiento político, se salen siempre de las coordenadas históricas y políticas que definen esta dialéctica para tratar de entenderla desde coordenadas psicológicas (personalidad mesiánica, el “mesías tropical”, etc.), sociológicas, literarias, biográficas, etc., o desde el más llano género de las ocurrencias literarias (pienso en la simpática ocurrencia de “pobreza con dignidad”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, lo que observamos es que la estirpe de filósofos académicos (o de intelectuales o “analistas políticos” de alto nivel, se diría) con la que se firman tantos y tantos artículos y manifiestos, no es más que una farsa tras la que se esconde la realidad más patente: que quienes firman tales artículos y manifiestos no son más que simples y comunes ciudadanos de a pie, y que tal estructura compleja y sublime de racionalidad desde la que supuestamente escriben cuando lo hacen utilizando “el lenguaje sofisticado (es decir, el lenguaje de los sofistas) de la ciencia política”, es, tan solo, apariencia instrumentalizada para otros fines:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;La vida en México para una persona de clase media alta como yo es, en&lt;br /&gt;muchos sentidos, envidiable. Vivo en una casa rentada y muy linda; mando a mis&lt;br /&gt;hijos a una escuela privada y no excesivamente cara; soy dueña de dos autos&lt;br /&gt;usados y en buena condición; vivo de mi trabajo y puedo mantener a mi familia&lt;br /&gt;con él; empleo a un par de personas que ayudan en casa y me alcanza el sueldo&lt;br /&gt;para pagarles; tomo vacaciones anuales y estoy ahorrando para asegurarle una&lt;br /&gt;educación universitaria a mis hijos. Tengo la vida que siempre he querido, llena&lt;br /&gt;de ideas y libros y arte y alumnos y amigos y la oportunidad de escribir en&lt;br /&gt;Proceso y una profesión socialmente útil. Este país me la ha dado. (Denise&lt;br /&gt;Dresser, &lt;em&gt;Cuando éramos huérfanos&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115515154570056298?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115515154570056298/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115515154570056298' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115515154570056298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115515154570056298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/orfandad-analtica-nuevo-comentario.html' title='Orfandad analítica: Nuevo comentario a Denise Dresser'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115511812710150676</id><published>2006-08-09T04:46:00.000-05:00</published><updated>2006-08-09T05:08:47.200-05:00</updated><title type='text'>¡Articulista demuestra que sabe contar!</title><content type='html'>“Si un golpe de Estado es la toma del poder por encima de la ley, Andrés Manuel López Obrador ha impulsado desde el 2 de julio el golpe electoral que lo lleve a palacio nacional contra la voluntad de la mayoría. En un lapso breve ha pisoteado al IFE, acorralado al TEPJF, defenestrado a observadores internacionales y a su tropa, instituido el referéndum que valide su afán, tomado la capital y vuelto al país su rehén. El repaso del Pejegolpe es perentorio.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el primer párrafo de la cronología que, bajo el título de “Pejegolpe”, Gerardo Ochoa Sandy pergreña en la revista Confabulario de El Universal el 5 de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada califica a AMLO de golpista; es decir, López Obrador se sitúa fuera de la ley y se ha dispuesto a tomar el poder “contra la voluntad de la mayoría”. Le parece perentoria la necesidad de hacer la crónica de este propósito y lo hace en un santiamén: “En un lapso breve (el “peje”) ha pisoteado al IFE, acorralado al TEPJF, defenestrado a observadores internacionales y a su tropa, instituido el referéndum que valide su afán, tomado la capital y vuelto al país su rehén.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo pronto sólo unas observaciones: el peje –como le decimos– no defenestró a ningún observador, a menos que usted cuente con los datos precisos de cuándo y cómo arrojó por la ventana a algún observador y, sobre todo, a los 693 observadores que observaron, seguramente con la acuciosidad de usted, las más de 130 mil casillas. Tampoco los pudo haber destituido o expulsado de su encargo, ya que no los nombró él. Me extraña que en su acucioso recuento no registre ninguna de las dos cosas, pues tales son los significados de la palabra defenestrar. ¿A la tropa de quién? ¿Del peje o de los observadores? ¿Lo dice por aquello de “un ejército de observadores”, frase común en estos días, o por el ejército del peje?, del cual usted debe tener información reservada, confidencial, propia de los servicios de inteligencia, pues hasta dónde yo sé nadie en el plantón se considera reclutado. El referéndum existe desde hace mucho tiempo, así que tampoco lo instituyó el peje. ¿Tomado la capital? Vaya hipérbole: para su información, sólo están tomadas dos calles, el Zócalo y la avenida Reforma. Puede usted asomarse a la calle sin temor. La última afirmación la comprende sólo usted: supongo que utiliza “vuelto” por “convertido”. De nuevo la hipérbole sustituye a los argumentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecería que estas observaciones son intrascendentes; sin embargo, no lo son porque apuntan al meollo de su disquisición: Su texto pretende hacer el recuento –perentorio dice usted, como si lo imposible de prorrogar no fuera aclarar el proceso electoral en su conjunto y tener certeza jurídica y política de sus resultados–, detallado y conciso del proceso, pero se escuda en la imprecisión, en la ligereza y en la falsedad, por no decir la mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una lástima que su esfuerzo por la acuciosidad para registrar horarios, cifras y cantidades no le permitan, en primer lugar, proveer de argumentos a su largo texto para sostener sus afirmaciones iniciales y, en segundo, registrar otras facetas, importantes, del asunto. Es una lástima que haya perdido el tiempo contabilizando algunos datos, que le acomodan, pero se le hayan olvidado –¿olvidado?– algunos otros: el paraje San Juan; el desafuero, la campaña mediática permanente de Fox (dos millones de pesos diarios) o, ya entrados en periodo electoral, la campaña contra AMLO basada en la estigmatización de Hugo Chávez; la propaganda ilegal del CCE y empresas afines para atemorizar a las personas mal informadas; la ineptitud y la ilegalidad de los consejeros electorales, tanto los federales como de una buena parte de los distritales, que abrieron paquetes después del cómputo distrital; los 1,700 millones de pesos gastados por Fox en espots de radio y televisión sólo en los tres meses previos a la elección, así como los 900 millones de pesos que le entregó a Elba Esther días antes de la jornada electoral; la eliminación selectiva de ciudadanos insaculados y su sustitución por otros, sin explicación ni justificación; la falsificación de actas; la intimidación de ciudadanos pobres, el uso ilegal del programa Oportunidades, del padrón electoral y de recursos informáticos del Estado para el diseño de la estrategia de operación política de Calderón, para no hablar de que el número de casillas con irregularidades ha ido pasando de poco más de dos mil –en el conteo del PREP– a más de 11 mil que acredita el tribunal en el primer recurso, pasando por aquéllas miles de las que el IFE no informó a los ciudadanos y que significaron una reducción de más de 140 mil votos para Calderón –una bicoca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco registra su texto los siete millones de correos electrónicos enviados desde las oficinas de dos secretarios de Estado, en los que se denigra al peje, se le acusa de tener objetivos aviesos –ahora sabemos, gracias a usted, que en realidad pretendía dar un golpe de Estado. Se le olvida que desde la Fepade se litiga a favor del PAN, en concreto desde la Dirección General de Información y Política Criminal en Materia de Delitos Electorales –por lo visto se tomaron de manera literal lo de política criminal– a cuya titular le atribuye uno de los dos “epitafios” de AMLO, concediéndole toda su credibilidad. Registra usted, muy puntual, la “agresión” a Calderón perpretada en medio del EMP por “un simpatizante del PRD y presunto empleado de la Secretaría de Seguridad Pública”. Tiene usted el prurito de repetir lo que dijo Manuel Espina, pero se abstiene de citarlo. ¿Será porque el atentado contra el campamento –que tampoco menciona usted- fue realizado por un empleado de éste líder del PAN en el DF, a quien se le están acabando sus empleados: dos de ellos fueron detenidos hace un par de meses con armas de uso exclusivo del ejército, drogas y propaganda electoral, naturalmente pacífica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, su recuento es como el cómputo distrital: sólo lo que conviene. ¡Felicidades, se ve que sabe contar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Schneider&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115511812710150676?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115511812710150676/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115511812710150676' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115511812710150676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115511812710150676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/articulista-demuestra-que-sabe-contar.html' title='¡Articulista demuestra que sabe contar!'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115497774609891916</id><published>2006-08-07T13:36:00.000-05:00</published><updated>2006-08-11T00:01:16.456-05:00</updated><title type='text'>Francisco Valdés: Acerca de la polarización (y un guiño a Gramsci)</title><content type='html'>Francisco Valdés Ugalde publica el siguiente artículo, con el cual da seguimiento a un tópico que ya había abordado meses atrás, y que había recibido comentarios por quien aquí añade uno más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las fuentes de la polarización&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Francisco Valdés Ugalde&lt;br /&gt;(El Universal 06 de agosto de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que la polarización del país se origina en dos proyectos distintos de "nación" que, dependiendo de quién nos gobernase, conducirían a rumbos diametralmente opuestos. Me permito reiterar mi desacuerdo con esta explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún país democrático se forja con "proyectos" excluyentes. Si los puntos de vista políticos y económicos están firmemente asentados, tengan o no el poder del Ejecutivo, estarán siempre presentes en la lucha parlamentaria, que es la que, al fin de cuentas, constituye el caldero en que se condensan las políticas públicas. Ni Alemania o Francia, ni Costa Rica, España o Italia, ni Portugal o Estados Unidos son distintos a sí mismos en su identidad fundamental porque los gobierne el partido de la izquierda o el de la derecha, si es que lo hacen en apego a las reglas democráticas y el estado de derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas naciones, que han aprendido con sangre y fuego las enseñanzas del liberalismo político y han sabido implantarlas en sus regímenes de gobierno, moldean su evolución económica, política, social y cultural a partir de la elección colectiva de rumbos alternativos que constituyen ciclos con principio y fin. La "era" de Felipe González fue terminada con el inicio de la de Aznar, la de Berlusconi con la de Prodi, la de Reagan con la de Clinton, la de Mitterrand con la de Chirac, y así sucesivamente. Es la naturaleza propia de lo que el sociólogo chileno Norbert Lechner llamó tempranamente en el libro del mismo título "la conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado". No hay orden final, sólo ordenamiento interminable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más aún, la supuesta polarización entre "izquierda" y "derecha" en el mundo actual ha llevado sistemáticamente a la convergencia al centro. Se dice, no sin ironía, que cuando gobierna la derecha se encarga también del programa de la izquierda y viceversa, que cuando la izquierda gobierna lleva a cabo las tareas de la derecha. Todavía más, la distancia electoral entre "polaridades" es cada vez más reducida. Entre los comicios recientes que han mostrado esta irreductible realidad están los de Alemania, Costa Rica, Italia y Estados Unidos. En ninguno de ellos la cerrada competencia fue motivo de depredación o corrosión de las instituciones políticas, como está ocurriendo en México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea quien fuere el que presida el gobierno en los próximos tiempos se enfrentará a dos graves realidades. Contará con una presidencia cada vez más debilitada y hasta atrofiada, y enfrentará retos resistentes a los reduccionismos ideológicos con que se suele torturar la realidad en la competencia por conquistar el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde está pues el origen de la polarización? Lo que el ya no tan "nuevo" filósofo André Glucksmann, siguiendo a Hegel, llamó la "ascensión a los extremos" no proviene del disfraz ideológico del que se recubre la polarización (aunque la ideología importe para dar visibilidad