Friday, July 28, 2006

Funcionario del IFE discute presuntas falacias

He aquí el texto escrito por Eduardo Guerrero, funcionario del IFE, en el que se propone demostrar que gran parte de lo que se dice sobre las elecciones -a las que él califica "de excepción"- resultan ser meras falacias.
Vamos a ver cómo defiende Guerrero su dicho.

------------------------

19 de julio de 2006
Seis falacias sobre una elección de excepción
Por Eduardo Guerrero Gutiérrez

Quizás sea natural que después de una elección presidencial tan cerrada como la que presenciamos hace apenas unas semanas, se generen algunos rumores sobre el procesamiento y la comunicación de los resultados electorales, que a fuerza de repetirse se convierten en dichos, y que terminan por ostentarse como argumentos. Pero varios de estos argumentos no tienen sustento en la evidencia empírica. Unos más generalizan a partir de incidentes aislados. Otros simplemente revelan desconocimiento de las regulaciones electorales y de los acuerdos que el IFE suscribió con los partidos políticos. Finalmente, encontramos argumentos lógicamente defectuosos o que se desprenden de premisas falsas o, cuando menos, endebles. A continuación comento algunos argumentos que considero falaces, pero que al parecer han sido admitidos ya como verdaderos en el imaginario colectivo de un grupo de ciudadanos.

Primera falacia. El IFE actuó sin transparencia, al no dar a conocer los resultados del Conteo Rápido la noche del 2 de julio.

Comentario. El Conteo Rápido no es el conteo de todos los votos, sino una estimación de la tendencia electoral basada en los votos emitidos en un conjunto de casillas. Estas estimaciones —aun las más poderosas— siempre tienen márgenes de error. Por lo tanto, en caso de que la elección arroje resultados muy cerrados, tales márgenes impiden pronosticar con plena certeza cuál será el candidato ganador. Esto fue lo que sucedió la noche del 2 de julio: tal como se tenía previsto en un acuerdo avalado por los partidos políticos, el Consejero Presidente del IFE no difundió los rangos de votación, dada la estrechísima diferencia entre los dos candidatos punteros. Una vez que este funcionario recibió el informe sobre los resultados del Conteo Rápido, redactado por un Comité Técnico Asesor, se limitó a transmitir las conclusiones a las que habían arribado los expertos. Después de mencionar que no era posible saber cuál candidato había obtenido el porcentaje más alto de la votación, el Consejero Presidente señaló que los resultados finales (no definitivos) de la elección se darían a conocer al concluir los cómputos distritales. Se ha criticado la decisión de no dar a conocer esa noche cuál era el candidato que iba adelante en los rangos de votación, pero ese anuncio hubiera sido descalificado de inmediato por los demás candidatos e, incluso, se hubiera corrido el riesgo de que los resultados finales colocaran en primer lugar a un candidato distinto del sugerido por los rangos previamente. En este caso, acotar la incertidumbre que se generó esa noche era imposible pues el Conteo Rápido —poderoso instrumento en elecciones pasadas— resultó insuficiente para un escenario como el que se presentó ese día.

Segunda falacia. Ciertos comportamientos de los resultados que arrojó el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), demuestran que tal programa fue manipulado para favorecer a uno de los candidatos.

