Thursday, September 07, 2006

México, 2 de julio, 2006

Parte II

Preámbulo

En esta segunda parte, hacemos un rápido recuento de lo que se considera una usurpación del poder político mediante la violación sistemática de la Constitución; es un golpe de Estado, desde la legalidad que se dice defender. Y es desde esa misma legalidad desde la cual está demostrado que la elección tiene un resultado incierto, por decir lo menos. Tan sólo esta duda hace legítimo solicitar certeza. Simple en su expresión: voto por voto. Sin embargo, es el nudo que ata los hilos de la trama que forma el tejido del poder que hoy destruye su propio anudamiento: la ley. Sólo podrá imponerse por la fuerza. El sitio a la Cámara de Diputados lo demuestra. Por el contrario, el vacío en la calle al cerco paramilitar y la trinchera en lo que queda del despojo, habida cuenta del desempeño de Poder Judicial, son la respuesta política precisa, necesaria. La toma del Congreso por el PRD ancla el carácter de Constituyente del momento político, que no puede no tener como referente a la sociedad organizada.
La incertidumbre devino en certeza y luego convicción. Las irregularidades e inconsistencias en los resultados, aún aceptando que se deban todas a errores sin dolo, suman un volumen de votos varias veces mayor que la diferencia entre candidatos, lo que no es posible pasar por alto, si a la ley nos atenemos. Y atenerse a la ley implica sumergirse en un proceloso y arduo mar, como veremos.


Cómputo impoluto

Para el propósito de realizar elecciones federales, se ha dividido al país en 300 distritos electorales y éstos en secciones, definidas por el número de electores: máximo 750 cada una. Si en una sección electoral hay más electores, se instalan casillas contiguas, de modo que ninguna casilla pueda tener más de ese número de votantes y, por tanto, de votos. El día de la elección, en cada casilla se entrega a los funcionarios –cuatro ciudadanos seleccionados por sorteo –insaculación– que deben cursar una capacitación y ser acreditados por el IFE–, la lista nominal de electores (padrón con los electores que efectivamente tienen credencial para votar), las boletas numeradas, las urnas, sellos, tinta indeleble y demás recursos necesarios. Los partidos políticos nombran representantes que vigilan el curso de la elección.
Al final del día, en cada casilla se cuentan los votos y se levanta el acta de escrutinio y cómputo, en la que se asientan los resultados obtenidos por cada candidato, los votos no válidos, los no usados, etc. En el transcurso de la jornada se levantan otras actas en las que se asientan los pormenores del día, como hora de instalación, sustitución de funcionarios en su caso, etc. Los funcionarios de casilla deben llenar y firmar las actas, que firman también los representantes de partido. En caso de que haya irregularidades éstos pueden redactar y presentar un escrito de protesta. Este escrito es requisito procedimental para alguno de los tipos de recursos de impugnación que se pueden presentar al cabo de un proceso. Toda la paquetería se introduce en sobres –uno por cada tipo de elección, i.e. Presidencia, Diputados, Senadores, etc.– que se sellan y, a su vez, se introducen en una caja que también es sellada. Sobre ella se pega una copia del acta del conteo y cómputo. Fuera de la casilla se despliegan los resultados tal y como aparecen en el acta. En principio, pareciera que el procedimiento cuida la certidumbre de la jornada; los partidos tienen presencia y facultades para proteger sus intereses legítimos. El ciudadano participa cierto de que el procedimiento es legal. Sin embargo, los hechos demuestran que no hay tal certeza ni legalidad en su resultado efectivo.
Es importante señalar que la ley electoral establece que en caso de que algún funcionario no se presente el día de la elección, al cabo de un lapso determinado podrá ser sustituido por cualquier ciudadano que se encuentre formado para votar. La CPBT ha denunciado que el 2 de julio fue sustituido el 22% de los funcionarios de casilla. Asimismo, ciudadanos seleccionados por sorteo fueron siendo reemplazados previamente mediante una estrategia que se le ha llamado ancla: identificar ciudadanos afines entre quienes fueron sorteados, mediante encuestas telefónicas de intención del voto o en la capacitación y selección final, proceso que tiene amplios márgenes de discresionalidad
[1]. No es posible determinar en qué medida operó esta estrategia, ya que no hay información detallada y precisa del IFE sobre todo el proceso de integración de mesas de casilla. Sin embargo, por testimonios recogidos en todo el país e información parcial, se estima que sólo el 40% de los funcionarios que trabajaron el día de los comicios cumplió con todo el procedimiento establecido para ello.
El dos de julio se instalaron 130,488 casillas electorales en todo el país. Desde temprano, los medios ponderaron y exaltaron la normalidad con que arrancó el proceso, casi sin incidentes de consideración. Al mediodía la calificaron: una elección ejemplar Se tenía previsto que el IFE diera información sobre encuestas de salida si hubiera diferencias sustantivas o una tendencia clara a favor de algún candidato. No fue así y ni el Instituto ni los medios dieron a conocer información al respecto. Por la misma razón, tampoco se informó sobre resultados de los conteos rápidos –conteo de resultados de casillas seleccionadas aleatoriamente.
Para proporcionar información de resultados a la sociedad, se diseñó un sistema llamado Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), el cual recoge la información de cada casilla electoral. El procedimiento es el siguiente: una vez terminado el conteo y cómputo en cada casilla, el paquete se traslada al distrito correspondiente. En él, vía telefónica, se dictan los datos del acta de cada casilla al área de captura del PREP y de aquí se sube al programa. En las instalaciones del IFE, de manera pública, se muestran los resultados, casilla por casilla, conforme van llegando. Los paquetes no deben abrirse y son resguardados en un recinto que debe quedar sellado.