o producir ceguera), sino de la forma en que está estructurado el régimen político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos 20 años los esfuerzos democráticos se aplicaron fundamentalmente a la construcción del sistema electoral y de partidos. El primero debía garantizar certeza y equidad en los comicios. El segundo, hacer posible una oferta que respondiera a la diversidad de intereses de los ciudadanos. Ambos recibieron cuantiosos recursos para cumplir su cometido. El siguiente escalón era la reforma de las instituciones de gobierno heredadas del sistema autoritario y moldeadas por y para su funcionamiento. La organización interna y las relaciones de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; la relación entre los estados y la Federación, la reforma del DF, la reconstrucción del municipio, la transformación del sistema de justicia para combatir en serio la corrupción y dar acceso a la protección de las leyes a una sociedad tradicionalmente divorciada de ella por las malas prácticas de unas y otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la distribución del poder resultante del pluralismo brotado de las reformas electorales produjo un empate, una parálisis que detuvo la segunda etapa de reformas. Las fuerzas políticas descubrieron que en las circunstancias presentes es más ventajoso polarizar para paralizar al adversario que converger y cooperar para que el país avance. Las primeras víctimas fueron la comprometida reforma del Estado y las llamadas reformas estructurales de la economía. Muchas leyes se aprobaron, pero ninguna de la trascendencia requerida para abrir una nueva etapa en el desarrollo democrático de México. Ninguna para emprender la segunda gran reforma del régimen de gobierno autoritario. La excepción que confirmó la regla fue la ley de transparencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los partidos políticos, fortalecidos por las nuevas condiciones de competencia electoral, se transformaron en organizaciones con doble poder: el obtenido en las posiciones de gobierno conquistadas en las urnas y el poder fáctico para neutralizar por fuera a los órganos de gobierno y las instituciones en función de intereses de grupo, tribu o mafia. Nada que no sea la conquista de una nueva hegemonía puede satisfacer su apetito, pues gobernar sin ella en un régimen de poder sin reforma democrática es un sinsentido. De ahí la polarización como vía para la descalificación del contrario y la toma del poder; de ahí la ausencia general de compromiso con la reforma del Estado pendiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es al menos irónico que la Presidencia por la que tanto se ha peleado, sea hoy, a diferencia del pasado, una Presidencia débil que al perder el dominio de la política nacional se ha vuelto el apéndice atrofiado de un sistema político en bancarrota. La ironía se consuma en la posibilidad trágica, siempre latente, de que el cerrado pleito por la silla embrujada sea el principio de la implosión del sistema en su conjunto en una crisis política que por lo que se ve ya nadie podrá detener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comentario&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Gramsci, en estos días&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco Valdés ofrece una explicación alternativa de la polarización en México. Es verdad que resta una clarificación conceptual de dicha polarización, pero aún así su planteamiento resulta un aporte valioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El argumento -difícil de seguir- es que, si se observa el proceso político en conjunto y en un plazo relativamente amplio, ha resultado contraproducente liberar primero el régimen electoral, porque los propios partidos se han dado a la tarea de bloquear las reformas que resultan necesarias para que opere un gobierno democráticamente constituido. Como si se tratara de una especie de plan estratégico de modernización estatal, Valdés observa que la idea consistía en seguir esos dos pasos: liberar la competencia política y después reformar el estado. Pero las cosas salieron mal: los partidos bloquean la reforma, porque están dominados por una estrategia dirigida a la obtención de la hegemonía, y el procedimiento dominante es la descalificación del adversario. La razón por la cual la búsqueda de la hegemonía es la estrategia dominante es que "gobernar sin ella en un régimen de poder sin reforma democrática es un sinsentido".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las referencias a los otros países hacen ver al lector que, a la larga, la polarización es absurda, porque izquierda y derecha acaban poniéndose de acuerdo, y se mueven al centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que Valdés tenga razón: se han polarizado las cosas en México porque los actores ven en el régimen democrático un esquema que culmina en la exclusión. La izquierda ve los procesos electorales presidenciales como el momento en que la oligarquía no va a permitir "por ningún motivo" que llegue un &lt;em&gt;outsider&lt;/em&gt;, un fuereño a la presidencia. Y así será mientras no aparezca una izquierda "moderna", "razonable", lo cual ha de interpretarse como una izquierda que no cuestione los arreglos fundamentales que han producido el sistema de dominación (Weber) mexicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, el panismo y la élite reunida a su alrededor probablemente ven la llegada de López Obrador como un asunto que los colocará como una derecha continuamente derrotada y excluyente, y sin conexión con el electorado pobre; es decir, una fuerza política condenada a ser minoría. Probablemente por eso los ataques formulados en el tópico del "populismo" se hayan traducido a los ataques por el lado del "peligro para México".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta que hay que formular, me parece, es si dichas lecturas son correctas, o no. En este punto, son irrelevantes las referencias a los casos de institucionalización exitosa en otros países: no podemos decir que la polarización mexicana es absurda &lt;em&gt;debido a que &lt;/em&gt;en España, Alemania, Italia o Costa Rica lo razonable ha sido moverse al centro. No parece haber ninguna "ley histórica" que pronostique que, de manera fatal, así serán las cosas en México. Si la lectura de la élite representada en el panismo es correcta y lo es por igual la del segmento político encabezado por AMLO, el PRD o ambos, entonces no parece haber condiciones para que la pluralidad y la competencia político-electoral construyan estratégicamente gobernabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si lo anterior es correcto, el problema es cómo armar una democracia consolidada con una estructura así: dos coaliciones excluyentes entre sí. Si hemos de denominar polarizados a los proyectos o a las coaliciones, eso sin duda es una cuestión secundaria. Porque, &lt;em&gt;en este caso&lt;/em&gt;, la coalición está ligada al proyecto y el proyecto a la coalición. Y esa ligadura interna no puede explicarse, me parece, excepto porque cada una de las coaliciones se ha construido con respaldos que reproducen la divisón -clivaje- de clase en México. Ahora bien, afirmar lo anterior no es una cuestión ideológica, sino que permite observar el componente clasista-ideológico que ha integrado ambas coaliciones. No verlo es, creo, una especie de miopía sociológica que conducirá a plantearse falsos problemas y falsas soluciones. Hoy -recogiendo el reto dejado hace años por Bourdieu- en México las clases existen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reformas que aseguren gobernabilidad estratégica en condiciones democráticas deberán sanar los &lt;em&gt;agravios clasistas&lt;/em&gt; que se han producido. Y eso, por muy ideológico que pueda parecer, requiere una &lt;em&gt;conducción moral,&lt;/em&gt;  que a la élite estatal mexicana le resultará tarea de titanes, porque no ha dado señas de poseer capacidades para ello. Tal vez Gramsci tenga algo que decir en estos días.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115497774609891916?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115497774609891916/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115497774609891916' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115497774609891916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115497774609891916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/francisco-valds-acerca-de-la.html' title='Francisco Valdés: Acerca de la polarización (y un guiño a Gramsci)'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115487995553645181</id><published>2006-08-06T10:49:00.000-05:00</published><updated>2006-08-06T15:58:51.553-05:00</updated><title type='text'>Reflexión: Denise Dresser o Creer con la razón</title><content type='html'>He aquí el artículo de Denise Dresser, ahora profusamente difundido en la red, en el que propone elementos para reconsiderar lo que sucede en México, a partir de una reflexión sobre la personalidad de Andrés Manuel López Obrador y la estrategia de la derecha (de algún modo hay que llamarla, ¿no?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante exponemos una reflexión, esperamos que razonada y razonable, inspirada en el texto de Denise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_____________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuando éramos huérfanos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Denise Dresser&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me ha gustado vivir en México. Todos los días doy gracias por vivir en un país con tanta belleza, con tanta historia, con tanta cultura, con tanta vida, con tanta dignidad. Lo digo cada vez que puedo: amo a México con un amor perro. Amo sus olores y sus sabores, sus regiones más transparentes y sus rincones más oscuros, sus volcanes y sus valles y todo lo de en medio. La vida en México para una persona de clase media alta como yo es, en muchos sentidos, envidiable. Vivo en una casa rentada y muy linda; mando a mis hijos a una escuela privada y no excesivamente cara; soy dueña de dos autos usados y en buena condición; vivo de mi trabajo y puedo mantener a mi familia con él; empleo a un par de personas que ayudan en casa y me alcanza el sueldo para pagarles; tomo vacaciones anuales y estoy ahorrando para asegurarle una educación universitaria a mis hijos. Tengo la vida que siempre he querido, llena de ideas y libros y arte y alumnos y amigos y la oportunidad de escribir en Proceso y una profesión socialmente útil. Este país me la ha dado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy producto de la movilidad social que aún existía en los sesenta cuando nací. De beca en beca obtuve una buena educación y con ella he ido ascendiendo la escalera social. En un país con 40 millones de pobres, soy de las privilegiadas. Aún así, me doy cuenta de manera cotidiana que algo está mal. Y podría usar el lenguaje sofisticado de la ciencia política para explicarlo, pero en esta columna prefiero hablar como simple ciudadana. Algo está mal cuando las personas que trabajan para mí -la nana y el chofer y el jardinero- no tienen ninguna expectativa de ser más de lo que son hoy. Cuando no tienen ninguna posibilidad de aspirar a algo más porque el país no se los ofrece. Cuando sexenio tras sexenio un presidente u otro les da tan sólo más de lo mismo. Cuando saben que la vida de sus hijos será -en el mejor de los casos- una versión facsimilar de la suya. Esa vida precaria, estancada, difícil. La que tantos con quienes comparto el país padecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por eso el 2 de julio voté por Andrés Manuel López Obrador. Fui de esos votantes indecisos hasta el momento de entrar a la casilla y una vez adentro opté en función de una sola razón: no podía votar por una persona que piensa que el país está bien. No podía votar por un partido que ofrece sólo la continuidad. No podía formar parte de aquellos que piensan que el país funciona aunque para mí lo hace. Ni más ni menos. Pero voté con ambivalencia, porque a lo largo de la campaña siempre pensé que AMLO tenía el diagnóstico correcto pero no las soluciones adecuadas. Que peleaba por una buena causa pero no con armas modernas. Que sabía lo que no funcionaba pero no tenía propuestas coherentes de política pública para arreglarlo. Nunca me convenció la idea de sembrar árboles por el sureste o construir trenes bala. Recuerdo habérselo dicho: "Andrés Manuel, estás ofreciendo pobreza con dignidad. Estás ofreciendo darle a cada mexicano una pala para que construya un segundo piso". Los pobres merecen y necesitan más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así pensé que una victoria de AMLO ofrecía la oportunidad para sacudir las cosas; para nivelar el terreno de juego; para pensar en cómo construir un país más justo y menos rapaz. Y López Obrador no me asustaba como asustaba a otros miembros de mi clase social. De hecho en reunión tras reunión, en conferencia tras conferencia, me convertí en su defensora involuntaria. Porque los argumentos sobre su personalidad mesiánica me parecían exagerados. Porque pensaba que a demasiados de sus detractores les salía espuma por la boca. Incluso una semana antes de la elección publiqué un artículo en Los Angeles Times argumentando que antes de odiar