Comentario. A diferencia del Conteo Rápido, el PREP no señala tendencias sino que da a conocer al público la votación que arrojan las actas, casilla por casilla, conforme los paquetes electorales llegan a las oficinas de los Consejos Distritales. Se ha difundido la creencia equivocada de que este flujo de información debe mostrar, en el tiempo, un comportamiento aleatorio. Sin embargo, en la captura de los datos intervienen varios factores que impiden que tal flujo se comporte de ese modo: los tiempos diferenciados de traslado de cada paquete electoral, las distancias entre las casillas y las oficinas de cada consejo distrital, la disponibilidad o carencia de medios de comunicación, los tres husos horarios vigentes en el país durante la jornada electoral, entre otros. Dado el comportamiento no aleatorio que muestra el flujo informativo del PREP, se ha difundido también la tesis errónea de que el PREP posiblemente haya utilizado un algoritmo (es decir, un conjunto definido de operaciones) para sumar y restar votos a ambos candidatos de manera arbitraria. Entre otras acciones, lo anterior supondría la participación deliberada en un fraude por parte de los 300 Centros de Acopio y Transmisión de Datos (es decir, de los 4,104 empleados que trabajaron en ellos), y la inclusión de tal procedimiento en el código fuente del programa. Tal manipulación de la información parece prácticamente imposible dado el diseño del PREP y las mejoras tecnológicas que experimentó para estas elecciones. Para garantizar alta seguridad, el PREP utilizó terminales de captura como las que se utilizan para las transacciones bancarias. Además, para minimizar los errores en el registro de datos, las actas fueron capturadas dos veces y cotejadas posteriormente contra las propias actas por una tercera persona a través de un voucher o comprobante de registro de datos. Finalmente, se ha dicho falsamente que justo antes de que se diera el cruce entre las líneas de preferencia de los dos candidatos punteros, el IFE detuvo el suministro de información del PREP durante casi una hora. Tal afirmación es insostenible frente a la evidencia: el flujo de información del PREP siempre fue continuo; el tiempo máximo entre dos actualizaciones fue de trece minutos.

Tercera falacia. Durante la operación del PREP, el IFE “perdió” o “desapareció” tres millones de votos.

Comentario. En ningún momento sucedió algo así. Alrededor de 2.6 millones (2,581,226) de votos se ubicaron en el archivo de actas con inconsistencias, el cual llegó a congregar 11,184 de tales actas —colocadas ahí conforme a criterios que acordaron los partidos y las coaliciones el 10 de febrero pasado. Cuando los votos de estas actas fueron agregados a los resultados finales del PREP, estos resultados no se revirtieron, aunque la distancia entre los dos primeros lugares pasó de 1.04 por ciento al 0.62 por ciento. La página electrónica del PREP incluyó un hipervínculo para consultar este archivo, al cual la ciudadanía y los partidos políticos tuvieron acceso en todo momento. Por lo que toca a los partidos políticos, hay registros en las bitácoras electrónicas de que consultaron dicho archivo a lo largo de la operación del PREP. Ahora bien, por lo que toca a la ciudadanía, la información publicada en la página electrónica del PREP debió ser más abundante y clara en el sentido de que el total de casillas procesadas no incluía aquellas cuyas actas se encontraban en el archivo de las inconsistentes. Conclusión: ningún voto se “perdió” o “desapareció” durante el acopio de datos que realizó el PREP. En estos momentos, los consejos distritales y las Fuerzas Armadas tienen bajo su resguardo los paquetes electorales con las actas de casilla y las boletas de cada uno de los votantes, las cuales fueron contabilizadas en los cómputos distritales.

Cuarta falacia. El IFE no actuó con transparencia, al negarse a contar voto por voto, casilla por casilla.

Comentario. En cada casilla, los ciudadanos realizaron el conteo voto por voto en presencia de los representantes de los partidos políticos y los observadores electorales. Los resultados se asentaron en las actas correspondientes. Por ley, durante el cómputo distrital se abren los paquetes electorales para extraer el sobre con el expediente de casilla y cotejarlo con los resultados de las actas del PREP en poder del presidente del consejo distrital. También, durante el cómputo distrital, el IFE está facultado para abrir únicamente aquellos sobres que contienen las boletas en los casos en que el acta del PREP no coincida con el acta del expediente de casilla; cuando se detecten alteraciones evidentes en las actas; cuando no exista el acta en el expediente de la casilla; cuando el Presidente del Consejo Distrital no tenga en su poder dicha acta; y cuando existan errores evidentes en el llenado de las actas. En caso de que los sobres que contienen las boletas se abran sin una justificación legal, podría propiciarse la anulación de la votación en la casilla.
Los cómputos distritales de la elección presidencial que iniciaron el 5 de julio se llevaron a cabo ininterrumpidamente en sesiones públicas en las que se abrieron 2,873 paquetes electorales y los sobres con las boletas en presencia de los consejeros distritales, los representantes de los partidos políticos y los observadores electorales. En conjunto, este ejercicio dio como resultado que a todos los partidos políticos o coaliciones se les restaran votos (un total de 64,026) lo que ajustó a la alza los porcentajes del PAN (con un .025 por ciento), de la Coalición por el Bien de Todos (con un .020 por ciento) y de Alternativa Socialdemócrata y Campesina (con un .002 por ciento).