Irregularidades regulares

Durante la noche del 2 de julio los resultados llegaron al PREP conforme la enviaban de cada distrito. El 3 de julio, el IFE informó que Felipe Calderón sobrepasaba a LO por 403,708 votos. Desde el inicio de la presentación de resultados del PREP surgieron inconsistencias que sembraron dudas. En primer lugar, había 827,617 votos anulados, una cifra muy alta y, sobre todo, el hecho de que la suma de votos no era igual que la suma de votantes. Ante el reclamo de la CPBT, el IFE informó que había un archivo de inconsistencias con más de 2 mil actas de casilla que aparecían en pantalla del PREP, pero cuyos resultados no fueron computados: aproximadamente 900,000 votos (aproximadamente 450 votos por casilla con una participación del 60%, de acuerdo con el IFE).
Más tarde, LO denuncia la pérdida de tres millones de votos. Al escándalo, el IFE informa que se trata de otro archivo no contabilizado por “ilegible” de 13,086 actas con 3’553,624 votos, del que los partidos sabrían de su existencia pero no de su contenido, y del cual no se informó públicamente. Además, había 822 actas menos para la elección presidencial que para las de diputados y senadores. El IFE explicó que los ciudadanos se las llevaban a su casa. En total, se trata de una franja oscura de cinco millones de votos.
Al hacerse los ajustes, sólo se contabilizaron 11,184 actas y la diferencia entre el primero y el segundo lugar se redujo a 257,532 votos. Al final, siguieron faltando 2,017 actas, que representan entre 700 y 900 mil votos. Es decir, a tres días de la elección, lo que menos se podía sostener es que se trataba de un procedimiento claro y cierto, al reconocerse errores en más del 10% de total las casillas y con una masa de votos tres o cuatro veces mayor que la diferencia en el primero y segundo lugares.
La Coalición por el Bien de Todos demanda contar otra vez todas las casillas. El PAN se niega; el presidente de Consejo General de IFE sostiene que la elección está “fuera de toda duda”; el gobierno, los medios y la cúpula eclesiástica rechazan la demanda de la Coalición y, también, la califican: antidemocrática.
Es importante señalar aquí que previo a las elecciones, se advirtió de la posibilidad de que en el sistema de resultados pudiera existir un programa oculto que modificara, mediante un algoritmo matemático, los resultados presentados. El aserto se fundamentaba en la desconfianza generada por el hecho de que la empresa de informática propiedad del cuñado de FC, Hildebrando (y una red de cuando menos 19 empresas asociadas), tuviera relaciones contractuales con diversas dependencias, entre ellas el IFE. Por otra parte, existen denuncias fundadas y testimonios de que en los EUA se utilizó entre otros este mecanismo para falsear las elecciones en Ohio y Florida; personajes ligados a estos fraudes trabajaron con Fox en el año 2000 y ahora con el PAN.
[2]
Más allá de que pueda probarse el uso de este recurso, las inconsistencias llamaron la atención de muchos expertos. Uno de ellos, el físico Luis Mochán, ha publicado varios artículos –con el soporte técnico de sus estudios– sobre el PREP, en los que muestra inconsistencias sistemáticas e inexplicables en un conteo de esta naturaleza. Cabe señalar que él mismo ha reconocido algunas limitaciones de su estudio, pero ha continuado depurándolas y mantiene su postura de que hubo manipulación
[3].