a López Obrador, las élites económicas y políticas deberían odiar las condiciones que lo produjeron: un sistema socioeconómico que concentra la riqueza y no tiene ningún incentivo para distribuirla mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero desde la noche de la elección miro lo que está haciendo Andrés Manuel López Obrador y me desconcierta. Me preocupa. Veo a un hombre cada vez más combativo, cada vez más confrontacional, cada vez más antiinstitucional. Veo a alguien que confirma, paso a paso, todo lo malo que se decía de él. Alguien que habla del "crimen" monumental cometido contra el pueblo de México, pero que no lo ha podido probar. Alguien que un día sugiere fraudes cibernéticos y al otro día aclara que más bien fueron "a la antigüita". Alguien cuyas posturas poco claras -y con frecuencia contradictorias- me inspiran desconfianza. Porque no puedo evitarlo: fui entrenada en el doctorado para examinar evidencias, ponderar datos, analizar argumentos. Y los que presenta AMLO hasta hoy para sustentar su caso no me convencen. He leído todos los correos electrónicos sobre el famoso algoritmo y dudo de su existencia; he discutido las irregularidades detectadas hasta ahora y no me parecen determinantes; he escuchado todas las denuncias sobre la "elección de Estado" y no creo que podamos clasificarla así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo que sabemos hasta el momento, no me parece inconcebible pensar que López Obrador perdió la elección. Por la multiplicidad de motivos que ya conocemos: el voto de miedo, la campaña mediática de Vicente Fox, la compra de publicidad por terceros, el apoyo de gobernadores priistas a Felipe Calderón y los errores que el propio AMLO -aunque se niegue a aceptarlo- cometió. Pero para despejar dudas y rescatar la confianza perdida, he apoyado la propuesta de contar de nuevo, ya sea parcial o totalmente, los votos. Si el recuento revela que López Obrador en realidad ganó, México tendrá que aceptarlo. Y si ocurre lo contrario, también. Esa debería ser la apuesta de todos, pero sobre todo de una izquierda responsable que quiere gobernar al país y no sólo partirlo en dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más preocupante es que AMLO no parece estar pensando así. Declaración tras declaración, López Obrador se está radicalizando. Y todo lo que dice sugiere que -en realidad- no está buscando el recuento de los votos, sino la anulación. Ya no busca ganar sino seguir peleando. Ya no quiere que se respeten los resultados "reales" de esta elección sino reventarla. Ya no tiene la mira puesta en las próximas semanas sino en los próximos años. Quiere consolidar su base y ser una fuerza política de largo plazo. Quiere exaltar los ánimos de 10 millones de votantes enojados aunque pierda a los moderados que votaron por él. Su papel ya no es seguir las reglas del juego sino romperlas. Su papel ya no es atemperar para gobernar sino azuzar para polarizar. Para ser el presidente moral del sur de México. Para seguir confrontando al resto del país desde allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ése va a ser un viaje peligroso porque recorre la ruta de la división. Su brújula es la polarización. Su mapa es la radicalización. Su destino es destruir primero para reconstruir después. Entraña incendiar institución tras institución y eso es lo que le está ocurriendo actualmente al IFE. Al actuar como lo está haciendo AMLO, coloca a personas como yo que votamos por su causa en una posición difícil. Pide que dejemos de confiar en todo para tan sólo confiar en él. Pide que formemos parte de lo que José Woldenberg ha llamado una "comunidad de fe", y dejemos a un lado la razón para pertenecer a ella. Pide que depositemos toda nuestra confianza en un solo hombre, cuando las democracias reales se construyen precisamente para evitar que eso ocurra. Pide que creamos en la palabra de operadores políticos como Jesús Ortega y Leonel Cota y Fernández Noroña y Martí Batres, cuya trayectoria suscita grandes dudas. Pide que destacemos a la única institución política creíble que hemos logrado erigir, y que nos sumemos a la cruzada para desacreditarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nos deja con las siguientes preguntas: Si tiramos al IFE por la ventana, ¿con qué otro instrumento va a contar el país para transferir pacíficamente el poder? Si las elecciones no son confiables nunca, ¿qué otro proceso funcionará para representar a los ciudadanos? Si el voto no es confiable, ¿no nos queda otro remedio más que renunciar a él? Si quienes están al frente de una institución cometen errores, ¿entonces hay que descalificarla de tajo? ¿La elección será vista como legítima por el PRD sólo si AMLO es declarado el ganador? Si no es posible creer en nada, ¿no hay otra opción más que creer en López Obrador? Planteo estas preguntas con dolor. De manera apesadumbrada. Veo la certeza que anima las posiciones de apoyo a AMLO que han asumido personas a quienes respeto como Julio Scherer, quienes admiro como Carlos Monsiváis, quienes quiero como Elena Poniatowska, quienes adoro como Eugenia León. He estado a su lado en otras batallas -como la librada contra el desafuero- y me entristece no poder estar allí, mano a mano, en ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me angustia aún más ver que el otro lado tampoco tiene buenas respuestas. Las élites atrincheradas se comportan como siempre lo han hecho: saboteando, obstaculizando, posponiendo soluciones difíciles a problemas ancestrales. Pagando spots para promover sus posiciones aunque constituyan una violación a la legislación electoral. Preservando sus privilegios, blindando sus cotos, sacando legislación a modo -como la Ley de Radio y Televisión- y evidenciando todo lo que quieren proteger con ella. Los complacidos y los complacientes. Esos que escuchan los gritos del México que apoya a López Obrador y se tapan los oídos. Esos que miran la radiografía del país partido que esta elección arroja, y creen que bastará ampliar el Programa Oportunidades para reconciliarlo. Esos que produjeron a AMLO y hoy no saben cómo lidiar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante este escenario es difícil no padecer una sensación de orfandad. De desconsuelo. Ese sentimiento que describe tan bien Kazuo Ishiguro en su novela &lt;em&gt;Cuando éramos huérfanos&lt;/em&gt;. Esa soledad que produce estar parada en tierra de nadie, entre fuego cruzado, sin complacer a un bando y sin apoyar al otro. Intentando izar la bandera blanca entre las bazukas. Intentando suplantar la incondicionalidad partidista por la reflexión ciudadana. Preocupada por la construcción de un centro vital donde sea posible construir, conversar, reconciliar, institucionalizar. Pelear menos por el poder, y más por formas de compartirlo mejor. Pelear menos por quién ganó la elección, y más por el país herido que ambos bandos están dejando tras de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;___________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Reflexión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La descripción hecha en el artículo "Cuando éramos huérfanos" no requiere que haya dos partes necias, ciegas o miopes y además insensibles: dos comunidades de fe. Se puede llegar a una escalada de conflicto siendo racionales, al menos como lo entiende la ciencia política contemporánea, inspirada para ello en la ciencia económica neoclásica. Así lo predice -usted lo sabe bien- la teoría de juegos. Pero no me quisiera detener en esa discusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las partes en disputa puede ser que nos apremien a aceptar sus puntos de vista sin dar buenas razones. Pero el compromiso de quien ocupa un lugar importante en el espacio público consiste en superar esos apremios y construir una razón que mejore el entendimiento de lo que está en juego. Y, para eso, en ocasiones es necesario detenerse a pensar si uno ha adoptado los supuestos correctos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyar que se vuelva a contar voto por voto y casilla por casilla casi con seguridad implica poner en duda el conteo realizado la primera vez. Pero no es consistente asumir esa postura y exigirle al presunto defraudado que pruebe el fraude: si lo mejor es volver a contar voto por voto, se sigue que ahí hemos de dilucidar si se había intentado adulterar la voluntad popular o no. Para este punto es secundario si ese intento de adulteración se hizo con un afán expreso y de manera maquinada, o terminó siendo el producto involuntario de miles de pequeños errores de una población poco inclinada a hacer cuentas y, en general, a hacerse la vida difícil con engorrosas operaciones mentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acordemos llamar oligarquía a lo que usted llama "élites atrincheradas". Si la oligarquía estuvo dispuesta a intervenir ilegalmente en la fase de las campañas, financiando &lt;em&gt;spots&lt;/em&gt; inflamados por el odio y marcados por la desinformación, ¿por qué se iba a detener en la fase propiamente electoral, financiando por ejemplo un ejército de individuos, de todos los niveles y en todas las regiones, dispuestos a vulnerar la elección y a adulterar sus resultados? ¿Por qué se iba a detener, si es sabido que uno de sus más conspicuos representantes exigió a Fox que de ninguna manera querían que &lt;em&gt;ese tal&lt;/em&gt; Andrés Manuel llegara a la presidencia? ¿Acaso es razonable pensar que esos señores, llegado el momento de los votos, de verdad se iban a comportar de acuerdo con los &lt;em&gt;cauces institucionales&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suponer eso es una patraña, y cualquiera lo puede deducir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué nos lleva a pensar que la oligarquía en realidad consideró algún día transmitir el poder a Andrés Manuel? Todas las preguntas que usted enlista en el artículo requieren respuestas puntuales, una vez que se ha conseguido romper con la idea de las instituciones infalibles y dignas de toda fe. Cada una de las siguientes preguntas la ha formulado usted. Las respuestas se siguen de cambiar los supuestos. Veamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Si tiramos al IFE por la ventana, ¿con qué otro instrumento va a contar el país para transferir pacíficamente el poder?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt;. La oligarquía puede perfectamente concebir un nuevo instrumento, ahora con responsables ultraciudadanizados y que sean producto de una votación en la que participen todos los partidos... Lo que sea, pero que por ningún motive &lt;em&gt;ese tal&lt;/em&gt; Andrés Manuel llegue a la presidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Si las elecciones no son confiables nunca, ¿qué otro proceso funcionará para representar a los ciudadanos?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Respuesta.&lt;/em&gt; Las podemos hacer confiables, diría la oligarquía, porque en efecto necesitamos &lt;em&gt;parecer&lt;/em&gt; una democracia. Podemos proponer más reformas al Cofipe: segunda vuelta, mejoras en el financiamiento, reducción de las campañas, regulación de las precampañas... Lo que sea, pero que por ningún motive &lt;em&gt;ese tal&lt;/em&gt; Andrés Manuel llegue a la presidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Si el voto no es confiable, ¿no nos queda otro remedio más que renunciar a él?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt;. La duda acerca de que nuestro voto sirve de algo la plantaron los miembros del Consejo General del IFE. Y esa duda también se vuelve retrospectiva, como lo saben muy bien ahora los entonces consejeros electorales: la elección del 2000, ¿también fue auténtica y democrática? Sabemos que la coallición foxista le imprimió un inconfundible sello plutocrático mediante financiamiento ilegal... y no pasó nada. Confiable o no, el voto seguirá siendo la fuente de generación de poder: no hay de qué apurarse... Lo que sea, pero que por ningún motive &lt;em&gt;ese tal&lt;/em&gt; Andrés Manuel llegue a la presidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Si quienes están al frente de una institución cometen errores, ¿entonces hay que descalificarla de tajo?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt;. Claro que no. Hay que distinguir entre el Consejo General y los miembros del Servicio Profesional Electoral, el patrimonio más preciado del Instituto. No hay que descalificar al IFE, o sí... Lo que sea, pero que por ningún motive &lt;em&gt;ese tal&lt;/em&gt; Andrés Manuel llegue a la presidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. ¿La elección será vista como legítima por el PRD sólo si AMLO es declarado el ganador?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt;. No sabemos qué dirá el PRD, pero sabemos que AMLO no la considerará justa en ningún caso. Es verdad que, si tras el recuento él gana, enfrentará la paradójica situación de haber declarado ilegítima una elección que habrá ganado. Pero es seguro que en tal caso elaborará un argumento del heroísmo que evitó la consumación de un fraude gigantesco. Estaríamos, en tal escenario, ante el extraño caso de una "elección de estado" fallida (razón por la cual, al igual que usted, considero inapropiada esa denominación para esta elección).