Quinta falacia. El IFE abrió paquetes electorales de manera ilegal después de que concluyeron los cómputos distritales.

Comentario. Como ha ocurrido en los procesos electorales anteriores, después de que concluyen las sesiones de los cómputos distritales, los consejos distritales deben obtener de los paquetes electorales los documentos necesarios para integrar los expedientes que, por ley, se tienen que presentar ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y se dejan intactos los sobres sellados con los votos. Entre los documentos que requiere el Tribunal Electoral están las hojas de incidentes, los escritos de protesta y las actas de casilla.

Sexta falacia. El IFE evadió su responsabilidad y le transfirió el conflicto al TEPJF.

Comentario. El IFE se apega a lo que establece la ley para la declaración de validez de las elecciones del 2 de julio. Como parte del proceso electoral, los partidos tienen el derecho de presentar impugnaciones, y el TEPJF es la instancia responsable de resolverlas. En esta etapa, al IFE le corresponde proporcionar al tribunal la información que requiera para emitir los fallos correspondientes. La tarea del IFE no ha terminado. Conforme a lo establecido en la ley, una vez resueltos los juicios de inconformidad, diferentes instancias son las encargadas de declarar la validez para cada elección: la declaración de validez de la elección presidencial le corresponderá al TEPJF; los Consejos Distritales declararán la validez de la elección de diputados por mayoría relativa; los Consejos Locales declararán la validez de la elección de senadores por mayoría relativa; y al Consejo General le corresponderá la asignación de diputados y senadores elegidos por el principio de representación proporcional.

-----------------------
De cómo
De la lectura de los siguientes párrafos el curioso lector podrá fácilmente obtener como conclusión que el individuo que se ufana de haber puesto al descubierto la serie de sinsentidos que se encuentran instalados en un oscuro "imaginario colectivo", el mismísimo Eduardo Guerrero, responsable del Servicio Profesional Electoral e incluso de su profesionalización, desconoce lo que es una falacia. No es conclusivo, no aborda las cuestiones que anuncia que va a abordar, incluye tesis no afirmadas de manera relevante en el debate público: en suma, elabora una especie de espantapájaros argumental y, entonces sí, con gran aplomo, se dedica a combatirlos, excepto que casi en todos los casos fracasa estrepitosamente, como se prueba más adelante.

Veamos con indulgencia este intento de resolver con contundencia un espinoso asunto de la vida política nacional. Primero, comentemos cada una de las (respetemos sus palabras) falacias.

1. Sobre la "primera falacia"
La tesis que coloca como encabezado -y que se propone atacar- es verdadera pero trivial.

El IFE actuó sin transparencia, al no dar a conocer los resultados del
Conteo Rápido la noche del 2 de julio.
Es verdad que constituye un comportamiento no transparente el que Ugalde no haya dado a conocer los resultados, por la sencilla razón de que el público no supo de ellos: permanecieron en la opacidad. Tal vez sea por eso que Guerrero, en su "comentario", no discute si el comportamiento de Ugalde se ciñó o no al criterio de transparencia: discute, encambio, si el no revelar los resultados del conteo rápido era correcto o no. Él afirma que fue lo correcto. Pero hay un problema.