Aquí apunto algunas consideraciones de este autor: la base de datos de las actas contabilizadas en el PREP para la elección presidencial contiene sólo 117,287 registros, por lo que faltan 13,201 registros necesarios para completar las 130,488 casillas instaladas y otros 300 registros más para incluir los resultados del voto en el extranjero. Hay registros incompletos que no permiten hacer comparaciones necesarias para validar resultados. De los 109,134 registros en los que sí se puede comparar el número de boletas depositadas en la urna con el número de boletas recibidas y el número de sobrantes, en 50,223 casillas (46%) se encuentran con que faltan o sobran boletas, lo cual involucra 1’504,566 boletas, es decir, votos. Seis veces la diferencia entre LO y FC.
Los números del PREP generaron dudas en otros expertos en estadística, matemáticos y científicos de diversa especialidad. Se cuestionó el hecho de que un proceso aleatorio –la llegada de información desde los distritos– se haya comportado como si no lo fuera. Mantuvo una tendencia fija y los dos punteros aparecían en una curva simétrica, de espejo. De hecho, según estimaciones y dado lo reducido de la diferencia entre contendientes, esas curvas debían cruzarse –de acuerdo con la tendencia– pero ello nunca sucedió. La sospecha se reafirma por el hecho de que cuando era previsible que sucediera ese cruce, se detuvo el flujo de información más o menos durante 20 minutos. A partir de ese momento, las curvas muestran un comportamiento diferente, ya no se van juntando sino que corren casi paralelas.
[4]
Un grupo de 35 científicos
[5] de varias universidades mexicanas, que trabajaron por separado y llegaron prácticamente a las mismas conclusiones, presentaron en conferencia de prensa el día 29 de agosto conclusiones similares: hubo manipulación y fraude. Por ejemplo: “los números no cuadran en 46% de las casillas […] En total, estos votos suman 1’763,764” […] “de los resultados publicados por el IFE en 97,790 casillas, en 22,319 la suma de boletas depositadas en las urnas, más las no utilizadas, fue menor que el número de las entregadas al presidente de la casilla, dando como resultado 1’043,907 votos”. Y, en el sentido inverso, “en 22,419 casillas la suma de boletas depositadas en las urnas, más las no utilizadas, representó un número mayor a las entregadas al presidente de casilla, lo que da como resultado 719,857 votos”. De acuerdo con la ley electoral (Cofipe) estas casillas debieran ser anuladas. No fue así.
El PREP, si bien proporciona información del IFE, no es oficial; es decir, debe haber un proceso de conteo y cómputo en los distritos electorales sobre las actas, que debiera dar resultados definitivos. Sin embargo, a partir del resultado del PREP, Calderón se declara ganador y arrecia la campaña masiva para convencer a la población de este resultado y condenar la postura de la Coalición.
El siguiente punto de conflicto se dio en el conteo oficial realizado en cada uno de los distritos electorales a partir del 5 de julio. La instrucción de la cúpula del PAN fue impedir la apertura de paquetes. La primera sorpresa es que en muchos casos los recintos de resguardo de la paquetería estaban abiertos. En este conteo distrital, los funcionarios del IFE junto con los representantes de partidos realizaron la revisión de actas y, en el caso de errores evidentes debían abrir los paquetes y contar de nuevo los votos. Sin embargo, particularmente en distritos situados en estados con gobiernos panistas o ligados políticamente a Elba Esther Gordillo, esto no sucedió. Con diversos medios, pero sobre todo por la imposición de los funcionarios del IFE y con el apoyo de representantes partidistas, se impidió la revisión de miles de paquetes con inconsistencias, aún flagrantes. El resultado final de este conteo –se abrieron poco más de 2,000 paquetes en todo el país– dio prácticamente el mismo resultado. El presidente del IFE, sin atribución legal para ello, nombró ganador a Felipe Calderón con 243,394 sufragios
[6].