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, precisamente por la sugerencia de más arriba -según la cual no es esperable que la oligarquía se detenga ante nada para asegurarse de que de ninguna manera llegue a la presidencia &lt;em&gt;ese tal&lt;/em&gt; Andrés Manuel-, no es esperable que se realice el conteo voto por voto y casillal por casilla &lt;em&gt;sin&lt;/em&gt; una reacción brutal de la oligarquía. Y por eso también no es esperable que haya ningún conteo voto por voto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Si no es posible creer en nada, ¿no hay otra opción más que creer en López Obrador?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Respuesta&lt;/em&gt;. No debemos aquí utilizar la ambigüedad de la palabra &lt;em&gt;creer&lt;/em&gt;. "Creer que" es diferente de "creer en", y esa diferencia está bien señalada en otras lenguas, como el inglés (&lt;em&gt;think of&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;believe)&lt;/em&gt;. Una persona puede &lt;em&gt;creer que&lt;/em&gt; lo que dice AMLO es verdad sólo porque &lt;em&gt;cree en&lt;/em&gt; él. Por ello, también es posible que, como alguien &lt;em&gt;cree que&lt;/em&gt; lo que dice AMLO es verdad, entonces puede &lt;em&gt;creer en&lt;/em&gt; él, o no creer en él: da igual. Es nuestro derecho y no tenemos que abdicar de la razón para poner nuestras creencias en donde mejor nos parezca. Aunque Woldenberg no lo considere posible, se puede participar de este movimiento sin estar inscritos en lo que llama "comunidad de la fe". Del mismo modo, es posible participar de la tesis que postula la infalibilidad de Las Instituciones, sin participar necesariamente en la comunidad de fe que el propio Woldenberg, con inteligencia, ha venido cultivando desde hace mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, hay radicalidad de ambos lados. AMLO ha puesto en dificultades a quien, como usted, lo ha defendido frente a ataques disparatados y tramposos. Pero es compromiso de quienes utilizan el espacio público para la defensa de las ideas el penetrar en esas ideas hasta el fondo. Y en ocasiones hay que revisar los propios supuestos. Usted, Denise, pensaba que lo que estaba en juego en esta elección era si el gobierno federal iba o no a colocar como &lt;em&gt;opción preferencial&lt;/em&gt; a los pobres. Una cosa es segura: si ésa hubiese sido la lectura de la oligarquía, no estaríamos hoy metidos en este brete. Porque la oligarquía perfectamente puede introducir mejoras importantes al programa de Oportunidades, sin que les afecte mayor cosa. Lo que ellos consideraron y consideran hoy que está en juego es la integración de una nueva élite estatal que rompa con los vínculos orgánicos entre la oligarquía y el estado: que redefina el papel &lt;em&gt;político&lt;/em&gt; de los pobres, de los desheredados y los sin-futuro. AMLO ha construido un nuevo sujeto político, colectivo y al mismo tiempo presente en cada individuo, basado en el convencimiento de que &lt;em&gt;no puede forjarse una esperanza fuera de la izquierda&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso no se lo perdonan a Andrés Manuel y no van a permitir, por eso, que avance más. Apostar por &lt;em&gt;Las Instituciones&lt;/em&gt;, como reza el credo institucionalista de nuestros días, equivale a abdicar de la tarea, ineludible en el espacio público democrático, de comprometerse verdaderamente con la razón hasta sus últimas consecuencias. La pregunta que a la larga hemos de enfrentar es si las instituciones que construyan los mexicanos incorporarán el reto de procesar el &lt;em&gt;antagonismo de clase&lt;/em&gt; que tenemos frente a nosotros. Así, con esas palabras. Y ésta es una pregunta fuerte, porque implica revisar todos nuestros supuestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creer con la razón significa, hoy, definirse políticamente. No hay de otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115487995553645181?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115487995553645181/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115487995553645181' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115487995553645181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115487995553645181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/reflexin-denise-dresser-o-creer-con-la.html' title='Reflexión: Denise Dresser o Creer con la razón'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115470904738943040</id><published>2006-08-04T11:26:00.000-05:00</published><updated>2006-08-06T15:39:34.760-05:00</updated><title type='text'>Los Auténticos: A propósito de la carta "Alto al encono"</title><content type='html'>Vivir en el pecado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amigos, les mando este escrito encontrado en una botella transparente que no parece ser de este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los Auténticos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Con relación a un despliegue político lleno de cinismo, torpeza, ingenuidad, descaro, mala fe, amnesia y abuso de poder, disfrazado de pluralidad, diversidad, tolerancia y productividad, intitulado: “Alto al encono”, novela autobiográfica de autoría varia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Después de un sucinto recuento de los daños resultantes de una lucha mítica dada en un país remoto, tan lejano que no lo registra la historia, nos cuentan que en ese hermoso país vivían unos seres desprovistos de todo apetito, de todo deseo, de toda maldad. Eran tan perfectos que tenían instituciones manejadas por sí solas. Cuando elegían a sus gobernantes lo hacían con los ojos vendados pues estaban seguros que nada cambiaría su mandato. Vendarse era el ritual que usaban para dar fe de su certeza; el rito, llamado también fiesta de la democracia, terminaba cuando todos, al unísono, exclamaban: auténtica. Todos, sin ver, elegían lo mismo. Eran sabios.&lt;br /&gt;“Pero hete aquí que unos otros, salidos de las entrañas de ese mundo fiel o quién sabe de dónde, guiados por un Mesías tropical –no sabemos qué significa eso- no tenían vendas para participar del rito y querían hacerlo sin ellas. Para los buenos y pacíficos habitantes y poseedores de la verdad eso era inaceptable, vamos, más que inaceptable, era una ignominia, una infamia. Fueron condenados y sentenciados. La pena impuesta fue implacable: perderán los ojos – y los demás sentidos-; perderán la razón, la memoria; perderán el presente y el futuro, pero además, perderán la posibilidad de recuperarlos por siempre jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, renegados al fin, como deben ser si nos atenemos a su impertinencia, estas huestes indómitas, bárbaras e insensatas resistieron. Resistieron de una manera que a estos sabios imperturbables, aunque un tanto histriónicos, encontró en falta: se sentaron a esperaren la plaza mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ello, no hallaron argumentos, no supieron responder a la altura de las circunstancias; no encontraron en sus almanaques polvorientos ningún registro de tal manera de resistir y por lo tanto recurrieron a lo que mejor sabían hacer: sofismas. No sin antes, claro, habilitar la diatriba, la amenaza, el chantaje, la falacia, la intimidación…-en este punto hay un salto y no sabemos qué sigue en el relato, pero sí que algo de eso continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de mucho meditar, los grandes sabios, los más sabios y eruditos de todos, convocados por sí mismos, llegaron a la conclusión de que debían proteger el dogma y dijeron: la elección, que obra por sí misma, es auténtica sólo si es velada. El objeto ritual es parte esencial de la fe.&lt;br /&gt;Con ese estandarte se ordenó el sacerdocio y comenzó la santa guerra contra los fanáticos...”&lt;br /&gt;Hasta aquí el hallazgo. No sabemos lo que pasó después, pero sí sabemos que ese mundo maravilloso estaba soportado por un enorme aparato, que no actuaba por sí solo, operado por una plutocracia exquisita que alimentaba el dictum esencial y su correspondiente brazo ejecutor. Lo interesante del texto es que se parece a la situación que vivimos en México hoy.&lt;br /&gt;¿Por qué? Porque hoy, jueves 3 de agosto, aparece un desplegado en la prensa, intitulado “Alto al encono”, firmado por un grupo de intelectuales, o sea que viven del intelecto en el mundo de las ideas, como dijera en otro sitio una de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este documento público afirma, sobre la base indiscutible de la calidad y el prestigio intelectual que arropa a sus autores, que el proceso electoral fue limpio y que la elección es auténtica. Con esta premisa dictan su postura. Hacen uso de su sagrado derecho a confirmar su fe, a manifestar su devoción y, con ella, a sentenciar a quienes dudan de su dogma. La pena aplicable: llevar a cuestas sobre sus conciencias –y, en su caso, a saldar cuentas con la ley- la culpa de destruir –lesionar, dicen- a la purísima institución electoral. Y sentencian: eso no se debe permitir.&lt;br /&gt;¿Por qué hablo de dogma, fe, devoción? En primer lugar porque nuestros insignes ilustrados hacen una aséptica relación de los hechos, a la manera del noticiero televisivo con ese nombre. Se acepta el recordatorio, ya que se entiende la necesidad de ser sucinto en un desplegado periodístico, en donde es necesario y más importante, dar lugar a los grandes nombres abajofirmantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En seguida, afirman que “fueron elecciones auténticas”. Esta palabra es el meollo de su disquisición. El adjetivo auténtico tiene varias acepciones. Por ejemplo: “que obra por sí mismo; que es cierto y positivo; que hace fe.” Es decir, se trata de algo que por sí mismo es evidente, objetivo, claro, contundente; que no necesita de demostración porque es su propia demostración, tal y como se nos presenta el milagro. Es de la índole de la Revelación, de la iluminación; es sagrado y es inapelable. Y como no puede ser algo supuesto o ficticio; es materia de fe pública. Está autorizado y legalizado por quien dicta la autenticidad, ya que lo hace desde la plena conciencia de la infalibilidad de su autoridad, de la eminencia de su saber, del poder absoluto de su fe, aquella que mueve montañas y aplasta multitudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto se confirma al avanzar en la lectura. Establecen una premisa fundamental: el principio y el fin de la democracia. Probablemente se refieren a la famosa democracia sin adjetivos que ha fundado toda una corriente de análisis politológico que se sustenta en no tener sustento en la realidad. Tan pura y cristalina herramienta para la cual la ciencia es innecesaria, lo cual la inviste de un aura sagrado y muy rentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido nos reconocen legitimidad. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y reiteran su credo desadjetivado –aunque no tanto-: las elecciones son el único…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos conceden que hubo descalificaciones en las campañas. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no sé por qué esta concesión me recuerda a la postura del Vaticano ante el pederasta Maciel y, sobre todo, a la de los propios cómplices y encubridores que lo acompañan en su dolor por no poder seguir encaminando almas de chiquillos y,-cual debe, de chiquillas- por el sendero del señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pontifican, claro, con imparcialidad, objetividad, legalidad y certeza, como el IFE: Jornada ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y siguen con su prístino y pulcro recuento, aunque los millones de ciudadanos ejemplares, ordenados y participativos que nos han estado contando –de cuento, no de cuenta- se redujeron a 500 mil. -Caray, ¿tan mal está este mítico país en cuestión de sumas? Ninguna cuadra: ni dineros, ni boletas, ni electores, ni ciudadanos, ni funcionarios de casilla, ni marchistas, ni renegados? Tal vez no importe, aunque si siguen así, ni el número de consejeros electorales federales –escríbase con mayúscula, por favor, dado que son, como veremos a continuación, la encarnación viva del santo grial: la Institución- va a ser el que suponíamos que era y entonces en realidad estemos hablando de algo así como la santísima trinidad pero por triplicado.&lt;br /&gt;Y como queda demostrado, por sí misma, por la fuerza de su sola existencia, la institución es digna de absoluta y ciega confianza. Su imparcialidad es evidente como la luz. Su independencia –de la realidad, por supuesto- es incuestionable: no hubo fraude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y refrendan su confianza en el Tribunal, no sin advertirle, claro, que nadie debe lesionar el gran dogma: el IFE. Es decir, el Tribunal debe hacer como ellos, que son la voz, la palabra, el verbo encarnado. Por cierto, ¿qué es “seguir” las pruebas? Si se lo explican al Tribunal, tal vez le ahorren el trabajo, aunque cobren caro sus lecciones. La democracia sin adjetivos bien lo vale y los mexicanos les estaremos profundamente agradecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie debe, pontifican, lesionar lo que hemos conseguido en estos años: votar y ser votados sin que nadie manipule nuestro mandato. Es decir, nadie debe afirmar que en la elección hubo manipulación, ni mucho menos fraude, porque atenta contra una de las libertades fundamentales, que los mexicanos, con tanto esfuerzo, hemos conseguido. No sé por qué me suena a los anuncios del Consejo Coordinador Empresarial, Sabritas, Jumex y otras santidades.