Dar a conocer o no dichos resultados dependía de que la distancia entre el primero y el segundo lugar fuese igual o menor a .6 puntos porcentuales. En el documento "Informe del Comité del Conteo Rápido de la elección Presidencial del 2 de julio de 2006", se dice, bajo el encabezado Reglas básicas, lo siguiente: "Para poder identificar un ganador, los intervalos de las primeras dos fuerzas contendientes deberán distar en al menos 0.6%". Además, eso lo estuvo declarando Ugalde días antes de la jornada electoral, como una de las normas que el propio comité elaboró para su actuación. Ahora bien, en el citado documento, se afirma que a las 22:15 horas Calderón aventajaba por más de .6 puntos porcentuales a López Obrador de acuerdo con los tres métodos: por 1.02 según el método robusto, por 0.83 de acuerdo con el clásico y por 0.77 según el bayesiano. La conclusión es sencilla: Ugalde debió dar las cifras. Pero, incluso suponiendo que Guerrero tenga razón, en el sentido de que habría sido peor dar a concer cifras que podían haberse modificado posteriormente, resulta oscuro determinar por qué Ugalde pudo pensar que el criterio de transparencia se atendía dejando en suspenso el conocimiento proveído por el conteo rápido. ¿Era tan difícil explicarle al público por qué con los resultados que se tenían en ese momento (y señalarlos) no era recomendable considerarlos para el fin al que debían servir, a saber, generar conocimiento sobre las tendencias?

Ahora, ¿por qué, en efecto, optó por la opacidad?

No lo sabemos. Pero sabemos que apenas instantes después de que frente a millones de mexicanos declarara que no se podía dar el resultado, Vicente Fox transmitió un mensaje -según se dijo, previamente grabado- en el que daba por sentado lo mismo que había declarado Ugalde. A menos que Fox posea poderes telepáticos hasta ahora desconocidos, lo único que puede explicar esa sintonía en las declaraciones es que Fox y Ugalde se comunicaron entre sí antes de tomar la decisíón de no dar a conocer los resultados del conteo rápido. Puesto que Ugalde pudo dar los resultados según los criterios que se habían fijado previamente, ¿acaso la explicación de por qué Ugalde incumplió con el criterio de transparencia se encuentra en esa presunta pero plausible comunicación con Fox?

Si ése es el caso, resultaría palmario que Ugalde, con ese comportamiento, incumplió con el mandato constitucional de que la actuación del IFE se debe regir por el principio de la independencia. Además, Ugalde en ese momento instruyo al electorado que esperara al miércoles, a sabiendas de que el PREP arrojaría resultados horas después. ¿Por qué? ¿Por qué no mencionó al PREP, que daría un resultado a la mañana siguiente? ¿Se equivocó Ugalde o él mismo no confiaba en las capacidades informativas y persuasivas del PREP?

Esperamos que Guerrero desarrolle sus valiosos argumentos en contra no de trivialidades, sino en contra de lo central: Ugalde deshonró la Constitución al no dar los resultados del conteo rápido o al hacerle saber a Fox cuál sería su comportamiento o recibir de Fox la instrucción de lo que debía hacer. Los veneradores de "las instituciones" cuando mucho han concedido que Ugalde tuvo "errores de comunicación" esa noche. Pero una vez que Fox habló, no es posible imaginar que Ugalde o alguno de sus colaboradores no se haya percatado de lo que había sucedido. ¿Es eso también un error o se trata de un comportamiento indigno de un servidor público?

La respuesta que tendría que dar el señor Guerrero, para ser admisible, deberá contener dos componentes: 1) deberá explicar satisfactoriamente por qué Ugalde no comunicó los resultados del conteo rápido y/o por qué no optó por dar un tratamiento afín a la opacidad y contrario a la transparencia, y 2) deberá ofrecer una versión verosímil acerca de cómo pudo estar enterado Vicente Fox de lo que el presidente consejero iba a declarar ante la televisión (puesto que el mensaje de Fox estaba grabado).

Para lo primero, resulta evidente que no puede considerarse admisible la pueril tesis de que así lo recomendó el comité de los científicos. El responsable de dotar de certeza al proceso electoral no es dicho comité.