La impugnación

Mientras tanto, el PRD inicia el proceso de integración de pruebas para impugnar todo el proceso. Un primer problema estribó en que no fue posible tener representantes en todas casillas –ningún partido lo hizo–, lo cual dificultaba contar con copias de todas las actas. En seguida, solventar problemas asociados con los procedimientos requeridos para fundamentar los reclamos. La campaña mediática se concentró en cuestionar a la Coalición la ausencia de representantes y la falta de escritos de protesta, invalidando cualquier argumento y reduciendo todo el litigio a un asunto de procedimiento. Se insistió en la descalificación personalista del conflicto y en la magnificación de errores puntuales de LO. Ninguno de los dos grandes consorcios mediáticos realizaron algún reportaje con sentido indagatorio, ya no digamos de investigación. Conforme pasaron los días, las evidencias de irregularidades del proceso se multiplicaron y la exigencia de contar todos los votos cobró fuerza. Voto por Voto, casilla por casilla es el lema del movimiento que encabeza LO para clarificar la elección, movimiento que se expresa con particular claridad en concentraciones masivas en el zócalo capitalino.
Otro elemento que aporta más sospechas es el hecho de que el Consejo General de IFE giró instrucciones a los consejos distritales para que abran los paquetes para una revisión, supuestamente procedimental. Esto es ilegal. Al conocerse esta información el responsable de organización electoral del IFE anunció la suspensión de dicho proceso. Ante el reclamo, el IFE argumentó, primero, que esa orden se dio en respuesta a la propia Coalición. Ante lo ridículo de la explicación, la siguiente respuesta es que se hizo por solicitudes de las salas regionales del Tribunal, lo cual es también falso, pues dichas salas no tienen atribución legal para hacerlo. El IFE tuvo que reconocerlo y alegó que efectivamente fue la Sala Superior. El representante del PRD –por el Poder Legislativo- en el Consejo General del IFE, Horacio Duarte, hizo ver al Consejo de la falacia de dicha afirmación: la Sala Superior no había podido dar tal instrucción pues todavía se estaba en proceso de integración de pruebas y su resolución la emitiría posteriormente. Es decir, el IFE violó la ley al abrir subrepticiamente la paquetería electoral, sin que ningún representante de partido fuera testigo. No ha quedado claro, hasta hoy, cuál fue el motivo ni objetivo de esa decisión, lo cual no puede más que abonar a la sospecha de una manipulación del contenido de los paquetes.
La estrategia de impugnación legal se condujo en dos pistas. Por un lado, la impugnación de casillas y distritos en los que se encontraron irregularidades específicas y, por otro, una impugnación general, llamada recurso madre, referida a la junta distrital 15 en el Distrito Federal, en la que se solicitó la “conexidad de la causa”; es decir, que los juicios de inconformidad ante cada uno de los distritos pueden ser acumulados en el Tribunal electoral y resueltos conjuntamente en el caso de que contengan peticiones similares y busquen los mismos objetivos; su consecuencia, la posibilidad de la apertura de todas las casillas. El tribunal aceptó el recurso.
La CPBT impugna 72 mil casillas en las cuales detecta irregularidades. Esta impugnación se presenta en más de 350 juicios de inconformidad, dentro de los cuales está el llamado “recurso madre”. El Tribunal acepta los recursos y abre dos incidentes, lo que implica valorar la posibilidad de la apertura total de casillas e inicia el procedimiento para analizar las impugnaciones. Al cabo de su deliberación, resuelve la apertura de poco más de 11 mil casillas, de 149 distritos electorales, sin que quede claro porqué unas sí se revisan y otras no, siendo que, cuando menos, cerca de 40 mil casillas tienen el mismo tipo de irregularidad.
El procedimiento se realiza en cada distrito electoral, por jueces y magistrados en sesiones públicas con la presencia de representantes de partidos. Inmediatamente surge el problema: ¿qué certeza puede haber si se encuentran bodegas abiertas, todos los paquetes también abiertos, sin sellos, en algunos casos con actas falsas (sin doblar; para introducir la boleta en la urna es forzoso doblarla) y firmas apócrifas; papel estraza en vez de papel oficial, entre otros “detalles”.