&lt;br /&gt;Efectivamente quienes no compartimos sus certezas hemos pecado, pues dudar de una institución que encarna lo que por sí mismo es evidente e inobjetable nos hace vivir fuera del reino y nos quita el derecho a atisbar siquiera el maravilloso país del que tanto nos hablan, tan lejano que está, como dice un relato hallado en una botella que no parece de este mundo, fuera de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También, nos dicen, debemos conformarnos con lo que ganamos en los estados, en el Congreso. Que es mucho. Gracias por su generosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de “ayuntamientos habitados” es un pasaje oscuro. Con seguridad pertenece a la hermenéutica propia de esta comunidad de dogma, aunque hay quienes afirman que se trata de una licencia “poética”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último: “auténtico” tiene, también, otro sentido como sustantivo: se refiere a los bienes o heredades sujetos a un gravamen. ¿Será este desplegado el gravamen que sus autores le imponen al heredero del bien electoral que defienden? Espero no tener que saberlo y seguir en el pecado. Amén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Schneider&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115470904738943040?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115470904738943040/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115470904738943040' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115470904738943040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115470904738943040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/los-autnticos-propsito-de-la-carta.html' title='Los Auténticos: A propósito de la carta &quot;Alto al encono&quot;'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115464786573765824</id><published>2006-08-03T18:18:00.000-05:00</published><updated>2006-08-03T23:22:04.266-05:00</updated><title type='text'>Persuasión ligera, superficial, no esencial</title><content type='html'>&lt;span style="color:#663300;"&gt;Ismael Carvallo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El artículo de Sefchovich nos ofrece una serie de opiniones (que no tesis), cifradas en un acusado tono literario, en virtud de las cuales se hacen patentes las dificultades que encuentra la autora para lograr algún grado de entendimiento (¿Cómo entender?, se pregunta el rótulo de su artículo) sobre la tensa coyuntura post-electoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El problema que encuentro en sus opiniones (que no tesis) es que es imposible "entender" desde qué coordenadas busca ceñir la autora la sindéresis mediante cuya dialéctica busca ella dilucidar una cuestión que sólo puede ser entendida, tal es mi tesis, desde coordenadas bien precisas, a saber: las coordenadas históricas y políticas. En efecto, Sefchovich nos ofrece un conjunto de opiniones (que no tesis) con una dispersión objetiva que hace imposible ver lo que desde coordenadas "estrictamente políticas" define la cuestión: la necesidad inminente de realizar un recuento, voto por voto, de las boletas electorales. Punto. Al no entrar en el terreno de la dialéctica política, para abordar la cuestión desde el terreno de los problemas viales, sociales, psicológicos, etc., Sefchovich, así nos parece, se sale por la tangente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Diremos entonces que estas opiniones (que no tesis) nos recuerdan lo que, bajo el título de "Refutaciones de los sofistas", aparece en el &lt;em&gt;Organón&lt;/em&gt; de Aristóteles. En este libro se distinguen las refutaciones (argumentos) de naturaleza &lt;em&gt;dialéctica&lt;/em&gt; y las refutaciones (argumentos) de naturaleza &lt;em&gt;sofística&lt;/em&gt; (paralogismos, argumentos retóricos, es decir, que buscan la persuasión o disuasión fácil, etc.). El método de refutación dialéctica es el que se atiene a la estructura esencial y escala específica de la argumentación opuesta, engranando con ella y determinando la contradicción entre sus componentes y su estructura. El método de refutación sofístico, en lugar de mantenerse en el terreno específico de la cuestión, en cualquiera de sus canalizaciones (el terreno de las coordenadas políticas en nuestro caso, es decir, en el voto por voto), opta por evadirse de él, derivando hacia composiciones genéricas, oblicuas y carentes de pertinencia esencial, pero suficientes para lograr una victoria retórica mediante la persuasión o disuasión ligera, superficial, no esencial: "Lo veo y no lo creo", "Lo veo y no lo creo", "Lo veo y lo estoy viviendo y no lo creo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_____________&lt;br /&gt;Señora Sefchovich,&lt;br /&gt;Échese ese trompo a la uña.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115464786573765824?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115464786573765824/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115464786573765824' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115464786573765824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115464786573765824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/persuasin-ligera-superficial-no.html' title='Persuasión ligera, superficial, no esencial'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115463895659600516</id><published>2006-08-03T15:53:00.000-05:00</published><updated>2006-08-09T20:13:30.923-05:00</updated><title type='text'>Carta a Sara Sefchovich</title><content type='html'>Aquí está el ahora célebre planteamiento formulado como objeción a lo escrito por Sara Sefchovich a principios de agosto, a propósito de los actos de resistencia civil pacífica en las calles de la Ciudad de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;________________&lt;br /&gt;Sara Sefchovich&lt;br /&gt;Presente.-&lt;br /&gt;Le escribo respecto a su artículo de hoy “¿Cómo entender?”, publicado por &lt;em&gt;El Universal&lt;/em&gt; y puedo decir, parafraseándola: lo leo y no lo creo. Sólo me voy a referir a su primer párrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Lo veo y no lo creo. Veo a 20 millones de ciudadanos atrapados, veo a mi ciudad tomada, con sus calles rotas a propósito, sus monumentos y edificios pintarrajeados, su economía lastimada, sus habitantes hostigados, todo por la acción de personas que abandonaron sus hogares y empleos (¿de qué viven?, ¿quién los mantiene?, ¿quién les paga sus carpas y alimentos y pancartas?) para venir a impedirnos que nosotros lleguemos a los nuestros."&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La exageración no es análisis; la exageración no permite elaborar ideas plausibles sobre el grave asunto que nos ocupa, ni entender lo que está pasando y menos ofrecer opciones a una situación entrampada por una minucia. Frente a la magnitud del conflicto la salida es una minucia: voto por voto, casilla por casilla. Por supuesto, menos las mentiras y usted miente. Con mentiras no se puede entender algo. Es obvio que no ha se ha dado una vuelta por Reforma, Juárez, Madero y el Zócalo y por eso dice lo que dice. O si lo ha hecho, miente con descaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿20 millones atrapados? ¿Limitar la circulación vehicular en Reforma es atrapar a ¡20 millones!? Vaya, ahora resulta que todos los habitantes del DF, más todos los de la zona metropolitana del Estado de México y algunos más de otros estados –necesarios para sumar 20 millones- ocupan cotidianamente Reforma o cruzan el Centro y están “atrapados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Limitar el tránsito por Reforma equivale a “tomar la ciudad”? Por favor, ¿en donde vive usted? Parece que no en México, pues la zona de plantones NO es la Ciudad, por más importante que sea Reforma. Por si no lo sabe la Cd de México tiene varios miles de hectáreas de superficie y no hay un cerco, ni mucho menos. Déle una revisada a la historia y lea algo de la toma de cualquier ciudad en guerra y verá lo que significa “tomar una ciudad”. Incluso en la zona “tomada” se puede circular y en partes, aún con automóvil. Si usted quiere, puede tomar su vehículo y dirigirse al Centro, entrar, por ejemplo, por 16 de septiembre, darle una vuelta al Zócalo, que NO está cerrado ni siquiera a la circulación de automóviles, y salir por 5 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted supone que todos los que están plantados tienen hogar y trabajo. Mejor déle una revisada a las cifras de desempleo y precariedad de vivienda y verá que quien no tiene trabajo no teme perderlo, que quien tiene –si la tiene- una vivienda de lámina, cartón, sin servicios, tampoco le teme a vivir bajo un toldo. Otros, muchos, que sí tienen empleo y hogar, van y vienen, pernoctan, regresan a su casa y van a sus empleos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente no tiene la menor idea de lo que es solidaridad, excepto, me temo, que la entiende a la manera de Salinas. Somos miles y miles –no quiero decir millones para no situarme en su lógica de descalificación exagerada- que aportamos algo, unos más otros menos: comida, ropa, enseres, cobijas. También hay cientos de representantes populares –diputados, senadores, federales y locales- que aportan recursos de sus dietas para sufragar gastos; hay comerciantes que están dispuestos a regalar su mercancía, hay empresarios que hacen donativos ya sea en efectivo o en especie; hay cientos de organización que ponen sus recursos; hay tres partidos… Lo de calles rotas, tiene razón; se han dañado calles, lo cual no es bueno, pero frente a la dimensión del conflicto, ¿es razón para abandonar la resistencia? ¿Es tan importante la tersura de nuestras calles como para aceptar tranquilamente la imposición de Calderón? Lo que me llama la atención es que usted nunca –si me equivoco, retiro lo que voy a afirmar- ha condenado la práctica, cada vez más común en zonas residenciales, de cerrar calles arbitrariamente, impidiendo la circulación de quien no viva ahí. Usted seguramente lo ha visto pues abunda en la zona cercana a UNAM. Si no, dése una vuelta por San Ángel, Coyoacán, Las Águilas, donde, por cierto, ganó sin duda su candidato Calderón. En esos casos, sí se impide la libre circulación, se discrimina por razón de condición social, por apariencia, etc, etc. Y aunque se trata sólo de calles “menores”, representa una exclusión por razones de interés privado. Hoy se cierra Reforma no por una razón de índole privada, sino por un conflicto político que generaron aquellos a quienes usted defiende con mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Monumentos pintarrajeados ¿cuáles monumentos pintarrajeados? Mencione uno, siquiera. Yo no he visto ninguno. Edificios, alguno que otro. Es decir no hay una “pinta” generalizada, ni línea de AMLO para hacerlo. No dudo que haya quienes lo han hecho, pero no se puede generalizar como si parte de la estrategia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Economía lastimada: es seguro que muchos comercios se han visto afectados, pero también, que muchos no sólo se han visto afectados. Si usted recorre Madero, por ejemplo, todos los comercios están abiertos, incluso los que venden oro y joyas y se puede apreciar mucho movimiento en ellos. ¿Se refiere a LA economía de Ciudad? Sería bueno que nos diera cifras, pues si acepta lo que dice el señor Gazal, líder de comerciantes “establecidos”, ha de saber que el señor disfruta de multitud de puestos ambulantes que comercializan, por fuera, sus propias mercancías, aunque no deje de quejarse, cuando está ante los medios, de los “perjudiciales ambulantes”. Así que el señor no es muy confiable que digamos. Si no me cree, como investigadora que es puede hacer una pequeña investigación el centro histórico entre comerciantes ambulantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, el uso del nosotros: ¿a quién se refiere con “nosotros”, quienes están impedidos de llegar a sus “hogares y empleos”? Parece referirse a quienes deploran que haya un movimiento político que demanda algo elemental para constituir un gobierno: certeza, legalidad, transparencia. Un nosotros que usa recursos públicos para mentir, para engañar a la sociedad; o quienes no se han apropiado de una avenida, sino del producto del trabajo de millones y usan su riqueza para intimidar y amedrentar; o a quienes han hecho del gobierno su fuente de riqueza instantánea. O más bien se refiere a quienes hicieron del IFE un aparato de manipulación, engaño, negligencia e ineptitud? Si se refiere a ellos –Fox y famiglia, integrantes del Consejo Coordinador Empresarial, Ugalde, Calderón y El Yunque- es penoso que tenga usted que defenderlos y peor, hacerlo de la manera como lo hace. Porque si sólo se refiere a los ciudadanos digamos “de a pie” que están en contra de las acciones de resistencia, pero no se dan cuenta que apoyan a la misma camarilla responsable del despojo a la Nación que se perpetra continuadamente desde hace años, resulta que otra vez miente, pues a nadie se le impide llegar ni a su hogar ni a su empleo. Una cosa es que una persona –miles, si usted quiere, pues no se le puede conceder lo de los 20 millones- no pueda llegar como solía y que tenga que ocupar más tiempo y dar más vueltas y otra, totalmente diferente, que le sea imposible, como usted afirma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Usted –ya que usa el “nosotros”- no ha podido llegar su empleo? Tengo entendido que trabaja en la UNAM y escribe para el Universal. Y hasta donde sé, la UNAM no está en Reforma, ni en Juárez, ni en Madero, ni en el Zócalo- hasta donde yo sé no trabaja usted en ninguna instalación de la UNAM en el Centro Histórico. Si me equivoco, le informo que desde hace casi 40 años existe el metro- y con el Universal es evidente que no tiene usted problema, ya sea para llegar o para enviar su artículo, que hoy aparece publicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene usted todo el derecho de estar en contra de AMLO y de los otros “nosotros” quienes estamos con él y apoyamos la movilización y el plantón permanente. Pero no se rebaje al nivel de comentarista de chismes de farándula escribiendo mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestione lo que quiera; ofrezca argumentos, pero no mienta. Y como diría nuestro insigne secretario de comunicaciones y transportes al gobernador de Tamaulipas al comentar la dimensión de la transa: estimada señora, usted se sobregiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Schneider&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_______________&lt;br /&gt;Nuestros lectores encontrarán el texto de Sara Sechovich reproducido a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo entender?