En cuanto al segundo componente, es claro que no puede "echarle la pelota" a la presidencia: la pregunta no es por qué dijo lo que dijo Vicente Fox, sino esta otra: ¿cómo pudo estar enterado de lo que Ugalde iba a declarar en cadena nacional por televisión?

Por fortuna el fraude argumental produce menos daños del que está en juego en nuestro país. Guerrero dijo que iba a comentar una falacia y declara un enunciado verdadero, pero ¡discute otro! Tendremos que estar prevenidos para lo que sigue.



2. Sobre la segunda falacia
Para empezar, Guerrero anuncia una falacia y en el comentario agrega otras tres. Así que si eran seis, ahora -por favor- dejémoslo en nueve. No cabe duda que en el IFE hay problemas para presentar con claridad cuestiones aritméticas elementales. No hagamos leña del árbol caído: no reclamemos al unísono que se vuelva a contar Falacia por falacia...

Los ahora multicitados científicos de la UNAM no han afirmado que el PREP fue manipulado: han dicho que no es despreciable la probabilidad de que haya sido manipulado. Han afirmado que es altísimamente improbable que pueda suceder algo como lo sucedido en el PREP. Guerrero combate una falacia que no ha sido dicha, por lo menos en círculos prestigiados. Si Guerrero lo escuchó en una charla con sus amigos o en los pasillos del IFE, es probable que esté combatiendo algo irrelevante.

Ahora veamos los tres "incisos" de la falacia principal.

2.1 (Es equivocada la creencia de que el comportamiento del PREP debería ser aleatorio). Aquí Guerrero nos va a decir por qué no puede pensarse el comportamiento del PREP como algo aleatorio. He aquí los "factores":

  • tiempos diferenciados de traslado de cada paquete electoral,
  • distancias entre las casillas y las oficinas de cada consejo distrital,
  • disponibilidad o carencia de medios de comunicación,
  • tres husos horarios vigentes en el país durante la jornada electoral, &c.
Lo que falta en la exposición de Guerrero es que explique por qué esos "factores" impiden que el flujo de información se comporte de manera aleatoria. De hecho, no sería difícil argumentar que precisamente por esas variaciones en los tiempos de traslado, en las distancias entre casillas y oficinas y lo demás, la probabilidad de predecir el comportamiento de las cifras era extraordinariamente baja. Pues si bien la oportunidad del resultado de cada casilla no era la misma para cada resultado, no hay razón conocida para suponer que las cifras iban a comportarse de manera tal que Calderón siempre estaría arriba: esta incapacidad de conocer lo que sucedería en el siguiente acontecimiento significa que lo más probable era esperar que el siguiente acontecimiento "cruzara" las líneas. Pero no sucedió. ¿Acaso la referencia a los husos horarios, la distancia de las casillas, y lo demás, puede explicar ese comportamiento? Es absurdo pensarlo.

2.2 (tesis errónea): El PREP posiblemente haya utilizado un algoritmo.
Si es una tesis o afirmación errónea, entonces la tesis correcta tendría que ser que implantar un algoritmo es imposible, porque según Guerrero -siempre en calidad de traductor del imaginario colectivo- la tesis errónea no es que se haya utilizado un algoritmo, sino que ese hecho es posible. No sé si lo que sostiene conduce inevitablemente al convencimiento de que eso es imposible. Sabemos que en otros países eso es posible; por tanto, no es una imposibilidad, por decirlo así, absoluta, sino -en el mejor de los casos- una imposibilidad atribuible al diseño del sistema de cómputo del IFE. Ahora, ¿realmente sabemos que en el IFE es imposible que se haya implantado un algoritmo? Esperamos una respuesta.

2.3 (Se ha dicho falsamente): Justo antes de que se diera el cruce entre las líneas se detuvo el suministro de información durante casi una hora.