De este recuento mínimo, las dos grandes irregularidades, que ameritan la anulación de los resultados de esas casillas, son: a) que se encontraron votos de más y votos de menos a los anotados en actas. En general, los primeros son para FC y los segundos para LO. Es decir, resulta que en 7,532 casillas, 65% del recuento, el número de boletas usadas más las sobrantes no corresponde con el número de boletas entregadas a cada mesa de casilla, y b) no concuerda el número de votos con el número de electores que realmente votaron, según las listas nominales marcadas, ya sea que haya votos de más o de menos. Así, al comparar el número de ciudadanos que votaron el día de la elección, y que fueron marcados en los listados nominales, con los votos en las urnas, el resultado es que en 43% de las casillas hay votos espurios, como los llama el propio Tribunal, o sea votos de más, y en 29% de las casillas se sustrajeron votos válidos.
En la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral se establece, en su artículo 75, las causales de nulidad de casillas. En la fracción k) dice: “Existir irregularidades graves, plenamente acreditadas y no reparables durante la jornada electoral o en las actas de escrutinio y cómputo que, en forma evidente, pongan en duda la certeza de la votación y sean determinantes para el resultado de la misma.” Sin valorar si hubo dolo o no, la causal de nulidad en estos casos es clara. Las irregularidades no son reparables: es imposible saber, por ejemplo, el sentido de los votos que no aparecen, aunque se pueda suponer; tampoco se puede saber, por ejemplo, cuáles votos “válidos” fueron emitidos por ciudadanos y cuáles por medio de trampa.
[7] Por esta razón, el Tribunal debía anular las casillas en donde quedó demostrado que hubo votos espurios y donde faltaban votos, tal como ha procedido en los casos de impugnación por estas causas que se le han presentado al mismo Tribunal a lo largo de sus 10 años de existencia.
De acuerdo con la CPBT, bajo esta condición, si sólo se anulara la votación de estas casillas, Andrés Manuel López Obrador ganaría la elección por 526,786 votos, resultado que se obtiene al anular los supuestos votos del PAN y de la Coalición en esas casillas y restando los 243,934 votos de la diferencia que reportó el IFE.
La resolución del Tribunal confirma la sospecha. Primero ordena una investigación de 11,839 casillas (9% del total) y luego afirma, en la resolución del lunes 28 de agosto, que no es fiscal y que su función no es investigar. Anula 143 casillas y hace un ajuste de cifras, que no altera el resultado final. Pero reconoce tácitamente que es válido hacer fraude, pero hasta cierto punto. Es decir, según su criterio, si en una casilla la diferencia entre uno y otro candidato fue de 100 votos, no importa si se demuestra que hay 50 espurios o faltantes, de todos modos el sentido del voto en esa casilla no se alteraría: el ganador sigue siendo ganador.
Más allá de esta curiosa manera de interpretar la ley, su decisión omite que hay un modo legal: anular el resultado de esa casilla. Pero además, pervierte el sentido de su propia resolución anterior al desvincular lo hallado en cada una de las casillas con el resto de ellas. No importa que una gran mayoría de las inconsistencias perjudiquen a uno y beneficien al otro. No importa que representen 1’389,653 votos, casi seis veces más de los que hacen la diferencia, y que ello se presente en tan sólo el 9% del total de casillas.
Estos resultados muestran que la revisión de todas las casillas era indispensable para dar certeza al proceso. La negativa de realizar tal revisión sólo se explica porque el fraude es mayor de lo supuesto en un principio; que la competencia cerrada fue sólo una estrategia mediática, necesaria para que fuera aceptable un resultado parejo con Calderón como ganador. No sólo hubo fraude, sino que fue masivo, extenso y generalizado, necesario para remontar los 8 o más puntos de diferencia que tenía LO sobre Calderón antes del golpe mediático que lo desfondó en las “encuestas” previas a la elección.
El tamaño del fraude es de la dimensión de lo que el gobierno federal, el PAN, oligarcas nacionales y sus aliados extranjeros, el oligopolio mediático y su coro de intelectuales, así como la derecha ambiciosa y fascista, han invertido en impedir un cambio de régimen: miles de millones de pesos y seis años de desgobierno que salda, con tanquetas y una mayoría de 243,934 votos, su bono democrático.