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sara Sefchovich&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;03 de agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo veo y no lo creo. Veo a 20 millones de ciudadanos atrapados, veo a mi ciudad tomada, con sus calles rotas a propósito, sus monumentos y edificios pintarrajeados, su economía lastimada, sus habitantes hostigados, todo por la acción de personas que abandonaron sus hogares y empleos (¿de qué viven?, ¿quién los mantiene?, ¿quién les paga sus carpas y alimentos y pancartas?) para venir a impedirnos que nosotros lleguemos a los nuestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo veo y no lo creo. Veo a dos gobiernos que no cumplen con su cometido de gobernar, el local porque acepta y toma partido y hasta participa, el federal porque prefiere no moverse, porque sabe que ha perdido toda capacidad de decisión, de negociación, de mando. Y veo a nuestros flamantes diputados, senadores, asambleístas, magistrados, permanecer ausentes y mudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo veo y lo estoy viviendo y no lo creo. A esto le llaman lucha por la democracia y resistencia civil pacífica. Y me pregunto, ¿desde cuándo la imposición de las ideas y las amenazas si las cosas no son como alguien quiere que sean, y las burlas, insultos y descalificaciones para quien no piensa como ellos, es el camino para la democracia? ¿Y desde cuándo, impedir que la vida siga su curso para la mayoría, es un acto pacífico? Cuesta trabajo entender la mentalidad de quien cree que provocar el enojo y la ira le servirá para conseguir lo que se propone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo entender que alguien que ha elegido el camino de molestar, y a la mayoría, crea que puede así lograr sus objetivos, y que alguien que nos falta al respeto a tantos, podrá lograr que lo respetemos a él. Cuesta trabajo entender la lógica de alguien que quiere y necesita el apoyo de los ciudadanos, pero no le preocupa afectarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo entender que alguien pueda castigar precisamente a quienes masivamente le mostraron su apoyo y solidaridad a él y al partido que es el suyo: los capitalinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo entender que teniendo a su alrededor a tanta gente lúcida, capaz y experimentada, la mejor de México sin duda, se estén cometiendo errores tan graves que apuntan a un suicidio político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo entender que un líder de ese tamaño, con ese carisma, con ese arrastre, con ese historial, cumpla paso a paso con el guión que le elaboraron sus enemigos, ese mismo guión con el que se hizo la publicidad que resultó tan efectiva para asustar a millones de mexicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo entender que esto esté sucediendo aun después de los errores cometidos durante la campaña, esos que lo llevaron a no obtener los 10 puntos de ventaja sobre sus contrincantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo entender que alguien que tenía en sus manos la confianza de millones de ciudadanos, que logró convencer a muchísimos de que había que dudar de los resultados electorales y exigir el recuento voto por voto, en aras de la legitimidad del próximo gobierno, eche por la borda ese capital político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo entender cómo alguien que le está pidiendo a las instituciones que tomen decisiones sensatas, es quien más atenta contra ellas, descalificando a todo y a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta trabajo darse cuenta de que ese líder al que admiramos y seguimos se niega a escucharnos, que se haya convertido en alguien que no oye razones ni atiende peticiones y así pretenda lograr que los otros lo oigan y atiendan a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo ha pedido el periódico que día a día acepta todo lo que él hace y dice como si fuera la palabra revelada y la acción divina, se lo han pedido intelectuales destacadísimos que han estado a su lado en todo momento, se lo hemos pedido los ciudadanos, no sus enemigos sino aquellos que hemos creído en él y lo hemos apoyado, que no estamos contra su lucha sino contra un modo de llevarla a cabo que hace más daño que bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daño a nosotros y también a él y también a la causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él no ha tenido la grandeza de reconocer que se equivocó ni la grandeza de atreverse a reparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo que más cuesta trabajo entender (y de sólo decirlo me estremezco) es que alguien esté tan desesperadamente buscando la represión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque él sabe bien que los fantasmas rondan, que la historia no ha pasado en balde, y que allí están, calladitos y agazapados, esperando el momento, calculando las cosas, midiendo el terreno, quienes querrán ponerle fin a acciones que le hacen mal a sus negocios, a sus seguridades, a sus capitales, a sus ideas y cuentan con la fuerza para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces sí, el daño será para todos nosotros, para el país entero, para el presente y el futuro. Y de sólo pensarlo me estremezco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115463895659600516?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115463895659600516/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115463895659600516' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115463895659600516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115463895659600516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/carta-sara-sefchovich.html' title='Carta a Sara Sefchovich'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115448316804011929</id><published>2006-08-01T20:37:00.000-05:00</published><updated>2006-08-10T20:45:37.426-05:00</updated><title type='text'>Respuesta a Soledad Loaeza - De líderes y seguidores</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:100%;color:#660000;"&gt;Bloque de Opinión responde al artículo publicado por Soledad Loaeza el pasado 27 de julio en La Jornada. Se transcribe en primer lugar el artículo y más adelante la respuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Jueves 27 de julio de 2006&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;De líderes y seguidores&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Soledad Loaeza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo respeto, para utilizar una de las fórmulas favoritas de Andrés Manuel López Obrador, y con base en un recuento incluso aproximado de los votos que recibió en la elección presidencial, ni siquiera 65 por ciento de los mexicanos respondemos en forma positiva a su forma de hacer política. Para muchos su liderazgo es un enigma. El estilo de AMLO escapa a las tipologías tradicionales de los líderes políticos mexicanos. No es la figura paternal ungida de solemnidad y silencios significativos que evoca el general Cárdenas; tampoco es el orador grandilocuente en que se convirtió Luis Echeverría cuando llegó a la Presidencia de la República para denunciar un pasado que también era el suyo, aunque algo de LEA hay en AMLO que se formó en esa escuela y cuenta hoy con el patrocinio de prominentes echeverristas. Tampoco es el líder propositivo capaz de vender una imagen de futuro como lo fue Carlos Salinas en su momento, si bien ahora más de uno quiere olvidar la fascinación que experimentó ante la certeza y capacidad de decisión del hoy innombrable. En este caso la presencia de tanto salinista en el entorno de López Obrador revela, más que una afinidad de estilos, un encuentro fortuito de intereses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos son los que ven en el éxito de López Obrador el efecto de un carisma: esa virtud inexplicable que posee un individuo que genera fe entre sus seguidores y que inspira en éstos la determinación de creer y hacer cualquier cosa que el líder carismático les pida creer o hacer. Puede ser. Pero el significado que hoy tiene la noción de carismático es tan equívoca y empobrecida como para atribuirse alegremente a los cantantes guapos o a cualquier simpático que ande por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El liderazgo de AMLO poco tiene de eso, en cambio tiene mucho de una política de masas moderna. Una que en lugar de mover las almas, como les gusta decir a los panistas, se propone mover las vísceras. Hasta ahora su instrumento más poderoso ha sido un discurso que provoca pasiones, sobre todo un sentimiento de indignación que no es difícil despertar en un país como México, donde la desigualdad, la pobreza y la corrupción naturalmente inspiran repudio y disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay que añadir que también produce indignación el oportunismo de los antiguos priístas -varios nada menos que de Gobernación- que ahora desde el púlpito del PRD imparten lecciones de democracia; asimismo es más que irritante la irresponsabilidad de algunas celebridades que se abrazan al poderoso para ejercerla influencia que las urnas les arrebataron, así como es escandalosa la intolerancia y la mentira en boca de unos y de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El liderazgo de López Obrador es nuevo en México, pero no del todo original. Tiene los rasgos del cesarismo que en el siglo XX en Europa y en América Latina encarnaron líderes autoritarios, como Juan Domingo Perón en Argentina o Getulio Vargas en Brasil, que llegaron al poder cuando la universalización del sufragio trajo la irrupción de las masas en la política. En México este fenómeno se ha producido tardíamente, cuando el nuevo sistema electoral, al garantizar comicios limpios, impulsó el voto de decenas de millones de ciudadanos, al mismo tiempo que demandaba formas de hacer política distintas a las del corporativismo cardenista que subordinaba la identidad del ciudadano a la del obrero, el campesino o el intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo de liderazgo político que ha construido AMLO se asemeja al que desarrolló Evita Perón, no por cierto la habilidad discursiva, sino su capacidad para erigirse en una suerte de pararrayos de la tensión social. Al ostentarse paladín de los pobres y hacer de la denuncia antielitista eje de su propia pasión, López Obrador quiere investirse ante todo de la rabia que, según él, debe incendiar el corazón de los millones de mexicanos que a diario sufren la humillación de la pobreza. Por esta misma razón, y al igual que Evita, inspira encendidos sentimientos de reverencia o de rechazo igualmente vehementes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como otros líderes cesaristas que lo precedieron, AMLO ofrece un ejercicio personalizado y centralizado del poder, una relación directa entre él y la gente, la movilización ininterrumpida, el plebiscito permanente, una situación sostenida de excepción; y al igual que muchos de esos líderes cesaristas, utiliza las instituciones democráticas para destruirlas, porque si llegáramos hasta donde los lopezobradoristas nos quieren llevar sólo ruinas quedarían de lo que habría sido una efímera experiencia democrática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tácticas de AMLO para mover a la indignación son ahora bien conocidas: reuniones multitudinarias dominadas por la emoción colectiva, exacerbación de los ánimos mediante la satanización machacona de personajes o decisiones impopulares, construcción de un universo binario en el que él y los suyos representan el bien y todos los demás el mal. En el mundo incierto de los inicios del siglo XXI, López Obrador ofrece las irrebatibles certidumbres de un hombre poseedor de una verdad que no reconoce ningún principio de realidad, pues poco importa si para imponerse incurre en exageraciones descabelladas, en inconsistencias, inexactitudes o contradicciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el discurso lopezobradorista lo mismo se defiende el voto que se desconocen los votos emitidos; al igual que se habla de la defensa de las instituciones se propone pasar por encima de ellas para llegar a un acuerdo político -que equivale en el fondo, muy al estilo salinista, a sugerir una macro concertacesión-, o se afirma en forma contundente que el objetivo no es la anulación de la elección, pero se hace todo para que se imponga por la fuerza de los acontecimientos.