Guerrero dice que "el tiempo máximo entre dos actualizaciones fue de trece minutos". El flujo se detuvo en las pantallas de las computadoras de los ciudadanos del país, que accedían al PREP por medio de empresas u organismos que lo difundirían en sus sitios de internet. Lo que afirma Guerrero es, seguramente, aplicable a las pantallas del IFE, pero no a las de "los ciudadanos".

3. Sobre la "tercera falacia" (o tal vez sea la sexta, quién sabe)
Aquí está el enunciado que se propone combatir:


Durante la operación del PREP, el IFE “perdió” o “desapareció” tres
millones de votos.


Pues puede ser muchas cosas, pero no es una falacia. Seguro. Lo que es más asombroso es que en cuestión de horas esas inconsistencias se volvieron consistentes. Bastó que AMLO señalara con índice de fuego los millones de votos desaparecidos para que en un ratito las actas ilegibles o con evidentes errores se volvieran legibles y claras. A lo mejor no se perdieron esos votos, pero es un hecho que se clarificaron de una manera asombrosa. Y lo que es peor, Ugalde no fue capaz de explicarlo en cadena nacional cuando debió hacerlo. ¿Es así como Ugalde intelige que hay que entender la certeza, principio rector de la función estatal de organizar elecciones?

4. Sobre la cuarta falacia
Guerrero traduce del imaginario colectivo al lenguaje de las falacias así: el IFE no actuó con transparencia, al negarse a contar voto por voto, casilla por casilla. ¿Alguien ha dicho eso?

No sé. Creo que sería falaz plantear eso, pero creo que nadie lo ha planteado. Lo que es peor es que hayan girado una circular en las que con insistencia y, según ciertos reportes, con presiones se instruyó a las juntas distritales para que se minimizara la apertura de paquetes. ¿Es así como interpreta Ugalde la imparcialidad, principio rector de la función estatal de organizar elecciones? Escamotear lo importante y refugiarse en lo banal: tal es la divisa de Eduardo Guerrero, quien de ese modo deshonra su elevado cargo en el IFE.

5. Sobre la "quinta falacia"
He aquí el enunciado que Guerrero se propone combatir:


El IFE abrió paquetes electorales de manera ilegal después
de que concluyeron los cómputos distritales.


Si ya en el anterior había escogido una verdadera falacia, aunque no forme parte de lo que se discute en la esfera pública, ¿por qué tiene que elegir un alegato en el que está perdido? Quién sabe. Debió añadir cuál es el artículo del Cofipe en el cual se apoya para sostener que no fue ilegal que abriera los paquetes. La cuestión no es si se van a necesitar los papeles anaranjados o nada más la copia rosa; o que se deben abrir los sobres verdes pero no los que tienen el escudito: se trata de que abrir los paquetes es ilegal. Es evidente y diáfano: Guerrero ha fracasado en su propósito de tirar a la basura una falacia. Ni parece ser una falacia, en ningún sentido, ni ha abordado la cuestión central apuntada en dicha tesis. Escamotea lo afirmado en la tesis que combate. Lo que ha hecho Guerrero no es falaz: es deshonesto.

6. Sobre la "sexta falacia"
El enunciado que Guerrero combate (o se propone combatir:


El IFE evadió su responsabilidad y le transfirió el
conflicto al TEPJF.


¿Quién ha dicho eso? No sólo tergiversa creencias equivocadas, traídas -con asombrosa tecnología- del "imaginario colectivo". También se inventa falacias que... nadie toma en cuenta y no se discuten en el espacio público. ¿No es esto el colmo?

***

Hasta aquí los comentarios puntuales. El "imaginario colectivo" nunca supimos qué es, pero podemos suponer que se trata de una especie de almacén de las estupideces que los ignorantes mexicanitos creen. Es prácticamente seguro que con su exposición, Guerrero no haya sido capaz de expulsar esas tonterías y nos haya acabado de convencer de que algo apesta en Dinamarca.

Mauricio Sáez de Nanclares

0 Comments:

Post a Comment

<< Home