Alberto SchneiderAteneo Los días Terrenales
[1] Cuento con el testimonio de dos personas en el mismo distrito que vivieron esta situación. Fueron eliminadas del proceso, sin aviso, y después de haber sido encuestadas 4 veces. El coordinador de la estrategia legal de la CPBT, confirma que esta fue una práctica recurrente en distritos dominados por el PAN.
[2] En los EUA, se ha documentado el fraude electoral realizado por G. W. Bush, utilizando, entre otros recursos, el diseño de programas informáticos, mediante la empresa Choice Point. Personajes directamente relacionados con este fraude, como Dick Morris y Rob Allyn –quien trabajó con Fox en el año 2000–, fungieron como asesores de Calderón en este proceso electoral. Choice Point es la empresa que compró y puso a la venta el padrón electoral mexicano en 2003.
[3] http://em.fis.unam.mx/~mochan/elecciones/paperMochan.pdf
[4] En esta liga se encuentra un estudio realizado por el Dr. Miguel de Icaza. http://www.fata.unam.mx/icaza/ffrau3.pdf. El paquete completo correspondiente a este estudio se encuentra en: http://www.fata.unam.mx/icaza/ffrau3.zip. Incluye: un artículo anterior, la lista con las 14,000 casillas estudiadas, el programa en awk utilizado para obtener tales resultados, mismo que puede ser modificado por los interesados para realizar otros análisis del mismo estilo.
[5] http://www.jornada.unam.mx/2006/08/29/014n1pol.php
[6] Otro especialista, Simón Hiram Vargas, consultor económico graduado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Afirma que se contabilizaron los votos nulos: "Existe una diferencia de un millón 168 mil 955 votos entre la votación usada para asignar los porcentajes y la votación real". http://www.jornada.unam.mx/2006/07/12/010n1pol.php.
[7] Hay casos claros. La misma marca se repite una y otra vez en muchas boletas; es decir, fueron marcadas por la misma persona, también las boletas sin doblar. Hay testimonios de personas que declaran haber llenado boletas “en casa”.

2 Comments:

At 1:46 AM, Blogger Tina said...

Soy admiradora de su blog y quería compartir con ustedes mi opinión sobre el último spot de Denise Dresser en para el Los Angeles Times. López Obrador ha pasado de ser "un peligro para México" para convertirse en el asesino de México!

Muchas felicidades por su blog.

Por meses durante las campañas Denise Dresser buscó posicionarse como la voz moderada frente a los ataques de los neo conservadores mexicanos a López Obrador. Dresser escribió varios artículos, para el Reforma y para el Los Angeles Times, donde denunciaba la campaña del miedo y, de manera tímida, rechazaba que las propuestas de López Obrador fueran "un peligro para México".

Algo sucedió después del 2 de julio. No habían pasado 24 horas para que Dresser comenzara su ataque contra López Obrador. Usando tramposamente el discurso de "voté por él pero ya me arrepentí", esta profesora del ITAM jugó un papel fundamental en la estrategia panista para desarticular la coalición de votantes que apoyaron a López Obrador. Los escritos de Dresser, como el circulado "Cuándo éramos huérfanos" fueron utilizados por los simpatizantes de Calderón para desacreditar la demanda del recuento total de los votos. Dresser sumó su firma al desplegado de Castañeda, Dehesa, Krauze y otros calderonistas que se planteó como un contrataque a la petición porque se transparentara la elección.