&lt;br /&gt;Si entender el liderazgo carismático siempre plantea dificultades, porque involucra una dimensión de subjetividad, prácticamente impenetrable, descifrar a los seguidores es peor que eso. Los más humildes tienen razones objetivas para dejarse convencer por un político que les ofrece el mejoramiento inmediato de sus condiciones de vida -lo último que les importa es saber de dónde va a salir el dinero que les promete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, resulta indescifrable el embeleso que se ha apoderado de aquellos que viven en el mundo de las ideas y del conocimiento, y que parecen estar dispuestos a dejarlo todo para seguir al líder con la fe ciega del converso. Tampoco sería ésta la primera vez que intelectuales sucumben a la seducción irresistible del líder popular. Pero, dadas las penosas consecuencias de esta experiencia, cabe preguntarles: ¿y luego?&lt;br /&gt;____________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Respuesta &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su artículo de hoy en &lt;em&gt;La Jornada&lt;/em&gt; “De líderes y seguidores”, en una línea discursiva similar a la que usó nuestro insigne psicoanalista Enrique Krauze, intenta usted descifrar las claves del liderazgo de López Obrador. Tarea difícil, como bien lo dice usted, lo que no obsta para calificarlo de cesarista y mesiánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada se contradice respecto a este último calificativo, lo que resulta extraño en una analista destacada como lo es usted. En el tercer párrafo dice que AMLO tiene poco de “eso”; en cambio la suya tiene mucho de una política de masas moderna porque mueve las “vísceras”. Un “eso” que significa carisma según ha dicho en el párrafo anterior. Pero al final del artículo dice que entender el liderazgo carismático –se entiende que el de AMLO; ¿o se refiere a alguien más?- plantea dificultades por la carga de subjetividad que conlleva. Es decir, en la línea de su argumentación, AMLO no es un político carismático sino cesarista y moderno pero, al fin, carismático. Queda clarísimo que le resulta difícil entenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor, sin embargo, es su definición de política de masas moderna: aquella que mueve las vísceras. Nunca imaginé que a eso se refieren tantos “analistas” cuando le exigen a AMLO y a la “izquierda” ser modernos. ¡Impecable!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peor le va cuando quiere descifrar a sus seguidores, sobre todo a las “celebridades” a las que se cuida de mencionar por su nombre pero califica como embelesados conversos cegados por la fe, a quienes las urnas les arrebataron su influencia (?) y por eso abrazan al poderoso AMLO. Será que no viven en el mundo de las ideas y del conocimiento, como usted dice, sino en el mundo real, el de los hechos. ¿No será que es usted quien pretende vivir en el mundo de las ideas y del conocimiento y no ha querido ver lo que pasa en la calle y, en este caso, lo que pasó en las urnas, en los consejos distritales, en la televisión, en el Consejo General de IFE, en las cúpulas empresariales, etc.?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribe usted que ni siquiera el 65% de los mexicanos responde positivamente a la forma de hacer política de AMLO. Más allá de que sea válido usar el número de votos como expresión de todos los mexicanos, cabe darle un vistazo a la encuesta publicada hoy por &lt;em&gt;El Universal&lt;/em&gt; en la que se asienta que el 20% de quienes votaron por Calderón afirman estar de acuerdo con el recuento de los votos; lo mismo el 35% de los que lo hicieron por Madrazo; el 87% de quienes votaron por López Obrador; el 57% de quienes votaron por los demás candidatos y 37% de quienes no votaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya, estamos en un país de embelesados, ciegos, conversos dispuestos a usar, como el líder, a las instituciones democráticas “para destruirlas”. ¡Híjole, nos descubrió!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Schneider&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115448316804011929?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115448316804011929/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115448316804011929' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115448316804011929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115448316804011929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/08/respuesta-soledad-loaeza-de-lderes-y.html' title='Respuesta a Soledad Loaeza - De líderes y seguidores'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115441684495236053</id><published>2006-08-01T01:14:00.000-05:00</published><updated>2006-08-01T03:14:47.263-05:00</updated><title type='text'>Contra la transición plutocrática</title><content type='html'>&lt;em&gt;Mauricio Sáez de Nanclares&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de ayer Leonardo Curzio &lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/35034.html"&gt;publica en El Universal&lt;/a&gt; un argumento parecido al de Zuckermann, ya comentado en este blog, en el que sostiene que a AMLO no le queda el papel de víctima. O sea, se hace la víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le parece discutible que la elección haya sido inequitativa. Como AMLO -en el dicho de Curzio- armó una coalición con fuertes apoyos, obtiene la conclusión de que se trató de un enfrentamiento similar al del ejército napoleónico y el zarista. Son, afirma, unos "comicios razonablemente equilibrados".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto que se trata -siempre según Curzio- de una lucha por el poder entre dos coaliciones poderosas, que han jugado a ganar, y como, además, por necesidad, una tiene que perder, no le parece serio "proponer que la democracia naufragó porque un candidato perdió", como sostiene -por cierto, con precaria capacidad para evitar las cacofonías-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocas palabras, para Curzio la democracia no está en peligro. Como ésta es la justificación que ha dado AMLO para la movilización, el lector obtiene la conclusión de que la movilización es ilegítima. Ya sabemos que no lo dice Curzio... que no lo dice así. Pero también se conoce la figura del &lt;em&gt;entimema&lt;/em&gt; desde hace mucho más de dos mil años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso aceptando -sin conceder, por supuesto- que los comicios fueron "razonablemente equilibrados", el factor crítico que ha movido la balanza a favor de Calderón se llama &lt;em&gt;control del IFE&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aparato electoral es un instrumento sumamente poderoso: el comportamiento del Consejo General del IFE y las claras señas de que incumplió -si no todos- una buena parte de los principios constitucionales (certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad) , ello tendría que bastar para que Curzio retire el disparate de que las elecciones fueron "razonablemente equilibradas". A lo mejor quiere decir que las fuerzas eran razonablemente equilibradas; pero una de las partes se apoderó del aparato electoral. Consecuencia: las elecciones no han sido limpias. O al menos es lo que está en litigio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nadie se le ocurriría afirmar que un juego Italia-Alemania -ambas, potencias del futbol-, en el que el árbitro está claramente vendido con uno de ellos, se trata de una contienda "razonablemente equilibrada"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez Curzio no está al tanto de que en México existe un selecto segmento: los &lt;em&gt;barones del dinero&lt;/em&gt;. Le tenemos una noticia a Curzio: existe la oligarquía en México y jugó abiertamente en esta elección. La oligarquía mexicana, por lo que sabemos, no reparó en gastos, porque -como se sabe desde hace tiempo- miembros destacados de este grupo le habían exigido a Fox que por ningún motivo querían que llegara a la presidencia &lt;em&gt;ese tal&lt;/em&gt; Andrés Manuel. Eso lo sabe cualquier persona que se tome la molestia de leer &lt;em&gt;Proceso&lt;/em&gt; semanalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La principal fuerza de Andrés Manuel está en el Zócalo, Madero, Juárez y Reforma, es decir, en las calles. Si está apoyado por "grupos con intereses", como sostiene el alegato de Curzio, no lo dudamos. Pero Andrés Mannuel no estaría en donde está ahora sin el apoyo de los desheredados; ni Calderón estaría en donde está -cualquiera que sea el lugar en donde esté- si no fuera por el espléndido desembolso de los barones del dinero. Andrés Manuel no fue a la elección con resorteras: por eso fue con "la gente"; y Calderón tampoco fue con resorteras: fue con el apoyo contante y sonante de la oligarquía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que la lucha fue razonablemente equilibrada. Excepto que en un lado del campo de batalla, el recurso fundamental ha sido el dinero, que sirve lo mismo para comprar tiempo en los medios que la lealtad de intelectuales y moldeadores de opinión obsecuentes . Y del otro lado de la cancha, junto a otros recursos que Curzio sabrá dar a conocer muy bien, ha estado "la gente".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en el desenlace de esta elección Calderón acaba como presidente y no se cuenta voto por voto y casilla por casilla, el porvenir es sombrío: México habrá transitado en cuestión de unos cuantos años de una joven y prometedora democracia a una adulta y decadente plutocracia, en la que la regla será una sola: aquí gana el que tiene más dinero; de los votos... ahí luego arreglamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para impedir eso, cientos de miles de mexicanos están ahora mismo colocados en un lado de la cancha. Curzio puede ignorar eso, si así lo prefiere; pero no podrá hacerlo sin faltar a la verdad. Estamos presenciando un proceso extraordinariamente rápido de construcción de ciudadanía, materializado en un proyecto alternativo de nación. Y está muy claro que eso es lo que la oligarquía mexicana no le perdona a Andrés Manuel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115441684495236053?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115441684495236053/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115441684495236053' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115441684495236053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115441684495236053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/07/contra-la-transicin-plutocrtica.html' title='Contra la transición plutocrática'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115439824806284722</id><published>2006-07-31T21:06:00.000-05:00</published><updated>2006-07-31T21:26:43.170-05:00</updated><title type='text'>La Asamblea Informativa, en ejercicio de sus derechos</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Asamblea Informativa&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El artículo 9 de nuestra Constitución establece el derecho de los mexicanos a reunirse para deliberar sobre los asuntos políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y éste es precisamente el espíritu de nuestra Asamblea Informativa. Somos mexicanos preocupados por el respecto de nuestro derecho al sufragio. Y estamos aquí reunidos con un afán informativo de lo que pasa en torno a esta dudosa elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho en otras palabras: no estamos aquí para expresar simplemente nuestras ideas. Nuestra Asamblea encuadra en el supuesto del artículo 9, no en el del artículo 6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a alguien debiera preocuparle el artículo 6 por estarlo violentando, es al Gobierno federal, que incumple con el mandato del 6 constitucional de garantizar el derecho a la información.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115439824806284722?