Dresser se unió a las voces del oficialismo que negaban cualquier irregularidad en el proceso y que defendían a capa y espada la infalibilidad de las "instituciones" como el IFE y el TRIFE. Nunca se ocupó por investigar a fondo pero para ella siempre valió la línea de comunicación del PAN. Nunca dio crédito a alguna de las acusaciones y a las pruebas presentadas por la Coalición, a la que según ella había dado su voto el 2 de julio. Nunca vio y nunca quiso escuchar, para ella todo eran maquinaciones de López Obrador que confundían a mentes menos científicas y sofisticadas que la de ella.

Más discreta que Enrique Krauze, cuya propaganda anti-López Obrador aparece constantemente en cualquier periódico internacional que le abra un espacio para que destile su odio, la función que le han encomendado a Dresser es la de darle una "salida" a los "moderados" que votaron por López Obrador pero que deben defender ante todo "las instituciones".

En su nueva editorial para el Los Angeles Times Dresser dice tajante tranando de ganar simpatías: López Obrador está matando a México. Ella lo sabe pero omite decirlo: lo que mata a México es la impunidad, la justicia que se aplica de manera selectiva, el irrespeto al voto, las condiciones de inequidad en las elecciones, las diferencias abismales en el reparto de la riqueza, la pobre calidad en la educación y la salud, el control patriomonialista del gobierno. Para Dresser, la propagandista del oficialismo, todos los problemas de México deben sintetizarse en una persona: López Obrador.

A Dresser le aterra López Obrador porque ha tenido el descaro de denunciar los rezagos en este país y de hacer la propuesta de cambiar las instituciones que no sirven, de atacar los problemas de raíz en vez de hacerlos a un lado. Una pregunta para Dresser ¿ Es posible reformar algo que está podrido? El sistema esta diseñado para que el progresismo mexicano siempre se quede en el "ya merito" necesitamos cambios profundos si es que buscamos consolidar nuestra democracia. Dresser no está lista para esos cambios. En el fondo quisiera siete décadas del PAN y de normalización autoritaria antes que permitir que alguien cuestione las instituciones y pida su refundación urgente.

Esta es la contribución de Dresser a la campaña negativa contra López Obrador en el extranjero. Es lo que en Estados Unidos llaman el swift boating (por los ataques negativos que debió soportar el candidato demócrata John Kerry) de López Obrador, esperemos Krauze, Castañeda y demás "intelectuales" del oficialismo le agradezcan su contribución a la causa:

http://www.latimes.com/news/opinion/commentary/la-oe-dresser10sep10,0,7668036.story?coll=la-news-comment-opinions

 
At 8:47 AM, Blogger Ateneo.Los días terrenales said...

Gracias Tina por tus comentarios y tu aporte.
En la revisión de textos que hemos hecho en este blog, destaca que la derecha, radical o moderada, tiene una pobreza argumentativa bárbara. Prácticamente hay tres líneas discursivas: a)hipóstasis de las instituciones: las instituciones existen por sí y actúan por sí, son ahistóricas; hay que defenderlas a como dé lugar.
b) AMLO está loco y sus seguidores son fieles creyentes y son un peligro para México. Hay que acabar con él; muerto el perro se acaba la rabia.
c)hubo fraude pero ello no demuestra que fuera determinante; Calderón no necesita legitimidad ya tiene el poder. La prueba, aunque no lo dicen los aterciopelados opinólogos, es contundente: existen los tanques...ah y la tele.

Lo curioso del caso es que lo hacen desde la fe.
Si no leíste un texto sobre el desplegado de Woldemberg et al., titulado "Los auténticos" -está en el blog, por ahi del 4 de agosto- echale un ojo. Te doy mi correo por si no lo hallas, me escribes y te lo mando.
alschneidermx@yahoo.com.mx
Gracias de nuevo, as.

 

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