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115439824806284722/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115439824806284722' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115439824806284722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115439824806284722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/07/la-asamblea-informativa-en-ejercicio.html' title='La Asamblea Informativa, en ejercicio de sus derechos'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115439588103322781</id><published>2006-07-31T20:22:00.000-05:00</published><updated>2006-07-31T20:43:03.686-05:00</updated><title type='text'>Legalidad miope o legitimidad democrática: la encrucijada actual</title><content type='html'>Estamos de plácemes en &lt;em&gt;Bloque de Opinión&lt;/em&gt;. Publicamos un texto profundo y demoledor de Francisco Bedolla, a propósito del dilema histórico-político que se enfrenta en este momento en México. No hay que perder detalle de la argumentación que aquí se despliega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con permisito, señores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Legalidad miope o legitimidad democrática: la encrucijada actual&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Francisco Bedolla&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nada más lamentable en las actuales circunstancias que la nueva ofensiva mediática que, montada en las simplistas falacias de que “la organización comicial es cien por ciento ciudadana” y de que “poner en duda los resultados electorales, es dudar de la buena fe de los millones de mexicanos que participaron”, hace un llamado a la aceptación civilizada de los resultados. Y es que, a decir verdad, tales argumentos &lt;em&gt;ad populum&lt;/em&gt; escamotean los dos hechos centrales: uno, que con el claro propósito de evitar el impacto mediático de la derrota del candidato oficial en las primeras horas, el Consejo General, y no los millones de ciudadanos ni tampoco los funcionarios permanentes del ife, operó una estrategia de ingreso selectivo de las actas de los resultados preliminares y se valió del dudoso candado para no informar a la ciudadanía de las tendencias electorales; y dos, que los indicios de inconsistencias aritméticas en una proporción significativamente alta de las actas de cómputo son tan apabullantes que, dada la escasa diferencia entre amlo y Calderón arrojada por los datos oficiales, hacen absolutamente imposible descartar a priori la hipótesis de que un nuevo cómputo, casilla por casilla, podría generar un ganador diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, incluso sin necesidad de traer a cuento las hipótesis del fraude, quienes pomposamente insisten en una aplicación estrecha de los supuestos de ley para restringir la apertura de los paquetes, están obligados a hacerse cargo de que esa salida, tan legal como efectivamente puede ser, implica clausurar de facto la posibilidad de que los mexicanos sepamos cuál fue la verdad política del 2 de julio e implica también abdicar de la regla genuinamente democrática de que gana el candidato que más votos obtiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para estos efectos, apenas vale la pena detenerse en los mensajes mediáticos que “dan voz” a los funcionarios de casilla para decir que contaron hasta tres veces y que todos convalidaron el resultado a través de su firma. El hecho es que si la información oficial es correcta al señalar que el 95% de las cerca de tres mil actas que ameritaron apertura y un nuevo cómputo exhibían errores aritméticos, la conclusión es inevitable: no hay razones para suponer que la situación es muy diferente al de las 127 mil restantes. El hecho, de nueva cuenta, es simple y contundente: estando tan cerca los dos principales contendientes, no hay razón democráticamente válida para descartar a priori que un cómputo certero podría generar un ganador distinto, incluso suponiendo que las inconsistencias, todas, nada tienen que ver con el dolo o la mala fe, sino que son imputables sólo a la falta de oficio de los mexicanos para hacer sumas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, para desgracia de los paladines de la miopía legal, el problema es que, además de estar obligados a bregar con la plausible hipótesis de que la incapacidad aritmética promedio de los mexicanos puede ser la razón ─que no la voluntad mayoritaria de los ciudadanos─ la que termine dándole el triunfo al candidato oficial, lo están todavía más a despejar con las dudas más que razonables de que el 2 de julio bien pudo haberse operado un fraude aritmético hormiga a favor del candidato oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las razones que tornan plausible esta hipótesis, como bien enseña la teoría criminalística, han de cimentarse en el actor, los motivos, los medios y la oportunidad. Veamos brevemente. El actor, a todas luces, es la coalición gobernante y sus beneficiarios directos: un grupo de grandes empresarios. Los motivos a la vista son la aversión al candidato más disonante con la línea estratégica de la coalición de gobierno, dada la información coincidentemente reportada por las empresas de sondeos en el sentido de que “habría un final de fotografía”. Si alguna duda al respecto, basta con tener en cuenta el activismo de Fox en gran tramo del proceso y el de conocida cúpula empresarial para impulsar tramposamente la candidatura oficial en el último tramo. Los medios para operar el citado fraude son, en principio, el dinero para armar y premiar a un ejército selectivo de funcionarios dispuestos a aportar un pequeño plus de uno o dos puntos porcentuales “equivocándose convenientemente en las sumas” y la información certera para determinar los sitios en que esta estrategia podía operar con mayores probabilidades de impunidad; por ejemplo, un mapa fino del electorado, como el que Hildebrando habría colocado en la página de Calderón, y particularmente del universo de los funcionarios de casilla en esas zonas, información que seguramente el ala panista de consejeros electorales, Arturo Sánchez y Andrés Albo a la cabeza, cederían con gusto a su jefe político. Finalmente, la oportunidad se dio en los términos más simples: la concentración geográfica intensa de la presencia perredista en el país y la extraordinaria falta de presencia en vastas áreas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En síntesis: el escenario mexicano acredita de manera bastante racional la existencia de actor, motivos, medios y oportunidad para implementar la señalada estrategia del fraude aritmético hormiga el día de la jornada comicial. Más aún, todavía en el plano de las elucubraciones, otra hipótesis digna de tener en cuenta es que la aparente falta de oficio del Consejo General del ife implicada en el manejo oscuro del programa informático de los resultados preliminares y su renuencia a informar de las tendencias electorales esa misma noche, bien puede ser considerada como parte de una estrategia integral para dar cobertura y credibilidad al fraude aritmético hormiga. Un ejercicio de argumentación contrafáctico ayuda a dar debido sostén a esta hipótesis: ¿qué hubiese pasado si amlo, como efecto de la carga de los resultados de las casillas del Valle de México, hubiera tomado algunos puntos de ventaja en las primeras horas? Respuesta probable: las suspicacias habrían crecido espontáneamente y, con ello, también los riesgos de que el fraude se hiciera visible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas, tanto si suponemos que las inconsistencias aritméticas se deben sólo a la falta de habilidad de los funcionarios de casilla como si preferimos entender que hubo una estrategia bien diseñada e implementada para provocar el desempate, la conclusión es la misma: sólo un nuevo cómputo casilla por casilla permitiría falsear las hipótesis de que hay un vencedor &lt;a style="mso-comment-reference: MSdN_1; mso-comment-date: 20060731T2017"&gt;espúrio&lt;/a&gt;; sólo un nuevo cómputo boleta por boleta permitiría dar certeza democrática a las elecciones presidenciales. He aquí que la actual encrucijada del régimen político sea legalidad miope, es decir, un presidente designado por el Tribunal Electoral, dada su condición indiscutible de máxima autoridad jurisdiccional; o legitimidad democrática, dado el escenario también legal de que dicho Tribunal instruyera un nuevo cómputo de toda la elección presidencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tiempos de nuestro vulnerable régimen democrático son de responsabilidad y mesura. Una pésima estrategia es defender lo indefendible: el Consejo General no pasó la prueba y ha puesto en riesgo el más valioso capital institucional acuñado con tesón en los últimos quince años, el Instituto Federal Electoral. Por mi parte, no tengo la menor duda de que sólo un gobierno legítimamente democrático, el que resulte de un cómputo cierto, es decir, libre de inconsistencias aritméticas, gozará de la autoridad para gobernar al país, impulsar la nueva reforma política y rescatar al ife de la pandilla partidocrática que lo tiene secuestrado. Un gobierno legal pero no democrático, sin lugar a dudas, sería nuestra peor pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_msocom_1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31553134-115439588103322781?l=bloquedeopinion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/feeds/115439588103322781/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31553134&amp;postID=115439588103322781' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115439588103322781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31553134/posts/default/115439588103322781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloquedeopinion.blogspot.com/2006/07/legalidad-miope-o-legitimidad.html' title='Legalidad miope o legitimidad democrática: la encrucijada actual'/><author><name>Ateneo.Los días terrenales</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1253/1759/1600/losdiast-rev.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31553134.post-115414302104609178</id><published>2006-07-28T18:05:00.000-05:00</published><updated>2006-08-26T23:57:12.683-05:00</updated><title type='text'>Funcionario del IFE discute presuntas falacias</title><content type='html'>&lt;span style="color:#993300;"&gt;He aquí el texto escrito por Eduardo Guerrero, funcionario del IFE, en el que se propone demostrar que gran parte de lo que se dice sobre las elecciones -a las que él califica "de excepción"- resultan ser meras falacias.&lt;br /&gt;Vamos a ver cómo defiende Guerrero su dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;19 de julio de 2006&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Seis falacias sobre una elección de excepción&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Por Eduardo Guerrero Gutiérrez&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás sea natural que después de una elección presidencial tan cerrada como la que presenciamos hace apenas unas semanas, se generen algunos rumores sobre el procesamiento y la comunicación de los resultados electorales, que a fuerza de repetirse se convierten en dichos, y que terminan por ostentarse como argumentos. Pero varios de estos argumentos no tienen sustento en la evidencia empírica. Unos más generalizan a partir de incidentes aislados. Otros simplemente revelan desconocimiento de las regulaciones electorales y de los acuerdos que el IFE suscribió con los partidos políticos. Finalmente, encontramos argumentos lógicamente defectuosos o que se desprenden de premisas falsas o, cuando menos, endebles. A continuación comento algunos argumentos que considero falaces, pero que al parecer han sido admitidos ya como verdaderos en el imaginario colectivo de un grupo de ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primera falacia.&lt;/strong&gt; El IFE actuó sin transparencia, al no dar a conocer los resultados del Conteo Rápido la noche del 2 de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comentario&lt;/strong&gt;. El Conteo Rápido no es el conteo de todos los votos, sino una estimación de la tendencia electoral basada en los votos emitidos en un conjunto de casillas. Estas estimaciones —aun las más poderosas— siempre tienen márgenes de error. Por lo tanto, en caso de que la elección arroje resultados muy cerrados, tales márgenes impiden pronosticar con plena certeza cuál será el candidato ganador. Esto fue lo que sucedió la noche del 2 de julio: tal como se tenía previsto en un acuerdo avalado por los partidos políticos, el Consejero Presidente del IFE no difundió los rangos de votación, dada la estrechísima diferencia entre los dos candidatos punteros. Una vez que este funcionario recibió el informe sobre los resultados del Conteo Rápido, redactado por un Comité Técnico Asesor, se limitó a transmitir las conclusiones a las que habían arribado los expertos. Después de mencionar que no era posible saber cuál candidato había obtenido el porcentaje más alto de la votación, el Consejero Presidente señaló que los resultados finales (no definitivos) de la elección se darían a conocer al concluir los cómputos distritales. Se ha criticado la decisión de no dar a conocer esa noche cuál era el candidato que iba adelante en los rangos de votación, pero ese anuncio hubiera sido descalificado de inmediato por los demás candidatos e, incluso, se hubiera corrido el riesgo de que los resultados finales colocaran en primer lugar a un candidato distinto del sugerido por los rangos previamente. En este caso, acotar la incertidumbre que se generó esa noche era imposible pues el Conteo Rápido —poderoso instrumento en elecciones pasadas— resultó insuficiente para un escenario como el que se presentó ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segunda falacia.&lt;/strong&gt; Ciertos comportamientos de los resultados que arrojó el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), demuestran que tal programa fue manipulado para favorecer a uno de los candidatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&
